Colusión… ¿puede haber amor y solidaridad?

Cuando la definición de colusión según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua es “Pacto ilícito en daño de tercero”, queda en evidencia semántica y semiótica que es una palabra imposible de conjugar con amor, solidaridad y otras manifestaciones altruistas que impliquen generosidad y conciencia social. Por ello, llama la atención la creación de una web llamada “colusión de amor”, que busca que los consumidores donen el dinero que les será entregado en compensación por parte de una empresa que reconoció haber cometido este delito, entendido como la práctica más dañina para la libre competencia y sancionado en todos los países donde rige la economía de libre mercado.

Más allá de los intereses de quienes promueven esta campaña, que aparentemente se focaliza en la caridad hacia los damnificados por los recientes incendios forestales, a ojos de cualquier entendido en comunicaciones también busca el posicionamiento mediático de ciertas empresas y organizaciones. Al mismo tiempo, hace un lavado de imagen al grave delito de la colusión, según ellos mismos dicen “dando vuelta a una mala práctica y que el daño a los miles de ciudadanos afectados se transforme en cariño y cuidado”. Esto último es imposible de hacer, dado que el dinero al que se refieren no es el producto de una colusión, sino de la compensación que CMPC entregará a los consumidores por haber incurrido en este delito. Ni la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus)  ni el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) y menos la empresa que cometió este ilícito pueden donar parte o la totalidad de esta compensación.

Dado que los consumidores son los titulares de los $7.000 que reciban, cada uno de ellos podrá hacer con ese monto lo que estime y por tanto si su opción es donarlo, podrá hacerlo a cualquier ONG o fundación.

Cabe señalar que, si bien se llegó a un acuerdo compensatorio en una mediación tripartita, éste debe ser ratificado por tribunales, trámite que estimamos puede durar más de dos meses. Sólo entonces estará disponible el dinero en la cuenta Rut de cada consumidor, como lo establece la Ley del Consumidor, y cada persona podrá disponer de éste. Si desea donarlo, deberá transferirlo o depositarlo en la cuenta de la institución con la que desee colaborar.

Cualquier ficha que se llene por internet es sólo una base de datos y no obliga a quienes la suscriben a transferir el dinero de la compensación hacia una institución determinada.

Si bien a título personal solidarizamos con las personas afectadas por los incendios, creemos que ni nosotros ni nadie debe promover caridad con el dinero de otros y menos para tratar de blanquear el turbio significado de la palabra colusión, entendida en economía como la peor práctica de mercado y establecido como delito en el ámbito jurídico, puesto que es la acción concertada ilegalmente para causar daño a otro.

Laura Medel Valdivia
Directora Ejecutiva de Conadecus

El destino de los millones que dejará Madonna en Chile

No sólo Madonna y las productoras que la traen a Chile se llenarán los bolsillos con el concierto de una gira mundial que ostenta el récord de las entradas más caras del mundo. De los cerca de 9 millones de dólares que recaudará por venta de entradas cada una de las dos presenaciones -cifra que se desprende al calcular la totalidad de las ubicaciones disponibles con el valor los boletos (ver cuadro 1 al final del texto)-, un porcentaje importante quedará en las arcas fiscales por concepto del impuesto adicional a la renta de empresas no residentes.

A este gravamen, que consiste en el 35% de los honorarios declarados, se suma lo que cobra el Estadio Nacional por el arriendo del recinto y por cada boleto vendido, que alcanza al 6% del total de lo recaudado, además del 5% del total de lo percibido que por ley le corresponde a la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD).

En ese entendido, aparte de los 9 millones 130 mil pesos que cobra la administración del Estadio Nacional por el arriendo, el recinto recaudará cerca de $ 232 millones por los boletos vendidos en cada actuación. La cifra se calcula a base de la venta de boletos y no considera el valor de las 600 entradas “de cortesía” que exige el contrato y que van a parar a Chiledeportes, sin que exista un reglamento o norma acerca del destino o uso de las mismas.

“Las invitaciones forman parte de un antiguo protocolo y está vigente para cada evento, no sólo para el de Madonna”, explica Claudia Castro, administradora del Estadio Nacional.

Lo que llegará a la caja de la SCD, una corporación de derecho privado, alcanza a unos $194 millones. Se trata de un cobro que opera en casi todo el mundo, aunque con diferencias porcentuales, y se calcula en relación a la venta de boletos. El de Chile es un porcentaje bajo en relación a otros países. En Argentina cobra un 12% y en España, Uruguay y Perú, un 10%.

