Femicidios en Juárez VI: Falta investigar a funcionarios involucrados en los asesinatos

La sentencia que recibieron los cinco hombres acusados del homicidio y trata de personas de las 11 jovencitas cuyos restos se hallaron en El Navajo, no debe ser el punto final de este caso: falta que se ejerza acción penal contra más involucrados, incluidos servidores públicos como ministerios públicos, autoridades penitenciarias, agentes municipales y estatales, personal del Cereso (Centro Estatal de Reinserción Social), entre otros.

Santiago González, abogado y coadyuvante de la Red Mesa de Mujeres en el juicio que terminó la semana pasada, así como Norma Ledezma, coordinadora de la agrupación Justicia para Nuestras Hijas, también coadyuvante del Ministerio Público al representar a tres víctimas en este proceso, coinciden en que los cinco sentenciados no son los únicos responsables de las desapariciones y asesinatos de mujeres.

González aseguró que en este caso de las jovencitas secuestradas y asesinadas aún falta mucho, “falta la responsabilidad del Estado”.

“Toda la responsabilidad de los funcionarios públicos se ventiló durante el proceso, la participación de autoridades penitenciarias, municipales, federales, que participaban. Ahí se requiere una investigación. Autoridades del Cereso estatal y federal”, indicó.

El Diario | Archivo | El agente investigador Marco Antonio Martínez Leyva rinde su declaración durante el juicio, el Ministerio Público se enfocó en interrogarlo acerca de la posibilidad de que Jesús Damián Pérez Ortega alías “El Patachú” fue excarcelado por órdenes de Roldán de la Cruz apodado “El Z-Uno” o “Miguelito” o “El Pitufo” para que participara en “levantar” a las víctimas en la zona Centro de Ciudad Juárez
El Diario | Archivo | El agente investigador Marco Antonio Martínez Leyva rinde su declaración durante el juicio, el Ministerio Público se enfocó en interrogarlo acerca de la posibilidad de que Jesús Damián Pérez Ortega alías “El Patachú” fue excarcelado por órdenes de Roldán de la Cruz apodado “El Z-Uno” o “Miguelito” o “El Pitufo” para que participara en “levantar” a las víctimas en la zona Centro de Ciudad Juárez

 

Para Norma Ledezma, con estos resultados es tiempo de “reflexionar y hacer un alto” para ejercer acción penal contra otros involucrados.

“Toda vez que estos cinco sentenciados no son los únicos responsables de las desapariciones y asesinatos de mujeres, no son nada más ellos, estos cinco son parte de la empresa criminal en la que ellos trabajaban, son muchos más”, advirtió.

Ledezma anotó que las investigaciones deben ampliarse también a servidores públicos, como policías, ministeriales y personal del Cereso.

“Incluyendo ministerios públicos que tuvieron las investigaciones y que nunca pudieron ver las indagatorias de manera horizontal, las vieron únicamente de manera vertical. Estando a dos metros un Ministerio Público de otro y de una agencia a otra”, señaló.

Precisamente, el jueves pasado los agentes del Ministerio Público Rodrigo Caballero Rodríguez y Luis Alberto Liñán, así como la propia Norma Ledezma Ortega, se constituyeron en la décimocuarta sala de la Ciudad Judicial en una audiencia pública para solicitarle al juez Adalberto Contreras Payán que escuchara la declaración del que ha sido conocido como “testigo estrella” dentro del proceso, también apodado “El Güero”.

El MP pretende que un Tribunal de Garantía reciba de forma anticipada otra declaración del “testigo estrella”, ahora en relación con seis mujeres que desaparecieron o fueron encontradas muertas entre 2010 y 2013, la cual implica a cuatro sospechosos.

Las revelaciones del ‘testigo estrella’

La detención en abril de 2013 del denominado “testigo estrella”, permitió a las autoridades no sólo armar el rompecabezas de las desapariciones y asesinatos de mujeres en el Centro, sino sacar a la luz cómo miembros del grupo delincuencial que los cometió, entraban y salían a su antojo del entonces Cereso municipal.

La averiguación de estos casos inició luego de la localización en 2011 y 2012, de restos humanos en el arroyo El Navajo, en el Valle de Juárez, y después del arresto del “testigo estrella”, conocido también como LJRL.

Antes de esos años, las autoridades únicamente tenían sospechas de que detrás de las desapariciones de jovencitas del primer cuadro de la ciudad –a donde iban a buscar trabajo o abordar una ruta–, estaba la trata de blancas, pero no tenían suficientes elementos.

Al ser arrestado, “El Güero” reveló nombres y cómo funcionaba la banda que prostituía y que posteriormente asesinó a las mujeres.

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“El Güero” fue aprehendido el 4 de abril de 2013 por delitos contra la salud. Pertenecía a la banda “Los Aztecas”, donde estaba a cargo de la distribución de heroína, cocaína y piedra, además de que extorsionaba.

De acuerdo con su testimonio, decidió hablar después de su arresto porque ya estaba cansado de la vida que llevaba y estaba por nacer su primer hijo.

Este hombre expuso que las jóvenes eran levantadas en la Zona Centro por integrantes de la banda “Los Aztecas” para prostituirlas, y a algunas se las llevaban a Estados Unidos, a Chihuahua o se dejaban con los soldados o con los jefes del grupo delincuencial, uno de ellos apodado “El Negro” que estaba en la capital.

A otras de las muchachas, aparte de prostituirlas, las obligaban a vender droga en el Centro, narró el “testigo estrella” del Juicio Oral ante los interrogatorios del Ministerio Público y de la defensa de los sentenciados.

Dio a conocer también cómo miembros del grupo entraban y salían del ex Cereso municipal (ahora estatal), como si fuera su casa.

Algunos de esos jefes locales de la banda que también participaron o fueron cómplices de esos crímenes, como Pedro Payán Gloria apodado “El Pifas” y Jesús Damián Pérez Ortega “El Patachú” –reveló “El Güero”–, entraban al penal para guardarse “cuando estaba muy caliente” afuera, porque los buscaba la policía o andaban “entrados” con los bandos contrarios como “Los Doblados”, “Los Zetas” o “Los Mexicles”, relató.

–Sí, sí, el mismo personal de ahí autorizaba todo, los mismos comandantes ya eran ellos quienes hacían todo el rollo ahí, ya nomás uno llegaba y les daba el dinero y se dejaba guardado “El Pifas” o “El Patachú”, que eran los dos carnales que tenían más alto rango de todos.

–Entonces, ¿se internaba él (“El Pifas”) para enfriarse y luego salía? –se le cuestionó durante el juicio.

–Así es.

–¿Tenía algún problema para salir?

–No, salía cuando él quisiera o entraba cuando él quisiera. Si quería salir a pasear se salía.

El testigo estrella tenía 8 años cuando comenzó a trabajar para el grupo “La Línea” y luego directamente con la pandilla “Los Aztecas”.

De 2004 a 2008 estuvo con “La Línea” y del 20 de febrero hasta abril de 2013 con “Los Aztecas”.

Piden que juez escuche más confesiones de “El Güero”

A raíz de las revelaciones de “El Güero”, el jueves pasado los agentes del MP Rodrigo Caballero Rodríguez y Luis Alberto Liñán, así como la coordinadora de Justicia para Nuestras Hijas, Norma Ledezma Ortega, se constituyeron en la décimocuarta sala de la Ciudad Judicial en una audiencia pública para solicitarle al juez Adalberto Contreras Payán que escuche la declaración de este testigo.

“El Güero” fue quien aportó una serie de datos e incriminaciones directas en el denominado juicio histórico donde cinco hombres fueron sentenciados a 697 años de cárcel.

Se trata de carpetas de investigación que están en proceso y no han sido judicializadas, por lo que ante el Tribunal de Garantía tienen el carácter de cuadernillo, en este caso se identificó con el número 31/15.

Datos extraoficiales indican que las personas contra quienes se busca ejercer acción penal son Jesús Damián Pérez Ortega alias “El Patachú”; Pedro Payán Gloria “El Pifas”; Edgar Jesús Regalado Villa “El Piwi” y José Antonio Contreras Terrazas “El Koyac”, estos dos últimos son de los cinco sentenciados en el juicio histórico que concluyó la semana pasada.

Las víctimas por las que se busca avanzar con los datos que aportó “El Güero”, son Yanira Frayre Jáquez, María Guadalupe de la Cruz, Laura Araceli Aguilar de los Reyes, Carmen Alcántara, Leticia Mora y otra mujer que de último momento se decidió también incluir, de acuerdo con datos no oficiales.

Algunas de estas víctimas no coinciden con el perfil de las jóvenes localizadas en el arroyo El Navajo, de las cuales el “testigo estrella” tenía datos y asegura que los responsables son una organización que las secuestraba para obligarlas a prostituirse y vender droga.

Desvela el ‘testigo estrella’ más asesinatos

El denominado “testigo estrella” del juicio histórico dijo que “El Patachú” tenía la maña de siempre robar mercancía para así sacar “feria” extra de este trabajo. Así sustrajo 40 huevos de heroína y se los dio a una muchacha para que se los cuidara, pero ya no le devolvió el dinero ni la droga.

“El Patachú” –reveló el “testigo estrella”– se molestó, empezó a buscar a la joven y un día, como a las 9 de la mañana, “nos llamaron por teléfono para decirnos que (la mujer) estaba en el salón Sausure, ahí en la Juárez, se andaban gastando todo el dinero y ya desde ahí les echaron el pitazo a estas personas”, relató.

Explicó que al bar fueron Jesús Damián Pérez Ortega “El Patachú”; Edgar Jesús Regalado Villa “El Piwi”; “El Pifas”, “El Koyac”, una persona únicamente identificada como “El Yeyo” y él.

De ahí se llevaron a la joven y a otra mujer a una vecindad ubicada en la calle Melchor Ocampo, casi esquina con 16 de Septiembre, donde las asesinaron, confesó “El Güero”.

Alicia Fernández | El Diario | La puerta amarilla es la entrada a la vecindad, que de acuerdo a la declaración de “El Güero”, fue utilizada como casa de seguridad y escenario de dos homicidios de mujeres
Alicia Fernández | El Diario | La puerta amarilla es la entrada a la vecindad, que de acuerdo a la declaración de “El Güero”, fue utilizada como casa de seguridad y escenario de dos homicidios de mujeres

 

Al inmueble ingresaron Nancy y Jusalet, así como los cuatro hombres, dijo, para luego precisar que él se retiró del lugar y como a las 4 de la mañana le hablaron para que brindara seguridad en el exterior de esa casa de seguridad.

“No sabía a lo que iba pues la entrada al ‘trabajo’ era a las 6 de la mañana. Estando ahí me dijeron que hiciera guardia afuera, ahí donde está la puerta para entrar al hotel, que si veía una caja con tubulares o dos (las cámpers de los policías municipales), que de volada les hablara por radio, pero que estuviera trucha que no pasara nadie”, indicó.

“En eso empecé a escuchar gritos de las muchachas, no sé si les estaban pegando u otra cosa pero gritaban. Ya después de unos 10 o 15 minutos salieron con las muchachas en unas bolsas azules. A una se le salía el pelo por una bolsa y se miraban las bolsas todas ensangrentadas”, declaró.

“El Güero” explicó que las mujeres fueron subidas a una Expedition, que él siguió a bordo de un automóvil Intrepid y le dieron para el viaducto Díaz Ordaz.

El Navajo, parteaguas en el caso

Las desapariciones de mujeres han persistido en Ciudad Juárez durante 20 años. Desde 2008 –cuando esta urbe empezó a conocerse como la ciudad más violenta del mundo–, la cifra creció hasta 16 veces en comparación con años anteriores, de acuerdo con archivos periodísticos.

De 1995 a 2007, es decir en 12 años se registraron 26 casos, y desde 2008 a mediados de 2011, se contabilizaron 111 de alto riesgo.

Lucio Soria | Archivo | El Diario | Manta colocada afuera de la FGE como protesta por los feminicidios y las desapariciones ocurridas los últimos veinte años
Lucio Soria | Archivo | El Diario | Manta colocada afuera de la FGE como protesta por los feminicidios y las desapariciones ocurridas los últimos veinte años

 

En 2011, la Fiscalía General detectó dos casos de mujeres desaparecidas relacionadas con trata de personas, pero en el resto de los expedientes no había ningún elemento para relacionar ese delito, se informó a El Diario en ese tiempo.

En los dos casos en los que había evidencias, se empezaron las investigaciones. Pero no se avanzaba, hasta que se localizaron los restos en el arroyo El Navajo, explicó el abogado Santiago González, quien fungió como coadyuvante del MP en representación de las familias de tres de las víctimas.

“Había varios elementos, varias pruebas aisladas en los expedientes, pero se determina cuando se hace el hallazgo de los restos, cuando los encuentras todos juntos te das cuenta que, evidentemente, no lo pudo haber hecho una sola persona, no eran casos aislados, no eran cuestiones que no tuvieran conexión, cuando encuentran tantos restos juntos”, expuso.

Agregó que ese hallazgo fue un parteaguas para este caso, y entonces los investigadores empezaron a cruzar los expedientes y encontraron pistas, y se dieron cuenta de que era una banda del crimen organizado.

“Era evidente estábamos en un clima donde los grupos del crimen organizado hacían y deshacían, no podíamos pensar en un psicópata solitario que anduviera matando”, anotó.

Sin embargo, ellos no trabajaron solos, sino amparados por funcionarios, policías, celadores y autoridades penitenciarias, reiteraron González y Ledezma.

Ver reportaje original en El Diario de Juárez.

Ver primera parte de la serie sobre femicidios en Juárez: 16 víctimas del caso “El Navajo” aún no tienen justicia

Ver segunda parte de la serie sobre femicidios en Juárez: Once mujeres llegaron atadas y con vida a El Navajo, ahí las mataron

Ver tercera parte de la serie sobre femicidios en Juárez: La niña que nació marcada

Ver cuarta parte de la serie sobre femicidios en Juárez: Rezó y lloró por los restos que no eran de su hija

Ver quinta parte de la serie sobre femicidios en Juárez: El hotel que encierra historias de pesadilla

Femicidios en Juárez V: El hotel que encierra historias de pesadilla

El Hotel Verde o Salón Verde, ubicado en pleno centro de ciudad Juárez, donde se obligó a prostituirse a varias jovencitas que desaparecieron en esa zona entre 2008 y 2010, y que luego fueron asesinadas, fue el sitio clave en el proceso judicial que concluyó la semana pasada con la sentencia histórica para cinco hombres acusados de 11 homicidios y trata de personas.

El inmueble, ubicado en la esquina de Mariano Samaniego e Ignacio Altamirano, era propiedad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público desde el 14 de abril de 2010, y siguió operando pese a las actividades que ahí se realizaban, hasta septiembre de 2011, cuando dos agentes federales fueron asesinados en el exterior.

Fue después de este hecho que la PGR aseguró el edificio el 30 de noviembre de 2011, y desde entonces está cerrado, de acuerdo con documentos del Registro Público de la Propiedad.

Además del Hotel Verde, una vecindad que pasa casi desapercibida en la calle Melchor Ocampo número 133, en la zona Centro, a siete cuadras de la estación de Policía Delicias, fue utilizada como casa de seguridad por el grupo que prostituyó y asesinó a las 11 mujeres.

Alicia Fernández | El Diario | Interior de la vecindad ubicada en la calle Melchor Ocampo, utilizada como casa de seguridad por el grupo criminal de tratantes
Alicia Fernández | El Diario | Interior de la vecindad ubicada en la calle Melchor Ocampo, utilizada como casa de seguridad por el grupo criminal de tratantes

Ahí fueron victimadas al menos dos jóvenes, se dio a conocer en el Juicio Oral en el que se sentenció a 697 años de prisión a los cinco hombres –César Félix Romero Esparza, Manuel Vital Anguiano, José Antonio Contreras Terrazas, Edgar Jesús Regalado Villa y Jesús Hernández–.

El también conocido como Club Verde es una propiedad que en 1985 fue adquirida por Fernando Burciaga Herrera por 2 millones 600 mil pesos.

Posteriormente, en octubre de 1989 la Secretaría de Hacienda inició un proceso de embargo del inmueble por adeudos fiscales que ascendían a 183 mil pesos, de los cuales se pagaron una parte. Sin embargo, en 2004 se volvió a iniciar este asunto, ahora por un monto de 113 mil pesos, establecen las inscripciones del Registro Público.

Aun con ese embargo anotado, la propiedad se vendió en 2008 a Miguel Salcido Herrera, quien nunca la escrituró a su nombre, y luego la rentó al grupo que la usó para prostituir jovencitas a las que posteriormente asesinaba.

El lugar no contaba con licencia para la venta de alcohol ni la documentación de revalidación, por lo que en octubre de 2009 la Oficina de Gobernación clausuró el bar. En esa fecha debía cerca de 96 mil pesos.

Alicia Fernández | El Diario | Alrededor del hotel en el centro de Ciudad Juárez, se encuentran casas y tiendas
Alicia Fernández | El Diario | Alrededor del hotel en el centro de Ciudad Juárez, se encuentran casas y tiendas

Ese mismo año, ante la falta de pagos en los adeudos fiscales, la Secretaría de Hacienda volvió a registrar el embargo y, finalmente, el 14 de abril del año siguiente concluyó el trámite por lo que el Hotel Verde quedó a nombre de esa dependencia federal.

El establecimiento continuó operando como hotel y fue arrendado por el grupo que secuestró a las jóvenes para obligarlas a ofrecer servicios como sexoservidoras, así lo informó la agente de la Policía Ministerial Investigadora (PMI) adscrita a la Fiscalía de Género, Martha Patricia Anaya Martínez durante su comparecencia ante el Tribunal de Juicio Oral.

La investigadora explicó al Tribunal que una persona de nombre Miguel Salcido Herrera arrendó el inmueble a Margarito Daniel Landeros quien presuntamente facilitó el edificio a sus “carnales”, los integrantes de los grupos “Los Aztecas” y “La Línea”, y quien fue detenido por delitos federales pero obtuvo su libertad al apelar una sentencia.

Incluso se estableció que Margarito Landeros únicamente pagó la renta durante tres meses y después amedrentó a su casero.

El local operó hasta que los agentes federales Gustavo Rosales González y Simón Andrade Flores fueron asesinados en el exterior del edificio en septiembre del 2010.

Y aunque a decir de varias sobrevivientes de prostitución –que comparecieron en el Juicio Oral número 267/14 que se instruyó contra los cinco feminicidas–, el Club Verde era usado para que las mujeres brindaran servicios sexuales, las autoridades no tenían indicios de que en Ciudad Juárez se estuviera registrando el delito de trata.

Alicia Fernández | El Diario | El inmueble permanece cerrado, en el exterior hay pesquisas pegadas, algunas de ellas de jóvenes encontradas en el Arroyo del Navajo
Alicia Fernández | El Diario | El inmueble permanece cerrado, en el exterior hay pesquisas pegadas, algunas de ellas de jóvenes encontradas en el Arroyo del Navajo

Ese inmueble que guarda la historia de numerosas jovencitas que fueron obligadas a prostituirse, ahora permanece cerrado y su fachada presenta pegadas varias pesquisas de las mujeres desaparecidas. En las puertas hay engomados viejos y desgastados por el sol, del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), además de un anuncio lleno de tierra en una lona de plástico que dice que el bien está en administración y las personas que sean sorprendidas introduciéndose o generando anomalías serán consignadas a las autoridades correspondientes.

Respecto a la vecindad ubicada en la calle Melchor Ocampo 133, la propiedad fue adquirida por Melba Irelia Delgado González el 2 de febrero de 1981 en un monto de 220 mil pesos, de acuerdo con datos del Registro Público de la Propiedad.

El domicilio se localiza a unos metros de donde termina el túnel de la 16 de Septiembre, la fachada es de color café, enseguida de unos comercios.

En el interior hay algunos cuartos vacíos en la parte baja y en la parte alta hay unas cuatro habitaciones que están ocupadas, algunas tienen candado por fuera como cerrojo.

Ver reportaje original en El Diario de Juárez.

Ver primera parte de la serie sobre femicidios en Juárez: 16 víctimas del caso “El Navajo” aún no tienen justicia

Ver segunda parte de la serie sobre femicidios en Juárez: Once mujeres llegaron atadas y con vida a El Navajo, ahí las mataron

Ver tercera parte de la serie sobre femicidios en Juárez: La niña que nació marcada

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Femicidios en Juárez IV: Rezó y lloró por los restos que no eran de su hija

La mamá de Lizbeth Avilés García ha acumulado dolor tras dolor en los últimos seis años: a la agonía que vivió a partir de 2009 por la desaparición de su hija de 17 años en el centro de la ciudad, y de encontrar de ella sólo algunos huesitos que le entregó la Fiscalía estatal en 2012, tuvo que soportar que, tras más de un año de acudir día tras día a visitar su tumba, le avisaran que hubo una equivocación: los restos que se llevó a enterrar hasta Durango, su tierra natal, no eran los de Lizbeth. Eran los de otra jovencita que también fue asesinada y arrojada en el arroyo El Navajo.

Por esta pifia que les ocasionó mayor sufrimiento, la familia ha interpuesto una demanda por la vía civil en contra de quien resulte responsable, ya sea la funeraria encargada de manejar los restos o la misma Fiscalía General del Estado.

En realidad, toda la familia de Lizbeth ha vivido un dramático viacrucis desde que ya no supieron de ella la tarde del 21 de abril de 2009, al grado de que uno de sus hermanos se suicidó dos años después de que fueron localizados sus restos, agobiado por la depresión.

Su madre, enferma del corazón, no tuvo la fuerza suficiente para viajar desde Durango y estar presente en el juicio que la semana pasada culminó con la sentencia a cinco hombres, acusados de trata y del homicidio de 11 mujeres, entre ellas Lizbeth.

En noviembre de 2012, la Fiscalía estatal localizó y levantó los restos de dos mujeres en la zona de El Navajo, en el Valle de Juárez, tras la advertencia lanzada por dos ejidatarios del lugar. Eran los de Lizbeth y los de Jéssica Leticia Peña García.

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Alicia Fernández | Archivo | El Diario | La madre de Jessica Leticia Peña García veló en realidad a Lizbeth Avilés afuera de la FGE en 2012, donde se plantó para protestar por el resto de las jóvenes desaparecidas

Jéssica tenía 15 años cuando desapareció –también en el centro de la ciudad– en 2010.

La Fiscalía entregó en febrero de 2013 a la familia de Lizbeth unos cuantos huesos que se pudieron rescatar en El Navajo.

Ese mismo día, recuerda la hermana de Lizbeth, entregaron a los familiares de Jéssica Leticia sus restos.

“Estaban en la misma funeraria, no sé con cuánto tiempo de diferencia se hayan entregado, pero a nosotros nos los dieron y nos los llevamos a Durango. Los sepultamos allá”, cuenta la hermana de Lizbeth.

Cuando en 2013 la Fiscalía localizó otros restos de Jéssica, exhumaron los que le habían entregado a la familia de ésta, y luego de realizar análisis se dieron cuenta de que en realidad era los de Lizbeth, y que los de Jéssica estaban enterrados en Durango.

Su madre supo entonces que en todo ese tiempo a quien le lloró, a quien le rezó, no era Lizbeth.

Ella acudía todos los días al panteón ejidal porque está cerca de su casa y, caminando, llegaba en 15 minutos.

“Ella todos los días iba a platicar con ella, a limpiarle su lápida, y para ella fue demasiado fuerte esta equivocación que resulta con el paso del tiempo. Fue algo que no se creía, algo que supuestamente estaba bien controlado, de que no había equivocaciones”, menciona la hermana.

Esta situación agravó la salud de la madre, quien está enferma del corazón.

Ya desde antes, en 2009, después de que su hija Lizbeth ya no apareció, su madre pidió a la entonces Procuraduría de Justicia del Estado que turnara los expedientes de mujeres desaparecidas a la Procuraduría General de la República, al considerar que el móvil era la trata de blancas y, por ser delito federal, competía a esta instancia indagar los hechos.

“Por ser pobre no lo toman a uno en cuenta”, dijo en 2009 la madre de Lizbeth, quien el 21 de abril de ese año acudió al Mercado Reforma a pedir trabajo. Había terminado la secundaria y quería ganar su propio dinero.

Alicia Fernández | El Diario | Lizbeth acudió el día en que desapareció a solicitar trabajo al Mercado Reforma, este dato coincide en varios casos de jóvenes desaparecidas
Alicia Fernández | El Diario | Lizbeth acudió el día en que desapareció a solicitar trabajo al Mercado Reforma, este dato coincide en varios casos de jóvenes desaparecidas

“Nos llamaron y nos dijeron que estaba en un bar de Puerto Palomas de Villa, porque dicen que ahí es donde la habían visto en un bar, porque de ahí se están llevando a las muchachitas desaparecidas fuera de la ciudad”, señaló en ese entonces la madre de Lizbeth de acuerdo con archivos periodísticos.

La madre de familia explicó que junto con varias mujeres fueron a aquel poblado y en un baño, observaron que en un sótano estaban varias jovencitas a las que prostituían.

Proporcionaron esa información el Ministerio Público, pero les dijeron que no podían hacer nada.

“A las menores las ‘enganchaban’ en la zona Centro donde (hombres desconocidos) les ofrecían mucho dinero para trabajar por un mes”, indagó la madre de familia.

Seis años después, un Tribunal de Juicio Oral le dio la razón a esta madre e investigadora empírica al determinar que Manuel Vital Anguiano, César Félix Romero Esparza, Edgar Jesús Regalado Villa, Jesús Hernández Martínez y José Antonio Contreras Terrazas son culpables de los delitos de la trata y homicidio de 11 mujeres, cuyos restos óseos se localizaron en El Navajo.“Yo creo que están siendo comercializadas, porque entre otras madres y yo hemos hablado y hemos sabido que a otra muchachita ya la estaban vendiendo y se la llevaron, porque las están sacando fuera de aquí”, aseguró.

Después de pasar por estos avatares, el hermano mayor de la familia se suicidó dos años después de que localizaron el cadáver de Lizbeth, cuenta la hermana, quien solicitó reservar los nombres de ella y de su mamá.

Concluye que la muerte de Lizbeth fue, entre otros, uno de los principales motivos por los que su hermano decidió terminar con su vida.

“A raíz de eso él entró en una depresión que en parte lo llevó a hacer lo que hizo, no se explicaba ni entendía el por qué le habían hecho esto a nuestra hermana”, agrega.

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Foto tomada de Internet | Lizbeth Avilés García

La familia interpuso una demanda civil contra quien resulte responsable por la equivocación en la entrega de los restos óseos, ya sea la Fiscalía General o la funeraria.

“Que salgan los responsables, quién fue capaz de hacer esta equivocación tan grande, que no es cualquier cosa, estamos hablando de personas, de que era una cosa demasiado delicada y queremos a los responsables de eso porque para nosotros es algo muy importante. Si para ellos fue un juego para nosotros no”, explica la hermana de Lizbeth.

También la madre de Jéssica Leticia, María García ha exigido respuestas a la Fiscalía de Atención de Delitos de Género, para que clarifique el hecho y se castigue a los responsables de confundir los cuerpos.

María García fue una de las madres de jóvenes desaparecidas que, en febrero de 2012, velaron por cuatro días los restos de sus hijas frente a la Fiscalía General del Estado, en señal de protesta por el proceder de la autoridad en las investigaciones.

El año pasado, entrevistada por El Diario, entre lágrimas aseguró no superar el proceso de saber que los restos que veló y enterró en el panteón San Rafael de Ciudad Juárez, no eran los de su hija, sino los de Lizbeth Avilés García quien al igual que Jéssica también fue asesinada.

Un viacrucis que, sin proponérselo, compartieron dos madres de familia.

Ver reportaje original en El Diario de Juárez.

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Femicidios en Juárez III: La niña que nació marcada

Desde que nació y hasta su muerte, Andrea Guerrero Venzor estuvo ligada a los crímenes de mujeres en esta ciudad.

Además, esos acontecimientos –su nacimiento, su desaparición y su asesinato– fueron seguidos y cubiertos puntualmente por los medios de comunicación.

Andrea fue la primera juarense de 1995. Vio la primera luz a las 12:20 de ese 1 de enero en el Hospital Número 6 del Seguro Social.

Su mamá, Dora María Venzor Colomo, recuerda la foto que salió en El Diario: su bebé envuelta en una cobija, con unos rizos pequeños; ella la sostiene pegada a su cuerpo y le da un beso en la frente.

Alicia Fernández | El Diario | Fotografía de Andrea Guerrero Venzor en la sala de la casa en que vive su madre Dora Venzor
Alicia Fernández | El Diario | Fotografía de Andrea Guerrero Venzor en la sala de la casa en que vive su madre Dora Venzor

Desde ese momento, Dora María se rodeó de reporteros que contaron el nacimiento de su hija más pequeña.

“Viera cómo le regalaron cosas a mi hija: dos canastillas, cuna, le regalaron dinero”, cuenta con la voz entrecortada por el llanto, mientras levanta sus anteojos para limpiarse las lágrimas que asoman.

En el año en que Andrea nació, Manuel Vital Anguiano, alias “Don Meny”, fue detenido como sospechoso de privar de la libertad a una joven, pero por falta de pruebas quedó en libertad.

Veinte años después, “Don Meny” resultó responsable de trata y homicidio de 11 mujeres, entre ellas Andrea Guerrero.

Cuando niña, Andrea se ofreció a pintar cruces rosas por los feminicidios registrados en esa época. Ya de adolescente quería ayudar a una de las familias que sufrió la pérdida de su hija.

Diecisiete años después del nacimiento de Andrea, su madre Dora se volvió a rodear de medios de comunicación, que ahora iban por la historia de la muerte de su pequeña, pues fue una de las jovencitas cuyos restos se localizaron en el arroyo El Navajo en 2012.

En el año en que nació Andrea, era la época de los primeros feminicidios que se registraban en Juárez.

Mujeres jóvenes, delgadas, morenas y de pelo largo, la mayoría empleadas de maquiladora, desaparecían. Luego los cuerpos de algunas eran localizados con señas de violencia sexual y asesinadas, varias de ellas por estrangulamiento.

De enero de 1993 al 23 de julio de 2003, de acuerdo con un reporte periodístico contratado por el Instituto Chihuahuense de la Mujer (Ichimu), 321 mujeres fueron asesinadas en Ciudad Juárez, de las cuales 90 fueron víctimas de violencia sexual.

El 43 por ciento de esos crímenes sexuales eran de muchachas de 16 a 20 años; el 35 por ciento eran empleadas y 13 por ciento estudiantes, establece el reporte “Homicidios de Mujeres: Auditoría Periodística”.

A Dora le dolía esa realidad de Juárez. Más, porque una vecina y amiga de la colonia Lomas de Poleo, Paula Flores, había perdido de esa manera a su hija Sagrario, quien tenía 17 años.

María Sagrario González Flores salió de su hogar a las 4:30 horas del 16 de abril de 1998 para ir a trabajar a la maquiladora y nunca más volvió al hogar.

Su cadáver se encontró días después, el 29 de abril, en el poblado de Loma Blanca, en el Valle de Juárez.

Lucio Soria | El Diario | Madre de Sagrario González, desaparecida el 16 de abril de 1998, recuerda a su hija el 31 de julio, ya que de no haber sido asesinada, cumpliría 34 años
Lucio Soria | El Diario | Madre de Sagrario González, desaparecida el 16 de abril de 1998, recuerda a su hija el 31 de julio, ya que de no haber sido asesinada, cumpliría 34 años

“A mí me daba mucho dolor. Yo me sentía muy mal por esa familia, porque yo los aprecio mucho. Que a mí nunca me vaya a suceder eso con alguna de mis hijas, yo creo que no aguantaría, pensaba entre mí”, relata Dora Venzor.

Al presidente del Comité de Vecinos de Lomas de Poleo, a Don Faustino, fue el único al que en algunas ocasiones le comentó que si eso le pasaba a ella que tenía tres hijas, se volvería loca, o a la mejor ella también se moriría.

Para apoyar a su amiga Paula y a su esposo, que se unieron a la agrupación “Zorros del Desierto” para buscar a más muchachas que, como Sagrario, fueron localizadas en alguna zona desolada de la ciudad, Dora la acompañó a algunos rastreos.

Recuerda muy bien cómo Andreita, de unos 7 años, le había pedido que cuando fueran a buscar osamentas también la llevara.

“Mi hija ya me había dicho: mami no seas así, cuando andes con Paulita haciendo rastreo que me inviten, a la mejor yo puedo encontrar algo”, menciona.

La pequeña Andrea no participó en rastreos, pero sí ayudó a pintar de rosa las cruces que se colocaron en Lomas de Poleo, en el punto donde se habían encontrado osamentas de jovencitas en esa época.

“Yo nunca me imaginé que mi hija… mi hija decía: yo cuando esté grande a ver en qué le echo la mano a Paulita. Yo no quiero que a nosotros nunca nos pase nada. Y mire…”, relata Dora.

En ese tiempo sus dos hijas menores eran unas niñas, y por los feminicidios pensaba que cuando crecieran, y si tenía dinero, se iba a ir de Juárez.

Pero no tuvo dinero. Y fue precisamente por eso que Andrea, cuando tenía 15 años, trabajó unos días en el supuesto puesto de dulces de “Don Meny”, para poder graduarse de la secundaria.

Alicia Fernández | El Diario | Cruces colocadas en Lomas de Poleo, lugar donde fueron encontradas varias mujeres asesinadas en 1996
Alicia Fernández | El Diario | Cruces colocadas en Lomas de Poleo, lugar donde fueron encontradas varias mujeres asesinadas en 1996

Semanas después, en agosto de 2010, desapareció cuando salió de su casa en Lomas de Poleo, para ir a tomar clases a la Escuela de Enfermería de la Cruz Roja.

Manuel Vital Anguiano alias “Don Meny”, es uno de los acusados de trata y homicidios de 11 mujeres, entre ellas Andrea Venzor.

A “Don Meny” se le relaciona desde 1995, fecha en que nació Andrea, con la desaparición de mujeres.

En ese año fue detenido como sospechoso de haber privado de la libertad a la joven Olga Carrillo Pérez, pero salió libre por falta de pruebas.

Ella desapareció el 10 de agosto de 1995 y encontrada muerta el 9 de septiembre de ese mismo año en el Lote Bravo.

Olga fue vista por última vez con Manuel Vital Anguiano luego de que fue a buscar empleo a un despacho de abogados domiciliado contraesquina de la Estación de Policía Delicias.

Ni el antecedente de asesinatos de mujeres en los noventa ni la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 2009 por el “Campo Algodonero”, que ordenó al Estado formalizar y generar un marco legal que prevenga, investigue, sancione, repare y erradique la violencia contra las mujeres, pudieron evitar que esos crímenes volvieran a ocurrir.

Imelda Marrufo Nava, coordinadora general de la Red Mesa de Mujeres, asegura que el proceso para el acceso a la justicia en los casos de crímenes de mujeres ha sido muy lento.

Lo anterior, a pesar de que en este transcurso se han creado instituciones como centros de justicia y también se han generado leyes que protegen más a las mujeres del estado de Chihuahua.

“Lo que pasó es que las instancias que se crearon en 2003, 2004, parece que no hubo evaluación de ellas, y sin haber realizado una focalización en un plazo un poco más largo se transforman en instancias de carácter nacional y se desatiende mucho la situación de Juárez”, explica Marrufo.

Con todo lo que ha vivido, Dora asegura que Andrea nació con una estrella, y que todo esto sucedió por alguna razón que, reflexiona, debe ser buena.

Durante el juicio que terminó la semana pasada, antes de que las magistradas dictaran la sentencia a los cinco responsables, Dora dijo que su hija le abrió caminos para buscar a los responsables de su muerte, como “Don Meny” a quien tuvo la oportunidad de encarar y reclamarle por lo que le hizo.

“Desde que mi hija nació, medios de comunicación en la hora de su nacimiento, y cómo va a ser posible también que a la hora de su muerte, a la hora de la recuperación de sus restos también, eso a mí me tiene muy mal, porque yo quiero que sepan que para mí es una estrella mi muchachita, porque yo siento que ella me abrió muchos caminos para llegar hasta aquí”, dijo ante el Tribunal.

Ver reportaje original en El Diario de Juárez.

Ver primera parte de la serie sobre femicidios en Juárez: 16 víctimas del caso “El Navajo” aún no tienen justicia

Ver segunda parte de la serie sobre femicidios en Juárez: Once mujeres llegaron atadas y con vida a El Navajo, ahí las mataron

Femicidios en Juárez II: Once mujeres llegaron atadas y con vida a El Navajo, ahí las mataron

Las jovencitas llegaron al arroyo El Navajo vivas, atadas y caminando por su propio pie. Ahí fueron asesinadas a golpes.

Después de concluir su obra, los homicidas arrojaron todas sus pertenencias junto a los cadáveres.

Los victimarios no se molestaron en enterrar los cuerpos. Los dejaron a ras de suelo para que los animales carroñeros desprendieran las extremidades y se los comieran, primero la piel y luego los órganos internos.

Así perdieron la vida 11 de las jóvenes secuestradas en la zona Centro de Ciudad Juárez entre los años 2009 y 2010. Poco más de un año después, sus huesos comenzaron a ser encontradas en esos cauces secos, llenos de piedras y vegetación árida.

El lugar está ubicado a un máximo de 10 kilómetros del poblado El Porvenir, en el municipio de Praxedis G. Guerrero, y en las faldas de la Sierra de San Ignacio, de acuerdo con las conclusiones a las que arribaron las antropólogas forenses de la Fiscalía General del Estado, Zona Norte.

Cuando los huesos fueron recuperados, no había nombres ni identidad alguna. Inicialmente se les denominó Femenina No Identificada (FNI) y se les asignó un número.

La FNI 105/11 fue localizada casualmente el 20 de enero de 2011. Los fragmentos de hueso estaban dispersos a un lado de varias prendas y dentro de un canal seco, ubicado a 3 kilómetros de la carretera Juárez-El Porvenir, cerca del poblado Las Placitas.

De los 11 cuerpos éste fue, tal vez, el que quedó en la parte más cercana a una zona habitacional.

De esa víctima se recuperaron únicamente dos huesos correspondientes a la pelvis, también el cráneo completo y una mata de cabello semi ondulado de unos 30 centímetros de largo.

La dispersión de los restos óseos que observaron las antropólogas se debió principalmente a que coyotes y jabalíes se encargaron de desmembrar el cadáver para comérselo, e incluso se especula que si los carroñeros eran grandes o medianos podrían haber despedazado el cuerpo para arrastrarlo hasta 20 kilómetros de distancia del punto donde fue abandonado.

“Es una acción de los carroñeros. Llegan por el aroma a putrefacción o incluso por el aroma a sangre. Cuando los cuerpos tienen lesiones va a ser mucho más rápido esa llegada de los animales y van a comenzar a comer o a desgarrar prendas, a desgarrar el tejido y es lo que empieza a ocasionar que dispersen los restos”, estableció la perito Roxana Enríquez Farías en su participación en el Juicio Oral 267/14, que se instruyó en contra de los cinco feminicidas que la semana pasada fueron sentenciados.

Meses después, la 105/11 sería identificada, a través de exámenes en genética, como Mónica Liliana Delgado Castillo.

La FNI 1320/11 fue hallada el 21 de octubre de 2011 por un ejidatario en el arroyo conocido como “Las Arcinas”, que forma parte del arroyo El Navajo. Y aunque al momento de levantamiento las antropólogas determinaron que se trataba de un solo individuo, al realizar el análisis en el laboratorio encontraron un omóplato extra.

El pantalón, la sudadera con fragmentos óseos, la chamarra, el par de botas, el brasier morado, la pantaleta de la 1320/11, también estaban ahí, junto a varios fragmentos de hueso aún articulados y cerca del cráneo.

Luis Torres | Archivo | El Diario | Hallazgo realizado durante un rastreo en 2012
Luis Torres | Archivo | El Diario | Hallazgo realizado durante un rastreo en 2012

Retazos de una playera blanca ya descolorida por la acción del sol, la cual tenía un nudo en unos de los extremos así como manchas de líquidos de putrefacción originados por la descomposición de los restos humanos, probablemente fue usada para sujetar a la FNI 1320/11, quien resulto ser Jéssica Terrazas Ortega, de tan solo 18 años al momento de ser secuestrada para usarla como prostituta y vendedora de droga.

Dos meses después, el 14 de enero de 2012, en donde inicia el arroyo El Navajo, en una especie de cañada donde las paredes son muy altas, ubicada a una distancia de 10 kilómetros de la carretera Juárez-El Porvenir, que corresponde al poblado de San José de Paredes, se encontró un cráneo, una pelvis, la cuarta costilla y algo de cabello.

Estos restos fueron marcados como FNI 46/12.

Al parecer, a ella corresponde el omóplato extra que estaba con los restos de la 1320/11.

Junto a estos huesos también había prendas de vestir anudadas y unas agujetas de zapatos con nudos. Estaba el perfume, la cera para el cabello, el polvo compacto, el delineador, el maquillaje, la mochila tipo morral e incluso una solicitud de empleo llena.

“Se señalaron tiras de plástico, probablemente ixtle o una especie de listón, pero de plástico que presenta nudos y manchas probablemente eran hemáticas o líquidos de putrefacción… posiblemente la víctima fue atada y llevada con vida hasta el lugar”, afirmó Enríquez.

La 46/12 fue identificada como Jazmín Salazar Ponce, de 17 años.

Los días 26 de enero y 7 de febrero de 2012, se hallaron tres cráneos completos y otros cinco ya reventados debido que durante el día se calentaron mucho y por la noche perdieron de forma muy rápida esa temperatura, aunado a que en temporada de lluvia fueron arrastrados y también por la acción de los materiales que hay en el arroyo El Navajo, ubicado a unos 60 kilómetros de Ciudad Juárez, que básicamente son piedras y arena, y a las lesiones que sufrieron al momento de la muerte las jóvenes.

A esos mismos huesos se asoció una mancha de sangre localizada sobre una roca; muchas prendas de vestir sin signos de putrefacción, por lo que se concluyó que no las llevaban puestas las mujeres; cintas de zapatos también anudadas y un elemento balístico.

Los huesos fueron marcados como 81/12; 82/12; 83/12; 84/12; 85/12; 86/12; 87/12 y 104/12, que correspondían a Idalí Juache Laguna; Andrea Guerrero Venzor; María Guadalupe Pérez Montes; Deysi Ramírez Muñoz; Beatriz Alejandra Hernández Trejo; Lizbeth Avilés García; Jéssica Leticia Peña García y Perla Ivonne Aguirre González.

En todos los casos, además de que los carroñeros se comieron todo lo que pudieron, los restos que dejaron al momento de ser encontrados estaban incompletos, a excepción de María Guadalupe, de quien se contabilizaron 40 restos, el cráneo casi completo y parte de su cabello negro semiondulado, así como de Beatriz Alejandra Hernández Trejo, de quien se considera es la más completa de los todos restos recuperados en el Valle de Ciudad Juárez, al contabilizarse el cráneo, un fémur, un sacro y otros restos.

Por lo que las familias de estas jóvenes recibieron unos cuantos huesos.

En la mayoría de los casos se pudo identificar un mismo patrón o marca en los fragmentos de hueso que permitió a las antropólogas forenses determinar que los criminales usaron el mismo objeto para golpear a las jóvenes en el rostro o directamente sobre el cráneo, las veces que fuera necesario hasta que dejaran de moverse.

La identificación de los restos se logró a partir de que se pudo extraer el ADN de los huesos rescatados en el arroyo y compararlo con las muestras entregadas por las familias de las jóvenes desaparecidas.

Ver reportaje original en El Diario de Juárez.

Ver primera parte de la serie sobre femicidios en Juárez: 16 víctimas del caso “El Navajo” aún no tienen justicia

Femicidios en Juárez: 16 víctimas del caso “El Navajo” aún no tienen justicia

Brenda Berenice Castillo García, de 17 años, salió de su casa la mañana del 6 de enero del 2009. Iba en busca de trabajo a una joyería del Centro de la ciudad. Nunca más regresó. En vano la esperaron y buscaron su hijo recién nacido, su pareja, sus padres y seis hermanos.

Lo único que se halló de aquella jovencita morena, delgada, pelo negro y largo, ceja delineada, fue un pedacito de cráneo, encontrado dos años después –entre 2011 y 2012– en una zona conocida como arroyo El Navajo, en el Valle de Juárez.

Sin embargo, a pesar de que junto con lo que quedó de Brenda Berenice también fueron hallados los restos de otras casi 30 mujeres, las autoridades ministeriales sólo judicializaron los casos de 11 en el ya conocido como “juicio del siglo”, que recién concluyó la semana pasada con la sentencia de 697 años de prisión para cinco hombres acusados de prostituirlas y asesinarlas.

Luis Torres | Archivo | El Diario | Elementos de la Fiscalía General del Estado, durante el rastreo realizado en 2012, donde se encontraron más de veinte restos óseos pertenecientes a mujeres que habían sido registradas como desaparecidas
Luis Torres | Archivo | El Diario | Elementos de la Fiscalía General del Estado, durante el rastreo realizado en 2012, donde se encontraron más de veinte restos óseos pertenecientes a mujeres que habían sido registradas como desaparecidas

Los casos de Brenda Berenice y de otras 14 ó 15 muchachas desaparecidas en el Centro, asesinadas, y cuyos cuerpos también fueron arrojados en El Navajo, permanecen impunes porque hasta el momento los fiscales no han podido reunir las pruebas suficientes para llevarlos a proceso, de acuerdo con abogados de la Red Mesa de Mujeres.

Aún así, los expedientes de las víctimas halladas en El Navajo –judicializados o todavía no resueltos–, no son los únicos casos pendientes de féminas desaparecidas entre 2008 y 2011 –años en que se dispararon los extravíos de mujeres–: estadísticas de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género, indican que siguen sin ser localizadas otras 50, la mayoría en el rango de edad entre 15 y 26 años.

Santiago González Reyes, abogado coadyuvante del Ministerio Público en cuatro casos de El Navajo por parte de la agrupación Red Mesa de Mujeres, asegura que además de los 27 restos de mujeres que se localizaron en ese lugar, hay otros fragmentos óseos hallados ahí, a los que no se les pudo extraer material genético para ser cotejado.

Y agrega que hay un caso del que sí se obtuvo, pero el resultado no coincidió con ninguna de las pruebas aportadas por las familias de las desaparecidas.

Fotos tomadas de Internet | De izquierda a derecha: Yanira Frayre, Berenice Esquinca, Esmeralda Castillo, Hilda Gabriela Rivas Campos. Abajo: Lidia Ramos Mancha, Brenda Berenice Castillo García, Mónica Janeth Alanís Esparza, Marisela Ávila Hernández y Adriana Sarmiento Enríquez
Fotos tomadas de Internet | De izquierda a derecha: Yanira Frayre, Berenice Esquinca, Esmeralda Castillo, Hilda Gabriela Rivas Campos. Abajo: Lidia Ramos Mancha, Brenda Berenice Castillo García, Mónica Janeth Alanís Esparza, Marisela Ávila Hernández y Adriana Sarmiento Enríquez

“De los restos óseos que no tienen perfil genético son varios fragmentitos. No se sabe si pertenecen a una misma persona o a varias. Estuvieron demasiado tiempo asoleados y el perfil genético son cadenas de ADN. En esos casos ya están muy dañadas, ya cuando hicieron el análisis para extraerlas no se pudo sacar esa información”, explica.

Hay divergencia en la cifra de restos hallados

El número de mujeres cuyos restos fueron localizados en El Navajo y que aún están pendientes de ser judicializados, varía entre las agrupaciones civiles que apoyan a las familias de las jovencitas y en la autoridad estatal.

Así, la Red Mesa de Mujeres asegura que son 16 casos sin resolver (por lo que serían 27 en total), mientras que Justicia para Nuestras Hijas contabiliza 15 (26 en total).

Para la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género, en el arroyo El Navajo fueron encontraron 22 restos. Se judicializaron los 11 ya conocidos, uno está en curso para iniciar el juicio y quedan 10 diferidos.

El abogado Santiago González Reyes, coadyuvante del MP en cuatro casos de El Navajo por la Red Mesa de Mujeres, asegura que los expedientes que aún faltan por resolver son 16.

Se trata de Hilda Gabriela Rivas Campos, Janeth Rivera Chávez, Adriana Sarmiento Enríquez, Jazmín Villa Esparza, Leonor García Villa, Dulce Villa, Fabiola Janeth Valenzuela Banda y Jazmín Taylen Celis Murillo.

Además de Virginia Elizabeth Domínguez, Brenda Berenice Castillo García, Marisela Ávila Hernández, Yanira Fraire Jáquez, Mónica Janeth Alanís Esparza, Lidia Ramos Mancha, Lilia Berenice Esquinca Ortiz y Esmeralda.

Alicia Fernández | Archivo | El Diario | Familiares de Brenda Berenice Castillo, Esmeralda Castillo, Nancy Navarro, Griselda Murúa López y María de la Luz Hernández Cardona protestan afuera de la FGE en 2011, hasta el momento sólo se han encontrado culpables en el caso de Nancy Navarro y está por iniciar un juicio por el caso de Brenda Berenice
Alicia Fernández | Archivo | El Diario | Familiares de Brenda Berenice Castillo, Esmeralda Castillo, Nancy Navarro, Griselda Murúa López y María de la Luz Hernández Cardona protestan afuera de la FGE en 2011, hasta el momento sólo se han encontrado culpables en el caso de Nancy Navarro y está por iniciar un juicio por el caso de Brenda Berenice

Norma Ledezma, directora de la asociación Justicia para Nuestras Hijas, quien también fue coadyuvante en tres homicidios del juicio que terminó la semana pasada, coincide en esos casos, excepto en el de Fabiola Janeth Valenzuela Banda, porque se manejan dos puntos totalmente disímiles del lugar donde se localizaron sus restos.

Fabiola, de 18 años, desapareció el 23 de agosto del 2010, y sus restos fueron encontrados entre el 15 y 16 de septiembre de ese año en el kilómetro 27 ó 29 de la carretera a Casas Grandes, de acuerdo con el expediente de la Fiscalía, aunque luego las mismas autoridades indicaron a su familia que estaba entre las víctimas del arroyo El Navajo.

“Entonces ahora sí que ya no sé en dónde la encontraron”, menciona contrariada Silvia Banda Pedroza, madre de Fabiola.

SIN PRUEBAS PARA JUDICIALIZAR LOS OTROS CASOS

Los homicidios de ellas están sin judicializar porque hasta el momento no hay pruebas para llevarlas al proceso, explica el abogado de la Red Mesa de Mujeres.

“Las (11) jóvenes que se llevaron a proceso se les vio cuando desaparecieron. Al momento en que desaparecieron se les vio con algunos de los individuos que están procesados. Se les vio durante la explotación, ya sea en la zona Centro, ya sea en el hotel Verde. Se les vio y las identifican algunas otras personas cercanas”, menciona Santiago González.

En el caso de Mónica Janeth Alanís Esparza, estudiante de 18 años de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, quien fue vista por última vez el 26 de marzo de 2009, no existe ninguna otra información.

Nadie vio quién la levantó, y tampoco se sabe de algún otro sitio donde haya estado después de su desaparición. No hay nada, sólo que se esfumó en esos años y que sus restos aparecieron en el arroyo de El Navajo, explica el abogado de la Red Mesa de Mujeres.

El número de víctimas de El Navajo que todavía no entran a proceso para judicializar fue proporcionado por el vocero de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres, Manuel Torres, quien se limitó a informar que uno está en curso de judicializarse, y 10 quedan pendientes.

No dio a conocer los nombres porque los expedientes están abiertos en diferentes etapas de investigación.

El fiscal especial, Ernesto Jáuregui Venegas, se negó a dar una entrevista sobre el tema, por lo que no se incluye su versión.

La directora de Justicia para Nuestras Hijas, Norma Ledezma, indica que de los 15 casos que están pendientes, el de Yanira Fraire Jáquez es el que ya está en proceso, y la agrupación representa a la familia.

licia Fernández | El Diario | Bruno Castillo Aguirre, padre de Brenda Berenice, al lado de su nieto, hijo de Brenda, que al momento tiene 7 años y era un recién nacido al momento de la desaparición de su madre
licia Fernández | El Diario | Bruno Castillo Aguirre, padre de Brenda Berenice, al lado de su nieto, hijo de Brenda, que al momento tiene 7 años y era un recién nacido al momento de la desaparición de su madre

Ella no se incluyó en los 11 casos del juicio que terminó porque cuando inició, Yanira todavía no estaba identificada.

“Tenía exactamente las mismas características que tenían estas 11. Desapareció en el Centro, 16 años, 16 de junio de 2010 y es encontrada allá en el arroyo el 5 de febrero de 2013. Es muy lamentable decir que en la investigación, que ahora con todo lo que conocemos del juicio, efectivamente aparece ella, entonces quiere decir que tuvo la misma suerte que las otras 11”, afirma.

‘YA NUNCA VOY A ESTAR TRANQUILA…’

A pesar de que el caso de Mónica Janeth Alanís Esparza es uno de los que está pendiente, su madre Olga Esparza, asegura que ya no espera nada más.

Afirma que no acepta el “huesito” que le entregaron de los restos de su hija. No cree que sea de ella, y que por toda esta situación ya no vive. Sobrevive.

“Siempre he creído en la justicia divina y sé que Dios hace su trabajo, tarde o temprano pone las cosas en su lugar. Yo estuve al frente de las exigencias de justicia, caminé mucho, di muchas entrevistas, viajé a México, a Chihuahua, a El Paso y definitivamente ya no espero más”, menciona.

El padre de Brenda Berenice, Bruno Castillo Aguirre, expone que aun cuando el caso de su hija se lleve a juicio, no quedará satisfecho porque no cree que los cinco hombres que acaban de sentenciar por los crímenes y trata de las 11 jovencitas, sean los responsables o los únicos culpables.

Para empezar, también está inconforme con los restos que le entregaron de su hija menor. Un pedacito de cráneo.

“Nunca, nunca… yo si me entregan a mi hija completa, voy a decir: es ella. Mientras no, nunca voy a estar conforme”, asegura el hombre de 54 años.

Bruno, que es albañil y mecánico, recuerda llorando que Brenda Berenice era la hija que más lo quería.

Cuando llegaba del trabajo ella lo recibía con un fuerte abrazo, relata sin contener el llanto, desde una habitación de su vivienda que es sala y comedor a la vez.

La familia vive ahora en una casa prestada.

Cuando Brenda Berenice desapareció, habitaban en el fraccionamiento Finca Bonita, ubicada al suroriente de la ciudad, pero esa propiedad la perdieron por falta de pago.

“Yo nunca voy a estar tranquilo ya ahorita. Si me dicen: ‘ese fue el que mató a tu hija’, ¿sabe qué haría yo? Lo mataba con mis propias manos y así me quedo tranquilo”, asegura Bruno Castillo, mientras abraza a su nieto, aquel pequeño apenas recién nacido cuando desapareció su madre Brenda Berenice, que ahora tiene casi 7 años…

Mujeres cuyos casos aún no se han judicializado:

1. Hilda Gabriela Rivas Campos, 16 años, desapareció el 25 de febrero de 2008 en el Centro de la ciudad

2. Janeth Rivera Chávez

3. Adriana Sarmiento Enríquez, 15 años, desapareció el 18 de enero de 2008, a la salida de la Preparatoria Ignacio Allende (Centro de la ciudad)

4. Jazmín Villa Esparza, 3 de octubre de 2010

5. Leonor García Villa, 3 de octubre de 2010

6. Dulce Villa, 3 de octubre de 2010

7. Jazmín Taylen Celis Murillo, 17 años, 7 de febrero de 2010 desapareció en Tierra Nueva etapa 7

8. Virginia Elizabeth Domínguez Amador, 26 años, con reporte del 8 de octubre de 2010

9. Brenda Berenice Castillo García, 17 años, 6 de enero de 2009 en el Centro

10. Marisela Ávila Hernández

11. Yanira Fraire Jáquez, 15 años, desapareció el 16 de junio de 2010 en el Centro

12. mónica Janeth Alanís Esparza, 18 años, 26 de marzo de 2009

13. Lidia Ramos Mancha, 17 años, 1 de diciembre de 2008, en el Centro

14. Lilia Berenice Esquinca Ortiz

15. Esmeralda Castillo, 14 años, 19 de mayo de 2009 en el Centro

16. Fabiola Janeth Valenzuela Banda desapareció el 23 de agosto de 2010. La Fiscalía Especial ha manejado que sus restos se localizaron en la carretera a Casas Grandes, y después que fue en el arroyo El Navajo

Ver reportaje original en El Diario de Juárez.

Ver segunda parte de la serie sobre femicidios en Juárez: Once mujeres llegaron atadas y con vida a El Navajo, ahí las mataron

Ver tercera parte de la serie sobre femicidios en Juárez: La niña que nació marcada

Ver cuarta parte de la serie sobre femicidios en Juárez: Rezó y lloró por los restos que no eran de su hija

Ver quinta parte de la serie sobre femicidios en Juárez: El hotel que encierra historias de pesadilla

Radiografía del crimen: cómo, dónde y por qué se mata en el Gran Santiago

Si bien el último año registró una baja en la tasa de homicidios en relación a 2006, las estadísticas desde mediados de los noventa han ido en alza. Pero no sólo han variado las cifras, sino también la calidad de los hechos de sangre, que han tendido a ser cada vez más brutales y en su mayoría motivados por situaciones absurdas, en riñas o rencillas. En este reportaje, que revisa los casos más emblemáticos y feroces del último tiempo, se da a conocer un ranking del homicidio en las comunas de la Región Metropolitana. La lista es encabezada por Puente Alto, que concentra el 10% del total de los casos en la región. Le siguen San Bernardo, Santiago Centro, La Pintana, Talagante, La Florida, Maipú, Pudahuel, Peñalolén y La Granja. Esas diez concentran más de la mitad de las muertes por acciones de terceros en la capital.

El caso fue noticia del día, no más allá de eso. Tal vez influyó la víspera de fin de año, el sector en que ocurrió, la atención que por ese entonces demandaba y seguiría demandando el asesinato de la ejecutiva María Soledad Lapostol, ocurrido unos días antes de Navidad en Ñuñoa. El hecho es que la muerte de Gabriel Alejandro Albornoz Jiménez, un travesti de 27 años que fue apuñalado por un grupo de adolescentes neonazis del sector, no reclamó más que unas pocas líneas. Gabriel Alejandro era conocido como Alejandra y fue emboscado de madrugada en el llamado barrio rojo de Puente Alto, Eyzaguirre esquina Brasil. Su cuerpo se desangró en el asfalto con las primeras luces del último domingo del año.

Fue un crimen de relieve, el tercero de esa naturaleza del año pasado, pero en Puente Alto ocurren muchos crímenes. Más que en cualquier otra comuna de la capital. Gabriel Alejandro Albornoz Jiménez fue la última persona asesinada en 2007 y una muestra del clima de violencia que se vive en esa comuna.

Homicidios 2007 RMDe acuerdo con las estadísticas recopiladas por CIPER entre las cuatro fiscalías de la Región Metropolitana, Puente Alto es la comuna con los mayores índices de homicidio en la capital. De los 610 casos reportados en 2007 en el Gran Santiago, 62 corresponden a la comuna cordillerana. El diez por ciento del total de la región. La cifra es similar a todas las muertes por efecto de terceros reportadas en la VI Región en un año y se acerca al promedio de un asesinato y medio por semana.

El último fue un año particularmente violento en Puente Alto. Allá hizo fama la joven pistolera Caroleyn Alarcón, quien descargó 19 tiros contra dos sujetos que estaban en su casa por alguna razón. Allá también un partido de fútbol derivó en una balacera entre las barras que terminó con una niña muerta de un balazo en la cabeza. Fue un año duro, pero el que transcurre se perfila peor.

Sólo en enero último hubo ocho casos de sangre con resultado de muerte y las cosas podrían haber sido todavía más lamentables. Fue en Puente Alto que el dueño de una serpiente baleó a cinco vecinos porque éstos protestaron al ver que la mascota daba vueltas por el barrio. Los cinco sobrevivieron de milagro. También en Puente Alto dos hermanos menores de edad fueron golpeados brutalmente en la cabeza con un objeto contundente. Sólo el mayor de ellos se salvó.

La cosa es brava. Su alcalde imploró recientemente por un aumento de la dotación policial y la Fiscalía Sur, que tiene jurisdicción sobre la zona, destinó a principios de febrero a dos fiscales con dedicación exclusiva para investigar asesinatos y porte de armas y explosivos.

Los índices guardan una cierta lógica. Puente Alto es la comuna con mayor densidad del país y la más poblada de la capital, con 492.915 habitantes de acuerdo al último Censo. También, según el mismo Censo de 2002, en sólo diez años se duplicó su población. Sin embargo, el fenómeno de la criminalidad no responde siempre a una misma lógica.

La Florida y Maipú, que tienen una cantidad de habitantes similar a Puente Alto, en 2007 reportaron 28 y 26 casos, respectivamente. Menos de la mitad que la otra. Y aunque esta última comuna tiene cerca del doble de los habitantes de su vecina San Bernardo, ésta es la segunda con mayores índices de homicidios en la capital. San Bernardo sumó 54 casos, ocho menos que Puente Alto, seguida por Santiago Centro (41), La Pintana (33), Talagante (32), La Florida (28), Maipú (26), Pudahuel (23), Peñalolén (21) y La Granja (21).

Esas son las diez comunas más críticas. Las que en conjunto concentran más de la mitad de los asesinatos que ocurren en la capital.

Por el contrario, si se consideran únicamente las comunas que superan los 50 mil habitantes, el ranking de las diez con menor criminalidad de la Región Metropolitana se compone por Vitacura (1 caso), Ñuñoa (2), Providencia (4), Las Condes (4), Lo Barnechea (5), La Reina (5), Melipilla (5), Macul (6), Independencia (6) y La Cisterna (7).

Las diez en conjunto no superan los índices de Puente Alto.

Vida salvaje

De acuerdo con las estadísticas de las fiscalías de la Región Metropolitana, el último año se reportaron 25 casos menos que en 2006, lo que supone una baja de un 2.4%. Las cuentas tienen cierta correspondencia con los últimos dos informes anuales del Servicio Médico Legal, SML, según los cuales las autopsias caratuladas como agresiones, que corresponden a muertes por acciones de terceros, tuvieron una baja del 0.5% en la capital. Sin embargo, las estadísticas del SML indican una tendencia al alza en los últimos diez años. Al comparar el número de casos de homicidios entre 1996 y 2006, el SML registra un alza de un 25.5% a nivel nacional.

Las cifras del Ministerio Público están basadas en los informes de casos de ingresos de parricidios y homicidios en sus diferentes tipos -con excepción del cuasidelito de homicidio y el homicidio frustrado- que se reportaron a diario.

asesinatos 5La muestra presenta un cierto margen de error. Hay casos que ingresan en la categoría de Muerte y Hallazgo de Cadáveres pero que en el transcurso de una investigación podrían derivar en un posible deceso por efecto de terceros. También se dan casos de personas que llegan malheridas a un centro asistencial y que fallecen al corto plazo. Esos casos ingresan al sistema como delitos por lesiones graves, no obstante que deriven en asesinato.

Pese al sesgo de la muestra, las estadísticas por ingresos del Ministerio Público son bastante representativas y ofrecen una ventaja por sobre las cifras de homicidios de las policías, las de la División de Seguridad Pública del ministerio del Interior y las del Servicio Nacional de Salud, que no son coincidentes entre sí (ver recuadro 1): sólo las primeras permiten describir el fenómeno desde una perspectiva geográfica y detallada.

Atendiendo a estas cifras, que nunca antes habían sido conocidas de modo disgregado, los márgenes de la ciudad concentran los mayores índices de criminalidad. Cerro Navia por el norte; San Bernardo y Talagante por el sur; Maipú y Pudahuel por el occidente; y Peñalolén, La Florida y Puente Alto por el oriente. Los focos más críticos se encuentran en poblaciones relativamente nuevas, surgidas desde mediados de los años ochenta, donde la marginalidad no siempre resulta tan visible.

Para un visitante desprevenido, San Bernardo puede parecer un taza de leche. El lugar perfecto para un paseo dominical. Pero más allá de sus encantos, de su fenomenal parque municipal y su centro cívico de aires campestres, San Bernardo puede ser un buen infierno.

Robinson Arriagada es fiscal adjunto de la fiscalía local de San Bernardo y su especialidad son los delitos graves. Homicidios, violaciones, tráfico de drogas. Arriagada lo ha visto casi todo y sigue sorprendiéndose con lo más simple. Con aquellos casos en que se mata por cualquier cosa, por un absurdo, por un equívoco, por nada.

“Aparte de las típicas riñas, ajustes de cuentas y peleas por un territorio entre bandas que trafican con drogas, acá se da el típico homicidio en que un muchacho apuñala a otro en una fiesta porque le miró a la polola o la sacó a bailar. Es algo súper circunstancial, no van a la fiesta a matar, pero como es común que surja un altercado menor, y debido a que están drogados o bebidos y tienen que validarse ante sus pares, se produce una muerte segura con arma blanca. Muchas veces las muertes se originan así, por una tontera”, dice el fiscal Arriagada.

Al respecto hay un caso ejemplar ocurrido en San Bernardo.

asesinatos 7En junio de 2006, en una fría noche de domingo, tres jóvenes fueron baleados en la puerta de su casa. El móvil, a juzgar por la coincidencia de los testimonios recopilados, fue la entrañable envidia que uno de los supuestos agresores, Rodrigo Alfredo Regollo, alias el Roly, le tenía a los hermanos Cesani, Bruno y Luciano. No habían deudas, conflictos o temas pendientes, sólo una envidia parida.

“Amigo nunca fui del Roly”, testificará después Luciano Cesani, que a diferencia de su hermano Bruno sobrevivió al ataque. “Nos juntábamos en un mismo grupo y al parecer a él le gustaba una chiquilla y creyó que ella estaba conmigo y por eso empezó la mala onda. Nos agarramos un par de veces e incluso hace como siete meses atrás me disparó mientras trabajaba con mi papá en el persa. Me disparó en la pierna, la espalda y la guata y me dijo ‘Igual te pillo y te voy a matar’ (…) Es que no sé, yo creo que todo se debe a una envidia muy grande que me tenía”.

Los Cesani vestían mejor que el Roly. Tenían mejores zapatillas, mejores pintas, mujeres más agraciadas. Los Cesani además trabajaban y tenían auto, y la suma de todo eso, según reafirman cercanos a los muchachos que conocieron el conflicto y prestaron testimonio en el caso, terminó por sentenciar a los Cesani.

El Roly permanece bajo prisión preventiva en el penal Santiago Uno. El juicio debería celebrarse a fines de febrero.

El Brooklyn

Desde su oficina de la Fiscalía Sur, en la Gran Avenida José Miguel Carrera, Pedro Orthusteguy pasa revista a los casos más célebres del año y sentencia:

-Esto es el Brooklyn.

Brooklyn, el barrio neoyorquino vinculado tradicionalmente a la mafia italiana, correspondería a la zona sur de Santiago y Orthusteguy, que es jefe de Delitos Sexuales y Violentos de esta jurisdicción, vendría a ser el sheriff.

asesinatos 4La zona sur mantiene los más altos índices de homicidios en Santiago, con 216 casos ingresados en 2007 de un total regional de 610. El fenómeno está asociado a situaciones de alta densidad poblacional, bolsones de marginalidad y la existencia de bandas organizadas que operan en territorios específicos. Seis de las 12 comunas de esta jurisdicción alcanzan los 10 mil habitantes por kilómetro cuadrado. El 42% de todos los imputados en prisión preventiva de la Región Metropolitana pertenecen a esta zona. Hay sectores muy calmos y otros críticos como son la población San Gregorio de La Granja, la Legua Emergencia de San Joaquín, la Santo Tomás de La Pintana y El Volcán 1 y 2 de Puente Alto.

El Brooklyn. De buenas a primeras, considerando que Santiago es la capital con una de las tasas más bajas de homicidios en la región, la definición del fiscal Orthusteguy puede sonar desmedida. Además, de acuerdo con las últimas cifras, la zona sur bajó la tasa de homicidios en un 18.2% en relación a 2006. Pero si se atiende a algunos hechos de violencia ocurridos en la zona, el mote de el Brooklyn queda estrecho. Hay días en que la zona sur puede llegar a ser el Lejano Oeste.

En julio último, una tarde de domingo en que la Selección Chilena sub 20 debutaba en el Mundial de Canadá ante el equipo local, quince hombres armados hasta los dientes llegaron hasta la población Almendra Uno de La Granja para cobrarse venganza por un incidente muy menor ocurrido unas horas atrás.

Esa madrugada el Kelen manejaba su auto por una de las calles de la población cuando casi pasa a llevar un coche de guagua arrastrado por una familia. La familia venía de un bautizo y las emprendió contra el muchacho, que tuvo la osadía de bajar del auto y enfrentar a los hombres del grupo. El Kelen llevó las de perder y a duras penas, como pudo, logró subir al auto y arrancó prometiendo venganza.

Richard Andrés Espinoza Espinoza, el verdadero nombre de el Kelen, demoró horas en cumplir su palabra.

Primero baleó a uno de los hombres de la familia, pero como no encontró al que andaba buscando, que era Herve Contreras Cea, apodado el Huaso Pandy, le dejó un recado: en cualquier momento volvería por él.

La viuda de Herve Contreras recordará que esa tarde de domingo, mientras veía el partido de la Selección Chilena, su esposo recibió un llamado telefónico en el que le advertían que “los gallos van para allá”. Entonces “comenzó a realizar una serie de llamadas, poniéndose una pistola al cinturón”, y salió a la calle acompañado de don Nano y el Japonés.

El primero en caer fue don Nano, que murió de un tiro en la cabeza. Le siguió el Japonés, que cayó malherido en la calle y fue rematado en el piso. El último casi no tuvo margen de acción. Además de encontrarse en desventaja numérica, a Contreras Cea le faltaba un pie y tenía una sutura de 32 centímetros en el estómago por una operación reciente.

Herve Contreras Cea, el Huaso Pandy, fue sepultado en medio de disparos al aire que en parte fueron una señal de amenaza y en parte, de homenaje.

A seis meses del llamado Triple Homicidio de La Granja, el caso ya cuenta con imputados que se encuentran en prisión preventiva –entre ellos el Kelen, el Chocolo, el Plátano y el Platanito- y en los próximos meses debería ir a juicio.

Es probable que para entonces el caso no tenga la atención que obtuvo en su momento. Tal vez ni siquiera sea cubierto por los medios.

Pedro Orthusteguy recuerda casos como el de el Pequeño Jerry, un niño muerto por una bala loca que fue motivo de debate en la campaña presidencial de 2005. Joaquín Lavín visitó a la familia del niño que murió cuando se dirigía a comprar dulces en una calle de La Granja. Sebastián Piñera y Michelle Bachelet también entraron al debate. El autor del disparo que mató al Pequeño Jerry fue condenado recientemente y ningún medio informó del hecho.

“Una tónica de todos los casos de homicidios de la zona sur es que, una vez que ocurren, hay cero seguimiento de los medios”, se queja el fiscal Orthusteguy. “O sea, viene el gran escándalo y después se olvidan. Nosotros tenemos muchos casos como el de Aarón Vásquez acá, pero como no ocurrieron en Providencia, no se le prestan la misma atención. Ahora mismo tenemos cuatro violadores en serie como el Tila pero no lo sabe nadie. Yo solamente reclamo más atención porque eso nos permitiría tener los recursos que necesitamos. Lo voy a poner al revés: si esto mismo ocurriera en la zona oriente, estarían todos los recursos disponibles para enfrentarlo”.

Aniñados

asesinatos 2A mediados de enero, cuando el principal inculpado por la muerte de María Soledad Lapostol acudió a un encuentro con su novia en Plaza Ñuñoa, más de 50 funcionarios del OS-9 de Carabineros se trasladaron al sector. El fenomenal despliegue, que terminó con la captura de Luis Araya Galaz, respondía a la prioridad que tuvo el caso desde un comienzo. El asesinato de la ejecutiva de seguros, quien fue encontrada maniatada y con cuatro balazos en la cabeza, tuvo una gran presencia en los medios y motivó que la Presidenta Bachelet saliera a comentar los hechos.

“Es indudable que en esos sectores los homicidios se notan más, aunque son muchísimo menos. Es muy notoria la diferencia de tratamiento”, concede Matías Moya, de la fiscalía local de La Florida, dependiente de la zona oriente. “Si nosotros tuviéramos la misma cobertura que tienen Providencia, Las Condes o Ñuñoa cuando ocurre un asesinato, derechamente habría que agregar un par de páginas de crónica policial en los diarios. Mi impresión, sin embargo, es que el problema de recursos recae principalmente en las policías, particularmente la Brigada de Homicidios de Investigaciones, y no en las fiscalías. Ellos trabajan para todos por igual”.

Matías Moya tiene a cargo los delitos violentos ocurridos en dos de las diez comunas más críticas de la capital. Esas dos son La Florida y Peñalolén. Dice Moya que la gran mayoría de los casos, especialmente los que ocurren en esta última comuna, se dan en el contexto de jóvenes que se enfrentan bajo los efectos de alcohol y pasta base.

“Prácticamente se ponen a pelear por cualquier cosa, y como portan armas, se enfrentan y se matan. En mi zona el arma blanca es muy común, y los motivos por los cuales llegan a matarse son ridículos: porque me miró feo, porque tuvimos una pelea hace dos años, porque jugamos un partido de fútbol y perdimos”, describe el fiscal Moya.

La impresión es compartida y tiene asidero en un reciente estudio elaborado por la Jefatura Nacional de Homicidios de la Policía de Investigaciones de Chile que hasta ahora había permanecido inédito. De acuerdo con éste, en 2005 y 2006 la mayoría de los asesinatos pesquisados por la policía civil fue motivado por riñas y rencillas anteriores, con un 37% y un 23% del total de los casos reportados en 2005, respectivamente, y un 37.4% y un 22.8% en 2006.

Vale decir, por cada 10 asesinatos que ocurren en el país, 6 de ellos se originan por peleas o rencillas anteriores.

Por el contrario, los crímenes pasionales que tanta tribuna han reclamado en el último tiempo, instalando el tema del femicidio, representaron el 13.2% en 2005 y el 12% en 2006. Es decir, la muertes por motivos sentimentales habrían tendido a decrecer.

En este campo, contrario a lo que podría pensarse, las víctimas se reparten casi en igual proporción entre hombres y mujeres, aunque la tendencia apunta a “un aumento de las muertes de varones asociadas a este móvil respecto al año anterior”.

Si bien el informe concluye que casi la mitad de las muertes de mujeres está vinculada a conflictos sentimentales, éstas representan únicamente el 10% de las víctimas del total de los homicidios que ocurren en el país. La cifra es coincidente con el estudio de 1996 sobre Caracterización del Homicidio en Chile, de la Fundación Paz Ciudadana, según el cual sólo el 9% de las víctimas corresponden a mujeres.

La guerra de los sexos

asesinatos 3Karla Guaita es coautora del estudio elaborado por la Jefatura Nacional de Homicidios de la Policía de Investigaciones. Tres años atrás se graduó de psicóloga en la Universidad de Chile con un tesis en que analizó el fenómenos de los homicidios en la Región Metropolitana, a partir de las evidencias físicas y psicológicas del sitio del suceso, y lo que concluyó se corresponde bastante con el estudio de Investigaciones. La tesis, basada en los casos ingresados a la policía civil entre 1998 y 2002, corrobora que la mayoría de los homicidios se generan en situaciones de riñas (39%) o rencillas anteriores (23%). En cambio el móvil sentimental ocupa un rango menor, con un 13.9%, lo que indicaría una tendencia a la baja en este tipo de móviles.

“Es muy grave que haya muertes de mujeres en situaciones de violencia, pero su impacto social está realzado, tiene que ver con la forma en que los medios lo han colocado desde la casuística”, sostiene Karla Guaita desde un café del centro de Santiago. “Al menos hace tres o cuatro años atrás, con los datos recopilados en la Región Metropolitana, no es posible distinguir que haya existido un aumento en la muerte de mujeres. Mi impresión es que este comportamiento a nivel nacional no ha cambiado mayormente. Lo que ha cambiado es que ahora, por primera vez, el tema se ha puesto en el tapete”.

Desde mucho antes el tema viene siendo común para la fiscal Lorena Barudi. Ella atiende casos de delitos sexuales y violentos de la Fiscalía Centro Norte, que concentra altos índices de parricidios y crímenes de mujeres, además de homicidios que involucran a inmigrantes que residen en comunas céntricas. Varios de esos casos son particularmente brutales.

Fue en esa jurisdicción que en 2006, en Santiago Centro, un profesor arrojó a su hija de seis años por la ventana de un sexto piso, además de intentar dar muerte a su esposa y madre de la niña. El caso vino a abrir el debate sobre el femicidio en Chile y, de alguna manera, opacó otro caso igualmente feroz ocurrido un año después en Estación Central.

La noche de un sábado de septiembre, en un edifico residencial, una mujer de 24 años asfixió a su hija de tres con una bolsa plástica para vengarse de su pareja. El drama se había iniciado poco antes por una discusión doméstica (la mujer quería ver un programa de televisión y la niña otro) y se extiende hasta hoy: María del Pilar Fucha tiene un embarazo de ocho meses y permanece detenida bajo medidas de vigilancia extremas.

La fiscal Barudi previene acerca del riesgo de victimizar a la mujer cuando ésta comete agresiones por motivos sentimentales. “Nosotros tenemos que perseguir delitos y ponernos del lado de las víctimas, independiente de si ésta es hombre o mujer. También tenemos casos de mujeres que han agredido a sus parejas y eso, de alguna forma, con todo lo que se ha conocido sobre el femicidio, tiende a justificarse, lo que resulta peligroso”.

Además de llevar el caso de María del Pilar Fucha, en estos días la fiscal Barudi trabaja en el cierre de la investigación de otro hecho brutal. Algo pocas veces visto.

En agosto de 2005, en un departamento de Santiago Centro, cuatro jóvenes se reunieron en un departamento residencial. La cita estaba relacionada directamente con nueve kilos de cocaína que permanecían en su poder y, por alguna razón, derivó en una masacre. A Jonathan Ramírez, de 23 años, le abrieron el cráneo a botellazos. Los vecinos escucharon sus gritos y llamaron a la policía. Así y todo no se detuvieron. De acuerdo con los peritajes de rigor, a Ramírez lo golpearon ininterrumpidamente durante media hora en la cabeza, y cuando la policía ingresó al departamento, los tres amigos permanecían donde mismo, con las ropas enteramente manchadas de sangre, dándole golpes al muerto.

El caso debería ir pronto a juicio y es muy probable que nadie más que los familiares de la víctima, además de los agresores, se interesen en él.

Cifras dispares

Las estadísticas sobre delincuencia y seguridad ciudadana que entrega el gobierno a través de la División de Seguridad Pública, dependiente de la subsecretaría del Ministerio del Interior, están basadas en denuncias de la población y detenciones de las policías.

Según el último informe, correspondiente al tercer trimestre de 2007, entre los delitos graves o de mayor connotación social únicamente la tasa de denuncias por homicidios a nivel nacional registra un decrecimiento (-6.3%) en relación al mismo periodo de 2006. Sin embargo, en el informe regional, al comparar el mismo periodo, la tasa de denuncias sobre homicidios en la Región Metropolitana aumenta en 7.2%.

Considerando el mismo periodo, en el desglose por comunas, el aumento de la tasa de denuncias de homicidios a nivel nacional es encabezada por Puente Alto, con una participación del 7.1% en ese lapso de tiempo exclusivamente, seguida por Estación Central (5.7%), Cerro Navia (4.3%), la Florida (4.3%), Penco (2.9%), Temuco (2.9%), Punta Arenas (2.9%), La Granja (2.9%), Peñalolén (2.9%), San Joaquín (2.9%) y San Bernardo (2.9%).

Las cifras de denuncias del gobierno no se corresponden con las cifras del Ministerio Público ni con las de la Policía de Investigaciones, que lleva la mayoría de los casos de homicidios. Así, mientras la muestra del ministerio del Interior acusa una baja del 6.3% de los homicidios entre el último trimestre del 2007 y el mismo periodo de 2006, en la Policía de Investigaciones, al comparar el ingreso de casos entre ambos años, el resultado a nivel nacional arroja un alza del 3.4%. Vale decir, mientras en 2006 la Brigada de Homicidios de Investigaciones pesquisó 562 casos en total, en 2007 la cifra alcanzó a los 582.

Las últimas estadísticas del Servicio Médico Legal entregan un dato relevante: en 2006 las agresiones de terceros con resultado de muerte a nivel nacional en Chile representaron cerca de la mitad de los casos de suicidio. 459 contra 1052.

El factor de la pasta base

José Belletti, médico forense de la Brigada de Homicidio de la Policía de Investigaciones, sostiene que en los últimos años no sólo se ha incrementado el número de casos en el país, sino también han variado las características y motivaciones del delito.

“¿Qué es lo que más uno ve y antes no veía?”, se pregunta el médico forense. “Homicidios asociados a drogas, ya sea en el contexto de gente que consume drogas y pierde su capacidad de control o de personas que se involucran en estructuras de tráfico y se pelean determinados mercados y sectores poblaciones. Hay ahí toda una serie de homicidios que surgen en torno a este extenso manto que es la droga y que cubre hoy día un porcentaje no despreciable de las estadísticas”.

Si bien el forense reconoce que históricamente el alcohol ha sido un elemento determinante en el origen de las muertes violentas, desde accidentes de tránsito a asesinatos, señala a las drogas de abuso, en particular la pasta base, como un factor emergente que no sólo incita nuevas muertes sino además provoca hechos particularmente brutales y absurdos.

Casos como el ocurrido en febrero de 2007 en un departamento en pleno centro de Santiago, Merced esquina Mosqueto, cuando un hombre de 45 años degolló y violó a una anciana de 95 a la que robó tres mil pesos. Casos como el de un joven de Talca a quien sus propios amigos, con los que gastó la noche fumando pasta base, le destrozaron la cabeza a piedrazos. Como el de Rodrigo Mellado Zamorano, de 22 años, quien terminó muerto de un balazo en la cabeza, víctima de un conocido con el que fumaba en Lo Espejo, Carlos Dittborn esquina Pasaje 59.

“La pasta base es una droga que produce alteraciones de conciencia severas, distintas al alcohol, más graves”, sostiene José Belletti. “Cuando uno ve a una señora de 70 u 80 años que vive sola y que es asaltada por dos tipos que la matan y la violan y le roban muy poca plata, ¿qué es lo que está pasando ahí? Una pérdida de control y lucidez muy grande, que es distinta a lo que se ve cuando un individuo bajo los efectos del alcohol mata a otro por una riña común y corriente”.

La guerra contra el femicidio

La fiesta estalló en el mismo minuto en que Michelle Bachelet se puso la banda presidencial. La imagen que a través de las pantallas llegó hasta las 856 viviendas sociales de la Villa San Gabriel, enclavada en La Pintana, desató una marejada de gritos y risas entre decenas de mujeres que miraban incrédulas lo que ocurría en el Congreso de Valparaíso. En ese suburbio de Santiago un pequeño carnaval se inició al ritmo de un cántico que todas recordarían pocos días más tarde: “¡Ahora nosotras la llevamos en el país!”.

Dos semanas después, la Villa San Gabriel vivió otro día agitado, pero esta vez fue la furia la que levantó el polvo. Paola Cordero, ex dirigenta de los deudores hipotecarios de la villa y jefa de una guardería infantil para las trabajadoras de su barrio, recuerda:
-Teníamos una vecina a la que su marido maltrataba. Pero nadie lo sabía. Como muchas otras mujeres, lo ocultaba. Hasta que no aguantó más y le contó a una vecina. Y le pidió que por favor la ayudara si su marido le pegaba de nuevo.
Ese día, como a las diez de la noche, Paola escuchó a su vecina gritar: “¡Le están pegando a la señora Rosita!”:
-En pocos segundos todas gritábamos. Cuando bajé por las escaleras ya había otras dos vecinas que corrían hacia la casa de Rosita. Se fueron agregando mujeres, pero ningún hombre bajó. Ya éramos más de 30 mujeres gritando frente al departamento con palos, fierros, con lo que pillamos. Y como el marido de Rosita no nos quería abrir la puerta, ¡la echamos abajo! Le pegamos, lo pateamos… queríamos matarlo. Llamamos a Carabineros a pesar de que no creíamos mucho en que hicieran algo. Una vez, cuando yo era niña, vi a un hombre que casi mató a una mujer y los carabineros dijeron que no se metían porque eran “problemas de familia”. Por eso decidimos sacar nosotras de la casa al compadre y darle duro. Pero Carabineros llegó. Y se lo llevaron.

Desde ese día, dice Paola, ya no hay mujeres golpeadas por sus maridos en la Villa San Gabriel. Pero en el resto del país sí las hay y con un agregado dramático: al mismo tiempo que han crecido las denuncias policiales por violencia intrafamiliar (VIF), se han multiplicado los femicidios. Hasta el 4 de diciembre de este año ya iban 58.

Urgente: cómo evitar asesinatos

Las estadísticas de Carabineros indican que en 2005 se registraron 82.596 denuncias por VIF contra mujeres. En 2006, el primer año del gobierno de Bachelet, se elevaron a 94.160. Datos de mayo del Ministerio del Interior revelaron que en el primer trimestre de 2007, la tasa de crecimiento de las denuncias por violencia intrafamiliar (5,5%), superó al aumento –3,2%- del total de los delitos de mayor gravedad (robo con violencia, robo con intimidación, robo con fuerza, hurto, lesiones, homicidio, violación) que el mismo período del año pasado.

La nota curiosa: el récord de violencia contra la mujer lo exhibe Tocopilla, una de las ciudades mas devastadas por el último terremoto de noviembre que asoló a la Segunda Región. Las mujeres del viejo puerto fueron doblemente golpeadas este año.
Una campaña de información permanente y la seguidilla estremecedora de asesinatos brutales de mujeres a manos de sus parejas han logrado situar esa violencia en un lugar relevante de los medios masivos y en la agenda política.

Ya era tiempo. Porque el problema no es nuevo. Ya en julio de 2001 un estudio del Ministerio de la Mujer (Sernam), daba cuenta de que el 50,3% de las mujeres chilenas había sufrido algún tipo de violencia por parte de sus parejas. Aun así, en junio de 2005, si bien finalmente se aprobó la Ley sobre Violencia Intrafamiliar, 38 senadores -por unanimidad- despacharon un documento que echó por tierra la tipificación del “maltrato habitual a la pareja” como delito. Ello significó que en los tribunales se siguiera castigando la violencia reiterada contra la mujer con multas… Si se creaba ese delito, se debía modificar el Código de Procesamiento Penal, pero los senadores optaron por elevar el grado de las penas y enviar los casos de violencia sicológica a los Tribunales de Familia y los hechos de agresión al Ministerio Público.

El 2006 los femicidios se dispararon a 46 (un promedio de 3,8 mensuales). Y en 2007, con 58 asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, las alarmas en todos los niveles se encendieron.

Bachelet también hizo lo suyo. El 24 de octubre lanzó una campaña nacional destinada a provocar la reacción ciudadana y poner fin a la indiferencia frente a la violencia que se ejerce públicamente contra las mujeres. En uno de los spot que se transmiten diariamente y en varias tandas por los medios, se escucha a una mujer que desconsolada le confidencia a su madre que su marido la golpea y la insulta frente a sus hijos. La respuesta es “Y qué habrás hecho tú, ¿no lo habrás provocado con tu carácter…? Qué vas a hacer si él asegura la comida y casa de tus hijos…”

Si hasta ese momento las denuncias al número 149 -que conecta con un sitio especial en Carabineros- sumaban 1.243, veinte días después llegaron a 2.194.

El mismo día que se dio inicio a la campaña, se envió al Congreso un proyecto de ley que endurece las condenas para los agresores de mujeres y amplía las herramientas legales para enfrentar una violencia antes asfixiada.
-Quiero que el castigo sea ejemplar y efectivo para quien cometa la cobardía de agredir a una mujer –afirmó Bachelet.

El proyecto aumenta las penas para el homicidio calificado cometido por esposo, conviviente, novio, pololo o ex pareja; caracteriza como delito la VIF que provoca lesiones físicas (leves o graves) y el maltrato sicológico permanente; agrava el delito de incendio de la vivienda de la víctima y penaliza los daños o inutilización de los bienes de la agredida. El slogan de otro spot es: “Aquí había 20 personas y nadie hizo nada. Imagínese cuando ella está sola”.

En 2006, el Ministerio Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) destinó $1.045.255.000 (US$ 1.964.765) a la implementación del Programa Nacional de Prevención de VIF contra mujeres. Para este año, Bachelet aumentó ese presupuesto a $2.420.600.000 (US$ 4.550.000). Con estos recursos se financian 30 Centros de la Mujer que en 2006 atendieron a 6.482 mujeres.

-Hicimos una ley de VIF, pero con ella abrimos una puerta para que se mostrara realmente cómo golpean brutalmente a las mujeres. No es que hayamos detenido el fenómeno, lo que pasa es que ahora se ve. Y ahora yo me hago responsable, porque durante 15 años le hemos dicho a la mujer “denuncia”. Ella lo hace ¡y la terminan matando! Entonces, estamos tratando de crear los mecanismos de protección para que no las maten. Pero aún son insuficientes, porque todavía cuando llaman a Carabineros, muchos de ellos, aunque no todos, les dicen “señora, mejor péguele usted, porque la verdad es que no tenemos cómo resolverle el problema” -reconoce con angustia la ministra del Sernam, Laura Albornoz.

La actitud de Carabineros ante la agresión de que es objeto una mujer –y que describe al inicio de este reportaje Paola Cordero- tuvo el 25 de noviembre otro desenlace. Tres carabineros fueron dados de baja luego de que un video los mostrara en la noche del 5 de octubre, manos en los bolsillos, mientras un hombre golpeaba a una mujer brutalmente frente a su unidad policial.

La instrucción de Bachelet ha sido priorizar los mecanismos de protección para los casos más graves, por lo que se ordenó levantar 16 Casas de Acogida, con capacidad para proteger a 900 mujeres y sus hijos (1.800 menores) por año. El programa tiene un costo de $1.193.400.000 (US$ 2.243.233). Pero las mujeres no pueden permanecer más de tres meses bajo ese alero y sólo son atendidas las mayores de 18 años, lo que deja fuera a gran parte de las madres adolescentes (según el Censo de 2002, 4,5% de las jóvenes entre 15 y 19 años tiene hijos).

La Casa de Acogida número 16 fue inaugurada el 20 de noviembre pasado y es la primera destinada a la mujer rural, la más discriminada y desprotegida de todo el espectro.

Leslie Delva trabaja en el recientemente creado Centro de la Mujer de San Bernardo que atiende a cinco comunas de la zona sur metropolitana. Ella se capacitó como monitora comunitaria de VIF a través de la Corporación Domos, una ONG de asistencia a la mujer agredida:
-En el Centro de la Mujer se nos pide que tratemos con mujeres mayores de 18 años y tenemos que darles una entrevista de 15 minutos. Algo que yo no hacía cuando estaba en Domos, porque cuando una mujer llegaba yo le daba todo el tiempo que ella necesitaba. Ahora, después de esos 15 minutos, a la mujer se le da una hora de atención. Y de repente no concuerdo con mi equipo de trabajo, porque si una mujer viene desbordada, hay que atenderla.

Autonomía económica

Carolina Peyrin, directora ejecutiva de Domos, dice que las denuncias se duplicaron entre 2000 y 2005 (de 40 mil a más de 82 mil). Pero ella pone el acento en que “de todas las denuncias efectuadas, la tasa de aprehensión es bajísima: 3,5%”. Y lo que más le preocupa, es que el 48% de las causas ingresadas a los Tribunales de Familia son por VIF contra la mujer, pero sólo el 15% de ellas termina en una sentencia. Muchas mujeres se desisten.

“No lo perdono, pero lo quiero y deseo ayudarlo”, dijo Graciela Serey cuando se desistió en el tribunal de la denuncia que hizo contra su esposo, quien la agredió con un punzón en la madrugada del 14 de octubre pasado en su casa en Peñalolén.
Graciela en definitiva lo perdonó a pesar de que sólo un error de calculo de su marido la salvó de ser el rostro del femicidio número 51 de este año. Y si antes de la campaña iniciada por Bachelet el marido habría quedado libre con la sola retractación de la esposa, esta vez el juez dictaminó encarcelarlo por parricidio frustrado en virtud de la denuncia que interpuso el Sernam.

La encarcelación del marido de Graciela marcó un cambio. Uno que parece destinado a dejar huella. Porque lo mismo le ocurrió a Héctor Sepúlveda, el hombre que hizo noticia luego de quemarle los genitales a su mujer con un alicate caliente. Héctor fue condenado a 3 años de presidio a pesar de que su mujer insistía en decir: “Él está arrepentido y no merece estar en la cárcel”.

Entre octubre de 2005 y junio de 2007, ingresaron a las fiscalías de Chile 70 mil causas por violencia intrafamiliar. De ellas, el 60% terminó con retractación de la denunciante.

“La autonomía económica de las mujeres es clave para romper el círculo del abuso”, afirma Carolina Peyrin, directora ejecutiva de Domos, corporación que con el apoyo de Fundación AVINA ha desarrollada una inédita acción de capacitación, apoyada por empresas, para mujeres que buscan romper ese círculo.

Todos los estudios indican que un factor importante para que la denuncia de agresión termine en nada es el miedo. Y de dos clases. Miedo a que el conviviente o marido la golpee a ella y a sus hijos al no quedar preso y volver a casa, y temor a que quede preso y ella y sus hijos pierdan el único sustento que les brinda el “macho proveedor”. Hay dependencia emocional y económica de la pareja.

La capitana de Carabineros Alejandra Jaramillo, de la 48° Comisaría “Asuntos de la Familia”, lo corrobora:
-Muchas veces las mujeres agredidas se desisten porque no tienen cómo vivir. Vienen a dejar la denuncia y dicen “voy a dejar a los niños acá, porque no los puedo tener”, pues el agresor las mantiene económicamente y si ellas terminan esa relación no tienen qué comer.

Leslie Delva cuenta que prácticamente todas las víctimas que piden ayuda al Centro de la Mujer de San Bernardo terminan sus entrevistas con la misma pregunta: “Señorita, ¿qué oportunidades de trabajo hay?”.

A juicio de Carolina Peyrin este es el punto realmente clave de la “ruta crítica”, porque se puede tolerar que las denuncias no terminen en sanciones, que los tribunales sean lentos o que la atención de salud sea deficitaria, pero lo único en que no se puede fallar es en separar efectivamente a la víctima del agresor:
-Tenemos una iniciativa para involucrar al sector empresarial. Y hemos invitado al Sernam a apoyarla, vinculando el tema de la autonomía económica con la reparación. Porque puedes tener una mujer que denuncia y le va bien, pero si no tiene autonomía económica muchas veces está condenada a volver con el agresor.

Domos ha logrado que la minera Phelps Dodge, forestal Masisa y la clínica dental Prevedent, abran puestos de trabajo para mujeres que han sufrido VIF. La idea es ampliar la iniciativa a otras empresas, para lo cual cuentan con un programa financiado por la Fundación Avina por dos años. Pero Sernam no ha dado muestras de avalar la idea:
-El año pasado encontramos una respuesta insólita: “No nos corresponde convocar a los empresarios para un trabajo que va a hacer una ONG”. ¿De qué alianza público-privado estamos hablando entonces? –afirma Carolina.

Remeciendo a la justicia

No sólo la dependencia económica y emocional y la falta de protección influyen para que la mujer se desista de la denuncia y siga sometida a la violencia que ejerce su pareja. También juega un rol importante la lentitud con que funciona en este ámbito la justicia. La capitana Jaramillo lo grafica:
-Una persona que viene en enero y hace una denuncia por VIF, queda en espera de citación para seis meses más. Y llegamos a marzo con amenazas de muerte y a abril con que el agresor ingresó a su domicilio y la dejó moreteada. En ese tiempo que transcurre entre la denuncia y la citación del juzgado o la fiscalía puede pasar cualquier cosa. Los fiscales nos pueden decir “démosle diez días de rondas periódicas”. ¿Y en los seis meses quién la protege?

La oficial explica la rutina que sigue a cada denuncia:
-Cuando no hay lesiones, el caso va al Tribunal de Familia. Cuando existen lesiones, obligatoriamente tiene que ir a la fiscalía. Nosotros tomamos la denuncia, hacemos el parte policial y solicitamos una medida cautelar: que el agresor salga del domicilio, que no se acerque al domicilio, que no se acerque al trabajo de la víctima. Muchas personas desisten pues se aburren porque no llega nunca la citación, porque se arreglan con la pareja, porque se van a otro lugar y dejan la situación como está sin ir a la citación.

La “ruta crítica”

La lenta respuesta de la justicia y la falta de protección para los casos más graves, llevó a Domos a desarrollar el estudio “La ruta crítica de las denuncias en el sistema institucional”, informe pedido por Sernam. De hecho, la ministra Albornoz y la Presidenta Bachelet participaron el 21 de julio de 2006 en la presentación de un proyecto piloto, desarrollado por la Fiscalía Regional Metropolitana Occidente, para superar el problema de que más del 50% de las denunciantes se retractan.

Rita Bórquez, investigadora a cargo del estudio de Domos, sostiene que “la penalización de la VIF como delito, competencia del Ministerio Público, ha puesto a los fiscales como actores centrales. Pero los fiscales deben cumplir una serie de metas de eficiencia (porcentajes de casos exitosos). Y una mujer que denuncia una agresión de su pareja, que muchas veces termina retractándose, que se demora en decidir si va a dar su testimonio, que se pone a llorar en su oficina, para los fiscales es igual a pérdida de sus indicadores de gestión”.

La jueza del Tercer Tribunal de Familia de Santiago, Gloria Negroni, concuerda con esa crítica:
-Con el tema de las fiscalías hemos tenidos varios problemas porque ellos no tienen una política de persecución penal de esos delitos. Entonces, en la mayoría de los casos que les remitimos por maltrato sicológico habitual, la causa queda ahí. No investigan porque dentro sus metas seguramente no está ver estos temas. Hace un tiempo se creó la figura de un fiscal especializado que coordinara todos estos casos, pero yo no sé si, desde la perspectiva del fiscal nacional y de los fiscales regionales, hay un lineamiento claro respecto a una especialización.

La jueza Negroni critica también el enfoque que el Sernam da a la VIF, pues lo considera reduccionista. A su juicio, el maltrato no es sólo un problema de género y la mujer no es la única víctima, sino que es un problema familiar:
-También hay VIF contra los hombres. Muchas veces es una violencia cruzada que no sólo se ejerce contra la mujer.

Muchas denunciantes, explica la jueza, acusan a sus parejas de VIF cuando en realidad lo que buscan es una pensión de alimentos:
-A veces la mujer es mal aconsejada y cuando quiere alimentos su abogado le dice “denuncie por violencia porque le va a salir más rápido”. Frente a esto uno desarrolla mucho la percepción en las audiencias. Es muy distinto leer un escrito que resume el caso, como era en el sistema judicial antiguo, que estar con las dos personas al frente. Hay un lenguaje gestual, no verbal, muy determinante.

Por estas razones, la jueza estima que la mayoría de los casos de VIF que llegan a los Tribunal de Familia -que no son considerados delitos, pues no hay lesiones ni maltrato sicológico habitual- no se solucionan con una sentencia y que el Estado, así como apoya a las mujeres a través del Sernam, también debe crear instituciones de respaldo a la familia. Y no sólo para las más pobres:
-Los casos más graves son los del nivel social alto. En ese grupo está la mayor cifra negra. Una mujer de población no tiene mayor empacho en ir a los tribunales y decir “este hombre me pega”. La mujer ABC1 tiene más temor, porque desde su infancia vivió protegida y cuando se enfrenta a un personaje que la maltrata, no sabe qué hacer. Además, para una mujer de clase media-alta, asumir que el marido le pega o que sufre violencia sicológica grave es un tema cruzado por las variables de subsistencia, status y vergüenza –acota Negroni.

Educación y Salud

La integracion debe abordarse como estrategia educativaOtro nudo de la “ruta crítica” institucional es el sector de Educación. Carolina Peyrin asegura que se deben incorporar contenidos de prevención en los colegios, pero alerta: “Éste no es un tema de currículo del Ministerio de Educación”:
-Preparamos un estudio al que Sernam le sacó cero punta. Entrevistamos a jóvenes de distintos grupos socioeconómicos y la conclusión más lamentable es que todo esto que aparece a nivel simbólico -que la mujer está incorporada al trabajo y que es más autónoma-, no tiene anclaje en lo cotidiano de los jóvenes. Sobre todo en los sectores bajos y medios. Siguen presentes en los jóvenes todos los estereotipos sexuales básicos de la violencia. Los hombres consideran que la mujer “debe ser…”, “debe hacer…”, porque piensan que aún cuando “puede” trabajar, tiene un rol protagónico en la crianza. Y en las mujeres también, respecto de ver al hombre como “proveedor” y “protector”.

En el sector Salud, la investigadora Rita Bórquez cree que las cosas han avanzado mejor, porque se han homologado todos los protocolos de atención, lo que facilita el registro estadístico, el seguimiento del caso y la atención médica especializada. No obstante, considera que en esta área persiste un problema clave:
-El ir a constatar lesiones es un nudo de la “ruta crítica”. El impulso para seguir o no con el proceso de denuncia, depende mucho del señor que va a mirar los moretones. El rango de discernimiento del funcionario todavía está muy suelto a su criterio. Aún no hay control y tampoco una educación funcionaria, y no es parte de la cultura organizacional tener una línea para atender estos casos.

En otro frente, Domos capacitó a 70 monitoras comunitarias para prevenir VIF y acompañar por la “ruta crítica” a las denunciantes. Ellas operaron en San Bernardo y Conchalí, con un sueldo pagado con recursos del Ministerio del Trabajo a través del Fondo Nacional para la Superación de la Pobreza. En sólo tres meses -noviembre a diciembre de 2006- atendieron más de 200 casos.

-Esta debiera ser una experiencia a replicar si se evalúa desde el costo-beneficio. Las monitoras hacen la primera acogida, que es la evaluación del riesgo que vive la mujer, y la acompañan. Descongestionan los Centros de la Mujer, los centros de salud y los tribunales, porque la víctima llega a esos lugares mucho más clara en lo que tiene que hacer. La cantidad de casos que atendieron en tres meses es de alta rentabilidad, si se compara con el rendimiento de los Centros de la Mujer.

En enero, las 70 monitoras se reunieron con la ministra Albornoz y solicitaron que se busquen mecanismos y fondos para dar continuidad a su trabajo. La espera continúa.

Mientras en Chile aumentan día a día las mujeres asesinadas o golpeadas por sus parejas, una red de herramientas legales, estatales y sociales se ha ido tejiendo a una velocidad inédita. Un circuito destinado a que en cada rincón del país haya un actor que ayude a que otras mujeres venzan el miedo, la vergüenza y el pudor y le pongan fin al circuito de la impunidad.

Beca Avina“El proyecto que dio origen a este trabajo fue el ganador de las Becas AVINA de Investigación Periodística . La Fundación AVINA no es responsable por los conceptos, opiniones y otros aspectos de su contenido.”
La otra discriminación odiosa

Miguel Moya vivió una jornada que partiría su vida en dos en enero de este año. Convencido de que, siguiendo la tradición, la justicia lo exculparía sin mayor trámite de la acusación de violación sobre M.S., Moya llegó tranquilo al tribunal y declaró que con ella había tenido una relación sexual consentida y que lo avalaba el hecho de que M.S. era prostituta, por lo cual le había incluso “pagado por el trabajo”.

La fiscal Yazmín Salech lo escuchó y luego de un trabajo acucioso logró reunir todas las pruebas que acreditaron que Moya abordó a la mujer a la salida de un local de entretenimientos y la violentó sexualmente. Y eso que la mujer incluso tenía su carné de sanidad que acreditaba que efectivamente ejercía la prostitución.

Moya fue condenado a 10 años de cárcel en medio de su estupor.

La condena de Moya (44 años) permite observar con algo de optimismo una cifra que avergüenza: según un estudio realizado por la Oficina de Fiscalización del Delito, una agresión sexual cada 36 minutos fue denunciada en 2006. 14.688 denuncias de las cuales 31% corresponde a violación y el 69% a abuso sexual.

Y si en el plano sexual la discriminación de género se mantiene, existe otro acápite del que poco se habla y que afecta a las mujeres de todas las clases sociales. Lo que le ocurrió a Sonia Arce grafica la situación.

Cuando sus padres murieron, ella y sus hermanos heredaron la casa familiar. Y decidieron venderla. Pero al momento de concretarse la operación con la firma de las escrituras, la venta no se pudo realizar porque la autoridad exigió la presencia del marido de Sonia en ese acto notarial. Un grave problema pues Sonia estaba separada de hecho desde hacía algunos años de su marido y nada sabía de él. Pero estaban casados bajo el régimen de sociedad conyugal, estatuto que no le permite a Sonia administrar sus propios bienes.

La discriminación que afecta a Sonia es la misma que vive el 64% de las mujeres casadas, ya que lo hicieron bajo el mismo régimen de sociedad conyugal. Eso significa que aproximadamente 2 millones de mujeres son en la práctica incapaces por la ley de administrar por sí solas sus bienes. (Los últimos datos oficiales de agosto de 2007 señalan que un 44,8% de las mujeres chilenas está casada).

Pero Sonia no se quedó de brazos cruzados. En 2001 denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la trasgresión de sus derechos constitucionales de ser igual ante la ley que su marido. Su denuncia tuvo efecto. El 5 de marzo de 2006, Chile llegó a un acuerdo amistoso con la CIDH en Washington por el cual se comprometió a dar urgencia al proyecto de ley que deroga la sociedad conyugal como sistema patrimonial y lo reemplaza por uno de comunidad de gananciales otorgando a la mujer y al marido iguales derechos y obligaciones.

El proyecto está congelado desde hace 11 años en el Congreso. Recién la primera semana de agosto 2007 se aprobó en la Comisión de Constitución del Senado. Ese mismo mes el gobierno pidió que se tramitará con urgencia simple y actualmente está en la etapa de “discusión general”, en su segundo trámite constitucional, en la Cámara Alta.

Pero el problema es mayor. Si una mujer profesional desea invertir su patrimonio en acciones, se le exige un certificado de soltería (declaración notarial con dos testigos que lo acrediten). Un trámite que los hombres no conocen. Las mujeres casadas también deben acreditar que han contraído matrimonio con separación de bienes. Exigencia que no se le hace a los hombres.

En la práctica, las mujeres no pueden administrar ni disponer de sus bienes. Y si bien conservan el dominio, no pueden enajenarlos, gravarlos, darlos en arriendo o ceder la tenencia por sí solas. Sólo los maridos pueden administrar sus bienes y los de la sociedad conyugal.

Karina Delfino: “Píldora del Día Después es el cambio más fuerte para las jóvenes”

Karina Delfino, dirigente estudiantilResulta extraño escuchar a Karina hablando de temas universitarios. Su figura delgada, su rostro moreno, fino y de grandes ojos oscuros, se asocia más a los problemas de los escolares secundarios. Claro, si antes de entrar a la facultad ella fue una de las líderes de la llamada “rebelión de los pingüinos”. Sin el uniforme azul marino se ve más adulta y la soltura con que habla de los grandes temas del país ya no asombra tanto como cuando lo hacía vestida de liceana.

¿Qué ha pasado con las mujeres de tu generación con una mujer en La Moneda?
Las mujeres ahora sí piensan que han avanzado por el hecho de que resultó elegida Michelle Bachelet. La prueba fue cuando ella ganó y salieron las mujeres a la calle a celebrar con bandas presidenciales. Lo celebraban como el triunfo de las mujeres, siendo que era el triunfo de una alianza política. Puede que sigan viviendo en una familia machista, que en sus casas les sigan pegando, que sigan ganando menos que el marido a pesar de hacer lo mismo o más, pero se sienten representadas. Pero los avances concretos dependen de las mismas mujeres. Un estudio indica que la mayoría de las mujeres que denuncia a su pareja por violencia después retira la demanda. Y eso muestra que si la mujer no da un paso adelante, no habrá avances. Falta proyectar hacia abajo.

En la llamada revolución de los pingüinos, se vio a mujeres como tú en roles de liderazgo. ¿Es fruto de un proceso de cambio cultural en tu generación?
Las mujeres se están atreviendo más. Antes la mujer daba un paso atrás porque pensaba que el hombre era mejor que ella. Hasta le daba un poco de miedo. Eso ya no se ve. Hay un cambio de mentalidad, de la mujer y del hombre, porque el hombre joven confía más en la mujer también. El hombre joven hoy es capaz de reconocer que una mujer puede tener más capacidad que él. Además, ahora no es mal mirado que las mujeres prefieran dedicarse al trabajo, a la política, a desarrollarse profesionalmente antes que casarse o tener hijos. Antes eso era la excepción. Estos avances no son producto de un cambio de mentalidad sólo de las mujeres, sino que de la sociedad.

¿Prima en tu generación la tendencia femenina a proyectarse laboralmente para tener autonomía economía?
Es un tema generacional: entre hombres y mujeres no hay diferencias sobre este punto. Tal vez llama la atención que las mujeres de mi edad piensen en independizarse antes que casarse. Asombra. Pero esta generación es así. La liberalización, en todo sentido, va acentuándose cada vez más. Pienso que se debe, en parte, a la globalización y a la televisión, por la comparación con lo que sucede en otros países. La cultura chilena siempre ha tendido a imitar a Europa y a los gringos, y las series que se ven en Chile y que vienen de esos países, te muestran mujeres más liberales. Eso va despertando aceleradamente cambios de mentalidad, culturales.

¿Ha influido algún marco institucional para acelerar esos cambios?
Los cambios también se aceleran con otras herramientas que se abren, como el divorcio, los tribunales de familia, las penas de cárcel por violencia intrafamiliar o la “Píldora del Día Después”. La gente del barrio alto perfectamente puede comprar en las farmacias dicha píldora y opera con una mentalidad totalmente liberal, mientras que una mujer de un sector socialmente vulnerable no tiene la plata y lo más probable es que en tres meses más se haga un aborto en pésimas condiciones o si tiene ese hijo nacerá en la pobreza. Estas políticas del Estado acercan la igualdad de oportunidades. No son las que hacen crecer la tendencia liberal, simplemente otorgan herramientas para el cambio de mentalidad que ya está y hay que asumirla. Y cada persona verá si toma o deja estas herramientas.

Manifestacion de estudiantes¿Hay interés entre las mujeres de tu edad por sumarse a una batalla por los temas de género?
Hay mujeres y mujeres. Hay mujeres a las que les interesa el carrete o escuchar música, a otras les interesa ir a una capilla y están las que se interesan por las políticas públicas, como a mí. Dentro de ese último grupo hay algunas a las que les interesa el tema de género. En general, entre nosotras está el sentimiento de que la sociedad chilena es machista, sienten algún tipo de discriminación. La mayoría inconscientemente es producto de un cambio cultural, pero tienen otros intereses y no se cuestionan el fondo de las cosas. Con los hombres también se da ese fenómeno.

Cuando te comparas con las mujeres mayores con las que convives, ¿cuáles son las principales diferencias?
De todo: mentalidad, cultura, educación, sexualidad, matrimonio, hijos, profesión… Ellas entienden que hay un cambio generacional y respetan lo que yo hago cuando yo me respeto a mí misma. El tema es diferenciar entre libertad y libertinaje. Creo que mientras yo me respete y respete a los demás, ellas también me van a respetar a mí.

¿Cuáles con tus proyectos como mujer y profesional?
Lo más importante es identificar qué carrera voy a seguir. Mi proyección es profesional y mi prioridad es tener una carrera. No estoy pensando a qué edad voy a tener hijos o me voy a casar. Y en lo político, estoy viendo si puedo desarrollarme en la universidad. Las puertas y oportunidades se irán abriendo en el camino y mi mentalidad también puede ir cambiando en el camino…

¿Cuál es tu evaluación de la labor que ha desplegado Bachelet en su año y medio de gobierno?
Ha sido un cambio bastante grande que le hace bien al país. Pudo ser mejor o peor, pero estoy segura que a nivel de historia, de formas y métodos, es un avance. Los problemas que enfrenta, como el Transantiago, también le podrían haber pasado a un hombre. Pero es mujer y obviamente maneja formas y estilo diferentes. La han cuestionado mucho por una supuesta falta de autoridad, y yo estoy convencida de que ella significa un gran avance a nivel de mentalidad y cultura del país. Hay que acostumbrarse.

¿Cuál de todas las políticas de género adoptadas por este gobierno te parece la más importante?
Me impactó la paridad en el gabinete. Era impensable. Espero que haya sido por capacidad y no por discriminación positiva. Por lo que han hecho hasta ahora, me parece que fue por capacidad. Por ejemplo, al primer ministro de Educación, Martín Zilic, no le fue muy bien y hasta ahora la nueva ministra, Yasna Provoste, no ha tenido ningún problema grave como los que tuvo Zilic. Para ese cargo, Zilic estaba menos preparado que Provoste.

¿Cuál de todas las políticas de género de este gobierno te parece que ha sido la que más beneficia a las jóvenes de tu edad?
El acceso a la “Píldora del Día Después”, porque las afecta directamente. Ese es el cambio más fuerte que han vivido las jóvenes de mi edad y en situación social vulnerable. Las jóvenes que tienen recursos pueden optar a todo, pero ahora las vulnerables también pueden optar. El embarazo adolescente no deseado genera una discriminación a nivel social: condiciona tu vida y no la del hombre. La herramienta ya está y cada quien verá si la ocupa o no según su ética.

Sectores políticos y religiosos insisten en que no se entregue la píldora del día después a una adolescente mayor de 14 años sin el consentimiento de los padres.
La nueva ley de responsabilidad penal juvenil establece que desde los 14 años un joven tiene discernimiento. La ley de abusos sexuales también establece los 14 años como límite para el discernimiento. Por lo tanto, si una joven tiene discernimiento para denunciar un abuso sexual o para ser responsable si roba o comete un delito, perfectamente puede tener discernimiento sobre su sexualidad. Por algo los especialistas tomaron la decisión de poner el límite legal del discernimiento a los 14 años. Y lo aprobaron todos los partidos políticos.

Beca Avina“El proyecto que dio origen a este trabajo fue el ganador de las Becas AVINA de Investigación Periodística . La Fundación AVINA no es responsable por los conceptos, opiniones y otros aspectos de su contenido.”

Vivianne Blanlot: “Ha habido sistemática agresividad despectiva hacia la Presidenta”

Blanlot dejó la cartera de Defensa en el cambio de gabinete del 27 de marzo de este año y por primera vez habla en extenso de las dificultades que han enfrentado las ministras y la Presidenta por la dura reacción de los antiguos líderes políticos. A su juicio, sienten “temor” ante un estilo que integró equipos con rostros que no pertenecen a las cúpulas partidarias y bajo el novedoso criterio de paridad de género.

¿Qué fue lo más difícil como mujer mientras estuvo a la cabeza del Ministerio de Defensa con la primera mujer Presidenta?
Enfrentarse a una cultura masculina anclada tanto en el mundo político -a nivel de partidos y sus dirigencias- como en las organizaciones del Estado y de Gobierno. Ha sido bastante notoria la resistencia que hay en esos dos mundos a la llegada no sólo de una Presidenta, sino también de ministras. A ello se agrega la resistencia de la cultura política a un nuevo grupo que ingresa al gobierno de la mano de esta Presidenta, que no pertenece a la institucionalidad cupular de los partidos, que no llega por un acuerdo partidario, sino como consecuencia de una popularidad espontánea que sobrepasó la posibilidad de que las cúpulas decidieran quién sería el candidato de la Concertación.

Si tomamos cuatro ministerios clave -Secretaría General de la Presidencia, Defensa, Vivienda y Mideplan-, en todos ellos la Presidenta escogió primero mujeres militantes de muchos años, pero que no han estado en las dirigencias partidarias. Y, por lo tanto, han sido vistas desde el mundo político como personas “sin experiencia”. Esto generó en el primer año una sistemática agresividad despectiva hacia la Presidenta y a las ministras.

¿Podría graficarlo?
Los comentarios políticos de hombres en los que sistemáticamente y por meses se hizo una evaluación negativa basados en la “ineptitud” de algunas ministras, siendo que eran carteras que por su misma naturaleza no muestran mucho lo que hacen. Y si uno analiza la labor de los hombres que habían precedido a las ministras “ineptas”, realmente aparecían muy poco. La “ineptitud” tenía su origen en un prejuicio y en la total ignorancia de lo que las ministras estaban haciendo. Otro punto es que las ministras más visibles fueron calificadas por su aspecto: “dureza”, “rigidez”, “falta de cortesía”, “lejanía”. Después fueron tomando a otras ministras como ejemplo de “falta de capacidad política” o “falta de fineza política”. Y esa dureza se extendió incluso a la Presidenta. Muchos actores políticos -y comentaristas- han vertido permanentemente calificativos sobre la “ineptitud” de la Presidenta, una palabra que no habíamos escuchado respecto de ningún gobernante. Es mucho más duro decir “la Presidenta es inepta” a afirmar “la Presidenta se equivocó, cometió un error”.

¿Habría una especie de acuerdo del mundo político masculino para incurrir en esa descalificación?
No lo creo. Es más bien una reacción muy visceral ni siquiera demasiado consciente. Desde el principio del gobierno percibí en algunos sectores, incluso de la Concertación, y sobretodo entre los que habían estado en anteriores gobiernos de la coalición, una creencia basada más bien en las emociones que en la racionalidad de que este gobierno no tenía la capacidad de gobernar. Esa idea se fue instalando incluso durante la campaña presidencial.

Ese fenómeno, ¿cree usted que se agudizó con la elección que hizo Bachelet de los miembros de su gabinete?
Sí, y no sólo porque la mitad eran mujeres, sino también porque en su mayoría, el elenco masculino y femenino no pertenecía al establishment de los partidos. Como la derecha siempre ha calificado negativamente a los gobiernos de la Concertación, cuando esto proviene de nuestro propio grupo político, es un síntoma de un fenómeno cultural más profundo.

¿Cómo afecta esa reacción en la función de un ministro?
En formas bien concretas. En primer lugar, la forma en que los ciudadanos perciben la gestión es clave para su éxito. Nada se puede lograr, sobre todo cuando se está tratando de hacer cambios profundos, si la gente no percibe que son transformaciones que se están haciendo bien y con sentido. Si no es así, no habrá fuerza política para apoyar los cambios. Los mismos partidos no se ven obligados por la ciudadanía a apoyarlos. Comunicar lo que se está haciendo, por lo tanto, es vital. La forma en que se va percibiendo la gestión de un ministro o ministra está determinada en un porcentaje importante por lo que dice la prensa. Y las líneas editoriales de los medios de comunicación, salvo excepciones, las deciden hombres y normalmente de un mundo bastante conservador. Y en este tiempo hemos visto como todas las estructuras de poder tradicionales han expresado su rechazo respecto a este fenómeno político nuevo que encarna una mujer Presidenta, cuyo equipo no viene de las estructuras políticas tradicionales. En lo práctico, el hecho de que cada una de las cosas que se están haciendo es presentada en la prensa con un tinte negativo, obliga a que una parte importante del tiempo se dedique a buscar fórmulas para contrarrestar.

¿Cómo fue enfrentarse al mundo masculino en la organización del trabajo del Ministerio de Defensa?
Allí, la cultura dice que la jerarquía importa más que nada. Pero es apariencia, porque en la práctica hay una cierta costumbre, como en todos los ministerios, de concebir al ministro como un invitado de paso y, por lo tanto, lo que se hace se define al interior del grupo permanente, que es la estructura tradicional. Cuando cambia un ministro, si el nuevo se adapta a la forma de trabajo, se le hace la vida relativamente fácil, pero si viene con una agenda de cambio, se encuentra con una resistencia muy brutal y que consiste en simplemente no hacer, no entregar información, obstaculizar.

¿Qué hizo entonces?
Pasaron por lo menos seis meses antes de que los grupos más importantes del ministerio se fueran dejando seducir por la idea de que en realidad ellos podían ser objeto de una delegación, no sólo de funciones, sino de la capacidad de crear, pensar, diseñar. Y en la medida que lo fueron percibiendo no como una amenaza, sino como una oportunidad, empezaron a sumarse. Pero hubo varios meses de resistencia cerrada.

¿Cómo evaluó usted el rechazo a su propuesta, hecha desde Haití, a que Chile apoyara económicamente ese proceso?
No me esperaba esa reacción. Yo planteé que además de ayuda militar, gastáramos unos pocos recursos, algo muy menor, en asistencia técnica. No hablé de donaciones, sino de préstamos de Chile avalados por bancos multilaterales. La experiencia internacional en ese rubro indica que estos préstamos nunca se dejan de pagar, tienen una seguridad de repago casi del 100%. Entonces, lo que habríamos dado quizás es una fracción de una tasa de interés menor a la que podríamos ganar en los mercados internacionales. No era un regalo. Y la reacción fue visceral. Si yo hubiese estado en el otro lado, en el de las finanzas, habría dicho: “lo vamos a analizar”. Fue visceral porque principalmente se sintió como una invasión de territorio, más que porque la idea en sí no fuera sensata. Y la derecha reaccionó descalificándome al decir que era difícil encontrar una persona que supiera menos de economía en Chile que la ministra de Defensa. Pero yo estoy tranquila respecto a mi formación económica…

¿No se siente con menos herramientas en esa área, con complejos?
Ninguno. Y sé perfectamente que lo que proponía tiene sentido económico y estratégico. Pero la reacción por parte de algunas personas del gobierno y la Concertación fue irracional: cómo era posible que una ministra de Defensa, que además es mujer, se atreva a proponer algo que está fuera del ámbito estricto de lo militar. Nadie quiso ver que cuando nosotros vamos en operaciones de paz recibimos grandes beneficios, porque nos hacemos conocidos como país amigo en la comunidad internacional que tarde o temprano va a tener que pronunciarse sobre temas que a nosotros directamente nos incumben en el plano estratégico. Entonces, aumentamos nuestra capacidad de negociación y los beneficios son enormes. Lo curioso es que inmediatamente después, y a pesar de toda la alharaca pública que hubo, el Estado empezó a invertir recursos, no préstamos sino donaciones, en asistencia técnica a Haití. Lo que significa que lo anterior fue claramente una reacción a quién hizo la propuesta y no al tema mismo.

Retrato de Vivianne Blanlot¿Qué otro episodio grafica esa reacción de la que habla del mundo masculino?
Cuando el comandante en jefe del Ejército dijo públicamente que él consideraba que cuando muriera el general Pinochet había que hacerle funerales de Estado, tanto la Presidenta como los ministros del área política y yo misma consideramos que eso no era aceptable. Era una opinión sobre un tema político que le compete al gobierno decidir. Un comandante en jefe no debe pronunciarse sobre esos temas. Entonces, hablé con él, le dije que no me parecía razonable ni correcto lo que había hecho y después, cuando la prensa me lo preguntó, dije que esa materia no le correspondía decidirla al comandante en jefe y tampoco le correspondía hacer públicas sus opiniones sobre ella. Se me criticó por haber reaccionado excesivamente ante una opinión personal de un comandante en jefe y se ensalzó durante varios días lo fantástico que era este general y su espíritu democrático. Y no me cabe la menor duda que cualquier ministro de Defensa habría hecho lo mismo. Muchos parlamentarios de la Concertación veían la actuación de esta ministra con una mirada de mejor no aparecer.

¿A qué lo atribuye?
La única explicación es que hay una sensación que está inserta en la parte emocional de muchos de nuestros hombres de que las mujeres no debemos meternos en temas serios, y cuando lo hacemos, debemos estar circunscritas a lo mínimo. También hay un cierto celo por el liderazgo, un cierto temor de que las mujeres sean percibidas por la población con aprobación y que levanten vuelo político.

¿Temor a sentirse desplazados?
Cuando las mujeres somos el 20% de un gabinete estamos dando muestras de que somos un país sin prejuicios y sin discriminación. Pero cuando ya llegamos no sólo a ser la mitad, sino que además empieza una ola de satisfacción de la población ante la llegada de un gabinete paritario -porque fue impresionante la reacción de los ciudadanos-, por primera vez el mundo masculino maduro, que tuvo la mayor dominancia en el siglo pasado, se encuentra con que esto viene a moverlos. Cuando escuchas a gente joven decir “este es el siglo de las mujeres” o en una conversación de adolescentes universitarios se dice “ahora les toca a las mujeres”, son señales de que hay un cambio. Y la idea de que los estilos cambien radicalmente produce temor.

¿Cuál es la reacción del mundo militar?
El mundo militar es muy curioso, porque se abrió a la llegada de las mujeres hace bastantes años. Y si bien aquellas que ingresaron a las Fuerzas Armadas y a Carabineros iban en gran medida a labores que tenían más que ver con lo administrativo, con el tiempo se han ido abriendo más espacios y ya hay bastantes mujeres que están en el manejo de armas y tecnologías. No están en infantería, pero sí en el manejo de sistemas bélicos. Lo que no les había ocurrido es tener mujeres en el mando. Y se encuentran primero con Michelle Bachelet y después con Vivianne Blanlot en un momento en que todo el sistema de la Defensa está a punto de cambiar, porque se han venido estudiando reformas para modernizar toda la cadena de decisiones y ahora viene su implementación. Y esa transformación significa que los ministros pasan a mandar en forma más clara, y los ministerios tienen mucho más que decir en las políticas de Defensa.

¿Y cuál es su balance sobre cómo la evaluaron?
Seguramente pueden haber tenido dudas respecto de mi capacidad para estar al mando. Y hubo comentarios al respecto. Pero mi impresión es que a nivel de comandantes en jefe y altos mando se llegó rápidamente a la conclusión de que, a pesar de ser mujer, mi decisión era ejercer la autoridad. Y no hubo discusión de ella. Ahora, con los comandantes en jefe dejé en claro desde la partida que las reformas las teníamos que hacer juntos, y en las cosas en que tuviéramos diferencias debíamos discutir hasta el final, con el espacio abierto para hacerlo en forma muy directa y cruda.

¿Cómo reaccionaron las instituciones de Defensa y Relaciones Exteriores del continente en relación a su condición de mujer?
No hay problemas de género. En el mundo civil de la Defensa a nivel internacional y entre los países con los que nos relacionamos, creo que somos de los más atrasados en esa materia a pesar de que la primera presidenta elegida de Latinoamérica es Michelle Bachelet. Las mujeres han estado mucho mejor insertas en la política en varios países latinoamericanos antes que acá. En Argentina, Uruguay, Colombia, hay bastantes más mujeres desde mucho tiempo atrás. No les llama la atención.

¿Qué cree que va a resultar de este choque de culturas y de la resistencia del mundo político e institucional masculino?
Creo que ya no hay posibilidad de que a futuro tengamos un gobierno que no tenga que dar explicaciones por no aplicar el criterio de paridad. Eso cambia las cosas y es un gran avance. Además, ha habido reacción de las organizaciones de mujeres. Hay un despertar respecto de estar atentas a lo que está pasando, que esto es algo que tenemos que cuidar y no podemos quedarnos pasivas. No tengo ninguna duda de que vamos a seguir avanzando. El cambio cultural, en cuanto a género, está en marcha y es irreversible. En la generación de nuestras hijas e incluso un poco mayores, ya tienen una actitud distinta. Mi generación se plantaba sabiendo que había que derribar puertas, pero al mismo tiempo no podíamos ser demasiado agresivas porque se nos podía cerrar más el camino. Las mujeres de la nueva generación se consideran con todo el derecho a estar y no piden permiso. A ellas no les va a pasar lo que nos está pasando a nosotras. Sin embargo, a este gobierno se le van a poner más duras las cosas, por el solo hecho de tener una mujer Presidenta. Cualquier gobierno de la Concertación, por ser el cuarto de la coalición, iba a enfrentar mucha más dureza y exigencia, pero el que sea una mujer le agregó otro factor.

¿Ha tenido la posibilidad de aquilatar qué pasó con la mujer común y corriente en este año?
Si uno mira la legislación que se ha introducido en los últimos 15 años en los terrenos que le importan a la mujer común, ha habido pasos impresionantes respecto a reconocer varias cosas. Primero, que la mujer en Chile es la que lleva las riendas de la familia, es la que se hace cargo cuando el hombre decide no estar. Y hay una proporción importante de familias en que la mujer es la única proveedora y además jefa de hogar. Ello ha implicado modificar la forma en que se hacen políticas públicas: ahora tienen que dar cuenta de ese fenómeno en materia de salud y vivienda, que son los temas más importantes.

¿Se bate en retirada la imagen de la familia ideal, en la que se basa toda la publicidad, con mamá y papá, macho proveedor y mujer en un rol secundario?
Esa mirada ha sucumbido ante una avalancha cultural. Porque hoy el 80% de los chilenos entiende la sociedad como es y no como ese ideal que no existe. Eso ha venido acompañando este proceso de implementar políticas públicas dirigidas a la verdadera familia y se refleja en otro cambio al que este gobierno le ha puesto el acelerador: la acogida que la sociedad le da a la mujer maltratada. Ya no se trata de otras mujeres que ayudan, sino la sociedad disponiéndose a cuidar. Hoy es un tema sancionado socialmente. Y en el área educacional, el énfasis en las guarderías y jardines infantiles es un reconocimiento generalizado a que la mujer está en el mundo del trabajo. En el mundo real el avance es muy fuerte.

¿Y en el mundo de los negocios?
Este gabinete paritario le mandó un mensaje al mundo de la empresa privada porque hay muy pocas mujeres en directorios de grandes empresas. Y ellos han tenido, por primera vez, que nombrar mujeres en directorios. Todavía es incipiente, pero el proceso ya se inició. Están empezando a llevar mujeres a los niveles gerenciales más altos de empresas internacionales que tienen filiales medianas en Chile. Un fenómeno de los dos últimos años. Donde siempre ha existido mucha mujer a la cabeza y que se ignora, es en la pequeña y mediana empresa: la mujer empresaria que ha montado su empresa desde cero. Ante un mercado cerrado creo mi propia empresa porque no quiero ser siempre subordinada y aquí seré jefe aunque lo sea de un capital pequeño. Y las mujeres han demostrado ser muy buenas emprendedoras.

¿Cuál cree que son los métodos, acciones ejecutadas en el mundo del poder por las mujeres y que las diferencian de los hombres?
Siempre he visto en muchas mujeres una tendencia natural a entender que la buena gestión es aquella donde se delega y se aprovechan las características que tienen los que trabajan con uno. La otra actitud es decir “el cargo exige estas capacidades y si fulano no las tiene, se va”. Yo no he llegado a ninguna oficina pública a cambiar a todo el mundo. He llevado complementos. Y me ha dado resultados. Y he visto a muchas mujeres que su primer impulso es trabajar así, pero como en el mundo de la empresa y de los organismos del Estado a veces hay rigidez excesiva, se han encontrado con que este estilo no resulta, porque se califica ese método como debilidad en vez de percibir que es seguridad en la propia fortaleza. Como consecuencia, algunas mujeres están tomando un estilo más masculino de ejercer la autoridad y se obligan a trabajar con códigos de exceso de uso de la jerarquía, de ostentación de la autoridad sin sentido.

Beca Avina“El proyecto que dio origen a este trabajo fue el ganador de las Becas AVINA de Investigación Periodística . La Fundación AVINA no es responsable por los conceptos, opiniones y otros aspectos de su contenido.”

Mujer trabajadora y jefas de hogar: La mayor deuda pendiente

Estudiantes del liceo numer uno

Karina Delfino camina hoy por el centro cívico capitalino y nadie la reconoce. Una escena impensable en 2006 cuando la gente la paraba en cada esquina para saludarla y alentarla reconociéndola como una de las líderes de la famosa “rebelión de los pingüinos”, la revuelta estudiantil que puso en jaque el inicio del gobierno de Michelle Bachelet con tomas de liceos y marchas masivas por la Alameda que exigían el fin del lucro en la educación.

La joven de grandes ojos oscuros y fino rostro moreno ya no viste el jumper azul marino y la blusa blanca del Liceo Nº 1 de Niñas. Uniforme que se convirtió en símbolo en 2006 de la exigencia de un cambio radical en la educación del país y que en gran parte se concretó el 13 de noviembre de este año con la reforma constitucional que hizo Bachelet al sistema de gestión de la educación para mejorar calidad y equidad.

La reforma fue acompañada de un presupuesto 16% mayor que el 2007 en el rubro, superando la barrera de los 6.750 millones de dólares, la mayor inversión en educación en la historia de Chile (*). 740 millones de dólares fueron destinados al marco institucional que asegure que estos dineros efectivamente mejoren la calidad de la educación chilena.

Karina no estuvo en la ceremonia. La actual estudiante de Geografía de la Universidad Católica –que ya decidió que su futuro está en la Sociología- sabe que lideró un movimiento que estremeció al país no sólo porque convocó a casi la totalidad de los alumnos de enseñanza media y sensibilizó a la población con la urgencia de terminar con una educación para ricos y otra para pobres, sino porque de los seis líderes máximos de la organización, tres eran mujeres:

-A María Jesús Sanhueza, María Huerta y yo, no nos eligieron por ser mujeres, sino por nuestras habilidades. Creo que las mujeres están más atrevidas que antes. Ahora no es mal mirado que prefieran dedicarse a un cargo público, desarrollarse profesionalmentey trabajar antes que casarse o tener hijos –dice.

La ex líder estudiantil está convencida de que en su generación la tendencia predominante es asegurar la autonomía económica para no depender de la futura pareja y así tener libertad para separarse si las cosas no se dan.

La convicción de Karina se vio corroborada en octubre de este año por un estudio de la Corporación Humanas que informó que el 59% de las mujeres chilenas tiene como prioridad asegurar su independencia económica, un 20% admite que se dedicará prioritariamente ala familia y sólo un 4% confiesa que lo que más le gustaría es ser mantenida por su pareja.

La cifra que avergüenza

Si las “pingüinas” no salieron a la calle a pedir una educación de calidad para convertirse en dueñas de casa, y los estudios serios revelan que mayoritariamente las mujeres quieren tomar las riendas de sus vidas, otra cosa es que sus anhelos se concreten. Porque las estadísticas también develan que en Chile sigue siendo difícil para ellas abrirse paso en el mercado laboral.

Según el Censo 2002, las mujeres que trabajan representaban el 37% de la masa laboral del país. Cifra que en marzo de este año, según el informe anual de la OIT, se elevó a 38,5%, la más baja de Latinoamérica ( promedio 45%) y diez puntos más abajo que los índices de Argentina y Uruguay, dos países relativamente similares a Chile.

La situación se tornó de verdad incómoda cuando el 8 de noviembre pasado se conoció el ranking del Foro Económico Mundial que mide temas de igualdad de género en 131 países, en el que Chile ocupó el lugar 109 con su 38,5% de participación laboral femenina. El contraste es enorme en relación con el puesto 26 que ocupa el país en el índice de competitividad.

Temporeras embalando frutasFOTO: Temporeras embalando frutas

A 20 meses del inicio del gobierno fundacional de Bachelet, el acceso al trabajo femenino se mostró como una de las principales áreas pendientes.

Si se toma en cuenta que en 1990, al momento de la recuperación de la democracia, esa participación llegaba al 31,7%, el crecimiento ha sido mezquino. Y lo peor es que pese a que las mujeres tienen mayor escolaridad –11,8 años versus 10,7 de los hombres- ellas obtienen menores ingresos por el mismo trabajo.

La brecha salarial con los hombres sigue siendo uno de los temas pendientes más importantes. En 2000, el sueldo promedio de las mujeres era de $212.432 pesos contra los $272.620 que recibían los hombres. En 2005, los montos no habían variado significativamente: $213.884 (US$ 407) versus $270.212 (US$ 514). Los ingresos tienden a igualarse entre ambos sexos en los quintilesde menores ingresos y baja educación, pero la diferencia se dispara entre quienes tienen empleos de nivel universitario: $486.110 para las mujeres y $735.505 para los hombres (US$ 917 versus US$1.387), según cifras de 2004 del Ministerio Servicio Nacional de la Mujer (**).

El estudio entregado el 8 de noviembre por el Foro Económico Mundial indicó también que en Chile el salario per capita masculino duplica al femenino: US$ 15.715 versus US$ 6.134.

A la brecha salarial se agrega otro problema: una de cada cuatro trabajadoras no tiene contrato (en los hombres la relación es de 1 a 5), y 38,8 % no está cotizando en el sistema previsional (AFP). En el quintil más pobre la relación es aun peor: el porcentaje de mujeres sin contrato se eleva a 52,8% versus 35,5% en los hombres.

Aunque el gobierno de Bachelet adoptó un novedoso Código de Buenas Prácticas Laborales para poner fin a las inequidades de género en el sector público, un estudio de la Organización Internacional del Trabajo de febrero de 2007 indica que la mayor brecha de salarios entre hombres y mujeres se da entre los empleados públicos. Mientras en el ámbito privado las trabajadoras ganan en promedio un 14% menos que sus colegas varones,la diferencia se eleva hasta 25% en el sector estatal (estudio basado en la Encuesta Casen 2003).

De allí que en agosto de este año Bachelet decidiera agilizar un proyecto de ley que se tramita en la Cámara de Diputados y que obliga a las empresas de más de 50 trabajadores a llevar un registro de cargos y funciones y establecer un procedimiento interno para dar respuesta a reclamos escritos por infracción al principio de igualdad. La Comisión de Familia ya aprobó su articulado en general y en particular.

Cajeras con pañales

El pasado lunes 30 de abril, veinticuatro horas antes de la celebración del Día del Trabajador, la vicepresidenta de la Central Unitaria de Trabajadores, María Rozas, lanzó una denuncia que provocó estupor. Rozas acusó a los dueños y ejecutivos de los supermercados Santa Isabel, una de las grandes cadenas del país, a obligar a sus cajeras a no abandonar por ningún motivo su puesto de trabajo ni siquiera para ir al baño. Ello obligaba a muchas a laborar ¡con pañales!

Patricia Silva, directora nacional del Trabajo, reconoció que existen denuncias de este tipo, pero el holding negó rotundamente los cargos. La sindicalista Rozas no echó pie atrás y volvió a ratificar sus dichos señalando que la denuncia la recibió de cajeras de un supermercado Santa Isabel de Concepción.

-Se las obliga a trabajar durante nueve horas en la caja sin permitirles moverse. Eso significa que no pueden ir al baño (…) Para soportarlo, muchas de ellas han debido usar pañales desechables –acusó.

Esa misma semana la directora del Trabajo confirmó que su servicio conoció denuncias contra “Santa Isabel” porque algunas de sus trabajadoras han sido obligadas a desnudarse al final de la jornada para verificar que no han robado productos del supermercado.

-Desde la empresa se nos comunicó que la persona que había aplicado estas medidas ya había sido removida de su cargo –informó Patricia Silva.

Temporeras fruticolas

El abuso denunciado por Rozas fue olvidado por los medios y no tuvo seguimiento, pero la acusación corroboró algo que en las poblaciones de Santiago hace ya algún tiempo en un hecho cierto: las cajeras de supermercados y las vendedoras de malls son las mujeres sometidas a las más extenuantes jornadas laborales. Una esclavitud moderna en la que le disputan a las temporeras de la cosecha de la fruta el récord de los abusos.

La denuncia se produjo poco después de que la Presidenta Bachelet anunciara un proyecto de ley para crear el “Defensor de los Trabajadores”. Según la presidenta de la DC y senadora, Soledad Alvear, esta nueva figura garantizará que los trabajadores serán acompañados por especialistas en los juicios orales “a finde que sean juicios justos para trabajadores y empresarios y los primeros puedan contar con defensa legal gratuita si no están en condiciones de contratar un abogado”.

Pensiones: la otra discriminación

“No lo tengo considerado”. Esa fue la corta y tajante respuesta de Bachelet cuando le propusieron elevar la edad de la jubilación de la mujer de los 60 a los 65 años mientras se discutía este año el proyecto que modifica el sistema privado de pensiones, la reforma icono de su gobierno.

El proyecto mantuvo en 60 años la edad de las trabajadoras para jubilar y debió abordar con especial atención la situación de la mujer dada la cruda discriminación de la que son objeto.

Según Lissette García, subsecretaria de Previsión Social, cerca del 52% de las pensiones en Chile son mínimas (entre US$ 125 y US$ 155 al tipo de cambio promedio de 2007) y de ese 52%, un 72% corresponde a mujeres. “Nunca nos vamos a jubilar en igualdad de condiciones con el sistema actual”, dictaminó.

-El actual sistema previsional discrimina a las mujeres no sólo en su diseño sino por la forma en que está organizado el sistema laboral. Las mujeres tenemos trabajos más precarios, más tasas de desempleo, más lagunas previsionales, menos estabilidad laboral y más informalidad. Como la pensión se calcula proyectando la cantidad de dinero por la cantidad de años probables de vida, y las mujeres tenemos una expectativa de vida más larga que los hombres, recibimos menos dinero. La brecha salarial es mayor en el sistema de pensiones que en el laboral –explica García.

Por ello, el proyecto de reforma previsional propone eliminar el requisito de 20 años de cotizaciones. Y si una persona no ha cotizado nunca, puede optar a la pensión solidaria de $75.000. (aunque se exige que haya vivido al menos 20 años en Chile y los últimos cuatro años anteriores a la solicitud del beneficio)

Margarita María Errázuriz, vicepresidenta de Comunidad Mujer, trabajó con la comisión que analizó la reforma y estima que el aspecto más relevante de la propuesta es “la Pensión Básica Solidaria para todas las mujeres del 60% de más bajos recursos, cualquiera sea su actividad laboral. Esta reforma equipara la actividad doméstica con el trabajo remunerado”.

La pensión básica solidaria partiría en julio de 2008 con un monto de $60.000 (US$ 115). El Sernam también impulsó la consideración de un “bono de maternidad”como reconocimiento del Estado a la crianza que realizan las mujeres y por las interrupciones que el embarazo pueda provocar en sus ahorros previsionales. De aprobarse, este bono significará un año extra de cotizaciones por cada hijo nacido vivo para las mujeres que imponen en las AFP.

Paola Cordero, ex dirigenta de los deudores habitacionales y actual directora de una guardería infantil de población, celebra estas medidas, pero asegura que a las trabajadoras no les llega la información de estos beneficios:
-¿En qué minuto las mujeres trabajadoras pueden ir a una oficina a informarse de sus beneficios? Ese es el problema, por el horario en que atienden las oficinas que manejan la información: funcionan a la misma hora de la jornada laboral. Si esto está hecho para nosotras algo hay que cambiar.

Cordero sugiere que las instituciones se acerquen con oficinas móviles a los lugares de trabajo con alta concentración de mujeres: “Si los empresarios y jefes dieran espacio para ello, las mujeres rendirían mejor. Si yo me siento angustiada y agobiada, no voy a rendir”.

(*) Cifras correspondientes al presupuesto fiscal 2008 y a precios actuales se expresan en dólares al cambio promedio de 2007: 520 pesos por dólar.

(**) Las cifras de salarios, pensiones o precios de años anteriores a 2007 se expresan por la paridad en dólares de cada año: 550 por dólar en 2005; 530 pesos por dólar en 2004 y 525 pesos por dólar en 2000.

Beca Avina“El proyecto que dio origen a este trabajo fue el ganador de las Becas AVINA de Investigación Periodística . La Fundación AVINA no es responsable por los conceptos, opiniones y otros aspectos de su contenido.”
La multiplicación de las guarderías

Uno de los principales problemas de la mujer trabajadora es el cuidado de los niños. De acuerdo a cifras entregadas por la ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) Laura Albornoz, en noviembre de este año “225.684 mujeres chilenas no pueden trabajar porque no tienen con quién dejar a sus hijos”.

Consciente de ello, el gobierno de Bachelet entregó fondos para instalar 800 salas cunas en 2006 y proyecta completar otras 900 en 2007. La meta del año pasado permitió abrir cupo a 28 mil niños de entre 3 meses y 2 años de edad, aumentando la cobertura de 4% a 12%.
-En estos 19 meses de gobierno hemos construido más de 1.200 salas cunas. Si Chile hubiese seguido en los ritmos normales de inversión en materia de infancia temprana, hubiesen pasado cerca de 35 años para lograr lo que hoy tenemos -dijo la ministra de Educación, Yasna Provoste, en octubre de 2007.

Los planes de Bachelet son más ambiciosos: llegar al 2010, el Bicentenario de la República, con 70 mil nuevos cupos en salas cuna y 43 mil en jardines infantiles.

Pero las salas cunas y jardines infantiles atienden hasta las 17:00, aunque algunos ofrecen extensión horaria, lo que genera dificultades para aquellas mujeres que deben trabajar en jornadas más largas.

El problema lo tomó en sus manos un grupo de vecinas de la Villa San Gabriel, de la comuna de La Pintana, las que decidieron instalar una guardería infantil que atiende hasta las 21:00.
-El jardín infantil de la Junji (Junta Nacional de Jardines Infantiles) que está acá no da abasto y, por su horario, no cubre las necesidades de la mujer trabajadora. Los niños deben ser retirados entre las 16:30 ó 17:00 y este jardín no tiene extensión. Por eso, muchas veces el hijo mayor tiene que cuidar al hermanito después de las 16:00. ¿Cómo vas a dejar a un niño de 8 ó 10 años cuidando a otro de 3?

Las madres se demoran hasta una hora y media en trasladarse del trabajo a la casa. Acá empiezan a llegar a las 20:00 -cuenta Paola Cordero, líder del proyecto.

La Villa San Gabriel es un conjunto de 856 viviendas sociales y es un ejemplo de cómo las mujeres se han visto obligadas a incorporarse al trabajo. Las familias pagan dividendos de hasta $50.000 (US$ 96) y no pueden solventar ese gasto sólo con el ingreso del jefe de hogar, que en el mejor de los casos bordea los $200 mil (US$ 384).

La mayor parte de las mujeres de la villa se desempeña como empleada doméstica o en empresas de aseo. Dejan a sus niños a las 07:00 en la guardería y los retiran entre 20:00 y 21:00.
-La mayoría de las mujeres que llegamos a esta villa éramos dueñas de casa y ahora casi el 80% trabaja para no perder la casa y cubrir los gastos de la familia. Con el sueldo del marido no alcanza – indica Paola Cordero.

Bachelet sabe por su propia experiencia de lo que habla Paola. Y lo hace notar: el 23 de noviembre de 2006, en la premiación de las 100 mujeres líderes organizada por el diario El Mercurio, dijo: “Quiero decir lo que ustedes saben perfectamente: que las mujeres no nos doblegamos, que nuestra presencia en la vida pública de Chile no es un veranito. Hemos llegado para quedarnos en la historia de Chile y en la responsabilidad de conducirlo hacia un destino mejor en la sociedad, en la empresa, en las artes y en el país… Cada mujer que se incorpora a la fuerza laboral generalmente trae como consecuencia un segundo ingreso a su hogar… Sin la mujer no se puede salir de la pobreza y esa es quizás la mejor política social que podríamos tener”.

Empleo y pensiones de alimentos

En enero de 2007 Sernam puso en marcha el plan “Mejorando el acceso al empleo y las condiciones laborales de la mujeres jefas de hogar”, con planes en 105 comunas del país para levantar las principales “barreras de género” que impiden el acceso al trabajo de las chilenas de los sectores socioeconómicos bajos y medios.

El programa está planificado hasta el 2010 en 105 comunas de más de 20 mil habitantes y donde las jefas de hogar representan sobre el 25% del total de mujeres. Capacitación laboral y en oficios, nivelación de estudios, orientación para la búsqueda de empleo, apoyo para el cuidado de los hijos, atención en salud laboral y bucal son áreas que incluye el plan que tiene como meta para fines de 2007 beneficiar a 15 mil jefas de hogar de entre 18 y 55 años y a unos 5.600 hijos de estas mujeres en edad preescolar.

Otro punto significativo para respaldar a las jefas de hogar es la nueva Ley de Pensiones de Alimentos, promulgada por Bachelet el 22 de diciembre de 2006, y que en lo sustantivo endureció las sanciones para los progenitores que no aportan sostén a sus hijos. Entre los aspectos novedosos está que la policía hoy puede allanar y descerrajar el domicilio del demandado, sanciona con privación de libertad el ocultamiento o traspaso malicioso de bienes, retiene la devolución anual de impuesto a la renta del moroso y es el padre quien tiene que demostrar ante la justicia cuánto gana, arriesgando hasta 3 años de cárcel si entrega datos falsos o adulterados.

En otro acápite de la ambiciosa carpeta de apoyo a la mujer impulsada por Bachelet, el 31 de enero de 2007 se promulgó la nueva Ley de Amamantamiento –después de 10 años de tramitación en el Congreso- y que amplía a todas las trabajadoras el derecho a una hora diaria para amamantar o alimentar a sus hijos de menos de 2 años. Anteriormente, tal beneficio sólo estaba al alcance de las empleadas de empresas que por ley estuvieran obligadas a tener sala cuna, y que equivalen sólo el 17% del total de las firmas que operan en el país. La madre trabajadora puede adaptar esta hora diaria a sus necesidades, pudiendo tomarla en cualquier momento dentro de la jornada laboral.

Mujeres y poder: El drama de llegar a la cima

La explosión de carcajadas femeninas no se hizo esperar. Y el eco se expandió. Habían transcurrido 13 meses desde que la primera mujer llegara la presidencia del país, y el mensaje de Bachelet hizo que muchas revivieran la emoción y el desafío experimentado el 11 de marzo de 2006.

Duras de matar. Un calificativo que las mujeres profesionales y también las empresarias bien conocen en Chile. Un estudio hecho por el diario El Mercurio en diciembre de 2006, reveló que sólo el 5% de los gerentes de áreas de las 100 empresas de mayor cotización bursátil en Chile son mujeres. Y se encontró una sola gerente general: Viviana Horta de la Compañía Chilena de Fósforos. En octubre de 2007, otro estudio de Icaran&Ovalle dio cuenta de que el 20% de los gerentes y el 25% de los empresarios chilenos son mujeres.

Fue frente a representantes de esas mujeres profesionales que Michelle Bachelet vivió un momento especial tres días antes de que asumiera el mando del país, en marzo de 2006.

La hija del general Alberto Bachelet levantó su copa y el silencio se apoderó de la galería de arte del edificio de Telefónica. Las decenas de mujeres allí reunidas sintieron que un pedazo de historia se estaba escribiendo en ese gesto -victorioso e íntimo a la vez- de la primera Mandataria electa. Las anfitrionas –Comunidad Mujer, una agrupación de profesionales y emprendedoras chilenas- acertaron al cerrar el acceso a la prensa. Porque ello permitió que la Presidenta se sintiera a sus anchas y rápidamente expulsara parte de la tensión acumulada a solo horas de la histórica ceremonia.

Margarita María Errázuriz, entonces presidenta del directorio de Comunidad Mujer, recuerda que lo más increíble fue que, después de meses de una reñida campaña electoral que terminó con el triunfo de Bachelet por sobre el candidato derechista Sebastián Pïñera, a esa cita también asistieron opositoras a la Concertación.

Eran días fundacionales. Por ello, independiente de simpatías e ideología, para muchas mujeres la solidaridad de género en esas horas fue un imperativo. Allí estuvo, por ejemplo la ex gerente y actual decana de la Facultad de Ciencias Administrativas y Empresariales de la Universidad Mayor, Verónica González Gil, una de las socias de Comunidad Mujer que no le dio su voto a Bachelet.

-No voté por ella, pero así y todo dije “ojalá que le vaya bien”. Un Presidente de Chile tiene tanto poder, que realmente pensé “ojalá que lo haga bien por todos nosotros y por las mujeres”. Cuando una mujer está tan expuesta en un cargo público, si lo hace de una manera extraordinaria, pasa a ser una estrella y si lo hace mal o comete un error, es castigada como si fuera la única persona en el mundo que comete ese error.

El motivo de la reunión organizada por Comunidad Mujer en la céntrica torre de Telefónica fue la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Margarita María Errázuriz la recuerda muy bien:

-La ceremonia del cambio de mando no fue tan impactante para mí como lo fue ese 8 de marzo en que vivimos con la Presidenta momentos de mucha emoción. A pesar de que asistió mucha gente, tuvimos un encuentro relativamente íntimo, una conversación entre mujeres. Era la primera vez que la celebrábamos como Presidenta y como ella ya había anunciado el gabinete paritario, hubo otro motivo adicional.

No obstante, la ahora vicepresidenta de Comunidad Mujer reconoce que el principal hito para las chilenas se produjo cuando vieron a Bachelet jurar el 11 de marzo: “Las mujeres asumieron mayor control sobre sus vidas y potenciaron todas sus capacidades el mismo día en que la Presidenta asumió. Se sintieron más seguras, con más derechos, con más poder en lo personal. Hubo una especie de espejo en la Presidenta que las reflejó. Eso ya no cambia. Podrá ser bueno o malo su gobierno, pero ese pararse seguras y sintiéndose dueñas de sus vidas, con derechos, no volverá atrás”.

La misma solidaridad de género traspasó a Paola Cordero, una pobladora de La Pintana que en 2005 había soportado golpes y bombas lacrimógenas policiales protestando contra el gobierno por la deuda hipotecaria que la agobiaba. Pero en el momento en que asumía el mando una mujer que representaba a la misma coalición política blanco de sus protestas, la alegría le aceleró el pecho:

-Yo no entiendo mucho de política, pero el solo hecho de tener una Presidenta mujer fue como constatar que el hombre ya asumió que la mujer es capaz de hacer cosas, tiene aspiraciones, derechos y es independiente de él.
A unos 150 kilómetros del hogar de Paola, en Valparaíso, Bachelet se ponía la banda tricolor en el momento culmine del rito democrático que unge a los Presidentes. Sonriente, la mujer convertida en ese instante en Mandataria, levantó su mano respondiendo a la aclamación que inundó el salón del Congreso Pleno. Fue entonces que Paola, sentada frente al televisor, no pudo seguir luchando y las lágrimas la tomaron por asalto.
-Era un ejemplo para todas las que viven metidas en el “no puedo, no me va a resultar, mi marido no me va a dejar”. Todo eso, aunque sea un poquito, cambió al ver la imagen de Bachelet con la banda. Por lo menos en mi villa ha sido así. Ahora la mayoría de las mujeres trabaja y hace valer sus derechos -cuenta Paola, jefa de un proyecto que instaló una guardería infantil al servicio de las mujeres trabajadoras de su barrio.

La ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Laura Albornoz, resume los sentimientos de esa jornada: “El cambio se sintió el mismo 11 de marzo. Cuando miles de mujeres decidieron ponerse una banda presidencial sobre el pecho, sintieron ese cambio. Se hicieron visibles en el discurso público cotidiano, en los diarios, en la televisión. ¡Aparecieron!”.

Prejuicios de políticos

El último Censo realizado en el país fue en 2002. Y determinó que en Chile hay 7.668.740 mujeres y 7.447.695 hombres (50,7% y 49,2% de la población total, respectivamente). Diez años antes (1992), otro Censo nos informó que el 25,3% de las mujeres se declaraba jefa de hogar. En quince años esa cifra se elevó a 32% (agosto 2007), revelando un significativo aumento del número de mujeres que cría sola a sus hijos.

Miles de ellas se congregaron en la Alameda ese 11 marzo de 2006 para celebrar a la primera mujer que ocupó el sillón de O’Higgins. Para un país en que la tradición conservadora se hace sentir a la par que la influencia de la Iglesia Católica, el hito histórico decía que el mando del país lo asumía una mujer como muchas: separada, madre soltera y que sola crió a sus hijos y se abrió camino en el mundo laboral, profesional y político. Y todo ello a pesar del machismo que impera en Chile.

Una consecuencia de ello se hace visible en el Congreso. Mientras el promedio de participación femenina en los parlamentos del mundo es de 16,9%, América Latina ostenta un 20%. Pero Chile es un lunar en la región con su 12,6% de sillones parlamentarios femeninos, en el duodécimo lugar, muy por detrás de Perú, Argentina, México, Bolivia, Venezuela, Panamá y Honduras.

Una discriminación que se hace más clara en el estudio Eliterazgo, de la economista y actual ministra de Planificación, Clarisa Hardy, que indica que el 40% de las dirigentas de la Concertación y el 60% de las de la Alianza (Oposición), son hijas de padres que cumplían roles políticos y casi sin excepción pertenecían al 10% más rico del país. La propia Hardy explica que en la medida que se han ido incorporando más mujeres a las cúpulas de poder, se ha ido diversificando tanto el perfil como los estilos de la dirigencia femenina.

Y ello se multiplicó a los pocos días de iniciado el gobierno de Bachelet. Si al recuperar la democracia en 1990, había sólo un 10% de mujeres en cargos políticos, en marzo de 2006 esa cifra se elevó al doble.

¿Femicidio político?

No obstante la llegada de Bachelet a La Moneda, la mayor parte de las mujeres relacionadas con las altas esferas políticas y empresariales cree que la cultura patriarcal no está en retirada. Y un grupo no menor admite que si bien este gobierno ha enfrentado varios episodios conflictivos, las críticas se amplifican por el sólo hecho de que lo lidera una mujer.

-La Presidenta es una muy buena persona, aunque posiblemente le faltan algunas capacidades. Pero también ha heredado de los gobiernos anteriores, liderados por hombres, montones de problemas: Transantiago, Chiledeportes, Ferrocarriles del Estado, MOP, todos temas que fueron vistos por hombres. ¿Dónde están las mujeres que hicieron todas esas barbaridades? -se pregunta la decana Verónica González.

Para Margarita María Errázuriz, vicepresidenta de Comunidad Mujer, ha sido notoria la resistencia que ha despertado en los partidos políticos -incluso de gobierno- y en la administración pública la llegada de una mujer al timón. Y ello, afirma, porque Bachelet tomó el riesgo de renovar las caras en los principales cargos del gobierno –a lo que agregó la paridad de mujeres en su gabinete y otros cargos de gobierno-, lo que dejó a muchos “caciques” políticos fuera de juego:

-Aquí hay una razón de fondo -explica Errázuriz- y es que ella fue impuesta como candidata presidencial por la gran aceptación que tenía en los electores y que se vio en las encuestas, pero no tenía una trayectoria de dirigente en su partido y tampoco era un personaje dentro de la Concertación. Y eso, los hombres a los que les amagó la oportunidad, no se lo perdonan. Truncó expectativas de posibles ministros y su cierta independencia de los partidos, que ha ido disminuyendo por la crítica y oposición que ha tenido, provocó incertidumbre. Su primer año y medio ha sido difícil. Mi preocupación es que estas dificultades la hagan retroceder en su forma más auténtica y femenina de innovar en la gestión.

En sólo un año el apoyo a Bachelet ha caído en las encuestas. Uno de los “oráculos” políticos del país, el sondeo de Adimark, en abril de 2006 le daba un 62,1% de respaldo, un año después la cifra bajó a un 43,3% y en octubre 2007 a 38,9%. Lo extraño es que esa misma última encuesta indicó que un 67% la considera “querida por todos los chilenos”; un 57%, “respetada por todos”, un 52%, “creíble”; y 51% con “capacidad para enfrentar crisis”. Por ello cobra valor la otra encuesta seria en Chile, la de CERC, la que arrojó un 51% de apoyo a su gestión en julio de 2007.

María Margarita Errázuriz reconoce que en el último cambio de gabinete -el 27 de marzo- la señal que envió Bachelet apuntó a restaurar las confianzas con los grupos más tradicionales del oficialismo:
-Desgraciadamente era necesario que ella se apoyara en los actores políticos fuertes, porque venía desmoronándose su credibilidad dentro del sistema político.

A juicio de Errázuriz, Bachelet debiera movilizar más a las organizaciones de mujeres para que salgan al paso de las críticas de corte machista, pero está consciente de que eso es riesgoso:

-Puede ser mal interpretado, porque si las mujeres necesitan que las apoyen, es un signo de debilidad. Y si las mujeres se organizan para apoyar su gobierno, puede leerse como la instalación de un feminismo muy mal visto. Las mujeres tenemos un montón de cargas emocionales y objetivas sobre nuestro desempeño que muchas veces nos inhiben para hacer cosas que a lo mejor nos ayudarían como grupo, pero que nos distanciarían del quehacer público en general.

La vicepresidenta de Comunidad Mujer identifica un problema de diseño comunicacional en este gobierno, especialmente en relación a mostrar los logros en el tema de género:

-Ha habido una cantidad enorme de políticas en beneficio de la mujer. Y ese avance se ve opacado. No ha habido una política comunicacional que lo haya puesto al frente. Las personas que recibieron el beneficio están conscientes de los logros, pero no todas las mujeres. Ahí ha habido una gran debilidad en la política comunicacional, porque se ha seguido la lógica de la discusión pública y no se ha puesto de relieve la propuesta de la Presidenta. El impacto del Transantiago para una importante cantidad de mujeres ha sido duro y eso ha opacado los avances.

Una de las mujeres que abandonó su puesto en el último cambio de gabinete, la ex ministra de Defensa Vivianne Blanlot, se refiere a la dureza con que el mundo político ha tratado a Bachelet:

-En comentarios políticos hechos por hombres, sistemáticamente y por meses se hizo una evaluación negativa, basada en la “ineptitud” de algunas ministras, siendo que eran carteras que por su naturaleza no muestran mucho lo que hacen. Y si uno analiza la labor de los hombres que habían precedido a estas ministras “ineptas”, realmente aparecían muy poco. En este caso la “ineptitud” tenía su origen en un prejuicio y en la total ignorancia de lo que las ministras estaban haciendo. También las ministras más visibles fueron calificadas por su aspecto y expresiones faciales: “dureza”, “rigidez”, “lejanía”, todas expresiones subjetivas sin relación con la gestión. Y esa dureza se extendió incluso a la Presidenta. Muchos actores políticos y comentaristas han vertido permanentemente calificativos sobre la “ineptitud” de la Presidenta, una palabra que no habíamos escuchado respecto de ningún gobernante (link a entrevista de Blanlot).

Margarita María Errázuriz pone el acento en que uno de los objetivos de Comunidad Mujer es que no se instale la idea de que un gobierno femenino es un mal gobierno. Y en esa tarea, dice, también se alinean las socias que no son concertacionistas:

-Somos una corporación transversal, que es lo que nos da fuerza, pero no hay ninguna objeción a hacer solidaridad de género. En la evaluación de la gestión de Bachelet, hay diferencias. Pero hay coincidencia en apoyarla desde el punto de vista de mujer. Y hay que tener presente que este gobierno arrastra una serie de errores de gobiernos pasados, y éste ha sido el que ha dado la cara y eso no se ha valorado suficientemente. El oficialismo defiende mucho lo que se ha hecho antes, pero eso no ayuda en nada a la Presidenta.

El temor de Errázuriz se vio confirmado el 22 de noviembre de 2007 con una encuesta de la Universidad Diego Portales que indicó que el 54.6% de los interpelados afirmó que el próximo Presidente de la República debe ser “hombre”.

Pero el que la gestión de Bachelet sea considerada un fracaso de las mujeres, no está en los códigos de la ministra Albornoz: “Si se afirmara ese mensaje, todos los fracasos en la historia, las guerras, corrupción y hambruna, serían responsabilidad de los hombres”.

Bachelet sabe que ese miedo ronda en el aire y es explotado por la oposición y por dirigentes de su propia coalición. Y ha decidido enfrentarlo públicamente. Así lo hizo en la celebración del 8 de marzo 2007 en La Moneda, cuando afirmó: “Me atrevo a asegurar que los futuros mandatarios lo pensarán dos veces antes de volver al esquema tradicional que llenaba la testera pública tan solo de trajes oscuros y corbatas. ¡Las mujeres llegaron para quedarse en la política chilena!.. Fueron los propios ciudadanos los que nos abrieron estas puertas… esta casa de los presidentes de Chile será desde ahora la casa de los presidentes y las presidentas de Chile”.

Cambios lentos en el sector privado

Comunidad Mujer es una institución que agrupa a poco más de mil socias. Aunque entre ellas hay funcionarias del sector público y académicas, la mayoría ha hecho carrera en empresas privadas. Y a juicio de Margarita María Errázuriz, se trata de un mundo donde las cosas son particularmente difíciles para las mujeres, lo que prácticamente no ha cambiado en los últimos 18 meses:

-Los cambios en el sector privado son lentos, allí se manejan otros tiempos. Y un año y medio de gobierno liderado por una mujer no cambia el ritmo de los movimientos internos del mundo privado. No podría decir que hay muchas más mujeres que han asumido cargos de liderazgo en el sector privado. En cambio, si hay una decisión de la autoridad de incorporar más mujeres en el sector público, se hace. En el mundo privado tienen que ser los hombres los que abran espacio a la mujer.

Verónica González habla con propiedad sobre este tema, pues fue una de las primeras mujeres en ocupar un cargo de alta responsabilidad en una empresa de primer nivel -como gerenta general de Iansa- y hoy integra el directorio de la Cámara de Comercio de Santiago. Aunque muchas chilenas la ven como un ejemplo por su voluntad para derribar las barreras de género en el mundo empresarial, ella tiene otra visión:

-Nunca he tenido el complejo de ser mujer. Mi relación con los hombres nunca ha sido desde mi rol de mujer, sino de un profesional a otro. En una oportunidad, yo estaba presentando un proyecto en un ambiente de hombres y me di cuenta de que no me hicieron caso. No podía creerlo. Entonces, un siquiatra amigo me dijo “a la próxima reunión anda acompañada de un hombre experto en el tema, pero que no abra la boca, un aval masculino a tu postura”. Y funcionó: se abrió el espacio y resultó la idea.

Según Verónica, este año y medio de gobierno de Bachelet no ha influido para abrir espacios a las mujeres en el sector privado: “Las empresas son más jerárquicas que otras instituciones. Sus estilos de gestión pueden ser participativos, pero al final del día son jerárquicas. Y si las mujeres no saben trabajar en ese esquema, les va a costar más ascender o ubicarse en los puestos sin generar disonancias con sus jefes o con el grupo”.

Su experiencia le indica –dice- que una de las principales trabas para el ascenso de las mujeres en las empresas es que tienen problemas para manejarse con las jerarquías:

-En algunas situaciones el líder tiene que poner orden y en otras hacer red y aunar voluntades. Las mujeres son más capaces para armar redes pero tienen más conflicto con las estructuras de poder. No tienen conciencia clara de las jerarquías. No distinguen bien entre el jefe, el igual y el de abajo, a diferencia del hombre, que tiene una estructura de poder más vertical y reconoce al jefe, independiente de que sea mujer u hombre.

El diario El Mercurio resaltaba en su edición del último 8 de marzo las tres grandes compañías que han incorporado más ejecutivas en la cima: Scotiabank, PriceWaterhouseCoopers y Grupo Entel. Aunque sólo la primera de estas compañías ha desarrollado un programa para incrementar la presencia femenina en los puestos superiores (pasó de 18,9% en 2003 a 31% en 2006), las tres aplican criterios flexibles a su jornada laboral, de modo que las mujeres puedan compatibilizar sus roles familiares y profesionales.

Dos son los espacios donde la mujer ha avanzado claramente en los últimos años en el sector privado. El primero, la microempresa, lo resalta Margarita María Errázuriz:

-Ahí sí las mujeres tienen un liderazgo grande. Hay una cantidad de fundaciones que han sido reconocidas por pensar políticas para microempresarias.

El segundo lo menciona Verónica González y es el fuerte incremento de las profesionales con formación universitaria. Entre el censo de 1992 y el de 2002 las mujeres de 25 a 29 años con instrucción universitaria aumentaron de 7,5% a 17,1%. Y en la proporción con los hombres también hay sorpresas: de los casi 30 mil jóvenes que el año 2006 recibieron su título profesional, el 53,9% fueron mujeres. En los niveles de postgrado es distinto: el 2006 se graduaron 2.400 personas de las cuales solo un tercio corresponde a mujeres. En doctorados, la cifra sube a 35,7%.

Lo que viene está indicado por las cifras de las postulaciones para ingresar a la universidad. Y allí también hay una evolución: entre 1998 y 2007 hubo un incremento de 79.479 a 112.974 inscritas para rendir la Prueba de Selección Universitaria, con lo que el porcentaje en relación al total de postulantes varió de 44,9% a 53,5% en ese mismo periodo.

Y en Las Fuerzas Armadas y a pesar de todas las reticencias, el cambio se concretó trayendo consigo una gran valoración ciudadana (link a recuadro Mujeres con uniforme)

La abogacía es un sector donde en los últimos tres años se consolidó la tendencia que acerca el número de mujeres y hombres. En 2004 se graduaron como abogados 616 mujeres y 820 hombres. Y en 2006 los números se estrecharon a 731 y 881.

Laura Albornoz-El nivel de mujeres en empleos profesionales está subiendo porque hay más mujeres en la base. Y el ejemplo es el Poder Judicial, donde en algunos años no les va a quedar otra que elegir más mujeres para los cargos superiores –dice Verónica González.

Aunque cerca de un 30% de los ministros de tribunales de segunda instancia son mujeres (52 de un total de 154) y que nueve de las 17 cortes de Apelaciones del país son presididas por juezas, en la cima del Poder Judicial hay solo 3 mujeres (de 21 ministros). Las dos últimas fueron propuestas por este gobierno en este año (Gabriela Pérez y Sonia Araneda).

-Hay una nueva generación de hombres, más igualitaria y respetuosa. Algunos viven todavía anquilosados en un sistema patriarcal, pero hay cada vez más hombres igualitarios y es posible avanzar con ellos –acota con optimismo la ministra del Sernam, Laura Albornoz.

Beca Avina“El proyecto que dio origen a este trabajo fue el ganador de las Becas AVINA de Investigación Periodística . La Fundación AVINA no es responsable por los conceptos, opiniones y otros aspectos de su contenido.”

Cono Sur: La onda expansiva

El histórico ingreso de Michelle Bachelet a La Moneda el 11 de marzo de 2006 se convirtió en un hito no sólo para Chile. Así por ejemplo, el libro Women in Power (2006), escrito por la académica noruega Gunhil Hoogensen y su homóloga estadounidense Bruce O. Solheim, y que analiza la historia de 22 mujeres que han asumido el máximo poder en sus países desde 1960, lleva en su portada la foto de Michelle Bachelet. Un símbolo.

A ello contribuyó que fuera la hija de un general muerto en una cárcel pinochetista por efectos de la tortura y que ella misma también hubiera sufrido los embates de la represión junto a su madre. Pero también influyó el que diera una señal de nuevo liderazgo, muy distinto al de Margaret Thatcher: uno que no asfixia su femineidad ni su condición de mujer sino que la pone de relieve.

Por ello, no es de extrañar que el Washington Post calificara el reciente triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones presidenciales de Argentina, como una consecuencia del movimiento político iniciado con la elección de Michelle Bachelet en Chile. A pesar del machismo imperante en el Cono Sur –dice el influyente diario estadounidense- ha surgido un nuevo liderazgo femenino, creando un nuevo “cliché” del siglo XXI: “La era de la Presidenta”.

Al igual que Bachelet, Cristina Fernández sabe que asume un desafío difícil. En reciente entrevista en el diario argentino Página 12, afirmó: “Siento que tengo una obligación con el género en cuanto a la demostración de eficiencia y eficacia en gestión de gobierno. Es un pressing que una siente”.

Y al responder en qué le jugó en contra y a favor su condición de mujer, respondió:
-No creo que me juegue a favor. Mejor le contesto esa pregunta en un tiempo. Michelle Bachelet tuvo esa experiencia y dijo que “se juzga distinto al hombre y la mujer. Si el hombre grita, es enérgico. Tiene autoridad. Si la mujer grita, no tiene control, es una histérica”. O sea, siempre es más difícil ser mujer. En el Senado me pasaba argumentar algo y no me hacían caso, era como si pasara un carro. Un hombre decía lo mismo y lo aceptaban. Me daba una rabia. Vamos a tratar de quebrar la racha histórica de género.

Mujeres con uniforme

Y lo impensable sucedió. Tras 188 años de historia, en enero de este año, la Armada de Chile abrió sus puertas a las primeras 44 mujeres. Fue un gran acontecimiento que concitó la atención de los medios mientras la plana mayor institucional se afanaba en planificar los cambios para que el 2011, cuando las primeras cadetes se hayan convertido en oficiales, el buque Escuela Esmeralda esté reacondicionado para llevarlas en el primer viaje de instrucción mixto por el mundo.

Pero no todo será sonrisas y disciplina. La Armada creó un rígido código para ellas el que les exige informar cuando inician una relación sentimental con un compañero como también jamás hacer demostraciones de amor al interior de sus recintos. También les impone llevar el cabello hasta 15 centímetros por debajo de los hombros. Y así como por “condiciones físicas”, en lenguaje oficial, no podrán ser por ahora “infantes de Marina, tampoco podrán aspirar a la especialidad de submarinistas.

Los submarinos son muy pequeños y allí sí que sería imposible impedir contactos estrechos. La perla curiosa del nuevo reglamento para ellas indica que la puerta de sus dormitorios solo se podrá abrir por dentro. La moral estará así a buen recaudo.

Si la Armada fue la última rama de las instituciones castrenses que aceptó el ingreso de las mujeres, la primera fue la policía uniformada, seguida por el Ejército en 1974 y la Fuerza Aérea en 2000.
En 1962, con un uniforme tosco, entraron a la Escuela de Carabineros las primeras 109 “paquitas” que buscaban convertirse en oficiales. Durante años les dieron como única misión el cuidado de menores, pero hoy es la única institución que las tiene integradas a todas sus especialidades. Para ello debieron luchar contra todas las formas de discriminación. Desde la “invitación” a irse cuando se era madre soltera hasta la humillación pública cuando alguna era sorprendida en amores con algún compañero.

Era el retiro seguro mientras el “enamorado” seguía en las filas.

Garbiñe Ardantza, una de las pioneras y la primera en sacar su certificado como piloto de avión, debió bregar infatigablemente contra el machismo imperante para que le confiaran un avión. Hoy el problema se ha trasladado a los homosexuales.

Los que no discriminaron fueron los servicios represivos de la dictadura de Pinochet. En todos ellos -Dina, Comando Conjunto, Dipolcar y otros-, se incluyeron mujeres en tareas operativas, incluso como torturadoras. También como “acompañantes. Algunas llegaron a ser famosas por su crueldad. Y otras hoy están tras las rejas luego de haberse constatado que eran las encargadas de aplicar inyecciones letales a los prisioneros antes de ser lanzados al mar. Un historial que hoy pocos quieren recordar.

Hitos del primer año de Bachelet
  • 12 de mayo de 2006: Ingresa al Congreso el proyecto de ley para pagar directamente a las madres las asignaciones familiares y el subsidio único familiar.
  • 15 de junio: La Presidenta Bachelet lanza oficialmente el Código de Buenas Prácticas Laborales. El instructivo elimina las discriminaciones para el ingreso de la mujer al sector público y garantiza el buen trato laboral. Se inician las gestiones para que las organizaciones empresariales se comprometan a aplicar criterios similares en el sector privado.
  • 17 de junio: La ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Laura Albornoz, plantea al Senado acelerar la tramitación de la iniciativa legal sobre “comunidad de gananciales”, proyecto destinado a modificar el régimen de sociedad conyugal a objeto de que las mujeres casadas puedan disponer de su patrimonio de manera autónoma y emprender sus propios negocios.
  • 21 de julio: El Ministerio Público pone en marcha un proyecto piloto que busca disminuir los casos de víctimas de violencia intrafamiliar (VIF) que se retractan de sus denuncias. El plan es motivado por la alta tasa de mujeres que dejan sin efecto las acusaciones (50% de total de denuncias) debido a la lentitud del proceso.
  • 5 de septiembre: Se inaugura en la comuna de Maipú el Centro para Mujeres destinado a prestar asistencia a quienes sufren VIF. El plan contempló la puesta en marcha de 30 centros de este tipo, los que atendieron a 6.482 mujeres de todo el país durante 2006. El presupuesto para la implementación del Programa Nacional de Prevención de VIF es aumentado por la Presidenta Bachelet de 1.045.255.000 pesos (unos US$ 1.900.000) a 2.420.600.000 pesos (cerca de US$ 4.550.000).
  • 14 de septiembre: La Presidenta Bachelet inaugura la línea telefónica 149, un servicio gratuito para dar protección policial inmediata a mujeres que sufren maltrato grave. El sistema abarca todo el territorio nacional y es atendido por Carabineros.
  • 4 de octubre: La ministra del Sernam anuncia la creación de las Casas de Acogida, a contar de 2007, donde serán hospedadas y asistidas las mujeres -junto a sus hijos- víctimas de violencia doméstica grave. El servicio se extenderá a todo el país.
  • 11 de diciembre: Hernán Somerville, líder de la CPC, la mayor asociación patronal del país, entrega a la Presidenta Bachelet la Guía de Buenas Prácticas Laborales que pretende replicar en el sector privado los lineamientos del código redactado por el Sernam para la no discriminación de la mujer en el ámbito público. La guía recomienda procesos de selección de personal “neutros” para hombres y mujeres, no pedir fotografías a los postulantes, realizar las capacitaciones en horario de trabajo y facilitar a los empleados los permisos para atender a sus hijos en casos de emergencias médicas o citaciones a sus colegios.
  • 15 de diciembre: Se conocen los contenidos de la reforma previsional. El 60% de los beneficiados con los cambios, cuando se aprueben, serán mujeres. El proyecto establece una Pensión Básica Solidaria para todas las mujeres de los quintiles más pobres. El Sernam abogó por incluir un “bono de maternidad”, el que de aprobarse significará el reconocimiento de un año extra de cotizaciones por cada hijo de las mujeres que imponen en las AFP.
  • 22 de diciembre: Se promulga la nueva Ley de Abandono de Familia y Pago de Pensiones de Alimentos. La norma endurece las sanciones para los padres morosos, facilita a la policía ubicar a los infractores autorizando el descerrojo en caso de orden de detención, castiga con cárcel el ocultamiento o traspaso malicioso de bienes de los demandados, suspensión de licencia de conducir hasta por seis meses para los morosos y retención de su devolución anual de impuestos a la renta. La nueva ley establece que ahora el demandado y no la demandante debe documentar cuánto gana, arriesgando tres años de presidio “si miente, engaña u oculta información”.
  • 29 de diciembre: El gobierno cumple la meta de crear 800 nuevas salas cunas en 2006, lo que va en directo beneficio de la mujer trabajadora. A fines de 2005 había 14.500 niños de entres tres meses y dos años de edad en el sistema de guarderías públicas. Al cerrar 2006 esa cifra aumentó a 28.000 menores, con lo que la cobertura subió de 4.4% a 12,6% entre los niños de los dos quintiles más pobres de la población.
  • 1 de enero de 2007: Comienza a aplicarse el programa Mejorando la Empleabilidad y Condiciones Laborales de las Mujeres Jefas de Hogar. El plan operará entre 2007 y 2010 en 105 comunas del país. Entre 1992 y 2002, las mujeres que se declaran jefas de hogar aumentaron de 25,3% a 31,5%. En 2007 el programa beneficiará a 15 mil mujeres de entre 18 y 55 años, otorgando oportunidades para nivelar estudios, acceder a subsidios de vivienda, capacitación en oficios, orientación en la búsqueda de empleo y apoyo para el cuidado de los hijos.
  • 3 de enero: Presentación del paquete de leyes “Chile crece contigo” de apoyo a la primera infancia. Algunas de las medidas benefician directamente a la mujer trabajadora, como la creación de nuevas salas cuna y la ampliación de sus horarios de atención.
  • 31 de enero: La Moneda promulga la reforma a la Ley de Amamantamiento que amplía a todas las trabajadoras el derecho a una hora diaria de permiso para alimentar a sus hijos menores de 2 años. La norma anterior restringía este beneficio sólo para las empleadas de empresas que contaran con sala cuna, que son sólo el 17% del total. Ahora, la trabajadora podrá ejercer este derecho en su hogar, en la guardería o donde lo prefiera, dentro de su jornada laboral, dividiendo la hora en dos porciones o bien postergando el inicio de su jornada o adelantando su término.
  • 1 de febrero: Comienzan a funcionar 16 Casas de Acogida para asistir, hospedar y resguardar a mujeres maltratadas y sus hijos. En 2007 se proyecta beneficiar a unas 900 mujeres y 1.800 menores, los que podrán permanecer en estos centros hasta tres meses. El periodo de instalación de este programa tiene un costo de 1.193.400.000 (cerca de US$ 2.251.600).
  • 8 de marzo: En el Día Internacional de la Mujer, el gobierno firma un convenio con el BancoEstado para facilitar pequeños créditos a emprendedoras, especialmente para aquellas capacitadas en talleres sociales de microemprendimiento.