El director del Departamento de Licencia de la SCD, Juan Antonio Durán, explica que del total recaudado por la institución en cada concierto, cerca de un 20% quedará en la SCD para gastos de administración. El resto irá a parar a quienes ostenten los derechos de las canciones que se interpreten en vivo.

En el caso de los temas en que Madonna sea autora, explica Durán, “esos derechos no se le pagan directamente, sino que se remesan a la sociedad autoral que corresponda, quien a la vez le paga los derechos”.

De cualquier modo, esas ganancias resultan muy marginales en relación a las otras.

Modelo de negocio

No es fácil conocer el valor exacto de un show de Madonna. Este varía de un país a otro, pero de acuerdo con los principales medios de prensa de España, donde se desató una polémica por el financiamiento público que prestará la diputación de Valencia al show programado para el 18 de septiembre, éste bordea los 4.5 millones de euros, honorarios incluidos. Esto es, poco más de 6 millones 600 mil dólares.

Además, el modelo de negocios de la intérprete de Like a virgin resulta particular para la industria del espectáculo. Desde que en octubre último abandonó la discográfica Warner Music para asociarse con Live Nation Inc, productora estadounidense que maneja a músicos como U2, Shakira y Jay-Z, la cantante no sólo concentró sus discos, conciertos, productos de marketing y películas en una sola agencia de promoción, sino que pasó a ser accionista de esa agencia. La operación, que le significó US$ 120 millones por un contrato a diez años, le asegura el control absoluto de sus intereses comerciales.

A diferencia de otros artistas de talla mundial, que venden los shows a productoras multinacionales por medio de una agencia, Madonna y la empresa Live Nation participan directamente de la producción y también, por cierto, de gran parte de las ganancias de los conciertos. Es por esta razón que las presentaciones en Latinoamérica son organizadas en conjunto por Live Nation y la también multinacional de origen estadounidense Time For Fun. La primera se aseguraría el 90% por ciento de las ganancias.

Descontando los costos mencionados por impuestos y derechos, la recaudación total por cada concierto en Chile superaría los US$ 3 millones (ver cuadro 2), sin contar los ingresos de las empresas auspiciadoras, Entel PCS y Banco de Chile, que se reservan la exclusividad de venta de entradas para sus clientes. A los valores recaudados habría que restarle los gastos de producción y, eventualmente, el IVA por concepto de la venta de boletos. Sin embargo, muy rara vez el valor de los boletos de conciertos están gravados con el IVA.

La enorme mayoría de los espectáculos se acogen al artículo 12 de la Ley sobre Impuestos a la Venta y Servicios, según el cual la venta de las entradas de producciones consideradas artísticas, culturales o científicas pueden acogerse a la exención del pago del IVA. En la Secretaría Ministerial de Educación, Seremi, encargada de revisar las solicitudes al respecto, explican que la gran mayoría de los conciertos que se realizan en el país, ya sea de músicos chilenos o extranjeros, se realizan con el patrocinio del Ministerio de Educación y, por tanto, no pagan IVA.

Ha habido algunas excepciones fundadas en el no cumplimiento de los requisitos exigidos. Entre estos figuran el que en los espectáculos no se venda alcohol hasta que, en caso de los artistas extranjeros, cuenten con el patrocinio de embajadas o institutos culturales de sus respectivos países. Por razones obvias, el primer requisito no ha sido cumplido por la Cumbre Guachaca y la Feria del Vino de Pirque. Tampoco se cumplió en el caso Liza Minelli: el precio de la entrada a su concierto incluía una copa de pisco sour.

La comisión de Ticketmaster

The Sticky and Sweet Tour es el nombre de la gira que trae por primera vez a Madonna a Chile. Considera 50 presentaciones y la recaudación total estimada es de US$ 250 millones, la quinta más lucrativa en la historia de la música popular. Aunque gran parte de las ganancias quedarán en poder de Live Nation, la agencia que la representa y de la que a la vez es accionista, las cuentas para Time For Fun, la productora que organiza el concierto en Latinoamérica, no son despreciables. Especialmente para la representación en Chile, a cargo del gerente Francisco Goñi: acá las entradas más caras cuestan casi el doble que en Argentina.

Negocio aparte realiza Ticketmaster, empresa de la cual Goñi fue gerente. Como Ticketmaster tiene la exclusividad de la venta de las entradas, se asegura una comisión promedio del 18%, lo que se traduce en una recaudación cercana a los $693 millones por cada show.

Consultado por CIPER sobre éste y otros temas referentes al contrato del concierto de Madonna, además del número de boletos en venta y la modalidad de distribución, el productor Francisco Goñi se negó a comentar lo que considera “cosas privadas del negocio”.

Cuadro 1: