Congregación de los SS.CC. nombra a canonista salesiano para investigar al sacerdote Joannon

La Congregación de los Sagrados Corazones (SS.CC.) nombró al canonista David Albornoz para investigar el rol del sacerdote Gerardo Jonanon en una serie de adopciones irregulares que tuvieron lugar en las décadas de los 70 y 80. La decisión fue dada a conocer a través de un comunicado por el superior provincial Alex Vigueras, quien explicó que la medida se tomaba luego de los testimonios dados a conocer por una investigación de CIPER publicada el pasado 11 de abril (ver comunicado).

El reportaje revelaba la historia de jóvenes madres solteras cuyos hijos fueron dados por muertos, pese a que habían sido entregados irregularmente en adopción a familias amigas de Gerardo Joannon, engañando incluso a los padres biológicos (ver reportaje). El propio sacerdote reconoció haber intermediado entre las familias y los médicos que participaron en los partos, justificándose en que era una forma de evitar abortos (ver entrevista).

El sacerdote escogido para esta investigación no es parte de la congregación de los SS.CC, sino que es salesiano. Nacido en Punta Arenas en 1963, Albornoz es considerado uno de los canonistas más rigurosos en lo que a investigaciones eclesiásticas se refiere.

Fuente: The Clinic

Albornoz es doctor en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, entidad en la que se desempeñó como profesor y decano. Desde principios de febrero se encuentra en la capital italiana, a donde fue a participar del capítulo anual de la orden salesiana, y volverá a Chile en los próximos días para iniciar la indagación sobre el rol de Joannon en la red de adopciones irregulares. Albornoz ya ha participado en investigaciones de alta connotación pública, como la que se realizó sobre las acusaciones contra el sacerdote Cristián Precht y que terminó determinando “la prohibición del ejercicio público del ministerio sacerdotal por un período de cinco años, y prohibición de administrar el sacramento de la confesión y la dirección espiritual a jóvenes y menores de edad”.

El canonista salesiano también participó en los procesos contra los sacerdotes Roberto Salazar y Héctor Valdés, ambos de la Congregación de los Misioneros de San Francisco de Sales, a quienes se los condenó a la pena perpetua de dimisión del estado clerical y dimisión del instituto religioso al cual pertenecían. Actualmente Albornoz participa en otras investigaciones que aún no salen a la luz pública.

El comunicado de la congregación de los Sagrados Corazones hace un llamado a las personas mencionadas en el reportaje –padres e hijos dados por muertos– y a otras nuevas que puedan aparecer, para que se acerquen a la organización religiosa a entregar sus testimonios. Tal como informó CIPER, la congregación también anunció que a Joannon “se le ha solicitado, que suspenda su servicio en la Parroquia de La Anunciación, por el tiempo que dure esta investigación”. Será reemplazado por el sacerdote Fernando Vives.

Este es el segundo comunicado que emite el provincial Alex Vigueras. El mismo día que CIPER publicó la investigación, Vigueras dio a conocer una nota titulada “Las lágrimas son sagradas”, en que empatizaba con el dolor de las víctimas y ponía en duda la justificación de Joannon respecto a que buscaba evitar abortos, pues parecían más bien una forma de evitar la deshonra familiar. Anunciaba también una inminente investigación, la que ahora se ha confirmado (ver comunicado).

 

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Adopciones irregulares II: Habla Matías Troncoso, otra de las guaguas dadas en adopción por el doctor Monckeberg

Ese 1º de febrero de 2004, Pilar tuvo desde la mañana presente su compromiso de las 20:00. Si bien ella era de misa diaria, en las que participaba activamente, ya sea en el coro o en las lecturas, las que se oficiaban el 1º de febrero tenían un significado especial para ella y para el sacerdote que las celebraba: Gerardo Joannon. Significado que se llenaba de sentido al momento de rezar la plegaría eucarística en honra de los difuntos: “Recuerda a tu hijo/a a quien llamaste de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección”.

-Se hacía un momento de recogimiento y nosotras sabíamos que ahí se pedía internamente por la guagua que Pilar había perdido ese mismo día de 1983, siendo madre soltera. Pero ése era un drama que, si bien varias de sus amigas sabíamos, no se hablaba por respeto a ella. Uno percibía que siempre a finales de enero y principios de febrero ella andaba más sensible -relató a CIPER una amiga de Pilar.

Lo que no imaginó ninguno de los que llegaron ese primero de febrero de 2004 a la misa, es que ésa sería la última que se celebraría en recuerdo de la niña muerta. Ya que la recién nacida que Pilar y algunas de sus amigas creían muerta, ¡estaba viva! Había sido “regalada” a otra familia al nacer y desde los 12 años buscaba a sus padres biológicos, a quienes encontraría justo un mes antes de ese 1 de febrero de 2005, cuando cumplió 22 años.

La súbita aparición de la hija de Pilar, a la que todos creían muerta, no sería el único caso. La investigación de CIPER pudo constatar que fueron varias guaguas de jóvenes solteras y embarazadas las que, en las décadas del ’70 y ’80, fueron entregadas irregularmente en adopción a otras familias. En ocasiones, engañando a los padres biológicos, haciéndoles creer que el bebé había nacido muerto; en otras, convenciendo a la madre soltera de que esa era la mejor opción para el futuro del recién nacido.

"...eran los padres de la niña embarazada los que tomaban la decisión"

Los hechos que aquí se relatan fueron confirmados a CIPER por el  sacerdote Gerardo Joannon (ver entrevista). Las adopciones irregulares contaron con la colaboración de, a lo menos, diez ginecólogos y familiares de las jóvenes embarazadas. El sacerdote tiene claro que en la mayoría de los casos en que intervino, eran los padres de la niña embarazada los que tomaban la decisión. Pero también dice haberse enfrentado a jóvenes que no querían ser madres.

Fue así que se organizó el sistema de adopción. “Yo les hacía el contacto a las familias con el doctor”, relató Gerardo Joannon a CIPER.

Todo se facilitó por la amistad que unía al sacerdote y a su familia con algunos conocidos ginecólogos de la época. A ellos recurría Joannon cuando alguna familia se le acercaba a pedirle ayuda porque su hija soltera había quedado embarazada. Lo primero que hacía –afirma el sacerdote- era intentar convencer a la joven de que la mejor opción era que se ocultara por unos meses del resto de amigos y familiares, que tuviera la guagua y de inmediato la diera en adopción. Pero cuando la joven insistía en conservar a su hijo y rechazaba tajantemente la adopción, otro plan entraba en acción. ¡La guagua nacería muerta! Para que ese plan tuviera éxito requería de un elemento clave: un compromiso de riguroso silencio de todos los que estaban al tanto de la verdad. Y así se hizo.

Ha sido difícil entrevistar a las pocas madres que aceptaron hablar. El dolor se palpa en cada sílaba. La mayoría lo hizo bajo petición de reserva absoluta de su identidad. Otras quisieron dar sus nombres. Para que todos supieran cómo se fraguó, según afirmaron, una práctica habitual en determinados círculos y que provocó tanto daño. CIPER decidió mantener bajo reserva los nombres de todos los directamente afectados. No hicimos lo mismo con otros actores involucrados y cuya participación nos fue confirmada por varios testigos. Algunos reconocieron los hechos que aquí se relatan, amparándose en una “decisión cristiana”. Otros, se negaron a hablar: sacerdotes que se escudan en el “secreto de confesión” y doctores que alegan que los hechos ocurrieron “hace ya muchos años”.

Muchos de los protagonistas han muerto. Otros aún viven y desean mantener los hechos en el más estricto secreto. Aquí entregamos algunas de las historias que CIPER reconstruyó.

MUERTA EN 1983

El martes 1º de febrero de 1983, cinco nacimientos registró la Clínica Santa María. Uno de los recién nacidos fue una niña que su madre, una joven estudiante soltera, dio a luz por cesárea. Atendida por el doctor Gustavo Monckeberg Barros (falleció en 2008), esta joven que no había presentado problemas durante su embarazo, al despertar de la anestesia, supo que su niñita había muerto.

Francisco, el padre de la niña, no había sido avisado ni por la joven ni por la familia de ella de que el nacimiento de su hija era inminente. Que su hija nacería ese 1º de febrero. Lo único que recuerda como si fuera hoy es la voz fría y cortante del padre de su ex polola, anunciándole esa tarde que su hija venía con problemas y había fallecido.

El joven que tenía entonces 23 años, y que vivía con sus padres, colgó el auricular. Demoró varios minutos antes de poder reaccionar. Cuando finalmente se encontró frente a su madre y le comunicó la noticia, lloró. La sucesión de hechos ha quedado nítida en su memoria: él abrazado a su madre delante de una estampa de la Virgen María, rezando tres padres nuestros. Una forma de mitigar el dolor.

No faltaron quienes en el entorno familiar comentaron que esa era la voluntad de Dios. La niña habría nacido en un hogar mal constituido, hija de una madre soltera. Algo que en los años 80 seguía siendo como una mancha para ciertas familias, dispuestas a hacer muchas cosas reñidas con la moral cristiana con tal de ocultar aquello que era considerado un “gran pecado”.

Para Francisco, en cambio, lo sucedido era una verdadera tragedia. Sus mejores amigos, que sabían que él deseaba asumir esa paternidad y enfrentar “el qué dirán”, fueron llegando a su hogar a medida que la noticia se iba esparciendo. Otros lo llamaban por teléfono para consolarlo.

Una de esas llamadas, lejos de calmarlo lo perturbó aún más: “Oye, algo raro hay en esta historia, averigua, porque lo que yo sé es que esa guagua no murió. La entregaron en adopción”. Luego de masticar lo que su amiga le había relatado, el joven consultó con los suyos y acompañado de un familiar se dirigió a la Clínica Santa María:

-Fue allí donde Francisco se enteró de que efectivamente su guagua no había muerto. Hablaron con enfermeras y auxiliares, y una de ellas le contó lo que había ocurrido: había presentado una leve ictericia al momento de nacer y muy pronto la pequeña había sido derivada a otra clínica de Santiago. Ya no había rastro de la niña -relató a CIPER uno de los amigos de la familia de Francisco.

Pasaron algunos días, hasta que finalmente Francisco decidió enfrentar al ginecólogo que había traído la niña al mundo: el doctor Gustavo Monckeberg. En esa reunión el joven tuvo la confirmación oficial de que su hija estaba viva. El doctor Monckeberg así se lo reconoció, al tiempo que le explicó que la niña había sido entregada en adopción por decisión familiar y del sacerdote Gerardo Joannon. Que lo único que a él le habían informado es que el padre de la guagua, cuyo nombre no conocía, era un desquiciado, que le había hecho mucho daño a Pilar, razón por la cual habían adoptado esa drástica solución.

Lo que ese día le dijo el doctor Monckeberg a Francisco fue confirmado a CIPER por una persona que trabajó estrechamente con el médico en esos años y que pidió reserva de su identidad, consciente de que no había sido el único caso:

Dr. Gustavo Monckeberg Barros

-El doctor me confidenció lo ocurrido con este joven en la época. Estaba muy disgustado, porque cuando el padre de la pequeña lo enfrentó, pasó un momento muy desagradable. El doctor estaba convencido de que la decisión de entregar a la niña en adopción era de la madre y de su familia; y que efectivamente el padre, un desquiciado, se había desentendido. Cuando supo que le habían mentido, se indignó.

Premunido de este nuevo testimonio que confirmaba que su hija estaba viva, Francisco enfrentó al padre de Pilar, quien le insistió que la guagua había nacido muerta. Incluso le habló de un certificado de defunción que nunca le mostró, porque el joven terminó siendo expulsado de la casa.

En su entorno, Francisco no encontró ya más apoyo para persistir en que su hija estaba viva. Para muchos su tesis comenzó a ser un escape al dolor. En otras palabras, una forma de locura.

– Francisco se sumergió en el mutismo. Preocupada, su familia lo sacó de Chile. Tal vez fue lo mejor para hacerlo escapar de esa locura que estaba viviendo, ya que todos pensábamos que la niña sí había nacido muerta. Para toda nuestra familia esa niñita había muerto en el parto. Nunca más se habló del tema. Hasta enero de 2005…, cuando supimos que Francisco tenía razón –cuenta uno de sus familiares.

MUERTA EN MAYO DE 1975

-A los 20 años me quedé esperando guagua, lo que no le gustó nada a mi pololo. Y menos cuando le dije que estaba feliz y que yo sí quería tener a esa guagua. Estaba decidida a que, con él o sin él, yo iba a seguir adelante. Pero mi pololo me puso como condición de que si quería que siguiéramos juntos, teníamos que abortar -cuenta Carmen.

Carmen  pertenecía al Centro Pastoral Juvenil (CPJ) de la Congregación de los Sagrados Corazones (padres franceses), comunidad a la que siguió ligada cuando terminó la enseñanza media. También mantuvo a su mismo director espiritual: el sacerdote Gerardo Joannon, quien además, era un amigo de su familia.

-Cuando les informé a mis padres que estaba embarazada, lo primero que dijo mi madre fue lo mismo que le escuché a mi pololo: que me hiciera un aborto. Mi respuesta fue tajante e inmediata: ¡No! Y les expliqué que estaba segura de querer tener esa guagua. “Pero, hija, no, ¡cómo!”, fue su lamento. Y ahí empezaron a decirme las típicas cosas que se decían en la época. Y la primera de todas fue que me iba a convertir en la vergüenza de la familia. Mi madre estaba muy enojada. En cambio mi padre, como buen ignaciano (estudió en un colegio jesuita), fue más abierto. Recuerdo que, en un momento, él me tomó de los hombros y me dijo: “No te preocupes, yo te voy apoyar siempre, vamos hacer lo que tú digas, ¡quédate tranquila!”.  Mientras tanto, mi mamá, mucho más visceral, seguía insistiendo en que debía abortar y que cómo podía haberle hecho eso a ella. En el fondo, era como si yo le hubiera hecho algo a ella –recuerda Carmen.

Al poco tiempo de que Carmen le dio la noticia de su embarazo a sus padres, otro hecho trastocó la rutina de su hogar: la empresa donde trabajaba su padre lo trasladaba a Concepción. Carmen acababa de entrar a la universidad. A pesar de que su familia mantuvo la casa en Santiago, sus padres le dijeron que debía irse a vivir con ellos a Concepción. Los preparativos para la mudanza se iniciaron. Carmen relata:

-Lo terrible es que mi madre no se había dado por vencida. Insistía en que yo debía hacerme un aborto. El tiempo apremiaba. Ella me explicaba que no tenía nada de qué preocuparme, que nada me iba a pasar, que lo mejor era que me hiciera un aborto, que conocía a la persona adecuada para hacerlo, que sería muy fácil y sin riesgos. Cuando le replicaba que eso era matar a mi guagüita, ella me explicaba que no era verdad, que todavía no era un ser vivo, que uno iba a un lugar y como que con una cucharita te sacaban eso “que no era vida aún”. Lo único que atinaba a responderle era: “¡Para mí sí está vivo!”.

Como Carmen se negaba a abortar, su familia, o más bien dicho su madre, inició una nueva táctica:

Sacerdote Gerardo Joannon

-Un día apareció en mi casa el sacerdote Gerardo Joannon. Estaba invitado a comer. Pero no era una simple visita social. Esa noche me propuso que tuviera a mi guagüita, pero que una vez que naciera la diera en adopción. Mi respuesta fue también tajante: le dije que como yo había decidido que esa guagua de todas maneras la tendría, ni el aborto ni la adopción eran opciones para mí. Joannon fue muy persuasivo. Con voz mesurada y reflexiva comenzó a hablarme insistiendo en que era muy loable lo que yo pretendía, pero que debía ser menos egoísta y pensar en el futuro de mi guagua. En lo que era sin lugar a dudas lo mejor para el bebé. Me hablaba de que yo era muy chica para entender la responsabilidad que implica ser madre, de las carencias que le provocaría a ese niño no tener padre. Que para esa guagua iba a ser terrible… Que si yo había decidido hacer una opción por la vida, la segunda decisión era que esa guagua se criara en una familia bien constituida, no como hijo de una madre soltera. Que fuera normal…

Carmen recordaría por muchos años esa noche del verano de 1975. Y cada palabra de esa conversación. Hasta ese momento el diálogo se había desarrollado frente a sus padres. Pero en un momento en que Joannon insistía en sus argumentos a favor de la adopción, Carmen no pudo soportar más la presión y se largó a llorar. Con un potente “¡no!” y entre sollozos, se fue a su pieza. Pasaría mucho rato antes de que el sacerdote golpeara a su puerta, esta vez solo…

-Ahí le pedí que por favor me ayudara. Que me apoyara, porque yo quería tener esa guagua y no quería darla en adopción… El sacerdote Gerardo Joannon fue dos o tres veces más a mi casa antes de irnos a Concepción.

Carmen recuerda que una vez que se instaló en Concepción, se inició un periodo de relativa calma. Ingresó a la universidad y comenzó a prepararse para el nacimiento de su hijo, cuyo parto se anunciaba para julio. Incluso aprendió a tejer y le hizo vestimentas.

-Como en Concepción no me conocía nadie, yo iba feliz a la universidad con mi guata. Pero a mi madre le seguía complicando, y mucho, el que yo estuviera embarazada y sin libreta de matrimonio. Comenzó a darme instrucciones: “¡Cuídate!, ¡que nadie te vea!”. Para ella era muy importante que nadie lo supiera. Todo lo que decía me hacía sentir que era horroroso estar embarazada. Lo increíble es que eso que para ella era tan vergonzoso, a mí me hacía inmensamente feliz –recuerda Carmen.

Como su madre insistía en ocultarles su embarazo y su soltería a los pocos amigos que tenían en Concepción, ella aprovechaba la menor ausencia de su madre para decirles la verdad:

-Esa era mi realidad y yo estaba feliz. En la universidad me hice de amigas que me entendían y que me regalaban ropitas para mi guagua. Hasta que pasó algo que me hizo más feliz aún: tenía como seis meses de embarazo cuando me fue a visitar mi ex pololo. Me dijo que estaba arrepentido, que ahora él sí quería reconocer y darle su apellido a su hijo. Me impresioné muchísimo. No me lo esperaba: nunca más habíamos hablado desde que me fui de Santiago. Lo primero que hice fue contarles a mis padres.

La visita del pololo de Carmen ocurrió en abril de 1975. Sorpresivamente, en mayo, sus padres la mandaron a Santiago para que se hiciera un control ginecológico. Para su gran satisfacción, todo se desarrollaba en perfectas condiciones. El médico de la familia, el doctor Eduardo Keymer Fresno (falleció en 1979), le dijo que volviera a fines de mayo para el siguiente control.

-Salimos por la noche de Concepción. Viajé con mi papá. Se suponía que a la noche siguiente, después de mi control, nos regresábamos a Concepción… Me faltaban sólo cinco semanas para el parto. La consulta fue como a eso de las 3 de la tarde del viernes 30 de mayo de 1975. Cuando salí de la consulta, me fui directo a nuestra casa de Santiago, en el barrio El Golf, a esperar, porque el tren partía a Concepción en la noche.

Han transcurrido 39 años y a Carmen aún le cuesta hablar de lo que le ocurrió en la noche del 30 de mayo de 1975. Es evidente que no ha olvidado ni un solo detalle:

-De repente, empecé a sentir un dolor agudo en el vientre. Estaba con mi hermano menor cuando de improviso empezó a caer agua por entre mis piernas. “¡Uy!, parece que me hice pipí. ¡Qué es esto!”, le digo. No sé cómo pero muy pronto me di cuenta de que estaba a punto de tener a mi guagua… Comenzamos a intentar ubicar a mi padre, que aún no había regresado a la casa. Y también al doctor Keymer. No fue posible. Llamé a mi hermana mayor… No sabía qué hacer. Como a eso de las 19:00 ubicamos al doctor: me dijo que me fuera de inmediato a la Clínica Carolina Freire, que estaba ubicada en calle Maturana con San Pablo.

Carmen recuerda que cuando estaba lista para partir a la clínica, llegó a la casa su padre. Se sintió más segura. A partir de ese momento las imágenes se suceden:

"No sé cómo pero muy pronto me di cuenta de que estaba a punto de tener a mi guagua…"

-Sentía mucho dolor y yo gritaba. Mi última imagen es el doctor diciéndome “¡puja!, ¡puja!”, y de repente la película se hace borrosa hasta sumergirme como en un sueño mientras de lejos escuchaba que mi guagua venía con problemas… Luego sentí un grito y yo alcance a divisarla. Después las voces: “¡Hay que llevársela al Hospital Roberto del Río!”. Y no recuerdo nada más.

De lo que pasó después en esa clínica, Carmen no tiene ningún recuerdo nítido. Las imágenes vuelven desde el mismo minuto en que ella regresa a su casa en Santiago:

-Fue entonces que mi madre me dijo que mi niñita, porque era una niñita, no había vivido: “Y hubo que llevarla al cementerio y enterrarla”. El doctor Keymer confirmó el relato de mi madre. Mi única respuesta fue llorar y llorar. Y lo hice durante meses…No me explico por qué yo no asimilaba que mi niña estaba muerta. En mi interior se alojó una gran duda que fue creciendo. Ni siquiera cuando me mostraron el certificado de defunción esa duda se mitigó. Mi familia me hablaba de muerte y mi sensación profunda era de ¡vida!

Deberían transcurrir 30 años, muchos dolores y nuevos partos para que Carmen descubriera un día de 2005 que nunca se equivocó: su hija vivía y había sido entregada en adopción.

“MI PAPEL ERA QUE LA VIDA SE MANTENGA”

Nadie sabe hoy en Chile cuántos niños “murieron” al momento del parto para “nacer” en otra familia. A lo largo de nuestra investigación, al entrevistar a las familias de las madres a quienes se les arrebató un hijo, se repite la misma razón: “era la única opción de vida”. Casi la misma frase que nos dirá uno de los principales protagonistas de estas historias, el sacerdote Gerardo Joannon: “¡salvar una vida!, ¡que la vida se mantenga!”. Pero todos saben que, finalmente, esto fue lo más parecido a una asociación ilícita para adopciones irregulares.

En su relato de cómo llegó a involucrarse en las adopciones, Gerardo Joannon contó que desde sus inicios en el sacerdocio comenzó a trabajar con jóvenes. Y que ahí se enfrentó a la cruda realidad del embarazo adolescente (ver entrevista):

-Yo comencé a palpar cómo -y es algo que hasta hoy confirmo- las jóvenes que se hacían un aborto quedaban dañadas para toda la vida. Los abortos eran clandestinos, por supuesto, y con gran riesgo para las niñas. Existían en esos años unas “brujillas” que hacían estos abortos en las poblaciones, en condiciones muy poco higiénicas. Se dedicaban sólo a eso y lo habían convertido en una profesión: cobraban. Y también descubrí una especie de conciencia medio oculta, que permitía que los datos de quienes hacían estos abortos fueran pasando de unos a otros. Para las niñas del barrio alto que quedaban embarazadas, había dos maneras: sacarlas de Chile para abortar, lo que hacían las familias que tenían más dinero; o dar a la guagua en adopción -relató Joannon a CIPER.

LA PRUEBA DE ADN

Ni el tiempo que permaneció fuera de Chile ni el éxito que consiguió a su regreso como un destacado profesional, lograron que Francisco extirpara de su mente la idea de que aquella niña que nació el 1 de febrero de 1983 en la Clínica Santa María, estaba viva. Que la muerte que le anunciara el padre de su ex polola era una mentira. Pero cada vez que quiso dar un paso para intentar descubrir su paradero, se estrelló contra un muro de silencio. Peor aún, en algunos círculos empezaron a tildarlo de “loco”.

-La idea de que su hija vivía y que había sido entregada en adopción a una familia amiga del cura Joannon, la mantuvo por años. No logro entender cómo Francisco fue capaz de perseverar. Porque incluso amigos que lo estimaban solían comentar que estaba medio loco con esa obsesión por su niña desaparecida al nacer –relató uno de sus amigos a CIPER.

Uno de esos hitos de la obsesión de Francisco que varios de sus amigos recuerdan, ocurrió durante la emisión de un capítulo del programa de TVN “Rojo: Fama contra Fama”:

-Lo conducía Rafael Araneda y ese día apareció una joven cantante y protagonista del programa diciendo por primera vez en público que ella era adoptada y que no conocía a sus padres biológicos. No sé por qué Francisco se convenció de que la joven podía ser su hija. Contrató hasta un detective para que le averiguara dónde había nacido, si correspondía con la edad de su hija…Esa historia no terminó bien, porque incluso los detectives que contrató se aprovecharon de su deseo de encontrar a su hija, y lo engañaron entregando pruebas falsas para hacer coincidir fechas y lugares. ¡Le sacaron mucha plata! Y terminó siendo un duro golpe para él, cuando se enteró de que ella no era la hija que buscaba –cuenta uno de sus amigos.

El sacerdote Gerardo Joannon celebrando misa

Francisco no alcanzó a vivir el duelo por el nuevo engaño. Porque fue en ese momento preciso que su madre recibió un llamado telefónico del sacerdote Gustavo Ferrari, quien conocía el drama de la hija “muerta”. Por esos caminos insospechados, el cura salesiano había conocido la historia de una joven que buscaba a sus padres biológicos y que correspondía a los datos de la hija cuyo rastro Francisco había perdido el primer día de febrero de 1983. Con mucho cuidado y suma delicadeza, se preparó el encuentro. Habían transcurrido 21 años.

-Apenas la vio, Francisco se percató de que la joven era la imagen de su madre. A pesar de que nosotros cuando la conocimos también coincidimos con Francisco en el enorme parecido de la joven con Pilar, tratamos de calmar su ansiedad. Le insistimos en que esperara los resultados del examen de ADN para dar rienda suelta a su felicidad. Pero fue inútil –cuenta uno de sus más estrechos amigos.

La prueba de ADN se hizo en la Clínica de la Universidad Católica, en diciembre de 2004. Fue así cómo Francisco encontró a su hija 21 años después de su nacimiento. Para ambos fue el comienzo de una nueva etapa. No así para su madre biológica. Hasta hoy ella no puede aceptar la verdad de lo que ocurrió en su primer parto.

Pilar aceptó hablar brevemente con CIPER. Se percibe la angustia que le provoca hablar de aquello. No ha querido mantener una relación con su hija: es superior a sus fuerzas. Y si bien afirma que los que decidieron entregar a su hija en adopción, lo hicieron por motivos “piadosos”, también sabe que esa decisión fue “un gran error”: “¡No se imaginan el daño que ocasionaron a mí y a las familias involucradas!”.

El daño para Pilar en vez de diluirse se ha acrecentado con el tiempo. Mira hacia atrás y se ve sin armas ni herramientas para poder defenderse. Lo único que ella quisiera “es que nada de aquello hubiera ocurrido… Siento mucho no tener fuerzas para acoger y abrazar a esa hija que en 1983 dieron por muerta”.

“SE LA ENTREGUÉ EN SUS MANOS AL CURA JOANNON”

Ese otoño de 2005, Carmen no pudo evitar recordar que su hija habría cumplido 30 años de haber sobrevivido al parto. Después de tantos años, y a pesar de tener tres hijos veinteañeros que son su motivo de vida, aún le costaba transitar por un nuevo 31 de mayo. Aunque había hecho muchos esfuerzos por sacarlo de su cabeza, seguía sin convencerse de que ese día su hija había nacido muerta.

En los primeros días de ese mayo de 2005 se encontró con su amiga del alma: una compañera de colegio con quien nunca perdió contacto y cuya relación era similar a la de dos hermanas. Fue en Providencia. Decidieron sentarse en un café para contarse sus historias. Y pronto irrumpió en el íntimo diálogo la historia de la hija que había nacido muerta:

-Fue ahí que mi amiga me dice: “No sé por qué nunca te he dicho que siempre me quedé con la duda de si esa guagua fue dada en adopción”. No sé qué cara puse, porque lo que me dijo me llegó hasta el alma… Necesité tiempo para recuperarme. Como pude, saqué la voz y le pregunté: “¿Por qué me dices eso?”. “Porque cuando tú me llamaste a mi casa para avisarme que te ibas a la clínica a tener tu guagua, yo después llamé de vuelta a tu casa para preguntar dónde estabas. Quería ir a acompañarte. Me atendió tu mamá y con una voz muy fría me dijo que no se te podía ir a ver. Que la guagua había nacido, que era una niñita, pero había muerto”. Mi amiga me relató que le insistió a mi madre: “Pero tía, ¡cómo!, ¿murió? Con mayor razón quiero ir, ¡necesita mi compañía”. Mi madre le dijo entonces que no, que yo estaba muy triste y que la indicación del médico era que yo  “no recibiera visitas” –recuerda Carmen, con profunda emoción.

El relato de su amiga fue suficiente para Carmen. De golpe, la enorme duda que durante años había tenido alojada en su cabeza, se hizo certeza:

-En todos esos años siempre subsistió la duda. Pero, claro, la vez que pregunté, la respuesta de mi familia no fue muy amable. Y yo le tenía miedo a mi madre. Muchas veces, a solas, la imaginaba a ella viva, creciendo, yendo al colegio, y me decía que quizás, en algún minuto, la podría reconocer…, que era probable que se pareciera a mí. Y ese día el relato de mi amiga despertó todo eso que estaba asfixiado. De golpe, todo era posible. “¿Y qué hago?, ¿cómo buscamos?”, fue la única pregunta que balbuceó.

Al  día siguiente, Carmen se levantó muy temprano y se fue directo a calle Maturana con San Pablo, allí donde estaba ubicada la Clínica Carolina Freire a la que nunca más regresó. Recorrió la calle entera sin encontrarla, hasta que un vecino le dijo que la clínica donde ella había tenido a su hija, ya no existía: había sido demolida.

Dr. Carlos Casar Collazo

-Y ahí se me ocurrió que mi próximo paso tenía que ser hablar con el cura Gerardo Joannon. Era evidente que él podía decirme dónde estaba mi hija. Lo llamé. No contestó nadie el teléfono. ¿Dónde andaría? ¿Qué más puedo hacer? Sabía que el doctor Keymer se había muerto pocos años después del parto. Y se me vino a la cabeza el neonatólogo que participó en el parto. Y recordé que había sido vecino mío y además, el pediatra de mis otros tres hijos: Carlos Casar Collazo…Decidí que debía ir a verlo.

Ya nada paraba el ímpetu de Carmen. Estaba decidida a llegar a la verdad. No perdió ni un solo minuto y esa misma mañana partió a la consulta del doctor Casar. Hacía varios años que no lo veía.

-Llegué muy nerviosa. Me saludó muy amable y yo sin preámbulos le pregunté: “Vengo a saber qué hiciste con mi hija”. Su respuesta fue: “¡Cálmate!, ¿pero cómo en todos estos años nunca me preguntaste?”. “¿Preguntarte qué?”, fue lo que me salió del alma. Y ahí empezó a decirme que había estado varias veces por decírmelo, pero como me veía tan bien con mis hijos… “No sabes lo mal que me sentía, ¿tu hermana nunca te contó?”. Yo lo escuchaba repetir sus explicaciones, hasta que le dije: “Dime ahora qué hiciste con mi hija, ¿dónde la tienes?”. Y lo escuché decir: “No, yo se la entregué en las manos a Gerardo Joannon”. Casi se me cayó el mundo…

El diálogo que aquel día de 2005 tuvo Carmen con el doctor Casar, fue confirmado por CIPER. “Por qué tendría que habérselo dicho si ella nunca me lo preguntó”, nos dijo Casar. En un solo punto difiere su relato con el que nos hizo Carmen. El doctor Casar afirma que el bebé se lo entregó a los padres de Carmen y no al sacerdote Gerardo Joannon.

Pero en ese día de mayo de 2005, Carmen no tuvo respiro. Ahora que tenía la certeza de que su hija había nacido viva, la persona que debía encontrar era el sacerdote Gerardo Joannon. “Si Carlos Casar decía que se la había entregado a él, Gerardo no me podría ocultar dónde estaba mi hija”, recuerda Carmen:

-Ese día salí medio muerta de la consulta del doctor Casar. La cabeza me daba mil vueltas, mientras las últimas palabras del doctor se repetían: “No hagas nada, quédate tranquila…”.

Pero Carmen no encontró al cura. Decidió entonces llamar a su hermana mayor, la misma que el doctor había dicho que sabía lo que ese día de 1975 había ocurrido. Ya más serena, la convidó a comer:

-Apenas nos sentamos le dije: “Mi guagua fue entregada en adopción y tú lo sabes”. Se sorprendió: “Perdón, pero nunca lo hablamos…”, dijo. Ya no había ninguna duda. “¿Qué piensas hacer ahora?”, preguntó. “¡Buscarla!” fue mi respuesta. “Bueno, dijo, las cosas ya están hechas, así es que tienes que buscar otra solución. Porque, ¿qué harías si ella no te quiere conocer?”. Fueron muchas preguntas para las que yo no tenía respuesta. Al final, me dijo: “Si no vas a hacer ningún escándalo, yo te puedo ayudar”.

La historia que le contó ese día su hermana fue tan increíble como todo lo que le había sucedido en esas 24 horas. Su hermana partió recordando que cuando se cambió de casa en 1995, veinte años después del parto de Carmen, una de sus nuevas vecinas, una señora ya anciana y amable, le decía con frecuencia que tenía una nieta “que es igualita a usted”. La hermana de Carmen continuó su relato: “Pasaron unos meses y un día tocaron el timbre de la casa y ahí estaba mi vecina con una joven a su lado”. Carmen cuenta ese momento:

-“¡Y entras tú con 20 años! Eran tus manos, tu risa, la misma manera de hablar y de reírse”, me reveló mi hermana. Y me contó cómo había llegado a la conclusión de que esa joven era mi hija: sus dos apellidos eran los de un matrimonio de médicos muy amigo de mis padres. Y cómo el asunto se había convertido en un tema tabú en mi familia, mi hermana lo único que hizo fue escribir el nombre en un papel y guardarlo…

Por diez años la hermana de Carmen guardó el papelito que contenía sólo un nombre. Cuando se lo entregó a Carmen y ésta supo la nueva parte de la historia, decidió no enfrentar a sus padres. Estaba tan enojada que temió su propia reacción:

-Con la ayuda de una de mis hijas empezamos a averiguar. Y fuimos confirmando uno a uno los datos. La joven había nacido un 31 de mayo de 1975, era adoptada y cuando se enteró y preguntó a sus padres, éstos le dijeron que su madre no podía criarla. La verdad es que lo único que me importó fue que todo indicaba que esa joven era la hija que un día de 1975 me dijeron que murió en el parto.

Supo también que la joven estaba casada. Carmen decidió contactar a su esposo. Un nuevo obstáculo la esperaba. Cuando el marido supo la historia le dijo que la joven estaba embarazada y que por favor esperara al nacimiento porque la noticia la podía afectar a ella y a su guagua.

-Me lo tomé como un regalo: sería esperar unos meses, casi como si volviera a estar embarazada. Me empecé a comunicar con su marido para saber cómo iba su embarazo, su salud. Le pedí un día que nos juntáramos, él aceptó, pero el día de la cita me llamó y me dijo que no iría porque su guía espiritual le había dicho que no fuera. Que dejáramos todo hasta ahí no más. Que no tenía sentido. Le pregunté quién era su guía espiritual. No me lo quiso decir…

A Carmen no le quedó más alternativa que esperar a que naciera el niño. Esperar para ir al encuentro de su hija y contarle lo que había ocurrido hacía ya 30 años…

“Mamá, por favor, quiero saber qué hicieron con mi hija”

-En el intertanto decidí que había llegado el momento de enfrentar a mis padres. Apenas entré a la casa, los saludé y de un tirón les dije que necesitaba preguntarles por mi hija que habían dado en adopción. Mi mamá abrió los ojos, se puso blanca, tomó a mi padre por el brazo y se lo llevó a su dormitorio. Sabía lo que venía… Los seguí hasta la pieza: “Mamá, por favor, quiero saber qué hicieron con mi hija”. Mi mamá no respondió: se cayó al suelo y de rodillas me decía: “¡perdón!, ¡perdón!, te suplico que me perdones. Te juro que creí que era lo mejor para ti”. Desde el suelo y de rodillas, mi madre me imploraba. No atiné más que a buscar los ojos de mi padre: lo vi con los ojos cerrados, sin querer estar ahí.

Lo que vino fue una escueta conversación en la que Carmen les pidió ayuda para abordar a su hija. Decidieron que su madre hablaría con el sacerdote Joannon para que juntos vieran la forma de hacerlo:

-Mi madre regresó de la conversación con Gerardo muy afectada. Me contó que el cura le había dicho que no me hiciera caso, que yo en esa época era una mocosa inmadura y que él nunca iba a decir nada. Fue muy fuerte para mi mamá.

Al conocer el resultado de la conversación de su madre con Joannon, Carmen partió a la casa del cura. Entonces el sacerdote vivía en una casa que su congregación tenía en calle Larraín Gandarillas:

-Gerardo me hizo pasar y se sentó. De inmediato empezó a dar explicaciones. Yo lo paré: “Vengo sólo a preguntarte con toda humildad, porque quiero saber la verdad y no deseo hacerte daño, necesito saber, quién tiene a mi hija. Lo necesito para reparar mi dolor”. “¡Y yo qué sé! ¿Por qué me preguntas a mi?”, fue su respuesta. Le dije entonces que lo sabía todo, que el doctor Carlos Casar le había entregado la niña recién nacida en sus manos… “Mira, tú no tenías ninguna posibilidad de criar a esa niñita, era absolutamente imposible… Y de todas maneras, no hay ningún papel en que conste que yo participé en eso. Haz lo que quieras”. Y pese a todas mis suplicas, de ahí no lo saqué. Fue muy déspota.

Ella salió de la casa de Larraín Gandarillas destruida, derrotada. Nunca esperó que un sacerdote, que además había sido su guía espiritual, le respondiera de esa manera. Que le siguiera ocultando la verdad

Cuando su hija dio a luz, Carmen esperó un tiempo prudente y fue a su encuentro. La joven fue muy amable y a la vez muy fría. Le agradeció que la hubiera contactado y acto seguido le dijo que estaba muy bien con los padres que tenía, y que si algún día ella así lo quisiera, la volvería a contactar. De aquel encuentro han pasado ya nueve años…

La vida de Carmen tuvo un vuelco brutal. No hubo más duelo por la muerte de su hija, pero algo parecido fue lo que resintió. Ya no habría más búsqueda. Sólo espera. La vida de sus padres también sufrió un vuelco:

-Mi madre empezó a decaer hasta que enfermó. Sus miembros se empezaron a atrofiar, se le torcieron los pies y los brazos. Luego a mi padre se le rompió un aneurisma y se murió. A partir de ahí mi madre pasó mucho tiempo en cama, no podía hablar y tenía todo su cuerpo atrofiado. Y el cura Gerardo sigue allí. Incólume.

 

“Yo les hacía el contacto a las familias con el doctor”

Vea además:
Adopciones irregulares I: Los niños dados por muertos que el cura Gerardo Joannon entregó para adopción
Adopciones irregulares II: Habla Matías Troncoso, otra de las guaguas dadas en adopción por el doctor Monckeberg

-Padre, estoy aquí porque he hecho una larga investigación sobre jóvenes de “buena familia” que siendo solteras quedaban embarazadas, a las cuales se les quitaban sus hijos o se les hacía creer que habían muerto, para entregarlos a otras familias en adopción. Y usted, según la mayoría de esos testimonios, tiene un rol principal en esos hechos.
Bueno…, yo de eso tengo poco que decir. Por el sigilo yo me debo a personas que me han confidenciado cosas que no puedo contar.

-Sí, pero hay historias que he confirmado y que vamos a relatar. Y en ellas, le insisto, usted tiene un rol principal en la entrega irregular de niños en adopción. Necesito que me dé su versión. Alguna razón tuvo para actuar como lo hizo.
…Mire, salí del colegio y ocho años después me ordené sacerdote. Partí haciendo clases en el Colegio de los Sagrados Corazones de la Alameda. En aquella época no había colegios en el barrio alto. Santiago llegaba hasta Pedro de Valdivia. Y yo, que partí viviendo en este extremo, tenía que ir a hacer clases allá abajo. Junto con trabajar con los padres franceses, y como siempre he tenido una vocación social muy fuerte, me tocaba ayudar en una parroquia que estaba formándose: la Parroquia de San Pedro y San Pablo en la población que entonces se llamaba Joao Goulart (ahora barrio Brasil). Desde temprano me empecé a relacionar con el mundo juvenil. Ahí comencé a convivir con una realidad: el embarazo adolescente. Y empecé a enterarme cómo algunas jóvenes abortaban.

-¿Cómo se hacían los abortos en esa época?
Yo los encontraba terribles, no sólo por la muerte involucrada, sino porque palpaba -y es algo que hasta hoy confirmo- cómo las jóvenes que se hacían un aborto quedaban dañadas para toda la vida. Los abortos eran clandestinos, por supuesto, y con gran riesgo para las niñas. Existían en esos años unas “brujillas” que hacían estos abortos en las poblaciones en condiciones muy poco higiénicas. Se dedicaban sólo a eso y lo habían convertido en una profesión: cobraban. Y también descubrí una especie de conciencia medio oculta, que permitía que los datos de quienes hacían estos abortos fueran pasando de unos a otros. Para las niñas del barrio alto que quedaban embarazadas, había dos maneras: sacarlas de Chile para abortar, lo que hacían las familias que tenían más dinero; o dar a la guagua en adopción.

-¿Eran las jóvenes o sus padres los que querían abortar?
En la mayoría de estos casos eran los papás los que querían que ellas abortaran. Pero había casos en que la misma joven no quería la guagua.

-¿Y cómo se involucró en las adopciones?
Mi familia era muy amiga de dos ginecólogos bastante conocidos en la época. Si hoy tú vas al barrio alto y averiguas quiénes son los ginecólogos que atienden a la mayoría de las madres que llegan a la Clínica Las Condes y a la Clínica Alemana, se van a repetir los nombres. En ese tiempo también era lo mismo. Dos de esos doctores eran muy amigos de mi familia.

-Uno de ellos es el doctor Gustavo Monckeberg, ¿no es verdad?

Gustavo era muy amigo de mi padre y de mi madre. Un hombre muy bueno. Un día estaba conversando con él sobre el problema de las adolescentes que quedaban embarazadas, y yo le pregunté qué se podía hacer. Y él me dijo: “Si tú quieres que esa guagua viva, habla conmigo y yo veo a quién derivársela. Yo tengo mucha gente que lo único que quiere es tener un hijo y no puede”. Y así fue. Esa fue la fuente. Y el otro doctor…

-¿Quién era el otro doctor, padre?

En esos momentos, una chiquilla que tenía una guagua soltera, era muy mal mirada. No diría que se fregaba la vida, pero estaba muy cerca de eso. De partida, nadie se quería casar con ella.

Prefiero no decirlo… Le dije el otro nombre porque usted lo mencionó. De cualquier manera, están los dos muertos. No es que hicieran nada malo, al contrario, estaban salvando vidas. Ahora, ellos no eran los únicos. Que yo sepa, había al menos unos ocho médicos más que hacían lo mismo. ¿Y qué hacían?: que la joven viajaba; y otras veces, simplemente dejaba de verse en sus círculos y para toda la gente de fuera de su entorno íntimo, estaba de viaje. Ya se había hablado con la pareja que iba a quedarse con la guagua. Ahí los papas, que eran los que preferían esto a que la hija se hiciera un aborto, hacían el traspaso a la familia que adoptaba. Por ejemplo, yo tenía una familia amiga que no podía tener guagua. Un día me llaman por teléfono y me dicen: te tenemos una noticia, vente a comer. Voy, y cuando llego, me dicen: te vamos a presentar a nuestro hijo. “Pero cómo, les dije, ¿tuvieron un hijo?”. Ahí me contaron que el doctor que los atendía, y en vista de que no podían tener guagua, les había preguntado si estaban dispuestos a adoptar. Y así fue como adoptaron una guagua. Era el mismo sistema que hacía yo: les hacía el contacto a las familias con el doctor.

-¿En cuántos casos actuó usted, padre?
No ayudé en muchos…, serán en total unos cuatro, cinco… No sé. No recuerdo. Pero todas las personas lo hicieron con desgarro. Las chiquillas estaban dispuestas a sacrificarse, por darle una mejor calidad de vida, más normal, a su guagua. Porque en esos momentos, una chiquilla que tenía una guagua soltera, era muy mal mirada. No diría que se fregaba la vida, pero estaba muy cerca de eso. De partida, nadie se quería casar con ella. Eso después cambió: no es lo que era antes. Hoy las chiquillas que tienen guagua igual se casan, porque florecen con sus guaguas y demuestran que son buenas madres.

-¿Y cuál era su consejo en esa época? ¿En qué momento de la vida la nueva familia debía contarle a ese hijo que era adoptado?
No, al contrario, yo era partidario de no decirles nunca. Ahora, si casi todo el mundo sabía que ese niño era adoptado, bueno ahí hay que decirle. Pero si nadie supo que esa joven que “estaba viajando” daba a luz, ¿para qué decirlo? Yo participaba en conectar a las personas. Les decía a los doctores: esta persona tiene este problema, los papás quieren a toda costa que ella aborte, y la joven insiste en que no y no. Ella prefiere tener la guagua y hacer feliz a una familia que cargar toda la vida con un dolor. Y yo, por supuesto estoy a favor de la vida y me tocaba convencer a los papás que dejaran a la joven tener su hijo. Ahí me salían con eso de que esto les liquidaba la vida. En el fondo, las razones eran “el qué dirán”. El seguir aparentando algo que no eran. Yo siempre terminaba más o menos mal con estas familias. Pero mi argumento era: yo lo único que hago es ayudar a su hija, porque sé que si su hija aborta, eso sí que le va a destruir la vida.

-¿Le pasó alguna vez que después de su intervención, los padres igual prefirieran llevar a su hija a abortar?
Sí, claro que me pasó. Y ahí perdía el contacto. Mi papel era simplemente que la vida se mantenga y abrirles la conciencia a las personas. Decirles que esa mamá iba ser más feliz si esa vida se salvaba. Eran niñas que se quedaban esperando guagua y muchas de ellas, si no fuera por sus padres, habrían tenido a sus guaguas con ellas. A todas les costaba. Yo nunca le pedí a una persona que regalara su guagua. En eso yo no me metía. Lo que hacía era evitar que se matara a esa guagua. Una vez vino alguien por ahí a decirme que yo había obligado a una joven a entregar su guagua en adopción. Lo paré y le dije: “¡Eso no te lo acepto! Tú no tienes derecho a decir eso de mí”. Además, yo no estoy aquí para pedirles a las personas que tengan actos heroicos. Yo estaba para defender la vida y mi consejo era intentar salvar vidas. Y si mi consejo no les hacía sentido, hasta ahí llegaba yo.

Una mujer me relató cómo usted fue precisamente la persona que la presionó, junto a su familia, para que entregara a su guagua en adopción. ¿Eso no es cierto?

Yo nunca le pedí a una persona que regalara su guagua. En eso yo no me metía. Lo que hacía era evitar que se matara a esa guagua.

No, yo no hice eso. Y sé quién es esa persona. Esa es una mentira. Y nunca más la he visto. No la he querido ver justamente por eso. Ella es mentirosa, porque yo fui a verla unas dos o tres veces. La fui a acompañar, porque estaba en “esos viajes”, sin que nadie la viera. Y fui de pura buena gente. Ahora, más tarde, ella llevó un día a un tipo para que me amenazara y yo le dije que no se lo aceptaba. ¡Y te vas! ¡Qué te has imaginado!, le dije. Jamás iba a hacer una cosa de esa naturaleza. Esa niñita tenía poca personalidad y su mamá era muy dominante. El padre era buena gente. Tal vez a ella le influyó mucho el carácter de su mamá. Pero que yo le haya dicho algo así, no.

-Otra cosa que me parece muy delicada en todas estas adopciones arregladas, es que varios testimonios lo señalan a usted celebrando misa por una de estas guaguas que había sido entregada en adopción a otra familia. Y usted hacía misa como si esa guagua hubiera muerto. ¿Le hacia misa de difunto, padre?
No, no, yo jamás celebré misa de muerte, yo celebraba una misa en la que pedía por la familia, por supuesto.

-En el caso específico de Pilar, usted celebraba misa por su hija que había muerto y esa niñita no estaba muerta.
No, no, yo celebraba por la experiencia, por darle sentido a ese dolor. Eso es totalmente distinto.

-¿Por cuál experiencia, padre?
Darle gracias a Dios por el gesto de esta persona. No eran misas de difuntos, eran misas donde se daba gracias a Dios por el día en que la joven madre hizo ese tremendo sacrificio.

-Pero si usted dice “sacrificio”, eso quiere decir que ella entonces quería quedarse con ese bebé.

El sacerdote Gerardo Joannon celebrando misa

Pregúntele a ella, no me haga preguntas cuyas respuestas son de ella. Ahora, no tengo ni una duda de que lo que hice en ese momento, era lo que tenía que hacer. Y a Dios gracias eso significó que cuatro o cinco, no recuerdo cuántas niñitas, tuvieran un hogar y se salvaran. Esa guagua nació un primero de febrero, y yo los primeros de febrero siempre me reunía con su mamá o ella venía al lugar donde yo celebraba misa, porque le dábamos sentido a ese dolor.

 

-Pero familiares y amigos tanto de Pilar como de su ex pololo (Francisco), dicen que usted celebraba la misa por la pérdida, a tal punto que vinieron a saber que esa niñita no estaba muerta cuando apareció con 21 años en 2004.
Bueno, yo estaba seguro de que estaba muerta. El doctor me dijo que estaba muerta.

-¿El doctor le dijo que esa niña había nacido muerta?
Esa niña murió. Esa niña murió…Ese fue el primer caso en el que me involucré. Y esa niña murió. Eso fue lo que me dijo el doctor Gustavo Monckeberg. Después, al parecer, frente a la agresividad del papá que lo encaró, el doctor le dijo que estaba viva… Bueno, yo el detalle no lo sé, porque no tengo por qué saberlo. Yo soy muy amigo de la familia de esa joven, pero nunca he hablado con los papás ni con nadie sobre este tema.

-¿Cuándo se entera usted que esa niñita no había muerto?
Cuando esa joven me vino a ver y me dijo que era la hija de Pilar. Ahí yo me enteré. Hará unos ocho o diez años de eso… ¡Uyy!, ya voy tarde a la misa…

(Decido esperar a que regrese el padre Gerardo Joannon de oficiar la misa para continuar con la entrevista)

-Me hicieron pensar las lecturas de la misa y pensé: ¿para qué está haciendo usted este reportaje? Porque a lo menos en los dos casos que me mencionó, ¡por Dios que ha sido doloroso! ¡Por Dios que ha sufrido la gente! En el caso de la hija de Pilar, yo sé que la familia que la adoptó ha sufrido tremendamente. Yo nunca fui hablar con ellos y no voy a ir tampoco, no me compete. Pero sé lo que han sufrido, ¡y para qué decir Pilar! Usted no sabe muchas cosas. Las desconoce…Hay cosas del terreno íntimo que usted no sabe, como que el padre de esa guagua era deschavetado…

-Pero ese “deschavetado”, como usted dice, buscó a su hija hasta que la encontró. Y ahora tiene una buena relación con ella y su familia.
No te creas, no te creas, es un hombre que conozco desde chico: no es cuerdo. Dice y hace como si lo fuera, pero no es así.

-Y en el caso de la adopción oculta del hijo de Carmen, ¿qué tiene que decir?
Ella era una niña… Su familia eran amigos de mis padres. Yo los conocía y tenía con ellos confianza, y es por eso que llegaron a mí. Pero esa niñita era un pajarito… Yo le aseguro que su artículo hará más daño que bien. ¿A quién le hace bien esto?

-Es el derecho de las personas a contar sus historias. En el caso de Francisco, a él lo despojaron del derecho a ser padre. ¿Quién les dio a ustedes el derecho de quitarle a él y a otros jóvenes sus hijos?
A ese joven no le importaba su hija… ¿Qué es lo que van a sacar con este reportaje?

-¿Quiénes eran ustedes para decidir quitarles a esos jóvenes sus hijos y entregarlos en adopción?

Mi papel era simplemente que la vida se mantenga y abrirles la conciencia a las personas. Decirles que esa mamá iba ser más feliz si esa vida se salvaba.

Yo no era nadie. Y le digo: frente a la posibilidad de que una persona mate, se acrimine, hacía todo lo posible para que no lo hiciera. Eso es lo único que he hecho. Ahora, hay que preguntarse por qué tomaban esa decisión…Creo que no va a ser bueno que usted publique su artículo. Abrir esto de nuevo, para que la gente empiece a comentar estas cosas… ¿Qué derecho tiene usted a que los hijos de las personas involucradas se enteren ahora de esto?

-Yo me debo a las personas que vienen a CIPER a entregar su testimonio con confianza, exponiendo un drama que los afectó de por vida a ellos y a sus familias por culpa de lo que hicieron personas como usted. Y lo que yo hice, por respeto a la ética, fue venir a buscar su versión.
Y lo que yo hice en ese momento fue responsable. Yo también he sufrido y me da pena, pero era mi deber. Pero hoy claro que no lo haría. La sociedad está muy distinta y aguanta mucho más. Es más comprensible y menos cruel con las personas que tropiezan. Esa era mi razón: ¿qué convenía más: que ese niño muriera o se fuera con otra familia?

-¿Haría lo mismo hoy?
Por supuesto que no lo haría. Por ningún motivo. Hoy es natural que una persona se equivoque, o como quiera llamarlo, y quede esperando guagua. Hoy no existe la sanción pública de entonces, cuando era realmente matar a la joven en vida. Es un poco lo que pasa con los gay, es igual. La gente empezó a darse cuenta que hay personas distintas y que hay que respetarlas.

 

La ilegal invasión de los drones en Chile

La escena ocurrió en la mañana del 11 de marzo en el Cerro Castillo. En el momento en que los ministros del gabinete que acaba de estrenar Michelle Bachelet posaban para la foto oficial, sus miradas confluyeron hacia el cielo: un extraño objeto volador sobrevolaba a baja altura la residencia de descanso presidencial en Viña del Mar. Al día siguiente, el propio gobierno subió a su página oficial las fotos aéreas tomadas por la cámara del aparato: una nave aérea no tripulada más conocida como “dron”. Las imágenes fueron cedidas por el periodista Ariel Marinkovic, dueño de la empresa X-cam, que realiza vuelos radiocontrolados para tomar imágenes desde la altura. Las fotos de Cerro Castillo son espectaculares, pero el dron que las registró infringió las normas de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), que ha prohibido el uso de naves no tripuladas sobre zonas urbanas.

-Iniciaremos un proceso infraccional. Si existen antecedentes de que eventualmente se cometió un delito, se llevaría a los tribunales -anunció a CIPER Lorenzo Sepúlveda, director de Seguridad Operacional de la DGAC.

Pagina oficial de La Moneda, muestra fotos aéreas de Cerro Castillo

Si bien aún no existe una regulación especial para los cada vez más populares drones, la autoridad considera que se debe aplicar la normativa regular que rige los vuelos civiles y por lo tanto requieren autorización de la DGAC. La razón es simple: ¿Qué hubiera pasado si el aparato cae sobre la cabeza de alguno de los ministros o autoridades extranjeras?

-Si se caen arriba de una casa o en una calle transitada, pueden originar un desastre en proporción a su tamaño. Un hecho grave y de consecuencias para la población civil -explicó Sepúlveda (ver entrevista).

Cuándo el 17 de noviembre pasado Michelle Bachelet subió a un escenario instalado en la Alameda, frente a su comando del Hotel San Francisco, para agradecer a quienes votaron por ella en la primera vuelta presidencial, un canal de TV utilizó una pequeña nave a control remoto portando una cámara para realizar tomas aéreas sobre el público (ver nota de la prensa peruana sobre su funcionamiento). Este tipo de cobertura es parte de una tendencia que partió en los medios estadounidenses, a la que hoy le llaman “periodismo dron”, una forma más barata y flexible para hacer tomas en altura. Son útiles, por ejemplo, para grabar manifestaciones o zonas de difícil acceso. Pero de acuerdo a la DGAC, esos vuelos son peligrosos e ilegales.

El boom de los drones no se limita al periodismo. Su uso se ha ido expandiendo y hoy son utilizados en la realización de estudios de impacto ambiental y por empresas mineras y de publicidad, entre otras. También por empresas de seguridad privada e instituciones militares y policiales. Una polémica veta ya explorada en otros países al utilizarlos en el combate al terrorismo y a la delincuencia y acciones de espionaje, un área que abre el debate sobre los derechos que podrían ser vulnerados. CIPER constató que las Fuerzas Armadas de Chile ya cuenta con drones y que Carabineros está en camino de adquirirlos.

AEROVIGILANCIA

En muy poco tiempo los drones se han transformado en una de las nuevas herramientas de vigilancia favoritas para los uniformados. Son más baratos que los aviones y permiten el monitoreo a distancia sin que sean percibidos. Según el sitio FlightGlobal, el año pasado la empresa israelí BlueBird Aero System se adjudicó un contrato por US$ 3 millones con el Ejército chileno para proveerlo de naves no tripuladas.

La ONG Derechos Digitales quiso saber los detalles del proceso de esa licitación, así como el contrato de la adjudicación, utilizando la Ley de Transparencia el 30 de enero último. La respuesta, en que se rechaza la entrega de información por considerarla “secreta”, fue entregada por el vicealmirante José Romero Aguirre, jefe del Estado Mayor Conjunto, basándose en el artículo 436 del Código de Justicia Militar: “Se entiende por documentos secretos aquellos cuyo contenido se relaciona directamente con la seguridad del Estado, la Defensa Nacional, el orden público interior o la seguridad de las personas, entre otros” (ver respuesta). Y hace referencia explícita a la información sobre “pertrechos militares o policiales”.

Según las fuentes consultadas por CIPER, el Ejército de Chile contaría actualmente con 16 drones.

Además de ese contrato con la empresa israelí BlueBird Aero System, en el curso de la investigación para este reportaje dos instituciones del Estado iniciaron procesos de compra de drones para vigilancia, los que finalmente abortaron. El miércoles 12 de febrero se abrió en Mercado Público una licitación de la Subsecretaría de Prevención del Delito solicitando un “Servicio de vigilancia aérea” para operar entre los kilómetros  570 y 692 de la Ruta 5 Sur en la región de La Araucanía (ver documento). El objetivo era claramente monitorear la zona del conflicto mapuche, pues el avión no tripulado era para uso exclusivo de Carabineros. Consultados por CIPER, en Carabineros se dijo que el gobierno saliente no les había comunicado nada acerca de esa licitación.

Blue Bird Spy Lite, uno de los drones probado en La Araucanía para vigilancia. (Fuente: flightglobal.com)

La compra que había decidido realizar la Subsecretaría de Prevención del Delito estaba generando ruido en las empresas del rubro: acusaron que la licitación estaba hecha de tal manera que sólo podía ganarla la misma empresa israelí que ya trabaja con el Ejército. Cuatro días antes del cierre del proceso de compra, CIPER solicitó una entrevista con el entonces subsecretario Cristóbal Lira, la que fue retrasada por problemas de agenda, hasta que el mismo día del vencimiento del plazo fijado, la licitación se declaró desierta.

Según Lira, la decisión de declararla desierta se adoptó “por respeto a las nuevas autoridades”. Una respuesta que no se entiende, ya que las bases y los plazos de la licitación se fijaron a sabiendas de la fecha inamovible del cambio de mando. “(Los drones) me parecen una extraordinaria herramienta. Afortunadamente, estamos ya contando con las cámaras en la Ruta 5 en La Araucanía”, dijo Lira para explicar la falta de urgencia.

Respecto al supuesto acuerdo para que la empresa israelí BlueBird Aero System ganara la licitación de este nuevo dron para vigilancia, el ex subsecretario afirmó:

-Sin duda que cumplía muy bien, era silencioso, simple, pero con poca autonomía y distancia, y sus cámaras no son tan buenas. Los otros tienen otros pros y contra, no está tan claro cuál conviene, habría que probarlos más. También depende de los precios y condiciones. En todo caso, los encuentro muy prácticos y pueden servir como prueba en los juicios. Espero que a mi sucesor le gusten, ya que pienso que ayudará mucho a las policías.

Al día siguiente de que el ex subsecretario Cristóbal Lira declarara desierta esa licitación, el GOPE de Carabineros hizo exactamente lo mismo con el proceso de compra de dos drones cuadricópteros a control remoto (ver documento). Altas fuentes de Carabineros confirmaron que la licitación se canceló luego de que CIPER solicitara información sobre ella, debido a que los antecedentes recogidos indicaban que era “poco prolija”.

El uso de drones ha abierto en Carabineros un frente no cubierto por lo que decidieron formar un equipo de oficiales con estudios de ingeniería y computación para investigar en profundidad los aviones no tripulados. La idea es que es que esa institución no se quede fuera del uso de las nuevas tecnologías.

RIESGO INMINENTE

Mientras el uso de los drones se expande en el mundo civil y militar, la regulación de sus vuelos exhibe otros ritmos. Si cada día es más común ver drones sobrevolar por encima de nuestras cabezas, en la DGAC sólo se han recibido 18 solicitudes de operaciones de esos vuelos entre 2012 y 2013. De éstas, 14 fueron autorizadas para realizar vuelos demostrativos y toma de fotografías, y cuatro rechazadas por tratarse de vuelos en zonas pobladas.

Estos aparatos pueden volar hasta a 500 metros de altura y varios actores de la industria reconocen que las caídas no son poco comunes. Eso explica la prohibición de la DGAC para que vuelen en zonas urbanas. En Estados Unidos se acaban de suspender los vuelos de 10 aviones no tripulados que custodian la frontera con México desde 2005. Uno de estos aviones no tripulados, el MQ-1 Predator, que cuenta con la tecnología más moderna en su categoría y cuesta US$ 12 millones, tuvo que ser estrellado en el Pacífico frente a la costa de San Diego al no responder a la señal de aterrizaje. Se buscó evitar así un accidente de proporciones. En junio del 2012, los tres principales drones de fabricación estadounidense, tuvieron la tasa más alta de accidentes aéreos, el triple del promedio de toda la flota aérea militar de los EE.UU., según datos de Bloomberg (ver estadística).

Drone cae durante presentación de Joan Jett en el Festival Lollapalooza.

En Chile no se conoce con exactitud la cantidad de accidentes que han tenido las naves aéreas no tripuladas. Al no existir un control ni registro en la DGAC, no se tiene una estadística oficial. De todos modos, se conocen algunos casos. La tarde del domingo 1 de abril de 2012, en medio de la presentación de la cantante de rock estadounidense Joan Jett en el Festival Lollapalooza, un octocóptero (nave aérea de ocho hélices y de un peso aproximado de nueve kilos) que realizaba tomas del concierto para una productora contratada por TVN, cayó sobre el escenario a centímetros de la vocalista y su tecladista Kenny Laguna. Afortunadamente, el incidente no pasó de un gran susto para la artista y su grupo. Y se mantuvo en reserva hasta que El Dinamo publicó el video que da cuenta de lo ocurrido.

No ha sido ése el único accidente en Chile con naves no tripuladas. En abril del 2013, radio Biobio informó que un avión no tripulado del Ejército cayó sobre una casa en Hualpén, en la zona de Concepción. La aeronave de 14 kilos se estrelló a pocos minutos del despegue.

-Ya se han caído varios de estos avioncitos a tierra, pero aun así, si has tenido suerte con los proyectos que has ganado, igual te conviene. Es parte de los riesgos que asumes. Y evidentemente a nadie le interesa dar a conocer los que se te caen –comentó a CIPER el gerente de una de estas empresas.

 

Lorenzo Sepúlveda, director de Seguridad Operacional de la DGAC:

“Volar un dron sin autorización es una actividad ilegal”

Lorenzo Sepúlveda es ingeniero en Sistema Aeronáutico, magister en Planificación y Gestión Aeronáutica y piloto. Se desempeña como director de Seguridad Operacional de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) desde hace diez años (2004), además de ser vicepresidente del Grupo Panamericano de Seguridad Operacional. En pocas palabras, la función de Lorenzo Sepúlveda es fiscalizar toda aeronave civil que vuela sobre el cielo de Chile, ya sea en el área de operaciones como en la de mantenimiento, así como también la fiscalización de las licencias de los que vuelan.

Lorenzo Sepúlveda

–Este trabajo –dice Sepúlveda– es estresante: llego aquí las 7:15 y me voy, en promedio, a las 21:00 a casa. No hay fin de semana que no me llamen por teléfono por situaciones que nos pasan aquí o en el extranjero. Porque el problema lo puede tener un avión que está en Frankfurt, y necesita una autorización especial o porque tiene un problema y necesita ir a Madrid. Todos los días del año, las 24 horas del día, tenemos que estar disponibles.

Su función incluye autorizar los cambios de diseños de las aeronaves que sobrevuelan el espacio aéreo nacional. Una tarea en la que también se presentan problemas. Como el que recuerda el mismo Sepúlveda: “Por ejemplo, Carabineros compró un avión y quiso hacerle un cambio: un hoyo para colocar unas maquinas. Nosotros no le aprobamos el proyecto y tuvieron que vender el avión. Porque el estudio de ingeniería que presentaron no permitía certificar la aeronave”.

Ahora, a todas esas áreas debe incorporar la fiscalización de quienes operan aparatos voladores no tripulados –drones– y hacen su mantenimiento. De partida deja en claro que su competencia se restringe a la aviación civil: “El uso de los drones desde el punto de vista militar o de operaciones aéreo policiales, no es competencia nuestra. No está dentro de nuestras facultades”.

Y agrega: “En el ámbito civil y a nivel mundial, el tema de los drones se nos vino encima. El mundo entero está relativamente atrasado con respecto a su regulación. En Latinoamérica, donde formamos un grupo que reúne a todos los países, estamos estudiando una normativa común y hay varias cosas que aun no las tenemos resueltas”.

-¿Cuáles son algunos de los problemas específicos que plantea el uso de drones en cada país?
Por ejemplo, tenemos que resolver el tema de la aeronavegabilidad del aparato. Es decir, con qué lo vamos a contrastar para determinar qué es lo seguro y cuáles son las interferencias que pueden tener. Después está el tema de los requisitos que debe cumplir la persona que los va a hacer volar. Porque al igual que los pilotos, estas personas deberían ser sometidas a un exhaustivo examen psicofísico. Pensamos que los que tripulen drones tengan un examen tan riguroso como los pilotos, ya que hay drones de distintos tamaños, distintos pesos, y si se caen arriba de una casa o en una calle transitada, pueden originar un desastre en proporción a su tamaño. Un hecho grave y de consecuencias para la población civil.

-¿Y qué se hace con los drones que ya están circulando a espera de la nueva normativa?
Tenemos una normativa muy avanzada, y a nivel nacional tenemos normas en la DAN 91 y otros documentos que estamos revisando para regular los vuelos. Y para efectos prácticos, en este momento lo que estamos haciendo es ver, caso a caso, el proyecto que nos presentan y ahí vemos si se aprueba o no. Depende de varios factores, todos referentes a la seguridad. Les pasamos un formulario que indica ciertas exigencias. Por ejemplo, debe presentarse con al menos 10 días de anticipación, indicar el objetivo del vuelo, remitir el área de operación y la línea especifica de sobrevuelo: altura, punto de despegue y aterrizaje, etc. Y también se exige que se describan las características del dron: modelo, peso, largo, velocidad de crucero…

-Eso significa que si yo quiero hacer volar hoy un dron, ¿debo venir aquí a solicitar un permiso trayendo todo eso que usted menciona?
Así es, lo que sí no le vamos a permitir es que vuele en zonas pobladas. Todos esos drones que la gente ha visto volar por encima de las áreas pobladas, no están autorizados por la DGAC. Ahora, el control de los vuelos de los drones es una cuestión tremendamente compleja. Mire, nosotros los podemos ver volando, pero no sabemos dónde están ubicados los que los están operando. Puede que en algunos casos eso se pueda hacer.

-Pero entonces, hacer volar un dron sin autorización, ¿es hoy un delito?
Hoy volar un dron sin la autorización podría constituir delito. De acuerdo al Código Aeronáutico, y si bien éste no dice “el dron es una aeronave”, dada la definición de la ley, el dron es una aeronave, y para poder volar ésta requiere cumplir con determinados requisitos. Y esos drones que se ven volando por ahí, no las cumplen. Porque ninguno ha sido certificado por nosotros y tampoco hemos controlado su tripulación. Por todo aquello, yo diría que volar hoy un dron sin autorización, es una actividad ilegal.

-Pero hasta ahora ustedes en la DGAC han autorizado vuelos de drones en Chile.
Nosotros hemos autorizado algunos proyectos concretos. Si usted viene hoy y dice que quiere volar un dron, le vamos a pedir todos los datos que ya le mencioné y por escrito. Luego, vamos a estudiar la zona donde va a volar, si hay lugares poblados o no, a qué altura va a volar, si existe la posibilidad de que choque con un avión… Analizamos el riesgo, y en base al riesgo de la operación, se autoriza o no. Hemos autorizado drones para prospección de ríos, en donde el dron, un aparato chico, vuela por el río y no por lugares poblados. Caso a caso hemos autorizado algunos vuelos, calculando bien el riesgo.

-¿La DGAC ha dado pocas autorizaciones hasta ahora?
Ha salido por ahí que hay varias empresas autorizadas para hacer volar drones. Eso no es cierto: no hay ninguna empresa autorizada. Lo que hemos autorizado son vuelos concretos de algunos proyectos. No hay ninguna autorización a una empresa o a un particular para hacer lo que quiera en esta materia. Hemos autorizado, por ejemplo, a una empresa para un proyecto de prospección de peces, a otra para control de cables. También ahora la Conaf nos está consultando, porque entiendo que están comprando o ya compraron un dron para utilizarlo en el control de incendios. Hay empresas de marketing que nos han pedido autorización, pero no se la hemos dado porque era para vuelos en lugar poblado.

-Me han dicho que se han visto drones que sobrevuelan el Estadio Nacional para importantes partidos de fútbol, Chilevisión operó uno por ejemplo en la previa del último partido Chile-Ecuador, para registrar al público en el estadio.
Nosotros no los hemos autorizado.

-¿También requieren ellos autorización de la DGAC?
Todo aparato requiere autorización.

-¿Dónde está la diferencia entre los drones y el avión de aeromodelismo que yo salgo a volar a un descampado los fines de semana?

Sr. Jose Dolabella (ANAC-Brasil), Sr. Marco Ospina (Secretario-CLAC) y Sr. Lorenzo Sepulveda (DGAC-Chile)

Fundamentalmente en el tamaño y la altura que alcance, hasta 100 metros, que es lo que vuelan los aviones de aeromodelismo. Como ve, es diferente. Por eso, en el formulario que entregamos a quienes presentan los proyectos, les pedimos las características del dron, porque hay drones que en versiones militares se pueden operar a mucha distancia. Por ejemplo, los que operaban desde los EE.UU. en Medio Oriente. Y esto también se puede hacer en la operación civil: el operador puede estar en Santiago y lo está haciendo volar en la Cordillera de los Andes. Por eso, analizamos el tamaño y las características del vuelo que requiere para poder así autorizar o no, depende del riesgo, de dónde va a despegar. Porque uno puede pedir autorización para volar en la cordillera, pero necesitamos saber desde dónde despega para autorizar caso a caso.

-¿Se plantean entre los requisitos de autorización la protección de la privacidad de las personas? Porque, por ejemplo, podría solicitar autorización una empresa de seguridad privada.
No, y para que lo entienda, se lo explico con el caso de un helicóptero. Usted puede tener un helicóptero para seguir gente. Nosotros autorizamos el vuelo. Ahora, si se usa para algo ilegal, el piloto es el responsable. Nosotros no vamos autorizar vuelos para nada ilegal, pero eso no quita que se pueda utilizar para algo así. Y ahí el autorizado estaría cometiendo la falta, al utilizarlo para otros fines de los que afirmó cuando pidió la autorización.

-Si bien dice que la DGAC no regula los vuelos de las Fuerzas Armadas, Carabineros y la PDI, ¿ellos no necesitan ni siquiera avisar cuando están operando estos aparatos?
Lo que necesitan es comunicar, sin precisar la operación, respecto al espacio aéreo para la coordinación de nuestra parte. Lo mismo rige para las operaciones de aviones militares.  Si van hacer prácticas de vuelo en algún espacio aéreo del país, necesitan avisarnos para coordinar con los vuelos civiles. Ahí hacemos una NOTAN (Notificación para Todo Vuelo Aeronáutico), avisando que esa zona está limitada o es zona peligrosa. Siempre que para operaciones militares se vaya a volar en un espacio donde hay tránsito aéreo de civiles, deben avisarnos. De la misma manera que cuando el Ejército va a disparar al aire en sus pruebas, nos avisan y nosotros delimitamos el área para vuelos civiles. Nosotros sólo entramos exclusivamente para la seguridad del espacio aéreo, no tenemos idea por qué están volando. Eso no nos compete.

-Una vez que salga la nueva reglamentación para el uso de drones que aún está en borrador, ¿quién va a ser el encargado de su cumplimiento: el Ministerio de Defensa o Interior?
Desde el punto de vista de las anomalías, nosotros lo que hacemos es cursar las infracciones o hacer la denuncia a tribunales. Lo que pasa hoy por el desconocimiento que existe de este tema, es que hay gente que los está volando sin saber que deben pedir autorización. Nosotros hicimos varios llamados por la prensa a los que están operando estos aparatos, a que se acerquen a pedir la autorización respectiva. Y desde entonces, se han acercado más personas a preguntarnos. Hay que dejar claro que según la interpretación legal nuestra, los drones son aeronaves. Y en consecuencia, en la ley está claro todo lo que debe cumplir una aeronave para volar. Debe tener certificado de aeronavegabilidad, que ninguno de los que anda por ahí lo tiene; el que lo vuela debe tener licencia, que tampoco la tienen. Y hay delitos tipificados para quienes no cumplen: el que vuela un avión sin certificado vigente, comete un delito. En la norma que estamos estudiando se considerara una licencia autorizada por la DGAC. Ahora, insisto, este no es un problema que enfrentamos sólo en Chile, es un problema mundial, ya que si bien hace tiempo que existían, ahora se han disparado de manera más masiva. No hay ningún país en este momento que tenga una normativa clara, ni los EE. UU. ni los europeos, que son los que más tiempo llevan utilizándolos, aún tienen regulado el uso. Hay que estudiar bien las interferencias que pueden sufrir estos aparatos, porque el que está operándolo desde tierra, puede perder el control. Por eso aún hay mucho que estudiar.

-¿Cuánto tiempo estima usted que demorará esa normativa en estar vigente?
Por las razones que le dado, no creo que salga antes de, cómo mínimo, seis meses. Ya llevamos dos años en esto. Estamos trabajando con otros países. El “Sistema Regional para la Vigilancia y la Seguridad Operacional” lo integran todos los países latinoamericanos, y ahí nosotros llevamos todos los grandes problemas que surgen en la aviación: desarrollo de normas, capacitación, se forman inspectores… Y en esto estamos trabajando. El proyecto de las reglas está en la fase de borrador para opinión (ver documento) de los usuarios. Antes de cualquier normativa, ésta se pone durante un periodo a disposición para que los usuarios puedan opinar, dar sugerencias, criticas, aportes y se estudian todas. Lo que tenemos hasta el momento ha sido elaborado con las opiniones de todos los países de Latinoamérica.

-¿Han recibido denuncias de drones volando en espacios urbanos?
Si, hemos recibido algunas, y creo que ya hemos llevado dos a tribunales. En algunos casos, no hemos podido llegar a resultado porque la información es muy vaga. No es fácil. Por ejemplo, una de las cosas que estamos pensando es cómo identificarlos, porque así como los aviones tienen su matrícula en un lugar visible, al ser aparatos tan pequeños, tal vez tengamos que distinguirlos por marca o una matrícula. Y deberíamos ver cómo poder distinguirla. Ahora, estas normas se hacen para las personas que quieren cumplir con la ley, porque si alguien quiere operar un dron para cometer un delito, está claro que no le va a poner la matrícula. Nadie va a saber desde dónde lo está operando. La fiscalización no va a ser fácil. Y por eso se necesitará, como en todas estas cosas, la colaboración ciudadana. Estos aparatos pueden utilizarse para muchas cosas, pueden ser muy útiles y eficientes, como para detectar el fuego, para ver el cableado, para fotografías, publicidad. Para todas estas cosas es una buena herramienta, pero también puede ser usado para fines delictivos.

 

Las empresas privadas que hacen funcionar al Hospital San José

El doctor Álvaro Martínez Herold es jefe de Traumatología del Hospital San José. Se declara orgulloso de haber logrado que en su área no existan listas de espera para las operaciones más urgentes y de que los pacientes reciban atención de calidad. Por eso le molestó que su nombre apareciera en un reportaje de CIPER (ver reportaje) que cuestionó la forma en que logró ese objetivo: contratando una empresa que figura a nombre de su esposa y de otro médico del hospital –“Sociedad Médica Oyarzún y Oyarzún Limitada”-, y que en los últimos tres años se ha adjudicado licitaciones por más de $1.000 millones para operar pacientes de la misma unidad que él dirige.

Si se analizan las licitaciones de las operaciones de Traumatología del Hospital San José, el aumento de los montos que ha cobrado la empresa “Oyarzún y Oyarzún Limitada”, es notable. En 2011 obtuvo más de $ 120 millones; en 2012, $300 millones y en 2013, $650 millones. Si todo sigue funcionando como hasta ahora, este año (2014) la empresa del doctor Martínez recibirá otros $1.000 millones, según la licitación que se acaba de cerrar.

En esta entrevista el doctor Martínez reconoce que la empresa es suya y explica por qué, a su juicio, el sistema no sólo es legal, sino también necesario. Admite y también defiende algo que es un secreto a voces: que las empresas proveedoras de insumos médicos les pagan las capacitaciones en el extranjero a los doctores. En el Hospital San José financian, además, desayunos semanales a los funcionarios y en algunas ocasiones los invitan a comer a lugares que él define como “picadas”.

Doctor Alvaro Martínez Herold

Martínez dirige Traumatología desde hace ocho años, el mismo tiempo que viene ejecutando lo que llama “programa para operaciones vespertinas”. Asegura que fue la solución al problema crónico de los hospitales, donde los médicos sólo atienden en las mañanas y en las tardes emigran al sector privado, en busca de salarios más altos. Eso genera largas listas de espera, que en su área implica que pacientes que requieren con urgencia una operación de cadera, corran riesgo vital esperando hasta dos semanas, lo cual además tiene un costo innecesario en hospitalización. El sistema instalado por Martínez permite que los médicos vuelvan al hospital después de las cinco de la tarde y operen hasta las 10 de la noche. Al principio cobraban honorarios, pero desde 2011 el hospital le paga por ellas a una empresa que creó Martínez.

Este miércoles 26 de febrero, el Colegio Médico cuestionó la contratación de sociedades en el Hospital San José (ver nota de CNN Chile), mientras que el ministro de Salud, Jaime Mañalich, defendió el sistema: “El sistema de salud público funciona en muchos hospitales con la contratación de sociedades médicas y no creo que la intención del Colegio Médico sea que eso termine porque traería enormes perjuicios para sus asociados”.

“SOCIEDAD MÉDICA OYARZÚN Y OYARZÚN”

-¿Por qué un jefe de Traumatología de un hospital público tiene que crear una empresa privada para operar a sus pacientes?
La actual dirección del hospital nos dijo que no podíamos seguir funcionando con honorarios por problemas administrativos con los pagos: significaba una carga brutal que engrosaba mucho los honorarios. Y también algunos colegas, fundamentalmente en el área anestésica, decían que no podían seguir recibiendo honorarios porque se pasaban en la carga tributaria. Nos dijeron que se debería licitar por ChileCompras y que para esto yo debería crear una empresa. A mí no me gustaba esa idea, porque no sabía cómo funcionaba la parte administrativa ni el pago de la gente. Lo que hicimos fue crear una figura para mantener el programa y para seguir pagándole a la gente. O sea, no es que un día decidimos armar una empresa que nos permita ganar dinero y postular a licitaciones con información privilegiada del Hospital San José. Yo, como jefe de Traumatología, junto con el doctor Andrés Oyarzún, dijimos “hagamos una empresa nosotros”, y cuando fuimos a constituirla me dijeron que yo no podía porque había una causal de inhabilidad. Entonces puse a mi señora, pero quien está detrás de esa empresa soy yo. En el artículo de CIPER se menciona que (a la empresa) se le pagaron $1.000 millones. Para que se haga una idea: le pagamos a 20 traumatólogos, a 20 anestesistas y a entre 60 y 70 personas del hospital mensualmente.

-A los médicos del hospital, ¿les conviene más que usted los  contrate en su empresa privada por la tarde?
Por supuesto, por la tarde operan por un valor mayor que el de la mañana, en la que trabajan para el hospital. Por ejemplo, con una cirugía en la tarde le pago al colega el sueldo que gana en el mes en el hospital. Es lo mismo que paga Fonasa por bono y es la mitad de lo que cuesta en una clínica rasca. Con esto tú haces que los médicos no emigren al sector privado.

-Sin embargo, hay personal hospitalario que trabaja en su empresa y que lo hace en horario de su turno en el hospital.
No, eso no es correcto.

-Tengo varios nombres de personas que sí lo hicieron.
El 100% de los médicos trabaja fuera del horario de contratación. Tenemos instructivos de que no puedes trabajar en horario de funcionario. Todo el personal lo sabe.

-Le insisto: personal hospitalario aparecen trabajando en su empresa en horario de funciones en el hospital.
Se pueden dar dos fenómenos: que efectivamente estando de turno no dicen nada y se ponen a trabajar, o que cambien el turno. No tengo la capacidad de controlar. En cada cirugía se paga en promedio a 10 personas. Para evitar esto existen jefaturas de pabellón que saben quién está o no trabajando en horario de funcionario. Si ha pasado, y entiendo que ha habido algunos casos, no supera el 10 %. ¡Y menos que eso!

LICITACIONES SIN COMPETENCIA

-Si otra empresa ganara la licitación, ¿permitiría que operaran en el hospital, siendo usted el jefe de Traumatología?
¡Obvio que sí! Yo participo en la licitación y cruzo los dedos. Si otro la gana, tiene que cumplir los requisitos de la licitación. Eso es muy difícil de conseguir y nosotros los cumplimos. Por esa misma razón es que yo no voy a postular al Hospital Barros Luco. Un paciente es complejo de preparar. Tengo que hacerle exámenes, mandarlo al dentista, al cardiólogo, a un anestesista. Al paciente que operamos nosotros lo conozco, conozco su patología.

-Así como usted lo plantea, las licitaciones de los hospitales son una fachada: usted no se presenta a las licitaciones de otros hospitales y nadie se presenta al San José.
No, entiendo que hubo una licitación que se ganaron en el Hospital San Borja personas externas, pero en la práctica no pudo funcionar. Alguien podría participar pero tendría que tener un equipo de por lo menos cinco anestesistas y cinco cirujanos, más unos tantos técnicos paramédicos. ¿Quién tiene un equipo así que lo pueda mover a todas partes? Nosotros participamos con 14 patologías y en 14 programas distintos. Créame que es tremendamente difícil, entonces nadie se va a meter en una cosa así.

-¿Seguiría siendo jefe de Traumatología si mañana ganara otra empresa y no la suya la licitación?

La capacitación médica está pagada por la empresa privada. No está pagada por los hospitales ni por el Ministerio de Salud

Por supuesto, no tiene nada que ver una cosa con la otra. Mi pega es que las intervenciones se hagan en buenas condiciones y si esa empresa cumple las bases de la licitación –y yo no participo en la comisión que adjudica– tengo que aceptarlo. Ahora, en la práctica, hasta el momento he ganado todas las licitaciones. Hay otra razón de por qué es bueno que sea la misma gente del hospital la que se haga cargo de estas licitaciones: es más barato. Por ejemplo, para una prótesis de cadera, Fonasa te paga un bono de más o menos $5 millones y con nosotros le cuesta $3,5 millones al hospital. Ese es el margen que le queda con nosotros. Sin embargo, si manda a ese paciente a operar a una clínica normalita en Santiago, le costará entre $6 y $7 millones. Y en una clínica de la precordillera sube a entre $12 y $14 millones. Entonces, el que tengamos esta empresa le reduce los costos al Estado.

-¿Cree que el sistema que han creado es el mejor para el servicio público? ¿Que lo óptimo es que los jefes de pabellones de cada especialidad se organicen creando una empresa?
Creo que es el mejor sistema que permite hoy la legalidad vigente. El único que te permite usar el tiempo muerto del hospital. Si el Estado tuviera contratado personal en la tarde, esto no tendría justificación. Estoy convencido de que el modelo que hemos creado es súper eficiente y que se puede perfeccionar desde el punto de vista legal, que se vea más “bonito”. El año pasado nos redujeron cerca de 50% los pabellones, que ya eran insuficientes. Y aun así operamos 2.200 enfermos, 800 de ellos en las tardes. Si no lo hubiéramos hecho así, realmente los pacientes se saldrían por las ventanas y no se estarían operando. Tienes millones de dólares invertidos en hospitales que se ocupan a la mitad del tiempo. Nosotros buscando alguna figura viable, logramos hacer que cada día se operen más pacientes. Yo no tengo más que sentirme orgulloso de esta cuestión.

-¿Por qué cree que existe la idea en el hospital de que lo que usted hace en Traumatología es más un negocio personal?
Cuando dentro de un sistema que no funciona pruebas que sí funciona y bien –y también funcionan bien Ginecología y Neonatología–, mientras los otros no funcionan como quisieran, generas envidias. Desde que partió fue un tema. Yo me encargo solo de Traumatología y no de enlodar el resto. Lo de la empresa lo hice como un instrumento, si esto fuera ilegal no lo hubiera hecho. La experiencia que tuvimos con pacientes que salieron a operarse fuera del hospital fue muy mala: estaban mal operados, pero como eran pacientes Auge, para el ministerio fueron resueltas. Hubo que volver a intervenir.

LOS REGALOS DE LOS PROVEEDORES

-Hay otra parte compleja en el mecanismo que funciona para las operaciones que se hacen en el hospital tanto en la mañana en los turnos regulares, como en la tarde, por su empresa privada: como el hospital no licita los insumos que se utilizan, éstos se compran con las recetas que los mismos médicos entregan. ¿Cómo se controla si lo que figura en la receta fue realmente lo que se utilizó?
– Hay hospitales que están licitando todo porque tienen una robustez administrativa que se los permite. Nosotros no tenemos licitación de fierros, como les llamamos a las prótesis. Es súper complejo licitar cada fierrito, cada tornillito. Pero lo más importante es que estamos ad portas de sacar las bases. Lo que yo no puedo es esperar a que exista una licitación para operar a un fracturado. Esto funciona así en todas partes: en las clínicas privadas el médico hace la receta de lo que ocupó. Y eso es lo que hacemos. Que eso esté legalmente comprado o no, no se lo puedo decir. No es mi pega. Para mí sería ideal una licitación. Me importa la plata que le voy ahorrar al hospital y por eso no trabajo con una sola empresa: siempre hay más de una por producto, salvo que desde el punto de vista técnico o económico sea mucho mejor.

-¿Y usted se junta con las empresas de proveedores de insumos?
Sí, claro. Yo tengo que decirles: quiero tal implante y qué precio tienen por esto. Yo sé más o menos cómo se bajan los precios.

-Lo que significa que a su trabajo de jefe de Traumatología le agrega el negociar con las empresas para pedirles rebaja.
No me gusta hacer esa pega, pero como no está licitado, tampoco puedo dejar que la empresa te cobre lo que quiera.

-¿Usted también negocia ayuda de esos proveedores para otros gastos del personal médico?
No, jamás, ¡jamás!

-¿Y entonces por qué se la dan?
Yo jamás he negociado, ni dinero ni ayuda ni curso ni nada.

-Le vuelvo a preguntar: ¿por qué le dan esa ayuda?
Es que tengo un poder de compra enorme. Si yo fuera un hospital que en vez de 2.200 pacientes operara 25, me darían precio de lista y punto.

-¿Y éticamente usted siente que está bien aceptar estos regalos de las empresas?
Yo no he aceptado regalos, salvo una tarjeta de navidad, y creo que una vez una botella de vino hace muchos años.

-Me refiero a que le paguen viajes al extranjero a usted y a miembros de su equipo, que paguen los desayunos de los viernes, que paguen cenas para el personal.
Esta relación con las empresas desde el punto de vista de las comidas, los desayunos, es algo de toda la vida. Las empresas quieren participar porque es una instancia donde ellos muestran sus productos y es una tradición.

-Estos desayunos de los viernes con el personal médico a su cargo, ¿son en horario laboral?
La reunión clínica, que es lo típico, se hace con un desayuno y hay un representante de una empresa.

Por una empanada de camarón yo no defino qué prótesis poner

-¿Y cuál es el interés de la empresa de gastar en ese desayuno si la negociación de los precios, tal como usted me ha dicho, la hace personalmente?
Es que de repente quieren dar una información de algún producto nuevo. Si a mí me dicen “salió un producto nuevo y quiero mostrárselo”, me da lata. Yo puedo darle un tiempo mientras se toman un desayuno y ahí ellos aprovechan de mostrarlo.

-¿Y todos los viernes tienen un producto nuevo para mostrar?
A veces no, pero se comprometen a darte los desayunos. Es una práctica habitual y en todas las especialidades desde tiempos inmemoriales. Como son con todas las empresas importantes, yo no me comprometo con ninguna.

“POR UNA EMPANADA DE CAMARÓN…”

-¿Y cómo funciona eso de que las empresas invitan a cenas por cada 25 prótesis compradas?
No, en absoluto, lo que hemos hecho es que a raíz de estos programas, la gente salía tarde durante muchos meses. En el fondo, yo les conseguí con la empresa una junta en una “picada” para que vayan las personas que barren, que hacen el aseo y que cargan los pacientes.

-Pero en las cenas que se hicieron en el restaurante indio Majestic en Las Condes, y en uno de comida peruana en Providencia, participaron los médicos y la representante de la empresa.
Son dos cosas distintas. Por un lado, están las reuniones con el personal para darles un estímulo. Otra cosa son las reuniones de trabajo a las que yo asisto y que deben ser a lo sumo dos comidas al año. Si ahora me hubiera tenido que juntar con una empresa, me hubiera juntado almorzar en cualquier parte para trabajar.

-¿Las comidas del equipo pagadas por empresas con qué fin se aceptan?
Salimos de vez en cuando a comer con el equipo, generalmente pagamos nosotros. De repente hay una instancia en que uno dice: chuta, hay una empresa que está hinchando hace meses para que vayamos a comer. Son varias las empresas que nos han invitado, cinco o seis. Insisto: es una práctica habitual en el mundo médico. Por una empanada de camarón yo no defino qué prótesis poner.

-¿A usted no le influencia en nada que le inviten a comer con su equipo?
Me influencia en que creas lazos de mayor confianza con la empresa y les crees más. Tengo el teléfono de muchos vendedores y puedo decirles: “necesito esto mañana”. Son lazos de confianza que repercuten finalmente en el paciente.

-¿No cree que se pueda prestar a malas interpretaciones?
Es una práctica que no está permitida en varios lugares. En su mismo hospital hubo una circular prohibiendo los desayunos porque lo que está detrás es que nadie da nada gratis. Debería preguntarle a las empresas qué ganan. Si ves en ChileCompras el valor que nosotros pagamos por las prótesis es menor. Habitualmente, cuando existen coimas en la empresa privada, lo termina pagando el consumidor. Ahora mira qué curioso: la empresa que trabaja con nosotros nos da el precio más barato y eso es súper transparente.

¿QUIEN PAGA LA CAPACITACIÓN MÉDICA?

-¿Alguna vez aceptó viajes pagados por empresas?
Sí, son viajes de formación.

-¿Eso es normal en el mundo médico?
Sí. Más que aceptar, yo voy a los cursos que más me interesan por mi especialidad. La capacitación médica está pagada por la empresa privada. No está pagada por los hospitales ni por el Ministerio de Salud. Del ministerio a mí me regalaron un curso de Excel el año pasado. Pero si yo tengo que hacer un recambio de una prótesis de rodilla, no tengo donde. Aquí me pasan huesos plásticos, pero yo tengo que ir a Miami para hacer un curso con cadáveres. Son empresas especializadas que los ofrecen, con la prótesis que se va a usar para tener la mayor seguridad con el paciente después.

-Y para esa capacitación, ¿la única opción es aceptar los viajes de las empresas?
No sé si es la única, pero es difícil que todos los médicos puedan ir a esos cursos porque son caros. El puro curso son US$5 mil, más el viaje. Hay cursos locales, de repente se hace algún curso cadavérico, no es que no exista, pero es mucho más lo que ves afuera. Si yo invito al tipo más seco en fracturas de pelvis, al tipo lo traen y lo tienen que pagar las empresas privadas, porque aquí no hay cómo. Son carísimos, avión en primera clase, el hotel, etc. Los cursos de nosotros son acotados, vamos en económica, yo no voy con mi familia y acorto el plazo. Y la mayor formación, que fue en Alemania, me le pagué solito.

-¿Eso lo hacen los médicos de todas las especialidades en Chile?
No te puedo decir en todas, pero muchas. Yo entiendo que se pueda ver feo desde afuera, pero en la práctica no hay una instancia para capacitar. La empresa privada hace la capacitación que tú después aplicas en el paciente público. Es una transferencia de lo privado a lo público. Así lo veo yo.

 

Habla el abogado que descubrió a Karadima burlando la condena vaticana

El miércoles 4 de diciembre pasado es un día que al abogado Cristian Latrille Tagle (39 años) le será difícil olvidar. No sólo porque esa mañana muy temprano recibió la noticia del fallecimiento de su abuela, quien vivía en la residencia del Convento de las Siervas de Jesús de la Caridad (Santiago). Lo que nunca imaginó es que esa misma mañana se enfrentaría cara a cara con Fernando Karadima, el ex párroco de El Bosque, quien cumple allí la condena que le impuso el Vaticano por abuso sexual de menores y abuso de ministerio (enero de 2011). Un dictamen que le impide todo contacto con las decenas de jóvenes y adultos, entre ellos más de 20 sacerdotes y cuatro obispos, a los cuales dirigía espiritualmente.

La condena canónica también le prohíbe -a perpetuidad- el ejercicio de todo acto público del ministerio (entre ellos, impartir los sacramentos y celebrar misas, ver comunicado). Y sin embargo, cuando el abogado Latrille ingresó a la capilla del convento, su sorpresa fue mayúscula al ver al propio Karadima celebrando la misa, vestido especialmente para la ocasión. Del estupor pasó a la indignación cuando pasados unos minutos lo vio entregar la comunión y ser invitado él mismo a recibirla de manos del cura abusador.

Fernando Karadima celebrando una misa pública en el Convento de las Siervas de Jesús de la Caridad, ubicado en calle Bustamante en Santiago.

Poco después, Cristián Latrille tomó una decisión: se paró, le tomó fotos a Karadima en el púlpito y se dirigió al encuentro del cura condenado para enrostrarle que lo que estaba haciendo violentaba las normas de la Iglesia. Lo hizo motivado por su especial sensibilidad con las víctimas de abuso sexual. Lleva ocho años trabajando con sicólogos en un programa de reparación de menores víctimas de abuso sexual y maltrato. Ofrecen atención psicológica y jurídica a las victimas y sus familiares.

Si bien no atiende a los agresores, Latrille recuerda que en alguna ocasión debió enfrentarse a ellos. Pero sólo en el contexto de comunicarles una orden judicial, o de advertirles que tienen prohibición de acercarse a sus víctimas. Lo que tampoco imaginó es que recibiría de parte del protagonista de uno de los mayores escándalos de abuso sexual en la Iglesia Católica chilena, un alegato de su inocencia.

En esta entrevista, Cristián Latrille relata cómo fue el encuentro de ese triste miércoles con el ex párroco, el que  culminó con las fotos exhibidas públicamente para que el arzobispo de Santiago –tal como lo dictaminó el Vaticano- adopte las medidas respectivas para que Karadima cumpla rigurosamente el contenido de su condena.

UN FUNERAL ACCIDENTADO

-¿Cómo fue que usted se percató ese día que el sacerdote que estaba en la capilla del convento era el mismo Karadima?
Ese miércoles 4 de diciembre falleció mi abuela paterna. Nos avisaron a eso de las 7:00, y yo llegué al convento como a las 11:00. Ya estaban en la pieza donde falleció mi abuela, mi padre, mis tías y otros familiares, todos esperando que llegaran los servicios fúnebres. Como al mediodía, y mientras seguían llegando más familiares, una tía nos dice que vio en la capilla de la entrada del convento al cura Fernando Karadima celebrando misa.

Fernando Karadima, poco después de dar la comunión en la misma misa que celebró a pesar de la prohibición vaticana.

-¿Dónde está ubicada esa capilla?
Es una gran capilla que está en el primer piso, justo frente a la puerta de la entrada principal del convento. Cuando mi tía dice esto, yo quedé perplejo. Y pensé durante unos minutos si debía hacer algo, y de hacerlo, qué sería lo correcto. Tomé la decisión de ir a ver si efectivamente era Karadima quién estaba celebrando la misa. Entré a la capilla y me senté a escuchar la misa…

-¿Usted conocía personalmente a Fernando  Karadima?
Sólo por la televisión. No obstante que yo, como toda mi familia, sabíamos que él estaba viviendo ahí. Lo supimos desde el momento mismo en que llegó a vivir al convento. Cuando me senté y miré hacia el altar, lo reconocí de inmediato. Verlo celebrando la misa me provocó ira y una sensación de impotencia. Pero me traté de calmar. Respiré profundamente, y mirando la  estatua de la Virgen Maria, traté de tener claridad y de calmar mis emociones. Al final, conseguí calmarme y decidí mantenerme como un testigo objetivo de la situación.

-¿Fernando Karadima qué hacia en ese momento?
El estaba haciendo todos los pasos de la misa: leyó las lecturas, el Evangelio, dijo unas pocas palabras de comentario de las lecturas que acababa de hacer…

-¿Cuántas personas estaban presentes en esa misa?
Había dos personas adelante, dos señoras, y en la parte de atrás, familiares míos. La misa continuó, pasó una media hora y llegó la comunión. Las dos señoras de adelante se acercaron a comulgar. Una de ellas se da vuelta y nos hace un gesto por si queríamos comulgar. Karadima estaba con las vestimentas que los curas usan en Adviento y en Cuaresma (diciembre y Semana Santa): de color  morado que justamente significan la humildad y la penitencia… El momento en que vi a Karadima entregar la comunión fue lo más impactante: ¡no sólo estaba celebrando misa, si no que ahora daba la comunión!

LA RESPUESTA DE KARADIMA

-¿Qué hizo usted en ese momento?
Karadima empieza a dar la comunión y nos la ofrece a nosotros: a mí y a mi familia. Nosotros hacemos un gesto de rechazo y él volvió a ocupar su lugar en el altar. Las señoras se arrodillaron y la misa continuó. Hasta ese momento yo no sabía qué iba a hacer, seguía meditando en qué era lo correcto. La misa terminó y una de las señoras se acerca a Karadima y lo ayuda a sacarse las vestimentas clericales. Luego se dispone a ordenar el altar: apaga las velas y guarda la bandeja de la comunión. Karadima la observaba y luego se sentó en una silla al lado del altar.

En ese momento decidí levantarme y encararlo. Estaba bastante tranquilo. Caminé en su dirección, me acerqué y le digo que él no podía estar celebrando misa porque fue condenado por abusos sexuales reiterados contra jóvenes adolescentes. Su respuesta me dejó perplejo: me dijo que eso no era cierto. Le replico que sí es cierto, que fue condenado por el Vaticano y que él estaba incumpliendo la sentencia que se le impuso. Me dice: “eso es una mentira”. Y mirando una imagen de Jesús que esta en la capilla, me dice que no hable delante de Jesucristo de esa forma. Ahí le digo que soy abogado, que trabajo con niños víctimas de abuso sexual, que leí el proceso canónico del que fue objeto y que efectivamente él no puede celebrar la misa, ¡que no lo puede hacer! En ese momento me miró y me dijo que él iba a orar por mí y alargó su mano intentando tocar mi brazo. No se lo permití. Aparté inmediatamente mi cuerpo y le pregunté si se arrepentía de lo que había hecho. Karadima me miraba y no respondía. Se lo volví a preguntar. Él sólo miraba a Jesucristo y luego me miraba a mí y repetía que no dijera eso en su presencia.

Yo le seguía preguntando: “¿Se da cuenta de que le robó la inocencia a muchas personas? A jóvenes que confiaron en usted y en la iglesia, a los que confiaron en usted como director espiritual, y con su actitud, usted alejó a muchos de ellos de la Iglesia Católica. ¿Se da cuenta del daño terrible que le hizo a su propia Iglesia Católica?”. Le dije también que como él cree en el infierno, aun tenía tiempo para rezar por él mismo, para pedir perdón y así evitar irse al infierno.

-¿Qué hacía Karadima mientras usted lo encaraba?
Seguía en silencio, sus ojos iban de la imagen de Jesucristo a mí… Es curioso, en ese momento yo sentía que de alguna manera estaba representando a las víctimas. Me acordé mucho de las tres victimas más conocidas de Karadima: José Andrés Murillo, Juan Carlos Cruz  y James  Hamilton. Sentí que debía hacer eso, algo así como un deber moral. Le hablé durante bastante rato, le repetía una y otra vez que si se daba cuenta de todo el daño que le había ocasionado a tanta gente…  Que detrás de las víctimas estaban muchas familias… Karadima agachaba la cabeza, después volvía a mirarme y me decía: “Voy a rezar por usted”. Luego miraba a Jesucristo y me repetía una y otra vez: “¡no diga eso delante de Él!”. Yo estaba de pie y él sentado, y si bien lo increpé y mi tono era enérgico, me cuidé de no levantarle la voz y menos de entrar en descalificaciones.

JUSTICIA Y REPARACIÓN

-¿Por qué cree que tomó la decisión de encarar a Karadima en ese momento? ¿Cuál fue su motivación?
Trabajo hace ocho años con niños y jóvenes víctimas de abusos sexuales y, por eso mismo, sé del dolor de las victimas y de sus familiares. El dolor de las víctimas lo vivo a diario… Sé que las personas que son víctimas de abuso sexual sufren un daño muchas veces irreparable, a menos que puedan resignificar, tengan alguna terapia adecuada o logren justicia. Converso mucho con esas personas y sé que si hay algo común en las víctimas, es que ellos quieren justicia. Quieren que la persona que cometió el abuso vaya a la cárcel o tenga alguna sanción. Por eso sé lo importante que es para las víctimas de abusos sexuales que cuando su abusador es condenado, esa sanción se ejecute.

-De acuerdo a su experiencia, ¿esa condena se cumplió con Fernando Karadima?
Hubo condena, tal vez de forma tardía, pero se obtuvo. Por la justicia canónica y la civil. Y una vez condenado, lo ideal es que esa sentencia se cumpla. No hay nada peor para la víctima que enterarse que “se condenó” al acusado, pero no cumple la condena. Lo hacen sentir que su abusador se vuelve a reír de él. Algunas víctimas lo entienden como otra forma más de abuso. Una prolongación del dolor y del daño.

En ese contexto, y sin ser yo víctima de abuso, lo más fuerte de todo esto que le estoy relatando fue la actitud de Karadima: seguir negando todo. ¡Y más encima me decía que iba a orar por mí! Eso es muy típico de los abusadores: devuelven su culpa a las victimas de sus abusos.

-¿Por qué decidió hacer públicas las fotos donde se ve a Karadima celebrando misa a pesar de prohibición que lo afecta?
En ese momento sentía que el hecho de que se conociera que él seguía celebrando misa en público iba a ser muy violento para las víctimas. Porque lo mínimo después de lo que hizo, es que se cumpla lo que se sentenció. Pero después me di cuenta que eso es también prolongar la impunidad que por años lo benefició.

-¿Su abuela ya estaba viviendo en esa residencia cuando llegó Karadima a vivir ahí?

Abogado Cristian Latrille Tagle

Sí, y precisamente cuando nos enteramos que Fernando Karadima llegó a la residencia a cumplir su condena, muchos familiares quedamos muy incómodos. El lugar es maravilloso, y para mí, la mayoría de las monjas que allí viven son santas. Las he visto cómo dan su vida y se dedican a las abuelas, cómo las atienden, día y noche los siete días de la semana. Por eso mismo, quizás nos chocó que mandaran allí a Karadima. Cuando él llegó, se juntaron varios familiares de las abuelas residentes y la encargada del convento nos aseguró que él iba a ocupar el cuarto piso de la casa, donde no hay piezas de ancianas, y que no iba a bajar a donde están las abuelas. Nos aseguraron que Karadima no iba hacer misa, que iba a hacer sus rezos y su misa en su pieza. Incluso se nos dijo que él no iba a bajar al primer piso. Mi abuela estaba muy viejita y nosotros veníamos a verla en los horarios de visita: de 15:00 a 18:00 horas. Nunca nadie de mi familia se topó con él.

Lo que si recuerdo bien es que el acuerdo fue que él no bajaba a esa capilla principal. Por eso también mi sorpresa al encontrarlo ahí, celebrando misa frente a la entrada principal, por donde pasa la gente que llega a la residencia, además de todo el personal que allí trabaja.

-¿Cómo terminó su encuentro con Fernando Karadima?
En un momento, una de las señoras que asistía a la misa de Karadima se acercó y me dijo que él era un “mártir de la Iglesia Católica”. Acto seguido salió a avisarles a las monjas. Poco después entró la monja que en esos momentos subrogaba a la superiora. Muy molesta me dijo que yo estaba en su casa, que le estaba faltando el respeto a su casa, que no podía sacar fotos y que por qué me había acercado a Karadima. Le expliqué lo mismo que ya le había dicho al cura: que Karadima había sido condenado y que, en virtud de ello, no podía estar haciendo misa, que si ella lo avalaba estaba siendo cómplice del desacato a una prohibición impuesta por el Vaticano. También le dije que esa no era su casa, sino un asilo de ancianas, bastante caro por lo demás, y que mi abuela había llegado antes que Karadima. Que desde que él llegó, la vida en la residencia perdió por un tiempo la paz, ya que habían tirado huevos, habían pintado las paredes externas, pasaba gente gritando… Por último, le dije que a nosotros se nos había asegurado que él no iba a celebrar misa en la capilla y tampoco iba a bajar al piso de las residentes.

-¿Supongo que la monja subrogante de la superiora entendió sus razones?
No, porque en forma muy impropia me replicó que por qué entonces no habíamos sacado a mi abuela de allí si no estábamos contentos. Ahí le expliqué que, a pesar de que a ella nunca antes la había visto, estábamos tremendamente agradecidos con todas las monjas que ahí trabajaban por su enorme dedicación. Fue el momento en que, viendo la sorprendente actitud de la monja, una tía se acercó y le dijo que no debía molestarse porque lo concreto era que el Vaticano había dictaminado que Karadima no podía celebrar misas públicas. Pero la monja no cambió su postura. Y yo me alejé porque el funeral de mi abuela era importante.

 

Minsal denuncia posible fraude y asociación ilícita por listas de espera en Hospital San José

Apropiación indebida, fraude al fisco y delitos tributarios, con el agravante de una asociación ilícita, están entre los posibles delitos contenidos en la denuncia que este lunes 17 de febrero presentó el Ministerio de Salud (Minsal) en la Fiscalía Centro Norte por el manejo irregular de las listas de espera. Eso quiere decir que la auditoría que encargó el ministro Jaime Mañalich no sólo encontró rastros de posibles delitos, sino que se trataría de un grupo de personas organizadas para delinquir. Así lo confirmó el subsecretario de Redes Asistenciales, Luis Castillo, quien explicó que ahora será misión del Ministerio Público determinar si esos son los delitos que se configuran y quiénes son los responsables.

El origen de la auditoría del Minsal está en una investigación de CIPER publicada en junio de 2013 (ver reportaje) que daba cuenta de cómo realmente se habían bajado las listas de espera de los pacientes del sector norte de Santiago en el Hospital San José: Médicos generales recién egresados atendían en el policlínico Maruri como especialistas cobrando sueldos millonarios por las atenciones que borraban a los pacientes de la lista de espera (ver registro de pagos a doctores). Algunos no tenían contrato y después se les pagaba por mano, sin registro legal. A veces las atenciones ni siquiera se concretaban y en la práctica los pacientes salían de la lista de espera por secretaría.

Revista SSMN - Julio 2012

Hasta esa publicación, la disminución de las listas de espera parecía milagrosa y se exhibía como un logro gubernamental. Así ocurrió el sábado 7 de julio del 2012, cuando alrededor de las 10 de la mañana, el presidente Sebastián Piñera desembarcaba en la comuna de Conchalí. Allí lo esperaban el ministro de Salud, Jaime Mañalich, el subsecretario de Redes Asistenciales, Luis Castillo, y el director del Servicio de Salud Metropolitano Norte (SSMN), Claudio Caro, entre otros. Piñera iba a ver en terreno el cumplimiento de su promesa de terminar con las enormes listas de pacientes que esperaban por varios años a ser operados. “Afortunadamente vamos por muy buen camino”, dijo el Presidente, anunciando que de 90 mil personas, la lista de espera había disminuido a 40 mil. (Ver video del gobierno)

Hoy la milagrosa disminución de esa lista se mira con otros ojos. A la auditoría interna se suman ahora dos denuncias ante el Ministerio Público y una auditoría de la Contraloría, que en sus informes preliminares ya arrojaba duros cuestionamientos a la forma en que operó el sistema del Hospital San José y su policlínico Maruri (ver recuadro)

MEMORANDO RESERVADO

A las 10 am del martes 5 de noviembre pasado, un memorando de carácter urgente y reservado salía de la oficina de la Auditoria Ministerial del Ministerio de Salud, cuyo destinatario era el ministro Mañalich. Soraya Boada Sepúlveda, jefa del departamento,daba cuenta a su superior de que se detectaron irregularidades graves en el Hospital San José. Adjuntaba y mencionaba el reportaje de CIPER, incluyendo un punteo de las principales irregularidades ahí denunciadas.

Sólo 9 días tardó en llegar la respuesta del ministro, a través del memo reservado Nº 34, con el encabezado “Atenciones médicas realizadas en el policlínico Maruri para disminuir la lista de espera no Auge”. Tras describir algunas de las irregularidades mencionadas en el reportaje, instruyó al subsecretario Luis Castillo que se hiciera de inmediato un sumario administrativo.

Este último no fue tan solícito en cumplir la orden del ministro, ya que dejó pasar más de un mes antes de ordenar el sumario. La resolución Nº 1288 con orden de investigar salió recién el 27 de diciembre. En el punto cuatro de la misma, deja claro que la orden de Mañalich iba en serio: “Que de acuerdo a lo instruido por la máxima autoridad ministerial, el dictamen fiscal y los hechos que de este deriven deberán ser analizados y si de ellos se desprendiere la existencia de delitos o cuasidelitos, deberán ponerse los antecedentes a disposición de la justicia ordinaria”.

Susana Almendares, fiscal del sumario interno del Minsal

Y como punto final agrega: “Instrúyase sumario administrativo con la finalidad de establecer los hechos y determinar las responsabilidades administrativas de dirección y funcionarios que resulten responsables en la mala gestión e inversión de recursos públicos y la eliminación de listas de espera de pacientes que no obtuvieron las prestaciones correspondientes”.

Los escogidos por el subsecretario Castillo para llevar a cabo este sumario fueron la enfermera Susana Almendares, jefa del departamento de Calidad y Seguridad del Paciente de la Subsecretaría de Redes Asistenciales, quien oficiaría como fiscal, y el ingeniero comercial Dante Villalobos, de la misma subsecretaría, en calidad de actuario. Había premura en resolver esto antes del cambio de gobierno del 11 de marzo, para evitar así que las irregularidades y posibles delitos cometidos se le sume una carga política.

La auditoría ministerial avanzó con celeridad y decenas de funcionarios del Hospital San José y el policlínico Maruri declararon en pocos días. A poco andar ya estaba claro que se configuraban posibles delitos y que sería necesario hacer una denuncia penal, lo que finalmente ocurrió este lunes.

AUTORIDADES VALIDARON A MÉDICOS COMO ESPECIALISTAS

CIPER recogió los testimonios de los principales implicados que declararon en la auditoría ministerial y por ellos tuvo acceso a documentos clave, lo que permitió reconstituir gran parte de la información que tuvo a la vista la fiscal Almendares antes de recurrir al Ministerio Público. Varios de los funcionarios han reconocido las irregularidades y ante la inminente judicialización del caso, apuntaron a los superiores que ordenaron o supieron de lo que estaba ocurriendo en el Hospital San José, el policlínico Maruri y en los operativos para eliminar las listas de espera.

Uno de los que ha sido sindicado por los médicos como principal responsable es el director del Servicio de Salud Metropolitano Norte (SSMN), Claudio Caro. También apuntan más arriba y acusan que el subsecretario de Redes Asistenciales, Luis Castillo, avaló que médicos generales actuaran como especialistas. Mientras Caro aparece en las listas de médicos entregadas a la fiscal, no hay registros de la participación de Castillo.

“La orden que teníamos era rebajar las listas de espera y eso había que cumplirlo como sea. El primer problema que enfrentamos era que los pacientes del Repositorio Nacional de Listas de Espera (RNLE) si no eran vistos por un especialista no se los podía bajar de la lista. Eso se solucionó internamente por órdenes que nos llegaron de más arriba, pero como son verbales, hoy en día el que va a tener que responder por esto y está bien complicado es quien dejo constancia por escrito, el doctor Luis Leiva, quien incluso terminó subrogando al director del Servicio de Salud (Claudio Caro) justo el día que hubo que firmar el documento, porque éste se tomó dos días de vacaciones”, relata uno de los médicos responsables por las atenciones dudosas.

La constancia que dejó por escrito Luis Leiva Godoy, subdirector de Gestión Asistencial del Hospital San José, quedó estampada el 26 de septiembre de 2012 en un correo enviado al doctor Rodrigo Gutiérrez, quien organizó la brigada de médicos sin especialidad en el policlínico Maruri en su calidad de director de dicho centro asistencial. En el correo, Leiva afirma que el Ministerio de Salud les dio “la posibilidad de validar médicos en la especialidad en que están evaluando a los pacientes” y le pide a Gutiérrez la lista de modo “de tener los resguardos necesarios ante alguna fiscalización externa”. (Ver Correo).

El correo iba con copia al director del hospital, Raúl Vásquez, y al entonces subdirector, José Miguel Puccio. Ante cualquier duda de lo que significaba la validación, Puccio se apresuró en responder: “Si entendí bien, el Minsal validará médicos no especialistas, como especialistas?Si es así, estamos muy mal” (Ver correo).

De poco sirvió el correo del doctor Puccio cuestionando la autorización del Ministerio de Salud. Las atenciones por médicos generales como especialistas continuaron, ahora con una supuesta autorización ministerial. CIPER se comunicó por teléfono con el doctor Luis Leiva, quien dice no tener respaldo por escrito de haber recibido la autorización, pero reafirma que eso fue consultado y autorizado desde el departamento técnico del Minsal. Y que el correo que él mismo envió con la validación de 15 médicos generales en las atenciones de especialidades  el 11 de enero de 2013 (ver correo) fue firmado por él en calidad de director subrogante del SSMN, ya que el titular Claudio Caro se encontraba de vacaciones. Pero deja claro que Caro se encontraba en antecedentes y que había autorizado esta gestión.

La segunda voz que se levantó contra esta dudosa autorización fue la de la médico dermatóloga María Fernanda Martin. En un correo enviado tres meses más tarde de la primera voz de alerta del doctor Puccio, se queja de que médicos sin especialidad dermatológica estén atendiendo pacientes y mandando tratamientos con fármacos que deberían prescribirse solamente previo exámenes. Y termina su correo, advirtiendo: “Creo que se están gastando recursos innecesariamente y no se está logrando reducir la lista de espera con eso”. (ver correo)

Este correo cayó muy mal en el director del Hospital San José, Raúl Vásquez, quien se sentía respaldado por la autorización ministerial, y le mandó una respuesta categórica cerrando la discusión. Hay que generar protocolos, pero los recursos los manejo YO y YO decido si son bien o mal gastados y segundo si trabaja en el San José, que por favor tenga la mínima deferencia de enviar este tipo de correos en formato institucional y no de una clínica privada. Raúl Vásquez” (Ver correo)

La apreciación de la doctora Martin coincide con otros testimonios que dan cuenta de que los médicos sin especialidad rebajaban de manera impropia las listas de espera. Al desconocer los diagnósticos a los que se enfrentaban y la complejidad de algunos pacientes, su atención en muchos casos buscaba simplemente una excusa para sacarlos de la lista.

“Eran muchos los pacientes que debíamos atender de las listas de espera. Gente que hacía años había sido derivada a un especialista para ser evaluada y así poder ir al quirófano, o esperando una segunda opinión para no operarse. Se te sentaban enfrente pacientes fáciles de resolución y otros bien complejos. Al final lo que uno hacia era derivarle la responsabilidad de seguir esperando al mismo paciente. Así que con preguntas clínicas tratabas de averiguar qué impedía al paciente pasar a la operación. Por ejemplo uno atendía a una persona que venía con un bocio y le empezábamos hacer preguntas sobre cómo estaba su diabetes, su presión, etc. Cuando descubrías que estaba con algo que impedía ser operado, le dabas cita para dentro de unos meses más. Así ese paciente salía de la lista de espera”, relata a CIPER uno de los médicos que atendió durante el 2012 y 2013 pacientes de la lista de espera en el San José.

Otra forma de deshacerse de los pacientes era enviarlos donde otro supuesto especialista para que los atendiera por la dolencia que impedía la operación. Como el pool de doctores era pequeño, varios de ellos recuerdan que en más de una oportunidad los pacientes se encontraron con que les tocaba el mismo médico. Por ejemplo, el endocrinólogo los derivaba a un cardiólogo y cuando el enfermo llegaba resultaba que era el mismo doctor. Por eso se registraron reclamos de pacientes que no entendían cómo doctores tan jóvenes podían haber estudiado dos especialidades tan complejas.

PACIENTES QUE NO ESPERAN

La auditoría ministerial explora además una nueva arista: de un total de 10.614 atenciones pagadas en los operativos, 6.025 pacientes no eran parte del Repositorio Nacional de Listas de Espera (RNLE). El problema es que los fondos extraordinarios autorizados para estas atenciones tenían como objeto disminuir las listas de espera.

Otras 1.277 atenciones que también fueron pagadas, aparecen sin siquiera estar asociadas a un médico. La auditoria que encabeza la fiscal Susana Almendares deberá dilucidar a dónde fue el dinero de esas atenciones. CIPER accedió a uno de los documentos que hoy forman parte de la investigación donde queda claro que muchos de los médicos que se presentaban en los operativos no tenían ningún contrato vigente ni relación con el hospital San José, (ver documento) ni con el policlínico Maruri.

Hubo operativos hechos para cumplir el compromiso presidencial en que los pacientes de las listas de espera no llegaban al 10% de los atendidos. Por ejemplo, en el 6º operativo de Conchalí, al que llevaron al presidente Sebastián Piñera, fueron atendidos 457 pacientes, de los cuales 286 no estaban en lista de espera.

Dr. Claudio Caro junto al presidente Piñera en el sexto operativo en Conchalí

De acuerdo a los registros a los que tuvo acceso CIPER, ese día el director del SSMN, doctor Claudio Caro, atendió sólo a una paciente, quien nada tenía que ver con las listas de espera. La señora. M.C.P. ni siquiera había sido citada y llegó ese día al consultorio por unas molestias que la aquejaron la noche anterior. “Tuve mucha suerte, justo estaba el operativo del presidente con muchos médicos. Al parecer yo era la única que venía por ginecología. Así que me atendieron a la primera, fui muy bien atendida, y me dijeron que al año me volviera a hacer un control”, recuerda hoy.

En un video del SSMN aparece el doctor Caro atendiendo en otro operativo de Colina el 21 y 22 de abril de 2012. Dice que se atendieron 1.200 pacientes esos días, pero la revisión de los registros arroja que 884 de ellos no estaban en el RNLE, pese a que Caro aparece diciendo que el objetivo del operativo es disminuir esa lista de espera. Los supuestos especialistas con que trabajó ese día eran los médicos generales de Maruri. (Ver video)

El doctor Caro, según los mismos registros que fueron entregados a la fiscal Almendares, participó de 12 operativos, en los que atendió 103 pacientes, de los cuales 59 no se encontraban en los registros del RNLE. Al igual que los jóvenes médicos, las atenciones del director del SSMN fueron más allá de su especialidad en ginecología: atendió como si fuera cardiólogo, neurólogo, traumatólogo, urólogo y al menos 10 especialidades más.

CONTRATOS DUDOSOS

En la trama del recorte irregular de las listas de espera parece haber un sistema que no repara en formalidades o trabas legales a la hora de operar. Ese primer capítulo incluye prestaciones médicas canceladas por especialidades a médicos generales; pagos por mano de atenciones que figuraban a nombre de un médico pero fueron realizadas por otro, sin ningún tipo de relación contractual con el Hospital San José o el policlínico Maruri; además de la baja arbitraria de miles de pacientes de la lista de espera. Pero hay otros capítulos que recién comienzan a conocerse.

El 5 de febrero recién pasado el director del SSMN, Claudio Caro, y el director del Hospital San José, Raúl Vásquez, se presentaron en la Fiscalía Centro Norte, para poner una denuncia basada en el reportaje que CIPER publicó el 13 de enero de 2014: “Hospital San José externaliza hospitalización domiciliaria sin licitación”. Se cuestionaba el pago de $120 millones a una empresa de hospitalización domiciliaria que estuvo relacionada con un médico que trabajaba para el hospital y que no mantenía ni contrato ni toma de razón por la Contraloría, pero estaba recibiendo cuantiosas sumas de dinero mensuales.

Otro caso que ha sido cuestionado es el acuerdo que hicieron con la Clínica San Miguel Ltda, de la afamada empresaria de parrilladas, discotecas y colegios Gladys González, más conocida como “La Cuca”. En 2012 desde el policlínico Maruri salieron 40 pacientes derivados para hospitalizarse, ocupando gran parte del recinto, que cuenta con 60 camas. El costo para el hospital fue de más de $ 88.296.000 millones y según uno de sus directivos, hubo serios problemas cuando intentaron pagar desde el Hospital San José, ya que no tenían ningún contrato o licitación. Pero según este mismo funcionario público y uno de los encargado de solucionar el tema, no había cómo negarse, ya que el “negocio” se había hecho por orden del director del SSMN el Claudio Caro y al final fue cancelada por el mismo SSMN con el número de factura Nº 5.

Caro fue director de de esta clínica, que cuenta con precarias condiciones de atención de los pacientes. El 23 de marzo de 2012, la Seremi de Salud sancionó al establecimiento de larga estadía de adultos mayores, ya que ni siquiera contaba con auxiliar de enfermería o personal exclusivo para el aseo.

Sala de atención policlínico Maruri

Otro de los contratos que llaman la atención es el que se viene adjudicando en los últimos tres años la Sociedad Médica Oyarzún y Oyarzún Ltda., empresa del doctor Andrés Fernando Oyarzún Tejeda y la periodista Glenda Marcela Oyarzún Atala. El doctor Andrés Oyarzun se desempeña como médico cirujano del mismo hospital, con un contrato de 22 horas y bajo las órdenes del jefe de Traumatología del hospital, el doctor Álvaro Martínez Herold, casado con su socia, la periodista Glenda Marcela Oyarzún.

Pese a dichos vínculos, en los últimos tres años la empresa se ha adjudicado contratos por más de $1.000 millones en intervenciones quirúrgicas de traumatología. El año más exitoso para la sociedad médica fue 2013, cuando se le asignaron $617 millones (ver órdenes de compra).

El hospital San José mantiene en estos momentos al menos 14 externalizaciones de servicio por trato directo y otras con licitaciones de dudosa legalidad, que recién empiezan a emerger a la luz pública.

El duro preinforme de la Contraloría

Prestaciones pagadas sin que se constatara que fueran efectuadas, pagos a médicos que no tienen contrato e incluso evasión de impuestos son algunas de las observaciones que realizó la Contraloría en un preinforme de auditoría realizada a los contratos a honorarios del policlínico Maruri, dependiente del Complejo Hospitalario San José. El documento está fechado en octubre de 2013 y aún se está a la espera del informe definitivo, que podría tener modificaciones.

El objetivo de esta auditoría fue fiscalizar el cumplimiento y pago de honorarios a profesionales médicos en 2012.  La auditoría determinó que “no existen antecedentes que respalden íntegramente el pago de las prestaciones que habrían ejecutado los médicos contratados bajo esa modalidad, siendo el total de los gastos insuficientemente acreditados ascendente a la suma de $367.963.482”. Incluso, señala el preinforme, no siempre se realizó la función “atención de lista de espera”, según propia declaración del doctor Rodrigo Gutiérrez Soto, quien dijo que se atendieron 11.000 pacientes que no cumplían con los objetivos del convenio.

Además, estos pagos se habrían efectuado sin que se entregara un informe de respaldo de las prestaciones realizadas. La entrega de estos informes debía ser supervisada por Raúl Vásquez Cataldo, director del Hospital San José, quien no los exigió ni suspendió los pagos al comprobar que no se estaba cumpliendo este requisito.

Sólo eran entregadas unas planillas en que se indicaba los días y el horario en que se realizaron las prestaciones, las cuales eran certificadas por la jefatura médica del servicio, es decir, Rodrigo Gutiérrez Soto, sin que en ellas contara las prestaciones ejecutadas ni el horario en que se efectuaron, condición indispensable para el pago de los honorarios.

Otro aspecto que señala el preinforme es que a pesar de que los médicos eran contratados por un cierto monto mensual, la suma que recibían finalmente quedaba a su propia discreción, ya que eran ellos quienes determinaban el número de prestaciones que ejecutaban diariamente, sin que la autoridad del recinto interviniera fijando la cantidad de prestaciones según la necesidad y el presupuesto con que contaba el recinto asistencial. Además, las prestaciones que podían ser sumadas a los honorarios establecidos preliminarmente en el contrato eran fijadas en relación a los aranceles de especialidades de Fonasa, en circunstancia que quienes realizaban las atenciones eran médicos generales sin especialidad.

Según declaraciones de algunos médicos contratados bajo esta modalidad, las planillas Excel enviadas mensualmente a la unidad de recursos humanos por Rodrigo Gutiérrez no dicen relación con el número real de atenciones prestadas por ellos. Declararon, además, que Gutiérrez aceptó que ellos cobraran, en algunas oportunidades, honorarios mayores a los que correspondía, cuyo excedente le era entregado a él sin que haya registro del destino de los recursos. Indica el preinforme que entre septiembre y diciembre de 2012, Vásquez y Gutiérrez certificaron la totalidad de las prestaciones de todos los facultativos sin registro fehaciente de su realización, para luego dividir el monto global de los honorarios en partes iguales, independiente de las prestaciones realizadas. Para esto, se constató que Gutiérrez y otros médicos contaban con autorizaciones notariales para retirar los cheques, cobrarlos y luego repartir el monto girado entre los profesionales, según lo que definiera su criterio.

Así, por ejemplo, durante el mes de junio de 2012 se realizaron 1.907 atenciones médicas y no las 4.971 que informó la jefatura. Durante ese mismo mes, se habrían pagado atenciones médicas a profesionales que no tenían contrato a honorarios con ese complejo hospitalario, sin que conste el nombre esos médicos, el pago, las prestaciones realizadas ni el nombre de los pacientes atendidos. Además, el preinforme identifica a 7 médicos que, según la declaración de otros doctores, habrían recibido pagos por medio de terceros o de Gutiérrez, ya que serían sus amigos y compañeros de universidad.

Precisa además el organismo contralor, respecto a la hoja funcionaria y las liquidaciones de sueldo de Rodrigo Gutiérrez Soto, que se observa el pago indebido de $9.716.095, ya que no cuenta con el acto administrativo que autorice dichos pagos. En el último punto de sus observaciones, el preinforme concluye que, en virtud de las declaraciones realizadas, una de las razones que habrían tenido los médicos de dicho recinto para cobrar las prestaciones hechas por otros facultativos era “no reflejar los verdaderos ingresos percibidos por los médicos y evadir de ese modo los impuestos correspondientes, incumpliendo de esta manera con la normativa tributaria que los obliga a declarar todas sus rentas”.

Es importante mencionar que la información contenida en dicho preinforme ya es conocida por algunos médicos del Policlínico Maruri, quienes ven poco auspicioso el resultado del informe final que aún está en trámite en la Contraloría. En dicho informe final estarían incluídas las respuestas de parte de los médicos y administrativos mencionados a cada una de las observaciones aquí descritas, por lo que estas observaciones podrían ser respaldadas.

 

Enviados del Vaticano investigan denuncia de abusos sexuales de obispo de San Felipe y ex superior mercedario

La mañana del pasado domingo 5 de enero un hecho inusual digitado directamente desde el Vaticano rompió la rutina del nuncio apostólico en Santiago. El arzobispo Ivo Scapolo debió recibir en su residencia oficial, ubicada en calle Sotero Sanz Nº 200 (Providencia), a dos sacerdotes mexicanos enviados por Roma: César García y Daniel Jiménez. Su misión era confidencial. Ambos religiosos, de la diócesis de Guadalajara, son jueces eclesiales y fueron enviados a Chile por la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF). Según confirmaron a CIPER en el Arzobispado de Santiago, es la primera vez que esa importante instancia vaticana envía a Chile una misión que debe investigar en terreno los abusos sexuales cometidos por sacerdotes.

Los recién llegados, sacerdotes canonistas, uno en calidad de instructor y el segundo como notario, traían la misión de interrogar a víctimas y victimarios de algunas de las más importantes investigaciones por abuso sexual que actualmente se desarrollan al interior del clero chileno. Entre los acusados hay al menos dos obispos y dos superiores de órdenes religiosas de la Iglesia Católica -mercedarios y jesuitas-, además de una docena de sacerdotes cuyos nombres permanecen en estricta reserva.

CIPER no pudo precisar cuántas investigaciones fueron las que los sacerdotes García y Jiménez realizaron en terreno en el país. Pero sí se pudo constatar que ambos entrevistaron a testigos y posibles víctimas de abusos cometidos por el obispo de San Felipe, Cristián Contreras Molina (mercedario); y el sacerdote chileno Mariano Labarca, quien fue superior general de la Orden Mercedaria entre 1998 y 2004, el sitial de mayor jerarquía a nivel mundial de esa congregación.

Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Luis Ladaria (SJ)
Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Luis Ladaria (SJ)

En las dos investigaciones mencionadas los sacerdotes fueron convocados a declarar por llamados telefónicos hechos desde la Nunciatura en Santiago -donde se hospedaron los dos canonistas mexicanos-, sin que se les informara el objeto de la cita. Una vez que llegaban a la Nunciatura, se les mostraba un documento en latín que lleva la firma del secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo jesuita Luis Ladaria.

El arzobispo Luis Ladaria conoce bien este país y sabe de los conflictos que han provocado en el seno de la Conferencia Episcopal y en el Arzobispado de Santiago algunas de las más impactantes denuncias por abusos sexuales cometidas por sacerdotes. Un ejemplo de ello es lo que al propio Ladaria le tocó vivir durante el desarrollo del proceso que afectó al ex párroco de El Bosque, Fernando Karadima, y la férrea defensa que hicieron de su director espiritual hasta el último minuto algunos obispos chilenos.

En agosto de 2010, Ladaria recibió cartas enviadas por dos obispos chilenos -Tomislav Koljatic  (Linares) y Horacio Valenzuela (Talca)- en la que éstos le entregaban información falsa para descalificar a sus acusadores certificando la autoridad moral e inocencia de Karadima (Ver reportaje : “Las cartas que obispos y sacerdotes leales a Karadima enviaron al Vaticano para exculparlo”) . Ladaria archivó las misivas de los obispos chilenos y Karadima fue condenado por la Santa Sede.

Los dos canonistas mexicanos no sólo interrogaron a sacerdotes, también entrevistaron a ex religiosos y a personas que habrían sido testigos de abusos. Para escuchar estos últimos testimonios, ambos sacerdotes debieron desplazarse. CIPER confirmó que Concepción (se hospedaron  en la Casa de Retiro Betania), Valdivia y Puerto Montt estuvieron entre las ciudades donde desarrollaron la misión encomendada por la Congregación de la Doctrina de la Fe.

El sacerdote César Guadalupe García, instructor de la investigación, era quién realizaba las preguntas mientras que el segundo sacerdote, Daniel Jiménez, iba escribiendo las respuestas en un computador conectado a una impresora. Una vez terminada la declaración, se imprimía y se hacía firmar por el testigo en todas sus páginas. La última llevaba una foto tomada al RUT del declarante. Los sacerdotes que testimoniaron debieron prestar juramento ante la Biblia de no repetir nada de lo que allí se habló. (Ver declaración del Obispado de San Felipe emitida al día siguiente de la publicación de este reportaje)

DOS OBISPOS BAJO INVESTIGACIÓN

Según la normativa de la Iglesia Católica vigente desde 2001, cada vez que un obispo es acusado de abusos sexuales es la Congregación para los Obispos la que se encarga de la investigación. Pero si entre las denuncias existen abusos contra menores, se debe poner de inmediato el expediente a disposición de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con sede en el Vaticano, instancia que instruye el proceso eclesiástico.

Ex obispo de Iquique Marcos Órdenes
Ex obispo de Iquique Marcos Órdenes

Fue lo que ocurrió con la denuncia contra el obispo de Iquique, Marcos Órdenes, quien fue acusado por un hombre de haber sido abusado por el obispo desde que era menor de edad. La CDF se comunicó con el nuncio Ivo Scapolo, quien a su vez le solicitó al arzobispo Ricardo Ezzati que designara dos sacerdotes para que iniciaran la investigación. Los elegidos fueron el sacerdote español Jaime Ortiz de Lazcano, vicario judicial del Arzobispado de Santiago desde 2011, quién antes de venir a Chile se desempeñó como notario del Tribunal Eclesiástico en Roma; y el sacerdote salesiano David Albornoz.

Jaime Ortiz de Lazcano fue el encargado de dilucidar la veracidad de las acusaciones en contra del ex vicario de la Solidaridad, Cristian Precht, proceso que luego de cinco meses terminó con su condena. Además, instruyó la investigación por abuso de poder del ex párroco de El Bosque, sacerdote Esteban Morales, mano derecha por años de Fernando Karadima y quien hasta el final se negó a reconocer su culpabilidad, desconociendo en los hechos el fallo vaticano.

El sacerdote David Albornoz es canonista de la congregación salesiana, doctorado en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, entidad en la que se desempeñó como profesor y decano.

LA NOTIFICACIÓN DEL NUNCIO

Fue a fines de abril de 2012, cuando al terminar la reunión de la Conferencia Episcopal chilena, el nuncio apostólico Ivo Scapolo se acercó al entonces obispo de Iquique Marcos Órdenes, y le dijo que debía comunicarle algo importante. Tal como lo contó el mismo Órdenes al diario La Tercera, el 10 de junio de ese año, “había una acusación en mi contra por abuso a un menor de hace como 15 años”. En esa misma entrevista, el obispo Órdenes dijo que le presentó inmediatamente su renuncia al nuncio, pero Ivo Scapolo no se la aceptó.

Meses después, el lunes 8 de octubre de 2012, Marcos Órdenes volvió a presentar su renuncia, la que le fue aceptada al día siguiente por el Vaticano. A partir de ese momento, la investigación siguió su curso por dos vías: la canónica y la civil, ya que la víctima también presentó una querella ante la fiscalía de Iquique. Hasta el momento ni los tribunales religiosos ni civiles han entregado su veredicto.

Respecto de las acusaciones de abuso sexual que afectan al obispo de San Felipe, Cristian Contreras, las primeras denuncias fueron entregadas en el Arzobispado de Santiago por dos sacerdotes de la misma diócesis del obispo Contreras: el canciller del Obispado de San Felipe, Ricardo Cortés, y el párroco de Catapilco, Pedro Vera.

Por un camino paralelo emergió una nueva denuncia de abuso sexual en contra del obispo Contreras, pero esta vez sería el propio nuncio quien la recibiría. El 8 de agosto de 2013, Ivo Scapolo recibió el testimonio de un sacerdote que declaró bajo juramento haber sido testigo presencial de las tocaciones impropias que el obispo Contreras le hiciera en sus genitales, “por encima de la ropa”, a un menor de edad (Ver carta). El sacerdote afirmó también haber recibido él mismo una proposición sexual por parte del obispo.

Esta vez las denuncias que afectan al obispo de San Felipe siguieron un camino distinto al ya conocido: la Congregación para la Doctrina de la Fe no le pidió ni al nuncio ni al arzobispo Ezzati que apoyaran la investigación, optando por un cardenal extranjero para ello. El elegido fue el cardenal mexicano José Francisco Robles, actual arzobispo de Guadalajara, quien instruyó a dos sacerdotes de su confianza para realizar la misión en terreno. Así fue cómo llegaron a Chile el 5 de enero los dos canonistas mexicanos quienes fueron directamente desde el aeropuerto a la residencia de la Nunciatura. Más de veinte días les tomó su sigilosa tarea.

LOS MISIONEROS EXPULSADOS DEL PAÍS

El hondo impacto provocado por las revelaciones de los métodos que utilizó Fernando Karadima -por muchos años y en total impunidad- al interior de la Parroquia El Bosque, para someter y abusar a decenas de jóvenes, gatillaron cambios en el Arzobispado de Santiago en la forma de abordar los abusos sexuales de sacerdotes. Uno de ellos fue el diseño inédito del perfil del abusador. Pero hubo más.

El 10 de noviembre de 2011, por primera vez en la historia de la Iglesia Católica chilena, el Arzobispado de Santiago decidió hacer pública la lista de sacerdotes condenados por abusos sexuales en la justicia civil y eclesiástica. En esa primera lista aparecieron 18 sacerdotes, 10 condenados por la justicia civil y ocho por la eclesiástica. La última actualización está fechada en diciembre de 2013 y sólo exhibe cinco nuevos nombres (Ver lista).

Héctor Valdés, ex misionero de San Francisco de Sales
Héctor Valdés, ex misionero de San Francisco de Sales

El reducido número no significa que las denuncias por abusos de sacerdotes hayan disminuido. Todo lo contrario. Lo que ocurre es que en esa nómina sólo figuran aquellos sacerdotes que han sido condenados a firme, agotadas todas las instancias de apelación en la justicia civil o eclesiástica.

Esa es precisamente la razón por la que en esa nómina no figuran aún los sacerdotes Roberto Salazar Soto y Héctor Valdés, de la Congregación de los Misioneros de San Francisco de Sales, protagonistas de uno de los capítulos de abuso sexual más escabrosos ocurridos al interior del clero local.

La denuncia llegó directamente a Roma en marzo de 2011. Fue entonces que la Congregación para la Doctrina de la Fe determinó que sería la propia orden en Chile la que haría una investigación interna. Un año transcurrió hasta que finalmente el Vaticano recibió el informe requerido. Su contenido no dejó contentos a los religiosos de la CDF en Roma, por lo que le encargaron al nuncio Ivo Scapolo una nueva investigación.

La desconfianza de los miembros de la CDF tenía asidero. Sólo unos meses más tarde, un nuevo informe sobre el contexto y las circunstancias de los abusos sexuales a menores por parte de los misioneros de San Francisco de Sales, llegó a Roma. El estremecedor informe lleva la firma del vicario judicial Jaime Ortiz de Lazcano y allí se acredita el abuso sexual a un menor de edad perpetrado por los sacerdotes Roberto Salazar Soto (55 años), quien fue superior de la Congregación de los Misioneros de San Francisco de Sales en Chile entre 2008 y 2011; y Héctor Valdés, quien hasta 2008 ocupó ese mismo rango (Ver reportaje de CIPER).

Ambos sacerdotes fueron condenados a la “pena perpetua  de dimisión del estado clerical y dimisión del instituto religioso al que pertenece”. La apelación que presentaron está en curso, pero las medidas adoptadas por sus superiores ya indican el resultado.

Tal fue el cúmulo de hechos ilícitos y reñidos con la moral católica que constató el vicario judicial Ortiz de Lazcano en su investigación, que un mes antes de que la CDF aprobara la condena contra el superior de los sacerdotes misioneros, Roberto Salazar, el arzobispo de Santiago recibió instrucciones drásticas.

En junio de 2013, el arzobispo Ricardo Ezzati convocó al nuevo superior general de los Misioneros de San Francisco de Sales, Thomas Cherukat, y le solicitó que su congregación abandonara el país. La indagación de CIPER indica que la decisión obedeció al convencimiento que se tuvo durante la investigación de que los cinco miembros de la congregación en Chile eran homosexuales activos. Y que había menores abusados.

Para que se lleve a cabo la partida definitiva del país de los cinco misioneros solo falta que se vendan las propiedades en Maipú y Lebu que esa congregación mantenía en Chile. Esa fue la única petición que le hizo a Ezzati el sacerdote Thomas Cherukat.

UN JESUITA AL ESTRADO DE LOS ACUSADOS

Otra norma que rige para las acusaciones de abuso sexual en la Iglesia Católica es que las investigaciones de las órdenes religiosas son de exclusividad de las mismas, no pudiendo intervenir el obispo del lugar donde están asentadas, salvo que reciba un expreso mandato de Roma. Esa es la razón por la cual en el Arzobispado de Santiago informan no saber nada sobre las  acusaciones de las que fue objeto en 2010 el entonces provincial de los jesuitas en Chile: el sacerdote Eugenio Valenzuela.

Siguiendo la norma del Derecho Canónico, la investigación la llevó a cabo un sacerdote de la misma orden jesuita. Sus denunciantes mostraron preocupación e incluso disconformidad. Argumentaron que no se podía esperar la acuciosidad debida, ya que quién instruía la investigación tiene voto de obediencia con el acusado, el provincial de la orden.

Eugenio Valenzuela, ex provincial de los jesuitas
Eugenio Valenzuela, ex provincial de los jesuitas

El pasado 20 de enero, en el comunicado oficial que entregó sobre los hechos el actual provincial de los jesuitas en Chile, Cristian del Campo, se informó que las denuncias no determinaron ningún delito eclesiástico, por lo que Eugenio Valenzuela permaneció en su cargo de provincial. Y la investigación fue cerrada. Pero fue reabierta por decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y se encuentra en pleno desarrollo.

Una de las personas involucradas en la denuncia, que prefiere mantener en reserva su identidad, relató a CIPER que el sacerdote jesuita que llevó a cabo la investigación fue Juan Ochagavía, quien fue provincial de los jesuitas en Chile (1972-1978) y asistente general de la Compañía de Jesús en Roma (1983-1991), además de doctor en Teología de la Universidad de Munich y exdirector de la revista Mensaje. Un capítulo especial de su carrera lo marca su participación como teólogo asesor del cardenal Raúl Silva Henríquez en el Concilio Vaticano II.

Ochagavía cerró la investigación de manera categórica, certificando la total inocencia de su superior provincial, Eugenio Valenzuela. También se le informó a CIPER que en ese libelo, Ochagavía se refirió con especial dureza a las “supuestas” víctimas.

Con el resultado de esa investigación en la mano, los denunciantes reiteraron la denuncia pero esta vez la enviaron directamente a Roma, a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Fueron acompañados y asesorados por la canonista de la Universidad Católica, Ana María Celis, quién se excusó de dar su versión a CIPER.

Una vez que en la CDF tomaron conocimiento de las acusaciones contra el provincial jesuita, se adoptaron dos medidas paralelas. La primera fue remover de su cargo al sacerdote Eugenio Valenzuela y la segunda, que se diera inicio a una segunda investigación, ahora bajo las órdenes de Cristian del Campo como  nuevo provincial. Mientras se espera su resultado, a Eugenio Valenzuela se le restringió el ministerio sacerdotal prohibiéndole celebrar misas en público y/o administrar cualquier sacramento de la Iglesia Católica.

En su comunicado del 20 de enero, el provincial jesuita Cristian del Campo insistió en que no hay menores involucrados en esta acusación. También dijo que lo que sí se constató fueron acciones imprudentes por parte del acusado. Sus dichos se contradicen con el hecho de que sea la Congregación para la Doctrina de la Fe la instancia que ordenó la nueva investigación. Y ello, porque como ya se ha dicho en esta nota, ésta solo actúa cuando entre los denunciantes de abuso sexual perpetrado por sacerdotes existen menores.

CIPER no pudo determinar si entre los abusos sexuales investigados en los días de enero pasado por los dos canonistas mexicanos que pernoctaron en la nunciatura apostólica, estuvo el del jesuita Eugenio Valenzuela. Pero en lo que sí hay unanimidad es que esta inspección en terreno llevada a cabo en Chile y por primera vez por una misión ordenada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, es una señal de que al propio obispo Ezzati (aún no investido cardenal) se le ha acotado el espacio y debe aplicar las medidas necesarias para erradicar toda práctica de impunidad y silencio para estos abusos, los que primaron en la jerarquía católica chilena con anterioridad.

LA ACUSACIÓN DE NACIONES UNIDAS

Una señal de los tiempos que se viven en la Iglesia Católica emergió el miércoles 5 de febrero desde Naciones Unidas, al conocerse el resultado de una investigación de seis años llevada a cabo por el Comité de Protección de los Derechos de los Niños de la ONU (CRC, por su siglas en inglés), en la que se concluye que el Vaticano ha violado la Convención de los Derechos del Niño, al adoptar “políticas y prácticas que llevaron a la continuación de abusos de menores y a la impunidad de los responsables”.

“Con un código de silencio que castigaba con la excomunión si se rompía, los casos de abusos sexuales nunca fueron reportados a las autoridades de los países donde ocurrieron. Al contrario, el comité encontró casos de felicitación a sacerdotes que se negaron a denunciar a sus abusadores, como lo muestra la carta del cardenal Castrillón Hoyos (de Colombia, quien fue prefecto de la Sagrada Congregación para el Clero entre 1998 y 2006) al obispo Pierre Pican (de Bayeux-Lysieux, Francia) en 2001”, indica el informe (Ver resumen publicado por la BBC).

Y agrega: “La Santa Sede eligió preservar la reputación de la Iglesia al proteger a los perpetradores de los delitos por sobre el interés de los niños”. Y se le exige al Vaticano que destituya de inmediato a todos los sacerdotes reconocidos como abusadores de niños.

Todo indica que cuando Ricardo Ezzati regrese de Roma ya investido como cardenal, deberá mostrar cómo enfrenta su nueva responsabilidad, especialmente por ser el principal dignatario de la Iglesia Católica a quien corresponde hacer el mea culpa por el cúmulo de silencios y omisiones que han provocado tanto daño. También se espera un cambio en su trato para con las víctimas de abusos sexuales de sacerdotes. Un acápite en el que hasta hoy Ezzati ha mostrado escasa empatía y acogida.

Declaración pública del Obispado de San Felipe emitida al día siguiente de la publicación de este reportaje:

1. El Obispado de San Felipe, frente a publicaciones que informan acerca de una investigación llevada adelante por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en relación con presuntos comportamientos reñidos con la moral por parte del Obispo de la diócesis, expresa lo siguiente a la opinión publica y particularmente a la comunidad católica diocesana.

2. Ha sido el mismo Obispo de San Felipe, Mons. Cristián Contreras Molina, quien ha expresado el deseo de que la Santa Sede investigara la veracidad de las denuncias que le imputan presuntos delitos graves contra la moral y el cumplimiento de sus obligaciones ministeriales, cuyos contenidos considera completamente infundados. No es competencia de este Obispado conocer o informar acerca de la realización y desarrollo de esas posibles diligencias.

3. Resulta necesario hacer presente que todas las personas que han contribuido con sus informaciones a una investigación, se encuentran obligadas a guardar sigilo acerca de ellas, de los procedimientos y detalles de la misma, hasta que ésta concluya con una decisión formal.

4. El Obispado de San Felipe y su Obispo, quieren expresar a la opinión pública que tienen plena confianza en las decisiones que tomen los superiores llamados a conocer y juzgar de hechos contrarios a la moral y al derecho. Todos somos testigos del empeño y arduo trabajo llevado adelante por la Iglesia, por la Santa Sede y las iglesias locales, también en Chile y en otras naciones para investigar y sancionar conductas improcedentes por parte de los ministros de Dios. También en este caso confiamos plenamente en que, antes o después, la verdad se impondrá.

5. Vivamos con determinación y espíritu sobrenatural el llamado del Señor Jesús: “no juzguen y no serán juzgados” (Lc, 6,37), que en este caso implica dejar que quienes tiene competencia y autoridad hagan con plena libertad su trabajo y puedan llegar a conclusiones justas y verdaderas.

Carabineros: Compras con sobreprecio golpean al general director

Ya han pasado dos años desde que CIPER revelara las irregularidades en las compras del Departamento de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC) de Carabineros, pero los coletazos parecen no amainar.  El  4 de octubre pasado, el Consejo de Defensa del Estado (CDE) sorprendió al presentar una querella contra quienes resulten responsables del millonario fraude (ver querella del CDE). Se trataría de $1.600 millones en malversación de fondos públicos, de acuerdo a un reciente informe de la Contraloría General de la República que motivó la acción del CDE. Además, el sumario interno que aún se arrastra en Carabineros ha dejado víctimas que ahora apuntan directamente al alto mando de la institución por sus posibles responsabilidades.

El detonante de la investigación fue un reportaje publicado en enero de 2012 que revelaba adquisiciones con sobreprecios millonarios, proveedores privilegiados –como Mellafe y Salas–, trampas al sistema de Chile Compra y contratos por trato directo que beneficiaron a los hijos del ex general director Fernando Cordero Rusque, entre otras cosas ( Ver Millonarias irregularidades en las compras de una unidad clave de Carabineros”).

Además del sumario interno y de procesos abiertos en la justicia civil y militar, la consecuencia inmediata de la publicación fue una auditoría ordenada al TIC que tan solo 10 días más tarde concluyó en un informe reservado de 29 páginas (ver informe). Aunque  se auditó solamente el segundo semestre del 2011, no solo confirmó las irregularidades que CIPER denunciaba, sino que descubrió más hechos catalogados por el equipo auditor como “no aceptables”. Se identificaron 25 problemas de gestión, siendo las más graves las referentes a compras públicas, pago a proveedores, celebración de contratos y custodia en bodega.

General Gustavo González Jure

Hasta ahora no se había mencionado la existencia de un Honorable Consejo de Adquisiciones y Enajenaciones que debía estudiar y hacer recomendaciones respecto de todas las compras transacciones de más de 1.000 UTM y que entre otras cosas debía velar por que no se produjeran irregularidades. Durante el periodo cuestionado, dicho consejo estuvo presidido por el actual general director de Carabineros, Gustavo González Jure, quien asegura que no tenían cómo descubrir la trama de los sobreprecios.

Investigaciones en curso

Ya se sabía que había una investigación periodística sobre las compras cuando el general director de Carabineros, Gustavo González Jure, nombró  al coronel Juan Antonio Muñoz a cargo del TIC.  Se intervino entonces dicho departamento, lo que incluyó el traslado de otros de los funcionarios presumiblemente implicados a otras dependencias de Carabineros (ver nota Habla el nuevo jefe del TIC de Carabineros: “Así fue cómo se descubrieron las irregularidades”).

Luego, la investigación interna le costó el llamado a retiro a uno de los principales mandos de Carabineros, el general inspector Gerardo González Theodor y a otros dos oficiales de la institución (ver nota Los “Sobreprecios” y contratos de palabra que provocaron la salida del tercer hombre de Carabineros). Sin embargo, sus salidas de la institución no implicaron ninguna sanción, por lo que se les respetó todos sus años de servicio y recibieron su desahucio y su pensión vitalicia.

Con la querella del CDE y la investigación penal en curso, la situación de los oficiales acogidos a retiro, podría cambiar. Además, sigue pendiente el sumario interno que encabeza el general de la Quinta Zona, Julio Pineda Peña. Si bien en Carabineros se informó hasta ahora hay nueve funcionarios inculpados, existe escepticismo en algunos círculos policiales respecto a los alcances de dicha investigación, pues se teme que no toque a los oficiales de más alto rango que podrían tener responsabilidades.

En la actualidad el sumario se encuentra en estado de revisión por parte del fiscal dictaminador, el actual director nacional de Logística, general Marcos Tello Salinas, quien debe verificar que la indagatoria se haya hecho correctamente. Luego, los acusados deben presentarle sus descargos.

El general Pineda confirmó a CIPER que en su investigación no se tomó declaraciones a ningún general. Esto, pese a que los hechos sucedieron en un departamento que dependía de la Dirección de Planificación y Desarrollo, encabezada por el ahora retirado general González Theodor, quien ha sido acusado de haber intervenido a favor de Mellafe y Salas. Tampoco entrevistó a ninguno de los integrantes del Honorable Consejo de Adquisiciones y Enajenaciones, que está compuesto por seis generales del alto mando de Carabineros y que presidía el actual director general.

El “Honorable Consejo”

El rol del Honorable Consejo de Adquisiciones y Enajenaciones está ahora en el ojo del huracán. Aunque existe desde 1997 para asesorar y recomendar adquisiciones y enajenaciones al director general, una orden general del 5 de enero de 2010 fija un nuevo texto sobre la creación y regulación del consejo.  Lleva la firma del ex director general Eduardo Gordon y fue redactado por quien era su segundo y hoy dirige la institución, Gustavo González Jure.

El documento establece que el rol del consejo será “conocer, estudiar, asesorar y recomendar todos los procesos de compra con inversiones sobre los 1000 UTM”.  Además, en otro de sus puntos, reafirma que  “el consejo deberá velar por la más absoluta transparencia, corrección, coordinación y rectitud en sus acuerdos de manera tal de contribuir a que los procesos en que le quepan participación  resulten incuestionables y apegados al principio de probidad administrativa”. (Ver documento)

Solo en el año que fue aprobado el decreto, Carabineros realizó compras por más de $2.500 millones a la empresa Mellafe y Salas, las cuales se hacían con escandalosos sobreprecios.

Es por esta razón que Ramiro Martínez Chiang, uno de los oficiales llamado a retiro temporal de la institución, se defiende diciendo que  justamente cuando se hicieron las compras irregulares, el consejo estaba presidido por el actual general director de Carabineros Gustavo González Jure. Para Martínez Chiang resulta extraño que el consejo no se percatara de que había algo sospechoso en las asignaciones millonarias a un mismo proveedor (ver entrevista a Martínez Chiang)

Como subdirector de Carabineros, González Jure presidió el consejo entre 2008 y 2011. Descarta cualquier responsabilidad en estas compras pues se trata de un órgano colegiado sin capacidad resolutiva y que sólo asesora al director general. Además, en el caso particular que se investiga, respecto a los generadores vendidos con sobreprecio por Mellafe y Salas, González Jure explica que como se trataba de compras hechas por “convenio marco”, el consejo no analizaba el detalle de las ofertas (ver entrevista a González Jure).

Los convenios marco de Chile Compra son una forma de realizar adquisiciones a proveedores que previamente participan de una licitación dirigida por la Dirección de Compras y Contratación Pública y no por Carabineros. La idea es que cuando las instituciones requieran comprar algo que ya está dentro de un convenio marco, no tengan que hacer una licitación sino que elijan entre los productos y servicios que ya han sido incluidos en un catálogo. En este caso en particular, los generadores en cuestión habrían sido incluidos con precios inflados y antecedentes fraudulentos por Mellafe y Salas entre los productos del convenio marco, lo que motivó una querella del CDE en representación de Chile Compra por un perjuicio fiscal de más de $900 millones (ver querella). Esto da cuenta de que el sistema de convenios marco está lejos de ser infalible.

Una de las operaciones cuestionadas más cuantiosa fue tratada en la sesión del Honorable Consejo de Adquisiciones y Enajenaciones de Carabineros que se realizó a las 16 horas del 11 de mayo de 2011.  Como efectivamente el consejo no tiene capacidad resolutiva, lo que se hizo fue revisar los datos generales de la adquisición. La conclusión fue recomendar adjudicar al proveedor Mellafe y Salas para la compra de generadores por $787.887.844.

Si el consejo presidido por González Jure hubiera encontrado algo sospechoso en la transacción, se habría encontrado con que en realidad los hechos ya se habían consumado. La Dirección de Logística de Carabineros había emitido la orden de compra el 14 de abril de 2011, casi un mes antes de pedir la “recomendación” del Honorable Consejo de Adquisiciones y Enajenaciones. Es decir, cuando el organismo cumplió con la formalidad de visar el contrato, lo cierto es que ésta ya se estaba ejecutando.

Fue el mismo González Jure, ya como director general de Carabineros, quien el 5 de marzo de 2013, cuando el Ministerio Publico había avanzado en la investigación de las pérdidas millonarias de dinero público, decidió disolver el Honorable Consejo de Adquisiciones y Enajenaciones . De acuerdo al decreto, lo hizo por  “conveniencia, y así evitar duplicidad de funciones y distracción de los Mandos integrantes de las funciones que le son propias”  (ver  decreto) .

Comandante Ramiro Martinez Chiang:

“Aquí se está ocultando la participación del general director de Carabineros”

Ramiro Martínez Chiang

Ramiro Martinez Chiang ocupó el cargo de Jjefe de la sección de infraestructura del departamento TIC  entre los años 2010 y 2012. En marzo pasado fue llamado a retiro temporal mientras se investigan los graves hechos de los que se le acusa en el marco de las compras con sobreprecio. También está como imputado en la causa que lleva el Ministerio Público y de la cual se hizo parte el Consejo de Defensa del Estado.

Usted está como imputado en una causa por malversación de fondos públicos  de la que en octubre se hizo parte el Consejo de Defensa del Estado. ¿Cuál fue su participación en los hechos que investiga el Ministerio Público?

Bueno, a mí en el mes de abril de 2012  se me notifica de un decreto de retiro temporal, firmado por el ministro del Interior, señor Andrés Chadwick . El decreto (ver documento)  es  una transcripción o copia casi fiel de lo que informa el fiscal del sumario interno por el caso TIC, general Julio Pineda Peña, lo que no deja de sorprenderme. Porque  además, la querella que presentó el Consejo de Defensa del Estado también es una copia casi fiel de lo que informa el general Julio Pineda a pesar de que él no está diciendo la verdad.

Aquí hay una institución que está  informando hechos falsos, y me refiero específicamente al sumario que realizó el general  de carabineros Julio Pineda Peña, él junto con su secretario el comandante Murillo, han creado toda una teoría conspirativa y delictual en mi caso que es totalmente falsa. Yo este año aparte de las amarguras que me ha producido todo esto, y la decepción que me ha acarreado, no me deje caer, e inicié una investigación con un abogado. Ha sido un año difícil, ha sido un año de actuar metódicamente, y hemos logrado resultados para demostrar la falsedad de los hechos.

¿Por qué dice que el general Pineda ha hecho un sumario  faltando a la verdad?

Lo que pasa es que el general Pineda  es integrante del alto mando institucional. En la querella del Consejo de Defensa del Estado se, dice entre otras cosas, copiado del sumario, que el comandante Ramiro Martínez  tenía a su cargo disposición patrimonial y que podía utilizar recursos. Se dice también que efectué reuniones previas con la empresa, se dice que yo emití un informe técnico para el pago de una determinada factura por 787 millones de pesos. Todo eso es mentira, la disposición patrimonial solo  la  tienen  los jefes de departamentos,  coroneles, directores de direcciones o generales. Respecto a las “reuniones previas” con la empresa Mellafe y Salas, yo ya entregué una serie de documentos al Ministerio Público donde demostramos que estas reuniones previas no existieron. Yo me reuní con la empresa Mellafe y Salas, pero esas reuniones eran en el cuartel, y en cada una se hacía un documento que se llama minuta técnica donde poníamos los temas que se habían tratado. Esas reuniones, se hacían pura y exclusivamente para tratar sobre las instalaciones de los equipos electrógenos. Y esto, porque hubo un momento que se le empezaron a comprar tantos equipos, que se debía planificar las instalaciones y todo esto está en las minutas técnicas. Yo coordinaba los nombres de las personas, los técnicos que Mellafe & Salas iba a mandar a las instalaciones en las diferentes comisarías. Informarle a las comisarias, quién iba, en qué momento y qué se iba a instalar, porque no cualquiera puede llegar a una comisaría y ponerse a instalar nada.

El general Pineda aprovechándose de un error tipográfico, el cual yo demuestro con emails, con peritajes que yo solicite al laboratorio de Carabineros que la reunión previa que se me acusa en la querella de que fue en enero, fue dos meses después,  en el mes de marzo.

Eso confirmado por un peritaje a los computadores, lo confirman los emails del proveedor, y ha sido una suerte de confabulación para buscar culpables  “menores”, en un nivel que no afecte al alto mando. Es decir aquí se encontró culpable a un comandante, a un capitán y a un ingeniero por compras de más de 40 mil millones de pesos. ¿Quién compra en Carabineros? Si tú me preguntas si las hacía yo, ¡no!. Las compras en el TIC las hacían el coronel Cortés  y el capitán Bustos, pero solo hasta 1000 UTM. Existe una reglamentación que norma esta materia, las compras mayores de Carabineros, de los $40 millones para arriba no se pueden hacer sin ser aprobadas  por un “Honorable Consejo de Adquisiciones y Enajenaciones”. Este consejo, fue creado con una orden general, justamente para evitar malas compras o malversación de dineros. Este comité se creó en el año 2010  y era el encargado de ver, estudiar y asesorar las grandes inversiones y compras en Carabineros, además los principios que rigen este comité, según dice el decreto de creación son: Probidad, responsabilidad, transparencia, un control jerárquico  y siempre ese comité debe someter las compras a su conocimiento y su aprobación. Los acuerdos que se hagan en ese comité, los ejecutará tal cual se dispuso el director de Logística.

Este comité está integrado por las más altas autoridades de Carabineros,  el presidente del comité es el subdirector de Carabineros y lo integran cinco inspectores generales, todos del alto mando de la institución.

El sumario no se pronuncia por ejemplo de por qué continuamente e indiscriminadamente siempre se autorizaba esas millonarias compras al mismo proveedor. Porque las resoluciones del director de Logística, eran siempre con un acuerdo previo de este Honorable Consejo.

¿O sea, que las grandes compras a Mellafe y Salas no las podían hacer los oficiales a cargo del departamento TIC?

No las podía hacer el Coronel Cortés ni tampoco el capitán Bustos,  sin la aprobación de este Honorable Consejo.

A usted se lo acusa por adulteración de fechas para el pago de facturas antes de recepción conforme al proveedor

Lo que se me acusa es según palabras del sumario, es que emito un informe técnico “gravitante” para el pago de las facturas y así mismo es determinante para el no cobro de las multas. Pero resulta que existía una práctica habitual entre el coronel Cortés y el capitán Bustos, que está demostrado en el informe que la propia institución realiza con fecha 13 de febrero de 2012  del departamento de contraloría interna de Carabineros, realizado por el mayor Juan Carlos Cárcamo. Éste informa que el coronel Cortes y  el capitán Bustos emitían oficios para el pago de las facturas. Sin que existan mis informes técnicos de aprobación, ellos lo hacían. Yo tengo el oficio en que mi supuesto informe gravitante para el pago de esa factura, daba lo mismo, porque ya se había pagado la factura, ellos habían hecho el oficio 819 (ver oficio con fecha 20 de mayo, para el pago de los 787 millones de pesos. Y mi informe fue emitido posterior a ese oficio (ver informe). No se entiende qué tan gravitante era, si la factura ya se había pagado. Mi función a nivel del TIC era de un oficial técnico que tenía que recepcionar  los equipos y que fueran instalados o recibidos, de acuerdo lo que dijera el contrato.  A mí me queda un sabor amargo  de todo esto con la institución porque aquí hay gente de alto nivel que están eludiendo responsabilidades.

¿A qué gente de alto nivel se refiere?

Como los generales integrantes del Honorable Consejo, que estaban sólo para este control y no hicieron su trabajo.  Ellos son los que realizan las compras, y esto es lo que el general Julio Pineda evita mencionar.  Aquí se está ocultando la participación del actual general Director de carabineros el General  Gustavo González Jure, quien en el cargo de general subdirector de Carabineros presidió durante varios años  el Honorable Consejo de Adquisiciones. Y fue durante su presidencia que se hicieron esas compras hoy cuestionadas por la Contraloría General de la República.

Hay que ser bastante ingenuo para pensar que un coronel, un capitán, un comandante y un ingeniero puedan desfalcar 30 mil millones de pesos sin que estos órganos de control interno se dieran cuenta. Además en Carabineros existe una Inspectoría General, existe un Departamento de Actividades Financieras, existen una serie de departamentos justamente para controlar los dineros. Y además el comité que se forma y habla de la transparencia, de la probidad, de un control jerárquico. Ellos son los que deciden las compras, ¡para eso se creó! Todos los jefes de departamento debían pasar y mostrar los documentos de los distintos proveedores que estaban participando en las licitaciones a las que se había llamado. Se les muestra en un powerpoint, y ellos decidían, según calidad, precio etc. Me parece raro que 5 o 6 personas distintas del alto nivel de Carabineros no se dieran cuenta que era solo un proveedor al que se le estaban asignando las compras. Yo no puedo creer tanta ingenuidad.

Usted también estuvo a cargo de la central  de comunicaciones que nunca se terminó (CENCO) y que Carabineros inicio un sumario también. ¿Esa investigación interna a su juicio también está viciada?

El segundo sumario es diferente, ya que aquí  el general González Theodor  como director de Planificación y Desarrollo tenía a cargo los proyectos macro que se hacían en Carabineros. Uno de ellos fue esa central de comunicaciones, que actualmente  funciona en el piso 10 del edificio Norambuena. Pero el general González tuvo la idea llevarse CENCO  al subterráneo del edificio donde funcionaba un cine para funcionarios de Carabineros.

Él dispuso de una remodelación completa del cine, él era quién ordenaba y mandaba todas estas modificaciones. Él daba las órdenes directas al arquitecto Luis Lara Castillo.

Y así también el decidía las compras de lo que se iba a instalar dentro de esta moderna central. El presupuesto que estaba destinado para esta central se excedió, por las distintas y múltiples modificaciones que el general González daba al arquitecto. Y hoy toda esa gran inversión esta parada.

¿Por qué el general González Theodor no aparece declarando en los sumarios?

No aparece por tener una relación muy estrecha de amistad con el general Julio Pineda, ya que se conocen desde jóvenes. Y evidentemente está siendo protegido.  Otra cosa es que además el General González Theodor siempre daba las órdenes verbalmente, no hay casi documentos en que aparezca él. Las reuniones con los proveedores las hacía en el mismo lugar donde se estaban construyendo esta central . Él citaba sólo a las empresas a las que él les quería comprar: Por ejemplo a Mellafe y Salas, él le dice que le iba a comprar el sistema de climatización, un sistema que debía soportar grandes temperaturas y él se lo encarga directamente

¿A usted no le llamaba la atención esto? ¿Usted nunca se le ocurrió denunciar esto al interior de Carabineros?

Sí, claro que me llamaba la atención, pero esto a nivel de la institución con disciplina militar, uno simplemente acata… lamentablemente.

¿Y esto no lo hace cómplice?

Lo que pasa es que es muy difícil denunciar al interior hay que poder tener las pruebas como la declaraciones de todas las personas que estaban participando y eso significa el que te den de baja.

¿Usted me dice que hoy en día no se puede denunciar corrupción al interior de Carabineros?

Un carabinero no lo puede hacer, sólo si estas en retiro, o expulsado de la institución. Una denuncia así se vería en la fiscalía militar y se resuelve siempre a favor de los mandos. En nuestro caso el sumario hecho por el general Pineda, da como culpables de todo el defalco, a un capitán, un comandante y un sargento, evitando las responsabilidades de los altos mandos involucrados. No hay transparencia, y esto es por razones obvias, los fiscales tienen el grado de mayor, capitanes, ¿cómo un fiscal con esos grados va a sentar a declarar  a un coronel y hacerle preguntas? Eso no sucede.

General director de Carabineros: “No teníamos cómo descubrir lo que se estaba tramando”

-¿Cuál es la responsabilidad del Honorable Consejo de Adquisiciones en el desfalco de $1.600 millones que detectó la Contraloría General de la República?

Lo primero que tengo que decir es que este asunto está radicado en los estamentos indicados. Uno de ellos es la Contraloría General de la República. También en tribunales, que es donde se hicieron las denuncias a través del propio fiscal del sumario administrativo. Ahora, con respecto al Honorable Consejo de Adquisiciones, es un órgano creado hace bastantes años, del cual yo participé como integrante y también lo presidí. Es un órgano colegiado. La función del presidente es dirigir el debate respecto de compras superiores a 1.000 UTM. Respecto a estas compras, el Consejo de Adquisiciones aparece como órgano asesor del general director, haciendo recomendaciones desde una perspectiva o desde una visión técnica y estratégica institucional. Pero no con capacidad de resolución. Al consejo lo que le correspondía ver era la presentación que se efectuaba respecto a determinadas compras y revisar si eran necesarias para la institución, si cumplían requisitos mínimos. Pero este consejo no se constituía en una comisión evaluadora de ofertas, toda vez que dicha labor correspondía a estamentos distintos que eran aquellos que presentaban las compras y los oferentes. Respecto del caso que está en proceso, hay un sumario administrativo, tomó conocimiento la Contraloría y los tribunales. Este consejo normalmente veía con mucha profundidad aquellas compras que se efectuaban por licitación pública y privada y también por trato directo. Pero, en este caso particular de compras de generadores eléctricos que se hicieron a Mellafe y Salas, fueron hechas en base al (sistema de) “convenio marco”, por lo tanto tiene otro tratamiento. Así lo entendió en su momento el consejo que yo presidia, (en el sentido) que esto ya estaba con una licitación pre hecha y, por lo tanto, no había necesidad de escudriñar más.

-¿Uno de los objetivos del consejo era, justamente, que las grandes compras fueran transparentes e incuestionables, pero hoy están siendo cuestionadas, ¿eso no indica responsabilidad del alto mando?

En el decreto de creación (del consejo) aparece una frase que dice “para que las compras no aparezcan con algún tipo de cuestionamiento”. Y el consejo siempre tuvo la precaución, sobre todo cuando se trataba de licitaciones públicas o privadas o tratos directos. No así escudriñar, porque no era su labor transformarse en una comisión evaluadora de ofertas, porque no era su misión. Nosotros veíamos la necesidad y la necesidad era dotar de generadores eléctricos a todos los cuarteles, más de mil, dado los hechos ocurridos con el terremoto, para que pudieran tener en funcionamiento el sistema de comunicación. Ahora bien, respecto de la posibilidad de que el consejo supiera más allá de lo que le correspondía, eso era prácticamente imposible, porque no veía solo una materia, veía diez, quince y (hasta) hay actas del consejo con 29 materias en un día. Y, precisamente, las que estaban en “convenio marco” tenían un tratamiento distinto.

-¿No servía para nada el consejo, entonces?

No, sí servía para algo, porque en muchas oportunidades rechazamos algunas compras y algunas donaciones, porque el consejo consideraba que eran innecesarias en cuanto a su cantidad o volumen. Pero este caso de los generadores era un asunto que requería rapidez y (existía la) necesidad. Y lo más importante es que estaba en “convenio marco” y (por eso) se entendió inmediatamente que no tenía problemas y no podía ser cuestionable la compra.

-¿A raíz de esto, se han investigado todas las actas del consejo mientras usted fue presidente, para saber si hubo otras compras con engaños al consejo?

Sí, efectivamente se ha hecho alguna revisión, pero una revisión interna respecto de esta materia. Lo he ordenado yo, básicamente porque (las compras) se hicieron hace un par de años y hay muchas por más de 1.000 UTM. Por lo tanto, hay una cantidad considerable de compras. Solo en el año 2010 existen entre 170 a 190 compras que se hicieron con conocimiento del Honorable Consejo de Adquisiciones.

-¿Nunca les llamó la atención que hubiesen tantas compras por “convenio marco” a la empresa Mellafe y Salas?

No, en realidad no nos llamaba la atención el caso de Mellafe y Salas porque estaba en “convenio marco”. Otros proveedores sí nos llamaban la atención que siempre aparecían. Pero, el consejo tampoco tenía atribuciones para eliminar a alguno de los proveedores que aparecían ahí. Eso lo hace otro estamento y tiene que ser por causas legales, no por causa de carácter administrativo. Nos ocurría con algunos proveedores de otros rubros, como vestuario y equipos, accesorios para armamentos, etc. (En esos casos) eran otros los encargados, incluso con normativa legal, para verificar esto. Tratándose de compras por “convenio marco” era un tratamiento distinto, era más rápido, porque se entendía que la licitación ya se había hecho por otro estamento extra institucional. Por lo tanto, yo no le atribuyo responsabilidad (al consejo) en este tipo de compras. No obstante que hay procedimientos en los tribunales y en la Contraloría que determinarán quiénes fueron los que actuaron directamente para que esta compra se produjera a precios que a simple vista aparecen como excesivos, al Consejo de Adquisiciones no le atribuyo ninguna responsabilidad respecto a este tema.

-¿No fue un error, al menos, creer que los “convenios marco” ya estaban sancionados y que no había posibilidad de colusión por ahí?

No, no. Creo que no fue un error, por cuanto hasta el momento se siguen efectuando compras por convenio marco superiores a 1.000 UTM. Lo que pasa es que, justamente a raíz de esta denuncia, también los convenios marco están siendo más estudiados. Pero están siendo estudiados por el estamento que corresponde. Y por eso creé una Dirección de Compras Públicas a cargo de un general, para ver estos casos con mayor detalle. Y ahí,  ellos se transforman en una comisión evaluadora de ofertas. Es su obligación hacerlo. Desde que tomé el mando hace dos años, hemos tenido esta conducta respecto a todas las compras superiores a 1.000 UTM: un estamento especializado, con gente contratada para hacer este tipo de compras, para, precisamente, evitar hechos de esta naturaleza. Incluso los consejos, los órganos colegiados, los componen seis, siete u ocho personas y a veces más, para minimizar el riesgo de que la decisión esté radicada en una persona. Y, además, que exista un órgano asesor, para que ayude a tomar una buena determinación.

-¿Y cómo se puede asegurar que ahora sí funcione el sistema, si eso que usted me está diciendo era justamente lo que decía el acta de creación del Honorable Consejo de Adquisiciones y aun así hubo malas prácticas?  ¿Cuál es la seguridad de que hoy usted da a la ciudadanía de que en las compras hechas durante su gestión no se malgastó dinero público?

Bueno, porque es distinto. El  Honorable Consejo de Adquisiciones lo formaban parte de las máximas autoridades institucionales, como un órgano asesor para contribuir a la determinación de una resolución respecto a una compra. La Dirección de Compras Públicas no tiene la facultad directa de determinar (la compra), porque es un órgano que tiene que revisar todas las compras desde su origen hasta el final. Posteriormente, el director de Logística es el que tiene la facultad legal y él tendrá que resolver si se compra o no y bajo qué condiciones. Pero esta Dirección de Compras Públicas sí tiene la competencia y la facultad para resolver todo el proceso completo, cosa que nunca tuvo el consejo. No era su competencia ni jamás se le presentaron al consejo materias con tanto detalle. Las actas dan cuenta de ello.

-¿Usted, como presidente del Honorable Consejo de Adquisiciones durante cuatro años y en vista de los antecedentes que hoy se conocen, se siente engañado?

-Sí, yo creo que sí. Efectivamente, no puedo negar que existió alguna colusión por parte de estamentos inferiores. Después, mirando las actas y viendo el trabajo que se hizo, evidentemente nosotros no teníamos cómo descubrir lo que se estaba a lo mejor tramando ante un estamento que no tenía competencia para escudriñar, (porque en) el Consejo de Adquisiciones, como órgano colegiado, no lo teníamos (esa facultad). Por supuesto que, como presidente que dirigía los debates, hay un grado de frustración respecto de una compra millonaria.

¿En qué etapa está el sumario interno, hecho por el general Julio Pineda, a partir de una denuncia que en febrero cumplirá dos años?

El sumario está cerrado. Está con vista fiscal y tienen que hacer los descargos las personas involucradas. No tengo conocimiento a cabalidad del sumario, porque no me corresponde, a menos que yo sea eventualmente instancia. Y en esa eventualidad sí voy a tener la capacidad de resolver lo que a mí me corresponda como general director. Es un extenso sumario del que  tiene conocimiento la Contraloría  y vamos a esperar su curso normal. Esperamos que se termine en el más breve plazo, pues lleva ya bastante tiempo.

-¿Hay algún plazo que usted estime para terminar la investigación interna?

Creo que el sumario debería demorar, si no hay mayor inconveniente, no más de cuatro meses.

Entre los ya sancionados está el comandante Ramiro Martínez Chiang, cuya expulsión se adoptó por dos razones que, a partir de la documentación que él expuso ante CIPER, parecen infundadas.

Se dispuso una desvinculación administrativa. No es una sanción disciplinaria que está condicionada al resultado del sumario administrativo. Es una normativa reglamentaria, avalada por la normativa legal, que la máxima autoridad institucional propone al Poder Ejecutivo: la desvinculación temporal o condicionada de quien aparece involucrado en asuntos que el sumario administrativo, a ese momento, establece que son graves. Ante este hecho corresponde pedir esta desvinculación condicionada, que queda sometida al resultado del sumario administrativo. Como el sumario administrativo se ha demorado, efectivamente el oficial pidió su reincorporación. Esa reincorporación la tiene que ver también el general director. Sobre la base de esos antecedentes que estoy pidiendo,  y que aún no tengo, resolveré. Ahora bien, si en el sumario administrativo aparece con una sanción que no sea la separación del servicio, yo tendría que solicitar al Ejecutivo la reincorporación de este oficial. El caso del comandante Martínez lo tengo pendiente en espera del dictamen que debe hacer el dictaminador actual, que es una persona que no ha conocido el sumario. Eso es importante, porque no está contaminado y, por lo tanto, tendrá que ver en su justa medida y proponer la sanción disciplinaria que realmente le corresponde a este oficial o absolverlo. Lo vamos a agilizar lo máximo posible.

-El fiscal del caso, el general Julio Pineda, dijo a CIPER que no entrevistó a generales. Estamos hablando de compras muy grandes dentro de una institución altamente jerarquizada ¿No cree que le resta validez a la investigación que no pesquise eventuales responsabilidades en el alto mando?

Bueno, esa es una función que le corresponde al fiscal y no está impedido de entrevistar a nadie en un procedimiento administrativo. Él tendrá que determinar o no determinar. Él actúa como fiscal administrativo y, respecto a la denuncia presentada, tendría que haber verificado el origen y cómo se produjo esta compra y ahí determinar las responsabilidades. Él ha estimado, como fiscal, en su esfera de competencia y atribuciones, que no había ningún grado de responsabilidad de otros estamentos y por eso, entiendo, que él no lo hizo (tomar declaraciones a generales). Como información a priori, él se centró en el origen mismo de donde se produjo esta especie de colusión supuesta y por eso seguramente ese fue su lineamiento. Ahora, lo revisará el oficial dictaminador que tiene las competencias para reabrir o mandar hacer las diligencias que estime que faltaron.

¿Y existe alguna sanción al fiscal si se comprueba que no se hizo todo lo que se debía hacer, o no se entrevistaron personas directamente involucradas?

Sí, si eventualmente existe una intención maliciosa para no haber involucrado a una persona que aparece evidentemente en el procedimiento administrativo, pero eso lo tiene que ver el dictaminador. Después, están los órganos superiores que tendrán que dirimir respecto al trabajo que él hizo, si lo hizo bien o mal. Pero tiene que haber una intención maliciosa para que se produzca un reproche administrativo.

Las fotos inéditas que grafican la descarnada violencia del centro “modelo” del SENAME

Ver galería de fotos del interior del centro de Sename en Tiltil

A 64 kilómetros de Santiago, justo al lado del Penal de Punta Peuco, separado sólo por un muro de los principales violadores de derechos humanos de la dictadura, se encuentra el centro de reclusión cerrada más moderno del SENAME: el Centro Metropolitano Norte de Tiltil. Allí residen hoy 88 jóvenes cuyos prontuarios hablan de su historial de abandono y violencia. Pero hasta hace sólo días eran 93. Daniel Ballesteros es uno de los cinco jóvenes que faltan. Y ya no regresará más. Fue asesinado a sus 17 años por sus propios compañeros de reclusión al interior del recinto. Por esa razón, otros cuatro jóvenes, a los que se investiga como autores de su muerte, fueron derivados a otros centros del SENAME. Pero hay una sexta persona que ya no está, aún cuando su huella está viva en las conversaciones de los internos. Es Juan Carlos Bustos (50 años), quien fuera su director hasta el jueves 28 de noviembre.

Juan Carlos Bustos con un grupo de jóvenes del Centro del Sename en La Cisterna.

Bustos fue despedido cinco días después del asesinato de Daniel Ballesteros. La muerte de uno de sus “regalones” puso fin a 19 años de una carrera funcionaria impecable. Una hoja de vida de la que todos hablan y alaban. Su tarea no era fácil. Sólo en Tiltil tenía a su cargo a 31 adolescentes condenados por robo con violencia y a otros 17 cumpliendo penas por homicidio. Entre estos últimos, algunos tienen a su haber hasta seis homicidios (ver historial de los jóvenes recluidos en Tiltil).

Daniel Ballesteros, en cambio, era un primerizo en la cancha delictual. Le dieron tres años por un robo con intimidación y en enero, es decir dentro de pocos días, optaría a la libertad condicional y podría volver a su casa en la comuna de Pudahuel, donde lo esperaba ansiosa su madre. Bustos pensaba que lo más seguro es que la obtendría, porque Daniel Ballesteros no sólo era cariñoso y alegre: tenía excelente conducta.

-Era mi regalón… Siempre que llegaba a la “Casa 2”, en la que vivía Daniel, enseguida se me acercaba y me decía: “Director, hagamos un gallito, si yo gano usted me da la libertad”. Nunca me ganó… -cuenta Juan Carlos Bustos, a quien se le llenan lo ojos de lágrimas y debe hacer una larga pausa antes de poder seguir hablando.

Hace solo cinco días –el jueves 28 de noviembre-, Bustos fue llamado por la encargada de personal del SENAME, quien le comunicó que por decisión superior a partir de ese momento se le ponía punto final a su contrato. Lo que Bustos no cuenta es que sus 19 años de trabajo en el SENAME se acaban y sin derecho a indemnización. Se va sin un peso. En estos días, además de refugiarse junto a su mujer e hijos, Juan Carlos ha revisado una y otra vez sus años en el SENAME. Intenta comprender qué hizo tan mal para que sus 19  años de trabajo con excelentes calificaciones terminen así.

En Pudahuel, en su modesta casa, la madre de Daniel Ballesteros busca también comprender. Eliana Pérez todavía no quiere creer que su hijo ya no volverá. Recuerda que tenía plena confianza en Juan Carlos Bustos, al que siempre le decía “¡cuídemelo!”, cuando cada quince días, con gran esfuerzo, se desplazaba hasta Tiltil para visitarlo. No puede entender que ya no escuchará la voz de Daniel, al que llamaba por teléfono cada día. Todo eso terminó al estallar una disputa por un celular que derivó en inaudita violencia.

-Cuando llegó la camioneta hasta mi casa y divisé al director Juan Carlos Bustos, creí que me habían traído de sorpresa a mi hijo… Y no, me venían a avisar de su muerte… Me ha dado mucha pena que lo hayan despedido. Lo llamé para disculparme por el trato que le di cuando me comunicó la noticia… Mi hijo lo quería -dice Eliana Pérez.

Bustos lo sabe. También está al tanto de que el motivo de la riña que culminó con la muerte de Daniel fue un celular, la mercancía que más se trafica en esos recintos de reclusión. El ex director de Tiltil conoce como nadie los secretos de los miedos que copan la vida de esos jóvenes y donde se origina la violencia que los invade en cada recodo. En su juventud quiso ser sacerdote y fue durante tres años seminarista. Cuando supo que ése no era su camino, estudió teatro y fue allí donde descubrió su vocación social al empezar a dar clases de teatro a jóvenes en riesgo social en La Legua. Fue en esa población donde lo reclutaron para trabajar en el SENAME. Corría el año 1994, un año que no olvida ya que a los pocos días de iniciarse en su nuevo trabajo le tocó enterrar a tres jóvenes.

-Yo llegué en 1994 a trabajar a un centro de reclusión del SENAME en San Bernardo. Mi aterrizaje fue turbulento. En los primeros días, unos jóvenes del centro encendieron unos colchones a modo de protesta y terminaron muriendo tres de ellos… En estos 19 años me ha tocado enterrar a unos siete adolescentes, pero Daniel (Ballesteros) es el primero que se muere en un centro donde yo era el encargado. Sí, estuve varias veces por dar un paso al lado. Muchas veces llegaba a casa y hablaba con mi señora, con mis hijos (los dos universitarios, cursando carreras para seguir los pasos de su padre en el servicio público) y les decía que estaba con ganas de dar un paso al lado, que las cosas así como estaban no iban bien. Pero no lo hice, porque quería sacar adelante un proyecto que, a pesar de que yo sabía que tenía un montón de cuestionamientos, igual se había echado a andar. Mire, al final, los que terminan pagando son los jóvenes privados de libertad.  Y eso es lo que te motiva a seguir, para que las cosas funcionen. Era el primero en llegar al centro y el último en retirarme…

CENTRO DE RECLUSION MODELO

La puesta en marcha del Centro Metropolitano Tiltil del SENAME se inició hace exactamente un año, en noviembre de 2012. Pero el diseño del que sería el centro “modelo” de la entidad se gestionó mucho antes, durante la administración del gobierno anterior y continuó bajo la supervisión de la actual ministra Patricia Pérez, cuando ella era subsecretaria de Justicia.

Celdas-habitaciones individuales con baño privado.

Las reuniones se sucedieron cada quince días y en ellas participaron la subsecretaria, el director del SENAME, seremis, abogados del ministerio, directores de centros y otros profesionales para debatir las dificultades que implicaba, por primera vez, dejar en manos de privados, a través de una licitación, la responsabilidad de la intervención de los menores del centro: el proceso de reinserción a cargo de terapeutas, sicólogos, educadores y asistentes sociales, todos los cuales asumen el trato directo y cotidiano con los jóvenes infractores y que debieran ser altamente calificados. Un punto sobre el que ya no había vuelta atrás.

-Al final, así se hizo. A pesar de los reclamos de los funcionarios del SENAME, cuestionamientos que yo también compartía. Pero nosotros sabíamos que poco y nada había que hacer frente a esa decisión política. Lo que quedaba era tomarlo como un desafío y poner una vez más lo mejor de nosotros –reflexiona Bustos.

Finalmente, la licitación determinó que la Corporación de Educación, Rehabilitación y Capacitación (CERCAP) tomara el control del nuevo centro de Tiltil con aproximadamente 70 profesionales que asumieron el área de intervención directa de los menores. Otros privados se instalaron con talleres de oficios y una escuela, los que pronto se transformaron en un centro de atracción para los jóvenes. De los 91 internos que registraba el centro en octubre pasado, 87 estaban matriculados en la escuela con una asistencia promedio de 52 %. “Si bien no tenemos a todos los jóvenes matriculados, estamos muy contentos con los resultados de los que asisten a clases ya que incluso hay jóvenes que rendirán la PSU”, comentó a CIPER, María José Vicencio, directora de la escuela.

Los talleres de oficios -licitados por el Centro de Formación Técnica La Araucana- también tuvieron óptimos resultados. Así, 81 jóvenes que cumplían condena en el centro de Tiltil pudieron capacitarse de lunes a viernes en cursos de Electricidad, Construcción, Soporte de Redes, Gastronomía y Técnicas Aplicadas de Artesanía. Los trabajos alcanzaron pronto un buen nivel de calidad, por lo que comenzaron a recibir pedidos del exterior.

-Los trabajos son pagados. Por ejemplo, toda la señalética del interior de la Clínica Alemana se hizo aquí. Y hay más: la escuela y los talleres se convirtieron en un lugar seguro donde los jóvenes internos se sienten lejos de los miedos que los envuelven en las casas residencia –cuenta Paula, una de las encargadas de talleres del centro.

Los miedos a los que se refiere Paula, y que impregnaban las casas residencia de Tiltil, fueron instalándose sin contrapeso, mostrando que algo importante fallaba en el área clave y la más compleja para la reinserción de estos jóvenes: la de intervención. Allí los problemas comenzaron de inmediato. Los testimonios recogidos por CIPER indican que, en gran medida, los problemas se originaron por la falta de experiencia de algunos de los asistentes sociales, educadores (diurnos y nocturnos) o sicólogos que debían tratar con alrededor de cien chicos con un historial difícil.

Los problemas y los estallidos de violencia se fueron acumulando y quedaron registrados en los informes diarios que recibía la dirección del SENAME. Hasta que el 11 de noviembre, doce días antes de que Daniel Ballesteros fuera asesinado, fue el propio director nacional, Rolando Melo, quien les comunicó a los principales directores de centros que la situación en Tiltil ya no tenía sustento por lo que se procedería a terminar el contrato con todos los operadores externos. Uno de los problemas álgidos que influyó en la decisión fue el hallazgo reiterado de estoques y otras armas hechizas que los jóvenes usaban en sus riñas e incluso para amenazar a un asistente social que trabajaba en Tiltil. El ex director Juan Carlos Bustos supo muy bien lo que estaba ocurriendo.

CIPER conversó a solas con varios de los jóvenes internos.

-Recuerdo que una vez incautamos unos estoques y de inmediato les dije a los encargados de las casas: ¿cómo ustedes no se han dado cuenta que se están fabricando esas armas? ¿Cómo no vieron desaparecer las patas de sillas y marcos de metal de las puertas? Es que el ingenio allá dentro es algo increíble: ¡cómo se las ingenian para hacer sus estoques! Hay internos que son verdaderos herreros y terminan haciendo armas punzantes de cualquier pedazo de metal. Lo más sofisticado que encontramos fue una cuchilla de una maquina de cortar pelo, la que fue soldada con plástico a un palo para usarla como una cortadora de metal –cuenta Juan Carlos Bustos.

La situación de Bustos era delicada. Si bien era el director de Tiltil, no tenía la facultad de ordenar nada a los aproximadamente 70 profesionales que trabajaban en intervención directa con los menores del centro. Para eso tenía un interlocutor: el director técnico nombrado por CERCAP.

Como ese modelo de reinserción en manos de privados no funcionó, el 11 de noviembre se decidió ponerle fin al contrato con CERCAP. Un convenio que se firmó en marzo de 2012, por un monto de $5.984.130.000 y que incluyó la tarea de reinserción para 200 plazas (de jóvenes infractores) durante cinco años.  Al día siguiente de la notificación que hizo Rolando Melo del fin de la intervención y control de centros por entes privados, el 12 de noviembre el SENAME llamó a concurso para proveer 49 vacantes de distintos profesionales para desempeñarse en el centro de Tiltil. Así, la entidad estatal cerró un capítulo que sólo alcanzó a tener un año de vida.

VIVIR Y MORIR EN TILTIL

Al interior del centro “modelo”, que ya no es tal, residen más de 80 jóvenes de los 527 privados de libertad que cumplían sus condenas en centros cerrados del SENAME al 1 de diciembre (otros 547 jóvenes la cumplen en centros semicerrados, a los cuales van sólo a dormir). El perímetro exterior es similar al de cualquier cárcel, con rejas y gendarmes que vigilan y controlan la entrada y salida de los visitantes. Pero al traspasar el ingreso, los gendarmes desaparecen y se abren espacios que en nada se asemejan a las cárceles que conocemos. Pasamos por los modernos e impecables talleres, las habitaciones individuales con baño, la cancha de fútbol, la escuela, la gran piscina (ver galería de fotos). Por su infraestructura y habilitaciones, la única semejanza con otra cárcel es con Punta Peuco, su vecina. La diferencia es que aquí hay jóvenes muy vulnerables que han delinquido y a quienes se debe rehabilitar; al lado, los presos son adultos condenados por torturas reiteradas, entierros clandestinos y varios homicidios en su mayoría.

La conversación con los jóvenes internos en el centro de Tiltil fue a solas, sin la presencia de ninguno de los directores o trabajadores del centro. Lo primero que impresiona es cómo pesa en ellos la incertidumbre sobre lo que viene. La salida del director Juan Carlos Bustos es para todos el inicio de cambios que violentan sus rutinas a un extremo que desconocen. Todos lamentan la salida de Bustos. No se refieren a él con palabras cómplices. Se palpa respeto y se repite una palabra: “El único que nos escuchaba y nos venía a ver”.

Mientras los escuchaba relatar sus historias personales, incluso por qué delitos estaban cumpliendo condenas, fue imposible no pensar en las fotos que sólo horas antes había descubierto en los facebook de ellos mismos y que dan cuenta del complejo clima que se vive allí dentro. Las siguientes fotos pueden parecer chocantes para algunos de nuestros lectores, pero creemos importante mostrarlas (tapando el rostro de los chicos para que no sean reconocidos), porque explican en parte los códigos que se manejan al interior del centro de Tiltil y la falla –o error- en los planes de reinserción aplicados por los organismos externos a los que se les entregó la intervención de los jóvenes internos en Tiltil.

 

FOTO 1: Fue tomada al interior de una de las celda-habitación de uno de los jóvenes. Atrás, se distingue a tres adolescentes, dos portan grandes estoques de metal con punta y filo. Los portadores de esas “armas” son llamados perros o soldados al servicio de un vivo (líder), rol que cumple el joven que se encuentra al medio de la foto, montado sobre otro interno a quien le mantiene su rostro aprisionado con una toalla y que recibe el nombre de perkins, mientras el vivo hace un gesto con el dedo mayor de su mano derecha. Los perkins suelen ser los jóvenes más vulnerables, de los cuales el vivo y los soldados terminan abusando incluso sexualmente. El vivo, por lo general, nunca aparece como conflictivo delante de los educadores o  interventores, suelen presentar una conducta excelente al punto que, en algunas ocasiones, cuando el interventor tiene poca experiencia, puede llegar a ponerlo como ejemplo ante los otros internos. Es exactamente lo que ocurre con el vivo de la foto: su excelente conducta le valió el beneficio de la salida para continuar sus estudios fuera del centro. Un buen día decidió no regresar y a los pocos días volvió a caer preso por un robo. Hoy está detenido en una cárcel de adultos ya que es mayor de edad.

 

FOTO 2: También está tomada al interior de una celda-habitación en donde uno de los internos, que hace la función de soldado o perro, porta y enseña de modo amenazante los estoques con los que debe defender al vivo. El código interno indica que el vivo les ordena que sean ellos los que guarden los estoques en sus propias celdas para quedar libres de toda sanción en caso de allanamiento. Los estoques les dan un “estatus” incluso a los llamados perkins, por lo que es común que éstos aprovechen la ocasión para sacarse fotos y así poder enseñarlas a internos de otras casas del mismo centro.

 

FOTO 3: Este joven era uno de los vivos de Tiltil (fue trasladado). Se fotografió en su celda-habitación con 19 laptop que poco antes había robado junto a otros internos del centro. Uno de sus soldados fue ayudado a escalar por una de las paredes externas de la biblioteca y se introdujo al recinto por un pequeño espacio abierto a modo de ventilación de no más de 30 centímetros de ancho, por donde sacó los laptop. La operación se hizo durante la noche de un sábado. Al día siguiente fueron sacados todos los computadores por las visitas sin que los gendarmes a cargo de la seguridad del recinto detectaran ni uno de ellos. Según los propios internos, este joven era muy temido en Tiltil por su personalidad agresiva y permanente maltrato con sus compañeros. Lo increíble es que él mismo subió esta foto a su facebook.

FOTO 4: La foto también fue tomada al interior de una celda-habitación, en la que se distingue a un joven que enseña billetes por un monto de $300 mil, según relató otro de los internos. El manejo de dinero al interior es otro de los instrumentos para obtener poder. “Con dinero puedes comprar seguridad si eres perro, o encargar cigarrillos, bebidas, ropa, todas cosas que puedes intercambiar a cambio de protección”, contó a CIPER uno de los internos de Tiltil.

Director de Logística de Carabineros confirma fallas de carros blindados que costaron US$3,5 millones

El domingo 25 de diciembre del 2011, mientras el país celebraba la Navidad, desde la Dirección de Logística de Carabineros salió firmada la orden de compra de 29 carros blindados Mahindra por trato directo con la empresa Automotores Gildemeister S.A. La adquisición significó un gasto público de US$ 3,5 millones. Seis meses después, los nuevos vehículos, elemento clave para la seguridad de los policías en caso de ataque con bombas molotov o armas de fuego, fueron recibidos en la institución policial. Un nuevo documento se firmó: todo estaba conforme para el pago.

No fue así. A poco andar se descubrirían graves falencias que hasta hoy han provocado dos investigaciones internas y sucesivas reparaciones de los vehículos que resultaron no estar blindados como lo exigían las bases técnicas. A ello se agrega el abrupto retiro de Carabineros del mayor Marcelo Lobos, uno de los primeros que alertaría sobre las fallas de los vehículos siendo jefe del Gope en La Araucanía.
La licitación para la compra de los 29 carros blindados se inició en 2009 y fue declarada desierta dos veces. Hasta que se optó por una licitación privada, la que fue visada por la Contraloría el 21 de julio de 2011. El trato directo con Gildemeister fue suscrito en diciembre y la orden de compra firmada el 25 de diciembre por el coronel Jorge Garrido Díaz, entonces subdirector de Compras Públicas de la institución policial.

Los primeros diez vehículos fueron entregados a Carabineros a comienzos de julio de 2012. Según un documento al que CIPER tuvo acceso, la recepción y el certificado de que todo estaba conforme a lo pedido fue firmado por el general Carlos Carrasco Hellwig, quien por esos días reemplazaba al director de Logística, el general Jorge Rojas Langer.

Los 19 blindados restantes los recibió entre el 18 y el 23 de julio de 2012 el general Rojas Langer, quien también estampó su firma en la recepción. Tres meses más tarde, en octubre, llegó desde la zona policial de La Araucanía hasta el despacho del director de Logística el primer informe de que la compra no se ajustaba a lo que se pedía para garantizar la seguridad de los policías en desplazamientos de alto riesgo.

En agosto pasado, CIPER publicó la investigación sobre las posibles irregularidades que pudieron afectar a esa licitación privada (“Carabineros gasta US$ 3,5 millones en carros blindados que tienen serias fallas de seguridad”). Los nuevos antecedentes obtenidos por CIPER confirman los errores en el proceso de compra y recepción de los 29 carros blindados, cuya reparación se ha convertido en un dolor de cabeza para Carabineros, al punto que podría afectar el proceso de calificaciones que en estos días llega a término.

¿QUIÉN PAGA LA REPARACIÓN?

La primera alerta que encendió la zona policial de La Araucanía respecto del blindaje de los vehículos y otras deficiencias, no provocó una respuesta contundente de parte del alto mando de Carabineros. Otras voces debieron sumarse a las quejas para que finalmente el problema se entregara al Departamento de Transporte. A partir de ahí se inició una dura negociación con Gildemeister para que la empresa asumiera la reparación de los carros con todos los gastos a su cargo. No fue tarea fácil. Mientras Transportes argumentaba que la empresa no cumplió con las bases técnicas, Gildemeister refutaba que la recepción de los vehículos fue firmada en julio de 2012 por dos generales, sin que se detectara ninguna anomalía.

De hecho, entre diciembre de 2012, fecha del primer informe de Transportes, y mayo de este año, no hubo ni un solo avance. Así lo grafica el informe emanado desde la Dirección de Transportes de la institución policial, al que CIPER tuvo acceso (ver informe Nº 1569, del 2 de mayo de 2013). El único vehículo Mahindra que hasta entonces se había devuelto a Gildemeister fue entregado a Carabineros seis meses después sin reparaciones estructurales.

Fue en otra área que las cosas evolucionaron y no para arreglar el problema. El mayor Marcelo Lobos, el primero que informó a sus superiores sobre las deficiencias que presentaban los vehículos blindados, debió irse a retiro en agosto de este año luego de un oscuro episodio con el general Rojas Langer (ver entrevista al director de Logística).

Fue precisamente en esos días de agosto que CIPER publicó su investigación sobre el proceso de compra y recepción de los carros Mahindra. La negociación entre Transportes y Gildemeister cambió de tono. Poco antes, la empresa hizo venir desde la India a ingenieros de Mahindra para que informaran respecto de la viabilidad de los cambios que pedía la institución policial. El primer efecto de esa visita fue que nuevamente uno de los jeep blindado se fue a reparación.

Había expectación el 9 de octubre pasado en el Departamento de Transportes de Carabineros (L-3). En el cuartel de calle Vivaceta 2.700, el coronel Patricio Carrasco y sus asesores técnicos esperaban la entrega del vehículo blindado J028, asignado a Fuerzas Especiales, esta vez reparado. No hubo festejo ni recepción definitiva. Los oficiales que lo revisaron concluyeron que aún falta por subsanar a lo menos siete observaciones. Al día siguiente fue nuevamente devuelto a Gildemeister.

Independiente del curso que siga la reparación de los 29 blindados, el proceso de su compra y recepción está siendo investigado ahora por la Contraloría. La denuncia por la adquisición de carros blindados que no cumplían con las bases técnicas del contrato de licitación privada fue acogida el 23 de octubre (Folio N°W001899/2013).

Uno de los puntos más importantes que deberá investigar el ente fiscalizador es por qué Carabineros aceptó la entrega de los 29 jeeps blindados Mahindra sin el certificado de blindaje respectivo. En el documento que presentó Gildemeister (de 21 páginas y en tres idiomas) no se menciona el punto clave (ver documento).

CIPER entrevistó al general Jorge Rojas Langer, director de Logística de Carabineros, para conocer su versión de los hechos. Cuando aún está pendiente el resultado de la investigación interna de la policía, Rojas afirmó: Se adoptaran las medidas que haya que adoptar. Nosotros no tenemos ningún reparo en tomar medidas, aplicar multas o devolver de repente material que recibimos”.

JORGE ROJAS LANGER
“LA ÚNICA REVISIÓN QUE ME CORRESPONDÍA ERA RECEPCIONAR LOS VEHÍCULOS”

-¿Cuál es la misión concreta del director de Logística de Carabineros, cargo que usted asume en diciembre de 2011?
Asesorar al alto mando y al general director en todo lo que se refiere a procesos de adquisición, arriendo, contrato, convenio de los materiales, insumos, vestuario, armamentos, munición y ganado que se requieren para Carabineros.

-¿Usted era el jefe de Logística cuando se firma el contrato de compra de carros blindados con la empresa Gildemeister (6 de diciembre 2011)?
No. Lo firmó el director de Logística anterior, mi general Eduardo Muñoz. Yo asumí el 17 de diciembre.

-Pero cuando usted asume el cargo revisa esa compra. ¿Cuándo revisa la licitación de los carros blindados?
El proceso de la compra de los jeeps blindados tenía dos pasadas por Contraloría y no requería de otra revisión. Nosotros teníamos que revisar una vez que recepcionáramos los vehículos. Era un proceso cerrado.

-Lo que hace la Contraloría, como usted debe saber, es visar lo que le informa la institución. Y una de las cosas raras que aparecen en los documentos que ustedes entregan, es que en agosto de 2010 la Dirección de Logística aprueba US$3,5 millones para la compra de carros blindados, y un año mas tarde se compran esos carros exactamente por el mismo valor.
No, porque precisamente es el presupuesto que existía para ello y esa oferta la respeta quien va a proveer el recurso. Si yo lícito sillones y el que me los provee los ofrece en 100, aunque el proceso se demore dos años me los tiene que vender en 100.

-Lo que sucede es que en agosto de 2010 el proveedor no era Gildemeister, ¿no es así?
No era, pero todos los que ofrecían carros, lo ofrecían en ese valor. El proceso es absolutamente normal, me refiero al proceso de adquisición de estos vehículos.

-Aunque existe una diferencia, porque en agosto de 2010 el dólar estaba a $509 y en diciembre de 2011 a $517.
Y podría haber estado más bajo también después…

-Por eso mismo, ¿cómo se explica que cuando se hace el presupuesto haya un precio y 16 meses más tarde el valor se ajuste exactamente a ese mismo valor?
No, la oferta es la que existe y ese proceso está completamente ajustado. La única revisión que me correspondía a mí después era recepcionarlo.

-Cuando usted recibe los carros blindados, ¿hace una primera evaluación de si efectivamente cumplen con las bases de licitación?
Así es, pero no la hago yo, el ente técnico es el que revisa si está de acuerdo a lo que se pidió.

-¿Cuál fue el resultado de esa revisión?
Que estaba de acuerdo a lo que se pidió. Posteriormente, en el uso de los vehículos aparecen algunas falencias o debilidades.

-Y si le digo que hay un error ahí, porque según las bases técnicas que recibimos vía Ley de Transparencia, y que están en el anexo al contrato, en las que se refieren al carrozado blindado, no se cumplen las bases técnicas…
¿Quién dice que no cumplen?

-Las bases técnicas. Otro ejemplo de cosas que no se cumplen: en las bases técnicas se dice que el motor debe tener un sistema de chapa blindada…
No tengo memoria de que diga como dice usted, pero le insisto, quien revisa esto es el ente técnico y es el que detecta cualquier situación distinta y se supera con el mismo proveedor.

-¿No se le aplica una multa al proveedor por entregar un producto que no responde a las características de la licitación?
Sí, por supuesto que sí, y si fuera una observación grave como dice usted…

-Es grave: no lo entregaron blindado como se pidió en las bases de la licitación.
Tenía piso y techo blindado.

Entrada de aire, que hace vulnerable al vehículo ante ataque con bomba molotov

-Y como había una diferencia importante con lo que se pidió, ésta debió haber sido descubierta por el técnico que recibió los vehículos.
Tiene razón, por eso hubo una investigación al respecto y se determinaron algunas situaciones de índole administrativa.

-¿Y de quién es la culpa: del técnico que recibió o de la empresa que entregó los carros que no correspondían a las bases?
Así como usted lo plantea, de los dos, los dos…

-¿Y se va a tomar alguna medida?
En eso estamos: reparando los vehículos, o sea, subsanando aquellas observaciones que se encontraron. Se adoptarán las medidas necesarias. Nosotros no tenemos ningún reparo en tener que tomar medidas o aplicar multas o devolver de repente material que recibimos.

-¿Quién paga la reparación? Porque les entregaron 29 carros blindados en agosto de 2012, y cuando asumen que éstos no cumplen con las exigencias de la licitación, ya están repartidos por todo Chile. ¿Quién carga con estos nuevos gastos?
La empresa.

-¿Y la empresa tendrá que pagar además una multa imagino?
Eso lo determinara el ámbito jurídico nuestro. Yo soy quien firma y hace las veces de contraparte, pero son los asesores financieros, jurídicos y  operacionales los que determinan lo que corresponde.

EL BLINDAJE QUE HACE LA DIFERENCIA

-¿Cuáles son los desplazamientos normales de un vehículo blindado de Carabineros?
Desplazarse en zonas urbanas, por vías despejadas.

-Pero si se presentara un problema de conflicto en la vía, y el carro ni siquiera es blindado, ya no serviría.
El blindado lo que tiene justamente es entregar la protección al carabinero en el marco de seguridad pertinente por si es atacado con armas de fuego, hasta cierto calibre, según las bases técnicas. Y el concepto de este vehículo era de zona urbana, como una medida…

-Claro, general, pero en ese caso preciso de ataque, el carro que les entregó Gildemeister no cumplía con esa función de seguridad al carabinero.
No, sí las cumplía.

-A tal punto no las cumple que al carro tuvieron que taparle la entrada de aire (encima del capot), que ningún vehículo blindado tiene porque deja un espacio de vulnerabilidad.

Sí las cumple, lo que pasa es que el uso de esos carros determina después que tiene esas falencias, debilidades, que están siendo subsanadas.

-Lo que significa que el carro que les entregaron no cumplía con las exigencias de blindaje para la seguridad de los carabineros.
Sí las cumple.

-General, usted me dice que las cumple para “desplazamientos normales”. Le vuelvo a preguntar: ¿cuáles son los desplazamientos normales de un vehículo blindado y cuál es la diferencia con un radiopatrulla?
El radiopatrulla en cualquier desplazamiento de su servicio puede ser atacado con armas de fuego, y los carabineros en su interior van a resultar lesionados. En un vehículo blindado eso no va a ocurrir, ofrece un marco de seguridad precisamente para lugares en que podría ser atacado con armas de fuego. Esa es la diferencia.

-Los nuevos carros blindados fueron enviados a La Araucanía. ¿No le parece al menos imprudente mandar estos vehículos sin haber detectado todas las fallas que tenían?
No me parece imprudente, porque en ese minuto en La Araucanía se requería de algo que le diera un mayor margen de seguridad al personal. Y el mando determinó mandar estos carros que ofrecen un mayor marco de seguridad para las armas de fuego. Y los enviaron.

-¿Con qué armamento se hizo la prueba de campo de los vehículos?
Con 9 milímetros.

-¿No con AK 47 como decían las bases?
No sé, yo no estuve presente en esa prueba, eso lo ven los estamentos técnicos: armamento y munición.

-¿Pero usted chequeó que esa prueba de campo se haya hecho?
Sí, en el informe final.

-Pero no recuerda el arma que se usó.
No recuerdo el arma que se usó. Nombro el arma normalmente usada por nosotros, pero si dice en las bases que debería ser utilizada esa arma (AK 47), así se hizo.

-General, ¿usted tampoco chequeó qué arma se usó?
No se trata de que yo revise eso, a mí me llega el informe de los estamentos técnicos que lo hacen. Nosotros llevamos más de mil procesos, si yo tuviera que constituirme en la revisión de los mil procesos…

-Veamos, otra de las cosas que no cumplen los vehículos respecto de lo que exigen las bases técnicas es el ducto de combustible…
Está siendo subsanado por la empresa.

-Imagino que esto después traerá una sanción no sólo a la empresa proveedora, sino también al técnico que revisó la entrega de los carros.
Tendrá que ser así.

-¿Quién fue el técnico que hizo esa revisión?
Son los ingenieros…

-¿Cuántas personas participan en este chequeo para confirmar que lo que se compró corresponde a lo pedido?
Depende precisamente del elemento, en este caso puntual tiene que haber estado Fuerzas Especiales, el Departamento L-3 (Transportes) y el Departamento L-5 (Municiones).

-Las fallas en la caja de cambio y embrague, ¿sabe a qué se deben?

Una vez que los carros estaban en uso se cambiaron los discos de embrague de todos.

-Una precisión: el carro que les entregó Gildemeister, ¿es blindado o es un vehículo al que se le acopló un carrozado blindado?
Por supuesto que es un vehículo normal que tiene carrozado blindado.

-¿Por qué Carabineros compra un vehículo blindado a una empresa que no tiene como rubro la venta de vehículos blindados? Porque Gildemeister no vende vehículos blindados.
Los vehículos que nos vende son blindados.

-Además de problemas con la entrada de aire en el capot y la tapa de combustible, las manillas del carro que les entregaron se pueden abrir por fuera. ¿No le parece raro?
Ya, pero el Carabinero la saca y la guarda adentro del carro.

Las manillas deben ser retiradas, para evitar que el vehículo sea abierto desde afuera.

-¿No es un factor de inseguridad para el carabinero que va dentro del vehículo que éste se pueda abrir por fuera y que para subsanarlo deba sacar la manilla y guardarla en el bolsillo?
Le insisto: no recuerdo las bases técnicas en su detalle. Alguna motivación lógica debieron haber tenido usuarios y técnicos en ese minuto. Yo no estaba presente cuando decidieron sacar las manillas. Pero esa es una de las cosas que están dentro de las que hay que reparar.

-Lo que significa que finalmente tampoco sirvió eso de acomodar manillas extraíbles.
Usted compra un auto y lo ve espectacular, y cuando lo está usando se da cuenta que hay varias cosas que reparar. Eso fue lo que pasó.

-Pero esta no es una compra cualquiera: involucra un gasto de US$3,5 millones de dinero público.
Sí, en un proceso que viene de 2009.

-Con mayor razón se debió tener cuidado antes de recepcionar carros que presentaban fallas.
A mí lo que me interesa que le quede claro es que nosotros, todos los que trabajamos en esta institución, ponemos nuestra mejor disposición y esfuerzo para hacer las cosas como corresponde. Cuando hay errores nos esmeramos en superarlos. Cuando ese error significa que alguien no hizo lo que tenía que hacer y hay que sancionarlo, se le sanciona. Y si alguien no hizo lo que tenía que hacer en beneficio personal, damos cuenta al tribunal que corresponde y no tenemos ningún empacho. Yo no aparecí aquí como general de un día para otro: fui aspirante, teniente, subteniente y llegué aquí después de 35 años.

-Precisamente, el hecho que lo hayan puesto aquí después de la salida del general González Theodor, a raíz de que se detectaron varias irregularidades, hace más grave la compra de estos vehículos que se muestran en la revista institucional como de última generación y no lo son.
¿Usted vio el presupuesto que teníamos para comprarlos? ¿Sabe cuánto cuesta un vehículo blindado?: entre US$600 mil y US$800 mil. Con el presupuesto que teníamos nos hubiera alcanzado para cinco vehículos. ¿Sabe por qué se compraron 29 vehículos?, porque son 29 patrullas las que van a tener la seguridad de que van a poder enfrentarse a situaciones difíciles.

-Pero son 29 vehículos que hoy no se pueden usar hasta que sean reparadas todas las fallas que presentan. Por lo que hasta entonces van a estar parados.
No, no están parados. No hay ninguno que esté parado. Se van a ir sacando rotativamente para ir superando las debilidades que tienen.

-General, ¿no le parece que las numerosas fallas detectadas en el uso de los carros, después de que ya habían sido recibidos, es algo que no puede ocurrir en su institución?
Mire, obviamente es en el uso que van a aparecer cosas que es imposible saberlas antes de usarlos.

-Eso se puede aplicar a fallas como la de una luz de freno, pero que el vehículo que se compró como blindado no traiga el motor blindado…
Debo insistir en que se hicieron pruebas balísticas. Obviamente, no puede dispararle en cada milímetro del vehículo para hacer la prueba balística, pero el vehículo es blindado y ha sido útil: ha salvado de lesiones o muerte a algunos de nuestros carabineros. Un objetivo cumplido. Además, no hay ningún vehículo que esté detenido, malo o fuera de circulación. Están en uso. Es más, trajimos de vuelta estos vehículos de La Araucanía y les mandamos los anteriores que tenían y que eran blindados, y ahora hemos tenido que volver a enviarles estos nuevos carros (Mahindra) porque el antiguo no da el mismo resultado. Están volviendo los Mahindra a La Araucanía, porque los prefieren.

-¿Y cómo están solucionando ellos el problema de la entrada de aire?
Lo que pasa es que la entrada de aire es en caso de un ataque con molotov, lo que ocurre en manifestaciones urbanas, pero el vehículo es seguro, el personal no va a ser lesionado al interior de ese vehículo.

-¿En qué momento usted es informado de la vulnerabilidad que presentan estos vehículos blindados?
En octubre de 2012 creo, por el jefe de zona de La Araucanía, el general Iván Bezmalinovic, con el informe que había hecho el mayor Lobos y otro de la zonal de mantenimiento de vehículos. Ahí me ponen en conocimiento de estas situaciones que habría que tratar de superar. Nosotros lo informamos a Transporte, desde donde se empieza a tomar contacto con la empresa. Vinieron hasta de la India los ingenieros a ver el vehículo para poder superar los problemas. Y como le digo, hoy día ya se subsanaron las falencias y debilidades en un primer vehículo.

-¿Ya está reparado el primero de los de los 29 carros blindados? ¿Cuánto tiempo demoraron?
Un mes. Y se va a hacer una rotativa con todos los vehículos para poder superar las falencias o debilidades que estaban detectadas en el informe a través del uso.

-General, usted dice que toma conocimiento de los problemas que presentaban los vehículos por el informe que recibe y que hace el mayor Marcelo Lobos, quien fue sancionado por esto.
No, el mayor Lobos no ha sido sancionado, se retiró. Y el informe no es del mayor Lobos, es del jefe de zona de La Araucanía quien me informa a raíz del informe que el mayor Lobos le hizo a él, además del informe que recibe de la zonal de mantenimiento y de usuarios.

-¿Está de acuerdo con el mayor Marcelo Lobos en que la compra de los vehículos blindados estuvo mal hecha?
No, desde el momento que están en uso y han permitido que las patrullas que salen en ellos hayan regresado ilesas, es un objetivo cumplido. Si mando a una patrulla de carabineros a un riesgo de armas de fuego y me matan o lesionan a un carabinero, no tendría el objetivo cumplido.

UN EPISODIO MUY PERSONAL

– ¿Quién inició la investigación contra el mayor Lobos por sus afirmaciones acerca de la compra de los vehículos Gildemeister?
La Zona Metropolitana de Carabineros.

-¿Cómo se entera usted de lo que dijo el mayor Lobos y que mereció una investigación interna?
Tal como lo señala en su reportaje (ver reportaje de CIPER), en esa época un hijo mío trabajaba en la 17ª Comisaría de Las Condes, y cuando lo escucha, le representa al mayor Lobos su molestia. Porque el mayor Lobos no sólo dijo que los vehículos estaban malos, sino que dijo que le interesaría conocer al tal por cual que firmó la compra. Ahí mi hijo le dijo: mi mayor, el tal por cual que firma, lo hizo porque los estamentos técnicos, los asesores jurídicos y operacionales le dijeron que así lo hiciera, y no es un tal por cual. Y se retiró. Después, en la casa, mi hijo me contó lo que había pasado. Yo le dije que diera cuenta a su mando. Y me señaló que al momento de ocurrir el hecho estaban presentes dos oficiales superiores a quienes él estimaba mucho y que pensaba que no era lo más prudente que él diera cuenta. Fueron esos dos capitanes los que dieron cuenta.

-¿Y usted citó a esos dos capitanes?
No, yo llamé al capitán Juan Reyes y le pedí que viniera a mi oficina. Vino con el capitán Baris Ratkevicius, al que también conozco pues jugaba basquetbol con él, y les dije que mi hijo iba a dar cuenta a su mando de la situación ocurrida con el mayor Lobos y en la cual ellos dos estaban presentes.

-Pero usted mismo ha dicho que su hijo le explicó por qué no iba a dar cuenta…
Pero yo a mi hijo le puedo ordenar que dé cuenta, a ellos no. Porque si tu hijo está presente cuando te tratan a ti de cualquier cosa…Además, Lobos no solo hablaba de esto, hablaba de otras situaciones que están contenidas en nuestro reglamento de disciplina: la murmuración o la falta de respeto a los superiores, la divulgación de noticias del servicio sin la autorización de un superior, el trato irrespetuoso. Y más encima con varios agravantes que también están contenidos en el reglamento de disciplina: la antigüedad, el hacerlo premeditadamente y en presencia de subalternos… Tenía cinco agravantes. Esa es la situación que investiga la zona, no yo.

-¿Usted le dijo al capitán Reyes que debía hacer un informe de los dichos del mayor Lobos?
No, yo a él no le podía decir nada. Lo único que le dije fue que mi hijo daría cuenta de lo ocurrido al día siguiente. Y el capitán  Reyes dio cuenta porque sabía que él iba a quedar al medio y porque le correspondía hacerlo, no porque yo se lo ordenara.

-En su declaración los capitanes niegan los dichos que relató su hijo…
No la niegan: no la recuerdan.

-¿No cabe la posibilidad de que su hijo mintió?
No, ¿por qué interés? Si no conocía al mayor Lobos ni yo tampoco. El que no recordaran es distinto a decir “no fue así”. Desconozco en que está este sumario.

-¿No incurrió en abuso de poder al llamar a esos dos capitanes a su oficina siendo usted un oficial superior?
No, en absoluto, porque conozco a uno de ellos y lo único que hice fue decirle que mi hijo iba a dar cuenta. Conozco al capitán Reyes, fue instructor de mi hijo, lo cité para preguntarle si mi hijo había dicho la verdad.

-¿Y le confirmaron que su hijo decía la verdad?
Sí.

-¿Por qué después no dijeron lo mismo en la investigación?
No lo sé, no es mi investigación. Lo único que sé es que no han negado lo que dice mi hijo. Y lo sé por mi hijo, porque lo carearon con él.

El mayor Marcelo Lobos, se acogió a retiro el 1 de Agosto del 2013.

-Al final de la investigación, el mayor Marcelo Lobos no fue sancionado. Lobos fue durante nueve años jefe del Gope en La Araucanía. Sus compañeros dicen que es una gran pérdida para Carabineros. ¿No piensa igual?
Bueno, el mayor se fue solo, entonces tendrían que sancionar a mi hijo fíjese… Y por los antecedentes que tengo yo, eso no puede ser, porque tengo la versión de los tres que estaban presentes cuando el mayor Lobos habló y los tres me contaron lo mismo.

Saque sus conclusiones. Ahora, esa investigación no es mía, es de la Zona Metropolitana y el mayor Lobos se fue solo. Él tiene derecho a elegir, aquí en Carabineros no hay nadie irremplazable…

-¿Es efectivo que después que apareció el reportaje de CIPER informando de las deficiencias de los vehículos blindados, el general Jorge Vidal Varas, director de Compras Públicas de Carabineros, llamó a todos sus subalternos e hizo un acto de “reparación” por la ofensa cometida con usted?
Bueno, nosotros nos juntamos todos los meses y celebramos al que está de cumpleaños o si alguien tuvo un hijo, y en esa junta mensual efectivamente mi general Vidal dijo, representando a todos: “Mi general, sepa que si ha pasado un mal rato todos sabemos quién es usted y confiamos en usted”.

-¿El general Vidal sabe todas las fallas que tienen los carros blindados respecto de lo que se exigía en las bases técnicas?
Él llegó este año a la Dirección de Compras de Carabineros… Pero si aquí no hay encubrimiento ninguno, ¿encubrimiento de qué? Si tengo que dejar mi puesto o irme a retiro, lo tengo que hacer por responsabilidad de mando, pero en este caso puntual no hay ninguna. Lo que veo es una mala intención de un tercero que le cuenta cosas a usted y no entiendo por qué…

-¿Está seguro general, de que ha tomado todos los resguardos a los que su cargo lo obliga respecto de la compra de estos vehículos?
Todos los resguardos los hemos tomado. Por supuesto que hemos descubierto falencias, hemos superado falencias. Y dentro de las que hemos descubierto no hay ninguna de gravedad, porque hemos tenido revisiones de Contraloría, de nuestra Inspectoría General… Nada es perfecto. Siempre vamos a tropezar en algo, pero nuestro trabajo está direccionado a no tropezar, o por lo menos no tropezar con la probidad. A mí no me están investigando.

 

La dolorosa ruta judicial que recorren los niños abusados sexualmente

Hacía poco que Alejandra había llevado por primera vez a E.M.M., su hija de siete años, a una psicóloga. Después de haberla dejado un mes con el padre, notaba a la niña extraña. Durante el día se chupaba el dedo, hablaba como guagua, estaba irritable y muy desobediente. Por las noches tenía tanto miedo de estar sola que las pesadillas no la dejaban dormir. Era febrero de 2012 cuando después de un primer encuentro, la profesional le dijo a la madre que había detectado baja autoestima y extrema sensibilidad en la menor, que tendría que verla de nuevo.

Pocos días después, Alejandra le hizo una broma a E.M.M. mientras veían juntas en su casa una película. Nunca olvidó lo que le respondió la niña: “No me gusta que me hagas bromas ni que el papá me muerda el potito”. Alejandra no supo qué hacer ni qué decir. En silencio escuchó a su hija decir que a veces su padre le pedía a ella que le mordiera el trasero. Optó por no decir nada y siguieron viendo televisión.

En la siguiente sesión con la psicóloga, la niña le contó que no quería ver a su padre porque no le gustaba que la tocara, y que aunque ella le pedía que no siguiera, él igual la tocaba. Solo después relataría que uno de los juegos de su papá que menos le gustaba era cuando jugaba a que sus dedos eran “un gusanito” que la recorría y al final se metía por su vagina y su ano.

El 6 de marzo de 2012, el mismo día que la psicóloga le entregó un preinforme psicológico de su hija, Alejandra fue a la 16ª Comisaría de Carabineros de La Reina. Ya no había vuelta atrás. Apenas firmó la denuncia contra su ex esposo, dio el primer paso para que E.M.M. ingresara a un engorroso sistema por el que sólo ese año transitaron 32.327 niños en todo el país. Ése fue el número de menores que durante 2012 fueron derivados a las unidades de protección de víctimas y testigos del Ministerio Público, por denuncias de delitos sexuales o violencia intrafamiliar, según informó el fiscal nacional Sabas Chahuán en su Cuenta Pública 2013. Al igual que ellos, E.M.M. comenzaba un largo y duro proceso judicial que, por su estructura, la obligaría a revivir sus peores recuerdos una y otra vez.

CIPER investigó cada una de las etapas en la ruta que siguen los niños cuando ingresan al sistema judicial por abuso sexual: la denuncia, los interrogatorios, los peritajes y el juicio. Un largo y tortuoso camino que los menores deben transitar por comisarías, fiscalías, el Servicio Médico Legal (SML) y Juzgados de Familia, en un sistema que pareciera estar estructurado, más que para protegerlos y hacer justicia, para volver a vulnerar sus derechos. El túnel incluye también la posibilidad de que el menor deba pasar por algún centro del Servicio Nacional de Menores (SENAME), donde como ya se ha comprobado, pueden ser víctimas de nuevos abusos (ver reportaje). Lo trágico es que la principal causal de ingreso a esos hogares es maltrato grave y/o abuso sexual (42,1%).

La primera etapa de esa ruta comienza con una denuncia, como la que presentó la mamá de E.M.M. en Carabineros, en marzo de 2012. Ese día la niña de siete años comenzó su travesía por un sistema que aún la tiene a la espera de un juicio oral.

EL ABUSO QUE SE REPITE

La victimización secundaria es una de las fallas graves que presenta el sistema judicial chileno frente a los abusos sexuales de menores, las que se traducen en un choque constante entre las garantías procesales de los imputados y los derechos de los niños como víctimas. Desde que se inicia el proceso con una denuncia, el niño, independiente de su edad, deberá relatar al menos siete veces qué le hicieron, quién se lo hizo, cómo se lo hicieron, cuándo se lo hicieron, dónde se lo hicieron y cuántas veces se lo hicieron. Primero a sus padres y luego a la policía, al fiscal, al médico, al psicólogo y al juez. Y cada vez le preguntarán más detalles.

-Como Ministerio Público lo que más nos preocupa -e intentamos evitar en los menores víctimas de abuso- es la “victimización secundaria”, una de las grandes falencias que tiene el sistema. Si a un niño lo haces hablar una, dos, tres o cuatro veces sobre lo mismo, nadie puede sostener que no se están vulnerando sus garantías y derechos. Ese es uno de los puntos de inflexión que tenemos que tener en cuenta. Porque a pesar de que Chile firmó la Convención de Derechos del Niño, no siempre se respeta –dijo a CIPER la ex fiscal Patricia Muñoz, actual directora de la Unidad de Delitos Sexuales y Violencia Intrafamiliar de la Fiscalía Nacional.

El niño será sometido también a duros exámenes médicos para determinar si hay marcas del delito en su cuerpo: alguna herida, algún moretón o cicatriz que prueben su relato. Porque sus dichos estarán siempre bajo un manto de duda. Entonces, deberá ser consistente en cada una de las instancias del proceso. Se elaborarán informes periciales psicológicos que dirán si es creíble o no. Luego tendrá que defender todo lo que ha dicho frente a un magistrado en un juicio oral y convencerlo de que dice la verdad. Lo mismo tendrán que hacer los profesionales que elaboraron los informes periciales. Para ese momento, lo importante ya no serán los informes en sí, sino la capacidad de transmitirle al juez la seguridad de que son certeros. Pero como también las partes pueden pedir contra peritajes a un experto externo, el niño deberá pasar una vez más por todo el proceso, salvo que el magistrado lo impida.

Pero eso no es todo. De acuerdo a los registros públicos, es muy probable que a pesar de todo ese traumático proceso al que ha sido expuesto el menor, el veredicto judicial no encuentre culpables.

Desde enero de 2011 hasta junio de 2013, de acuerdo a una publicación de La Tercera, de las 39.639 agresiones sexuales contra menores que investigó el Ministerio Público, sólo 4.935 acabaron en condena en tribunales. Es decir, el 12,4%. Y factores hay varios. En la fiscalía señalan que el bajo número de sentencias condenatorias tiene que ver con los cuestionamientos a los organismos auxiliares de la justicia que participan en las pericias. El senador Patricio Walker (DC) dice que también influyen la alta rotación de fiscales y la falta de estándares científicos que hagan de los peritajes procedimientos 100% confiables. En el Servicio Médico Legal (SML) dicen que falta especialización, que las condiciones en que llegan los niños no son las óptimas y que es muy difícil comprobar un delito que suele no dejar huellas ni testigos. Otros señalan la falta de coordinación entre los Juzgados de Garantía y los Tribunales Orales. Mientras, los abusos sexuales a niños aumentan.

RELATOS EN DUDA

Los días pasaban, pero parecía que la acusación por abuso sexual que la mamá de E.M.M. puso contra su ex pareja no avanzaba y se había convertido en una más de las 6.537 denuncias que registró el Ministerio Público durante 2012 por abuso sexual “a menor de 14 años”. Un delito que aumentó un 31,5% respecto del año anterior. El 13 de marzo Alejandra fue junto a su abogada a pedir audiencia al Centro de Medidas Cautelares de los Juzgados de Familia de Santiago. Solicitó una orden judicial para impedir que su ex marido se acercara a su hija. Se la denegaron. Lo único que consiguió fue una orden que emitió un fiscal especialista en delitos sexuales para que Carabineros realizara rondas periódicas en su casa por 30 días y con “contacto telefónico preferente”.

En el Ministerio Público existe un protocolo para actuar en casos de delitos sexuales que se distribuyó en todo el país en marzo de 2009. El instructivo con los criterios para actuar frente a ese tipo de crímenes, señala, entre otras cosas, las diligencias que los fiscales deben efectuar en sus investigaciones. Después de recibir la denuncia, donde sólo aparecen los datos de la víctima y las circunstancias del hecho, lo primero es la toma de la declaración. El instructivo indica que el fiscal deberá tomar las “medidas necesarias para que la víctima preste la menor cantidad de declaraciones posibles, evitando la repetición innecesaria de esta diligencia”.  Algo que en el caso de los niños no ocurre.

-Lo que hace el sistema es instrumentalizar a los niños que han sido víctimas de un delito sexual. El niño que devela una situación de abuso se arma de coraje y valor para contarle el hecho a un adulto que supuestamente lo va a proteger. Pero entra al sistema y se ve enfrentado a un desequilibrio y a una desigualdad, ya que él, a sus 4, 6 ó 12 años, debe asumir gran parte de la carga probatoria. Cuando decide hablar, el niño da por hecho que el sistema judicial lo va a proteger y contener, pero por el contrario, lo cuestiona –dice la abogada Paulina Solis, subdirectora de la Asociación Chilena Pro Naciones Unidas (ACHNU).

Dos semanas después de haber puesto la denuncia, el 22 de marzo de 2012, el fiscal citó a la niña E.M.M. y a su madre a la Fiscalía Local de Las Condes. Esa mañana, la niña debió recordar y relatar con extremo detalle en un lugar ajeno e intimidante. Frente a la fiscal y una psicóloga de la Unidad Regional de Atención a Víctimas y Testigos (URAVIT), tuvo que contarlo todo: los toqueteos, lo del “gusanito”. Y debió precisar dónde dormía cuando se quedaba con su padre, el tipo de pijama que usaba y cómo el hombre metía su mano por debajo de su ropa.

Para que el sistema judicial considerara creíble su relato, no bastaba con la declaración de la niña. Se necesitaba que entregara pruebas.

Según explica Patricia Muñoz, siempre está la posibilidad de que el relato de un menor haya sido impuesto, inoculado o intencionado por un adulto. Así ocurrió en el caso de M.I.M., una pequeña de tan sólo cuatro años que llegó a fines de 2012 a la oficina de la psicóloga forense y perito de la Corte de Apelaciones de Santiago, Verónica Gómez, diciendo que su papá le pegaba y que no quería estar con él. Lo decía de entrada, sin que nadie se lo preguntara, casi de forma automática. La niña llegó ahí llevada por su madre, sin ninguna orden judicial, para que fuera evaluada y se acreditara un supuesto abuso sexual por parte de su ex pareja. Pero el resultado no fue el que esperaba la mamá de M.I.M.

La profesional evaluó tanto a M.I.M. como a sus dos padres, y logró acreditar que la niña sí presentaba indicadores de abuso, pero no por parte del progenitor, sino que del abuelo materno. De hecho, el informe dice que cada vez que se le preguntó por el abuelo, la niña evitó responder y se tocaba la entrepierna. También menciona el juego que jugaba con su abuelo y que ambos llamaban el “Hombre Araña”, el que implicaba “apoyar o introducir los dedos de un otro en la vagina”. Además, el informe concluye que habría sido la mamá de la menor quien le habría dicho lo que tenía que decir contra su padre. A eso se le llama “alienación parental”. La misma conclusión que ya había arrojado otro informe psicológico del Centro Nacional de la Familia (CENFA) y que derivó en una denuncia por abuso sexual contra el abuelo en la Fiscalía Oriente.

Para evitar que uno de los padres siembre sobre su hijo la idea de que el otro es “malo” y ha cometido abusos, el sistema judicial chileno parte de la base de que el niño, por el hecho de ser niño, está mintiendo. De allí que, para que una denuncia de abuso sexual a un niño llegue a juicio, los tribunales exigen pericias médicas y psicológicas que permitan determinar la credibilidad del menor. Tanto por la consistencia de su relato como por las eventuales secuelas en su cuerpo. Ese es el paso que sigue a la toma de declaración de acuerdo al instructivo del Ministerio Público. Comienza así la segunda etapa del proceso judicial, quizás una de las más traumáticas para los niños y la más compleja para acreditar la existencia del delito: los peritajes médico legales.

LAS DEFICIENCIAS DEL SML

Un día de octubre de 2013, C.S.L., de 9 años, llegó junto a sus padres a la 18ª Comisaría (Ñuñoa). Poco antes le había confesado a su mamá que había sido abusado por uno de sus tíos. El carabinero tomó nota de la acusación y ubicó al fiscal de turno, quien dio la orden para que fueran de inmediato al SML, tal como lo indica el instructivo del Ministerio Público (“con la mayor prontitud y urgencia, e incluso antes de tomarle declaración”). Como los trámites en la comisaría se extendieron durante casi toda la tarde y los policías no contaban con un vehículo disponible para llevar a la familia hasta Avenida La Paz Nº 1012, recién pasada la medianoche el niño llegó al SML para hacerse los exámenes médicos.

Servicio Médico Legal, Santiago

Escoltado por sus padres, C.S.L. ingresó cansado, con hambre y casi dormido a la fría sala de espera, donde constantemente hay personas en duelo reciente. Una secretaria sería la encargada de explicarles en qué consiste el examen. Frente a todas las demás personas que estaban allí, los padres del niño firmaron la autorización. Después de un rato esperando, el ginecólogo de turno los hizo pasar al único box de atención para peritajes por delitos sexuales. Fue entonces que el niño le dijo lo mismo que le había dicho a sus padres y al carabinero que le tomó la denuncia: que el abuso por parte de su tío había ocurrido hacía más de un año.

-Evidentemente no encontramos ningún rastro, ya que es muy poco frecuente encontrar algo cuando ha pasado tanto tiempo. Diría que de cada 100 casos que nos llegan, entre cinco y siete viene con secuelas. En las niñas, la recuperación de lesiones vaginales o anales es increíble. A una niña lacerada, uno la vuelve a periciar una semana ó 10 días después, y ya no hay rastros de la lesión. Ahora bien, los jueces y los fiscales esperan que las pruebas sean evidentes e irrefutables, casi que saques esperma del niño abusado, la que indique quién es el agresor –cuenta el médico.

Como existía una orden del fiscal, y no hay ningún instructivo sobre cómo proceder en ese tipo de casos, la pericia igual se llevó a cabo según el protocolo, a pesar de que el médico sabía que no encontraría ninguna huella del abuso. Aún así le pidió a C.S.L. que le relatara de nuevo cómo, cuándo y dónde había sido abusado por su tío. Después le practicaría el examen clínico, el que se divide en dos partes: una general y otra segmentada.

La primera consiste en una revisión general del cuerpo del niño, desde la cabeza hasta la pelvis, en busca de alguna lesión provocada por la agresión sexual: escoriaciones, erosiones, hematomas, contusiones o cualquier otro tipo de lesión. También incluye una apreciación del médico de su estado mental: si sufre angustia, bloqueo emocional o pánico, entre otros. Luego viene la segunda parte: el examen segmentario, que es mucho más específico e invasivo. Éste incluye, en el caso de las niñas, la revisión ginecológica que determina la presencia de lesiones traumáticas en la región vulvar y el himen. En el caso de los varones, se incluye un examen genito-urológico para detectar posibles lesiones en el pene, el prepucio, el escroto o los testículos. Por último, a los menores de ambos sexos se les practica un examen proctológico en busca de heridas anales.

En 2010 y según estadísticas del Centro de Atención a Víctimas de Atentados Sexuales (CAVAS), en Chile se cometía un promedio de 20.000 abusos sexuales al año, aunque de ellos sólo se denunciaban cerca de 4.500. Desde entonces, ambas cifras no han hecho más que aumentar (en el primer semestre de 2013, las denuncias tuvieron un alza de 10%). Como todos los establecimientos de salud públicos o privados están facultados para periciar delitos sexuales, gran parte de los exámenes, sobre todo cuando se trata de personas del sector socioeconómico alto, se realizan en centros privados. Aún así, la mayoría de las veces los informes que tienen más peso frente a un juez siguen siendo los del SML.

Sólo en Santiago, entre 2011 y 2012, se registró un aumento del 30% en la cantidad de peritajes realizados en el SML por violencia sexual. Esa sobrecarga ha afectado la calidad del trabajo de ese servicio público que funciona las 24 horas del día, lo que se suma a otros problemas que ponen en duda el resultado de los peritajes que se presentan como pruebas en los juicios.

Un ginecólogo del SML explicó a CIPER que desde que llegó a ese servicio nunca tuvo una reunión de equipo ni discusión de casos. Eso fue hace más de cuatro años y desde entonces ha ido aprendiendo en el camino de sus colegas que tienen más experiencia, especialmente de los técnicos paramédicos. También cuenta que, la mayoría de las veces, y dado el recorrido que debe hacer el menor desde que hace la denuncia ante la policía, los fiscales de turno terminan derivando al menor que dice haber sido abusado en la madrugada. “Llegan al box para que hagamos el examen pericial cansados, sin haber comido y casi durmiendo”, dice uno de los médicos del SML, y agrega: “Esto merma el desempeño del perito, pero aún más importante, aumenta la revictimización de los menores y la ansiedad de sus cuidadores, que muchas veces ingresan con el convencimiento de que aquí se les entregará algún resultado preciso de lo que ocurrió”.

Otro aspecto que entorpece las facultades del SML para determinar si hubo o no abuso tiene que ver con las herramientas que le entrega la ley. Como depende del Ministerio de Justicia y no del de Salud, los peritos no pueden realizar pruebas para detectar posibles infecciones de transmisión sexual (ITS). En los casos de niños en los que no se registran lesiones, sería de gran utilidad, ya que permitirían revelar sin lugar a dudas la existencia de abuso. Pero para obtener ese examen, el fiscal debe solicitarlo a un centro de salud, lo que implica para el menor otro trámite que le recuerda que fue abusado.

Como era de esperar, a C.S.L. no le detectaron ningún rastro físico de abuso. En cambio, cuando E.M.M. fue junto a su madre al SML en marzo de 2012, le realizaron un examen genito-anal que sí entregó antecedentes que servirían como prueba. Le revisaron sus genitales y la hicieron apoyarse en los codos con la cola hacia arriba (posición genupectoral) para observar si tenía lesiones en el ano. Cuando al iniciarse el procedimiento le preguntaron si sabía por qué estaba allí, la niña de siete años respondió que fue porque su padre le tocó su “potito”. El peritaje arrojó por resultado un “desgarro incompleto del himen, explicable por lo relatado por la menor”. También hubo una sugerencia para el fiscal: ordenar un peritaje psicológico. Ahora E.M.M. tendría que pasar a la tercera etapa de esta ruta.

ES MENTIRA HASTA QUE SE PRUEBE LO CONTRARIO

Ha pasado más de un año desde que M.A.V., una niña de 10 años, fue violada. Era agosto de 2012 cuando sus padres escucharon los desgarradores gritos de dolor que provenían del baño. Fue así que se enteraron. La llevaron de inmediato al Hospital Parroquial del San Bernardo, donde apenas la doctora de turno la vio ordenó que fuera llevada hasta el SML. Allá le hicieron todos los exámenes que contempla el protocolo. El diagnóstico pericial: desgarro anal. Fueron los mismos médicos quienes pusieron una denuncia por violación en la Fiscalía de San Bernardo.

La pequeña quedó internada en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Sótero del Río. Aunque M.A.V. no había entregado ningún antecedente sobre la identidad de su agresor, la denuncia pasó a manos de un Juzgado de Familia. Y se entiende. Las estadísticas del SENAME señalan que el abuso sexual es un delito principalmente intrafamiliar: en el 84,7% de los casos el abusador es pariente de la víctima. Además, la fiscalía había obtenido en el intertanto antecedentes de que el abuelo materno de M.A.V. había estado preso dos años por haber abusado de una de sus hijas.

Aún así, la niña salió poco después del hospital y volvió a su casa junto a su familia, sin ningún tipo de medida cautelar, totalmente desprotegida. Recién dos meses después, el tribunal ordenó que la menor fuera llevada a Casa Paternitas, un centro de acogida que forma parte de la red SENAME y donde actualmente residen 38 niños vulnerados. Desde entonces la niña ha estado en tratamiento psiquiátrico y en reiteradas ocasiones ha ido a declarar sobre su violación. Una y otra vez ha debido relatar cómo, dónde y cuándo fue violada. Pero nunca entregó el nombre de su agresor. Hasta que en septiembre de 2013, finalmente se lo confesó a Edith Martino, una de las responsables del hogar del SENAME.

Martino de inmediato informó a la fiscalía. Supuso que la investigación se agilizaría. No fue así. Como el autor del delito no es un familiar de la niña, el caso se trasladó a un tribunal penal, donde partió prácticamente de cero. A pesar de que su denuncia tenía como respaldo un peritaje científico que demuestra que fue violada, un diagnostico de “síndrome depresivo secundario a estrés postraumático” y de haber tenido que declarar una y otra vez durante más de un año cada detalle de la violación, M.A.V. tendrá que someterse ahora a un peritaje psicológico de credibilidad. Para que el juez le crea.

-Esa es otra de las grandes falencias del sistema. ¿Para qué tenemos un SML si después se le exige al niño vulnerado un informe de credibilidad? El peritaje del SML es un informe hecho por un organismo oficial del Estado, y en definitiva, se pone en duda. Esta niña deberá empezar a recordar todo otra vez. Y mientras está siendo tratada, el violador sigue libre en su casita hasta que se pueda probar que ella dice la verdad. En el año y poco más que lleva este caso, ¿cuántas niñas más han podido ser víctimas de este sujeto? –dice la asistente social Edith Martino.

Según el instructivo de los fiscales, “en los casos de delitos sexuales cometidos al interior de la familia, o cuyas víctimas son menores de edad y no se cuenta con evidencias físicas ni testigos, además de su propio testimonio, la necesidad de recurrir a evaluaciones periciales psicológicas de credibilidad de las declaraciones y de daño a la víctima, se encuentra más justificada que en los atentados cometidos fuera de estos ámbitos”.

Patricia Muñoz, directora de la Unidad de Delitos Sexuales de la Fiscalía Nacional

En otras palabras, sirven como herramienta para proveerle al juez elementos de convicción que puedan servir de base para su sentencia. Aún así, a juicio de la directora de la Unidad de Delitos Sexuales de la Fiscalía Nacional, esa diligencia no hace más que retrasar el proceso completo. Patricia Muñoz asegura que el sistema está tan colapsado que si se le pide al SML, al CAVAS, a un DAM (Programa de Diagnóstico Ambulatorio) o a cualquier otra entidad que realiza peritajes psicológicos de credibilidad, no habrá disponibilidad sino hasta dentro de nueve meses o incluso un año. El niño quedará inscrito en una especie de lista de espera. A partir de ese momento, y mientras es sometido a terapia, comienza su período de recuperación, hasta que lo llamen y nuevamente tenga que recordar para contar con todos los detalles la experiencia traumática del abuso. Estas nuevas pericias determinarán si el niño es creíble o no. El requisito para que se pueda probar ante un juez que el menor ha dicho la verdad.

Este último informe le será entregado al fiscal para que lo pueda usar como prueba en el juicio oral. Pero tampoco existen las garantías de que ese reporte cumpla con estándares que permitan comprobar  de forma fehaciente ante el tribunal que el relato del niño abusado es creíble.

-Es muy importante que los niños sean entrevistados por personas con preparación suficiente, idoneidad técnica y formación especializada. Pero eso no siempre ocurre. El principal instrumento utilizado en Chile para evaluar la credibilidad, el CBCA (Análisis de Contenido Basado en Criterios), se recomienda sólo para niños mayores de 9 años, porque recién a esa edad son capaces de entender todas las preguntas y comprender lo que vivieron de manera de poder expresarlo y relatarlo. Pero aquí se aplica en muchos casos a preescolares o a menores con trauma intenso, sin tener en cuenta previamente las condiciones de seguridad ni la edad del niño -explica el abogado Hernán Fernández, director del Centro de Atención Jurídica para Niños Víctimas de Maltrato Grave  “Umbrales”, dependiente de la  Fundación Tierra de Esperanza.

Fernández agrega que a lo anterior se suma que no todas las instituciones tienen los mismos estándares y niveles de calidad, por lo que “la credibilidad del niño depende tanto del momento y las condiciones en que es evaluado como de quién lo evalúa”.

La mayoría de los profesionales que trabajan en los DAM y en los CEPIJ (Centros de Protección Infanto Juvenil), y que se encargan de evaluar la credibilidad de los niños vulnerados, son personas jóvenes y sin experiencia que se ven sometidos a exceso de trabajo. El sueldo promedio que reciben varía entre los $650.000 y los $700.000 bruto. Es por eso que muchos de ellos, una vez que cuentan con la capacitación y la experiencia suficiente, optan por otras áreas laborales que les aseguran una mayor renta. Por otro lado, existen también instituciones o profesionales que realizan estas pericias de forma privada, lo que se convierte en un riesgo, ya que si bien pueden tener un buen nivel técnico, hacen que el sistema no sea igualitario.

Según Fernández, todos esos factores influyen en la gran incidencia de denuncias que terminan archivadas.

-El gran problema es que, después de meses, las investigaciones judiciales no alcanzan el nivel necesario para demostrar en un tribunal el delito: sólo el 10% llega a la etapa de un juicio oral y cerca del 60% se archiva sin que siquiera se formalice al imputado. Y no se trata de falsas denuncias, sino que de investigaciones que no pudieron avanzar producto de las características de los niños: son muy pequeños y no pueden hablar o luego se sienten culpables por denunciar y “destruir la familia”. Por algo se dice que en Chile el abuso de menores es prácticamente “el crimen perfecto” -dice el abogado.

Un buen resultado en las evaluaciones de credibilidad resulta clave para que una investigación llegue a la etapa del juicio oral. Pero ya en esta instancia, poco importan los informes, porque al final, lo que pase dependerá de tres cosas: la capacidad que tengan los peritos para defender ante el juez sus evaluaciones (psicológicas y médico legales); la habilidad del niño para convencer personalmente al juez de que dice la verdad; y los recursos que la defensa invierta en peritajes privados que compitan con los de la fiscalía.

EL MOMENTO EN QUE TODO SE PUEDE REVERTIR

En la Unidad de Sexología del SML trabajan nueve médicos. Seis son ginecólogos y de ellos, dos tienen subespecialidad de ginecología infantil y adolescente. Los otros tres son becados del programa de Ginecología y Obstetricia. Estos últimos son los que tienen menos experiencia en evaluaciones médico legales de delitos sexuales. Lo que saben, lo han aprendido allí. Aún así, han tenido que elaborar varios peritajes en los que han registrado lesiones graves que reportan al fiscal y que luego se convierten en pieza clave de una investigación judicial. Su rol los convierte en protagonistas activos del proceso.

La Reforma Procesal Penal generó un cambio en la participación que tienen los peritos en los procesos judiciales. Si antes se encargaban sólo de elaborar informes, ahora deben comparecer a las audiencias, donde pueden ser interrogados y contra interrogados. En ese sentido, ya no sólo importan las habilidades técnicas del experto al momento de generar reportes, sino que también deben ser capaces de exponer su trabajo ante un juez y defenderlo. En muchos casos, de esa capacidad depende si un juicio termina o no en condena.

-Haces un informe donde descubres lesiones y se lo mandas al fiscal para que lo presente como prueba. Pero el día del juicio es como si ese documento no existiera. El juez sólo va a tomar en cuenta lo que digas en la audiencia. Al final, sientes que tienes que convencer al magistrado de que tu informe está bien hecho y de que efectivamente la víctima tenía las lesiones que describes el día que la examinaste –cuenta otro médico del Servicio Médico Legal.

Un funcionario del SML contó a CIPER que no existe un protocolo en esa institución que indique cómo deben actuar los peritos ante un tribunal. Tampoco ningún tipo de preparación que les diga qué hacer y cómo enfrentar la situación. Si los citan, tienen la obligación de ir. Y esas horas no se las pagan. Lo único que les dicen es que deben evitar contradecirse y mantener siempre la misma versión. Uno de los médicos del SML  agrega que para algunos la situación es tan tediosa y estresante, que optan por emitir informes que descartan lesiones, a pesar de que sí las hay. Lo hacen así para que su peritaje sea desestimado y no lo citen a declarar.

La parte más compleja de un  juicio oral por abuso sexual es cuando aparecen los metaperitajes y contraperitajes que puede solicitar tanto la defensa del agresor como la fiscalía. El primero está a cargo de un perito del tribunal cuyo objetivo es destruir los informes de sus colegas planteando la duda razonable. Son profesionales con mucha experiencia en juicios que pueden llegar a cobrar hasta $30 millones por cuestionar cada uno de los resultados y los aspectos metodológicos de los reportes periciales. Por ejemplo, si el peritaje presentado como prueba indica que la víctima tiene una lesión anal, el perito a cargo del metaperitaje dirá que esa lesión no es producto necesariamente de un abuso, sino que pudo haber sido provocada por otros motivos. Si el médico que hizo la pericia no es capaz de argumentar sólidamente que el tipo de lesión sí corresponde a un abuso, y el juez queda con la duda, su pericia será simplemente desechada y toda la experiencia del niño habrá sido en vano.

Algo similar ocurre con los contraperitajes, evaluaciones encargadas a peritos privados para contrarrestar los informes de la contraparte. También son pagados por quien los solicita. Lo que se traduce muchas veces en un desequilibrio en el tribunal ya que, respecto de las pruebas, carga la balanza a favor de la parte que tenga más recursos: una justicia distinta para ricos y pobres.

-Si está establecido que el SML es el método de pericia del Estado, lo lógico es que sirva para dar una justicia equitativa a todas las partes. Pero la posibilidad de que se recurra a un perito privado, es como decir que el SML no sirve o que está haciendo mal la pega. No se puede olvidar que a los peritos privados se les paga para que demuestren otra verdad. Lo que está pasando es que va el perito del SML a un juicio y, al final, el fallo se basa en dos cosas para declarar que el sujeto es culpable o inocente: si el perito fue o no lo suficientemente fundamentado para convencer al tribunal; y si la credibilidad de las víctimas queda o no acreditada respecto de la coherencia con sus declaraciones anteriores. Esto muestra que las instituciones auxiliares de la justicia en Chile están desacreditadas –asegura Bernardo Morales, médico tanatólogo forense y decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Central.

Lo que precisa el doctor Morales indica que, en esta etapa del juicio oral, el menor abusado vuelve a ocupar un rol protagónico. Y aunque haya transcurrido un año o más desde que sufriera el abuso sexual, deberá una vez más recordar lo que vivió. Con el agravante de que es aquí donde se le exigirá la mayor precisión y coherencia en los detalles. Esta vez estará solo con el juez. Cualquier inconsistencia en su relato podrá significar que el magistrado lo considere no creíble.

A fines de septiembre, durante la inauguración del IV Seminario Internacional sobre Agresiones Sexuales Infantiles, el ministro del Interior Andrés Chadwick anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para proteger a los niños víctimas de abuso sexual. El proyecto pretende evitar la “victimización secundaria” de las víctimas a través de una entrevista única por videoconferencia, crear un registro nacional de profesionales especializados que acrediten la credibilidad del relato y establecer un sistema de protección y red de apoyo psicológico a los menores vulnerados. Mientras los parlamentarios discuten la factibilidad de sacar adelante el proyecto del gobierno, los niños siguen insertos en un sistema garantista que se ha olvidado de sus derechos y los trata como pequeños adultos.

-Aquí hay algo que te indica por qué uno tiene que resolver el enfoque de derechos humanos del niño. Y no se trata declarar culpable a alguien que puede ser inocente, sino que de agotar todas las acciones para proteger a ese niño y a esa familia –dice la abogada Paulina Solis.

 

 

“Mi vida bajo el régimen de Paul Schäfer”

En febrero de 2004 aterricé en Buenos Aires. Lo hice junto a Carola Fuentes. Ambos trabajábamos como periodistas del programa Contacto, de Canal 13, e íbamos tras la pista de Paul Schäfer, líder de Colonia Dignidad. Schäfer era entonces el prófugo más buscado por la policía chilena. Se le acusaba de homicidios, torturas, desapariciones y violaciones de menores al interior del enclave alemán. Nuestro objetivo inicial era ubicar a la mano derecha de Schäfer, Peter Schmidt, quien meses antes había cometido su primer descuido: apareció comprando una camioneta en la localidad de Chivilcoy, situada 165 kilómetros al sureste de Buenos Aires. Cuando logramos ubicar su residencia, encontramos a seis ex colonos que protegían a Schäfer.

Fueron 13 meses de seguimiento furtivo y vigilancia sin reposo a la casa de Chivilcoy, ubicada en un campo denominado La Solita. El desenlace ocurrió a las 15:10 del 10 de marzo de 2005, cuando agentes de Interpol de Argentina, junto a nuestro equipo de Contacto, ingresaron a la residencia donde se escondía Schäfer, quien había sido trasladado hasta la localidad de Tortuguitas, en la provincia de Buenos Aires. Terminaba así la fuga de un hombre que había logrado ocultar por más de cuatro décadas una historia cargada de secretos infames.

La policía de Interpol Argentina se prepara para allanar la casa donde se refugiaba Paul Schäfer.

Cuando la policía ingresó a la casa, Schäfer dormía la siesta. En la cocina, Peter Schmidt junto a Rebeca Schäfer, la hija adoptiva del prófugo, tomaban té. En el living, Mathias Gerlach leía la Biblia sentado en un sillón de cuero. Tras ser esposados, todos fueron conducidos a la comisaría de Interpol de Buenos Aires.

Los tres aprehendidos ese día de marzo de 2005 no fueron los únicos acompañantes que tuvo Schäfer en su clandestinidad de siete años. Fueron seis las personas que integraron el férreo círculo que ayudó a Schäfer a ocultarse desde que escapó de la justicia chilena en diciembre de 1997.

Peter Schmidt, el único con residencia oficial en Argentina y a nombre de quien se compraron propiedades, vehículos y maquinaria agrícola, era el encargado de tomar contacto con los miembros de la Colonia Dignidad que sabían dónde estaba Schäfer. Lo hacía desde teléfonos públicos o por correo postal, como lo pudo establecer nuestro equipo periodístico gracias a una vigilancia permanente. Schmidt, uno de los más radicales defensores de Schäfer y quien hasta ahora jamás ha dicho algo en contra del hombre al que llamaba “mi padre”, también se encargaba de las cobranzas de trabajos esporádicos que el grupo realizaba en los campos de sus vecinos argentinos y de todo trámite en el exterior de la casa de seguridad.

María Streber era la encargada de la cocina y de mantener una pequeña huerta y un gallinero. Sus únicas salidas, una o dos veces al mes, eran para hacer compras en el supermercado de Chivilcoy. La excepción fue en marzo del 2001, cuando salió para trasladarse hasta el Hospital Alemán de Buenos Aires, aquejada de fuertes dolores. Le descubrieron un cáncer y meses más tarde, en octubre de 2002, falleció.

A partir de la muerte de María, la cocina quedó a cargo de Renate Freitag, quien inicialmente atendía el teléfono y se ocupaba de la limpieza de la casa y el cuidado del jardín. Para entonces, Renate ya había aprendido a hacer quesos con la leche de las vacas que tenían en la quinta.

Friedhelm Zeitner, a quien todos llamaban Felipe, era el encargado de realizar trabajos en los campos aledaños y en el amplio terreno de La Solita. Era común verlo salir de la residencia a primera hora de la mañana, montado en grandes maquinarias agrícolas, y regresar al final de la tarde. Era el único que se relacionaba con los vecinos.

Mathias Gerlach también trabajaba conduciendo tractores, pero lo hacía sólo en el terreno de la casa-quinta. Fue siempre uno de los guardaespaldas más sumisos de Schäfer, con quien compartió dormitorio todo el tiempo que permanecieron en Argentina. Las investigaciones posteriores establecieron que Schäfer lo bañó hasta que cumplió 30 años.

Rebeca Schäfer ayudaba en la cocina y el jardín, pero no le gustaba trabajar con las otras dos mujeres de la casa. Ya antes de llegar a vivir con su padre adoptivo en Argentina, les comentaba a las otras jóvenes de la colonia que no le gustaba ser mujer, que preferiría ser hombre. Fue la única del grupo sorprendido en Chivilcoy que visitó a Schäfer en prisión hasta el día de su muerte, lo que le permitió al ex líder de Villa Baviera seguir comunicándose con el exterior.  Hoy vive en Viña del Mar junto a Peter Schmidt.

Rebeca Schäfer, Peter Schmidt y Mathias Gerlach siendo arrestados por el comisario de Interpol Salvador Belucci.

Con estas seis personas y fiel a los códigos que impuso con mano férrea, Schäfer continuó su vida en Argentina al estilo de una “pequeña Colonia Dignidad”. Lo único que le faltaron fueron los niños, pero no porque él así lo quisiera. El anciano pedófilo en varias ocasiones anunció su idea de traer algunos de los menores que vivían en Villa Baviera hasta La Solita. Para ello, ordenó acondicionar en el patio unos vagones de tren con cocina, baño y piezas. No alcanzaron a ser utilizados para los fines que Schäfer quería.

El 25 de enero de 2013, casi tres años después de la muerte de Paul Schäfer, cuatro de las seis personas que permanecieron hasta el final junto al prófugo en Argentina -Peter Schmidt, Friedhelm Zeitner, Matthias Gerlach y Renate Freitag-, fueron condenados a tres años y un día de presidio menor en su grado máximo, además de la inhabilitación perpetua de derechos políticos, como encubridores de cuatro delitos de violación de menores y otros 12 delitos de abuso sexual contra niños. No pasaron ni un día en la cárcel pues se les concedió el beneficio de la libertad vigilada (Vea la sentencia).

El 28 de mayo pasado, una nueva acusación fue formulada por el ministro Jorge Zepeda en contra de los seis acompañantes de Schäfer en Argentina, a los que sumó a otros ocho colonos de Villa Baviera. Todos ellos fueron acusados de haber formado parte de una “asociación ilícita” que ayudó a su líder a cometer delitos. Los abogados querellantes estiman que los cuatro que ya fueron condenados -Schmidt, Zeitner, Gerlach y Freitag-, si reciben ahora una nueva sentencia, esta vez sí deberán cumplir la pena encarcelados. Por estos días la amenaza de la prisión ronda como un fantasma sobre los 14 acusados.

Fue probablemente ese temor el que motivó a uno de los guardaespaldas de Schäfer en Argentina a contar, por primera vez, parte de sus casi 42 años junto al polémico ex líder de Colonia Dignidad.

Durante los 13 meses que duró nuestra búsqueda y seguimiento a los habitantes de la casa-quinta La Solita, nos cruzamos muchas veces con Friedhelm Zeitner, a quien inicialmente conocí como Felipe. Mi rostro no le resultó desconocido cuando nos encontramos cara a cara el día en que la policía argentina desbarató el andamiaje clandestino que armó Schäfer.

Han transcurrido ocho años y todo ha cambiado para Felipe. No es solo su mirada, caminar y apariencia. A sus 50 años, hoy está casado y es padre de dos hijas, sigue residiendo en Villa Baviera y aprender a vivir en libertad ha sido duro. Pero nada parecido a lo que le ha costado asumir lo que vivió mientras fue educado por Paul Schäfer como uno de sus “soldados” favoritos. Recién en los últimos años ha comprendido todo el daño que le produjo el sistema de vida impuesto por Schäfer y los abusos a los que él, y todos los colonos de su generación, fueron sometidos por el predicador pedarasta.

NINGÚN NIÑO VIVIÓ CON SUS PADRES

-¿Cuál es su historia familiar y cómo llegó a Villa Baviera?
Mi mamá llegó a Chile en 1962, estando embarazada y yo nací en Villa Baviera en 1963, pero no viví nunca con mis padres. En marzo de 2006, un año después de la captura de Paul Schäfer, vinieron mis padres a visitarme a Chivilcoy, en Argentina. Fue el primer encuentro familiar de mi vida con ellos. Fue entonces -y también por primera vez-, que pudimos conversar algo sobre el pasado. Allí mi mamá me contó que a los dos meses de mi nacimiento fui sacado de su lado y entregado a otras tías, las que me criaron. Schäfer le prohibió visitarme. Hay una foto de toda la comunidad tomada el 8 de noviembre del 1964, cuando yo tenía un año y dos meses, donde estoy en brazos de una tía y mi mamá está a cuatro o cinco metros de distancia. No tengo recuerdos de infancia junto a mi mamá… Durante toda mi vida bajo la autoridad de Schäfer, yo nunca supe lo que significaba una mamá y un papá.

-¿Nunca le preguntó a su madre por qué permitió que los separaran?
No, nunca le pregunté. Realmente nunca tuve espacio. Y después, cuando Schäfer estaba preso y ella vino a verme a Argentina, no se me ocurrió. Más tarde, cuando regresé a Chile, ella ya no vivía aquí. Se fue con mi padre a Alemania. Él acaba de cumplir 90 años, no pude ir a verlo por tener estos juicios y no sé si voy a poder hablar con ellos alguna vez de estas cosas.

-¿Y cómo les explicaban a usted y a los otros niños de la Colonia Dignidad lo que era una familia y de cómo se engendran los niños?
Del funcionamiento biológico no tenía ni idea. Ni siquiera el de los animales, su sistema de reproducción. Eso estaba estrictamente prohibido por Schäfer. Al punto que a los libros se les borraban o se les pegaba algo encima de las hojas donde se hablaba de matrimonio o de crías. En el colegio que funcionaba al interior de la colonia, también dirigido por Schäfer, se ocultaba totalmente el funcionamiento biológico de los humanos y de todo tipo de criaturas y fue prohibido decir “mamá” y “papá”.

Los niños eran separados de sus padres. Desde los ocho años comenzaban a trabajar, extensas jornadas de hasta doce horas.

No recuerdo cuando me di cuenta qué significaba realmente un papá y una mamá. No tenía ni idea de cómo llegué al mundo. No sabía cómo se hacían los hijos. Incluso las mujeres que estaban casadas y se embarazaban debían permanecer escondidas hasta dar a luz.  Cuando fui creciendo y entendí que las mamás tenían a los hijos, aun así no sabía por dónde nacían. Después, con el tiempo, supe que una señora era mi mamá y un señor mi papá; pero la idea de Schäfer era que nosotros no supiéramos quiénes eran nuestros padres. De hecho, hubo una generación entera, de unos 20 a 25 jóvenes, que nunca supimos quiénes eran nuestros padres. Él nos decía que la Biblia dice que todos somos hermanos e hijos de Dios y que los padres no tenían ninguna importancia.  Y citaba la frase: “Yo soy tu padre”.

-¿Cómo se estructuraba entonces la vida de las personas al interior de Villa Baviera?
Aquí todos vivían separados. Schäfer los separaba. Allí (lo señala), en ese edificio largo, vivían cinco o seis hombres casados por pieza. En ocasiones, a los jóvenes nos mandaban a compartir pieza con estos hombres y así nos enterábamos de que eran casados. Ningún niño, durante todo el régimen de Schäfer, vivió con sus padres. Por el contrario, se impedía cualquier contacto con los padres. Hoy, pienso que era justamente porque Schäfer debe haber tenido miedo de que entráramos en confianza y que llegáramos a contarles las cosas que él nos hacía…

“DESDE LOS 8 AÑOS FUI ABUSADO POR SCHÄFER”

“Cuando mi padre llegó de Alemania yo tenía 9 años. Pocas horas antes de su llegada a la colonia, Schäfer duchó a todos los jóvenes, se vino a mi cámara de ducha y me acusó de haber cometido tres delitos sexuales con otros compañeros míos. Me presionó diciendo que si no le confirmaba su acusación, él le iba a contar todo a mi papá –al cual yo ni siquiera conocía– y que no participaría de la fiesta de su llegada”.

-¿Qué le había hecho usted a esos tres niños?
Nada. Todo fue inventado por Schäfer. Durante muchos años me pregunté por qué me hizo eso. Sólo después de que salieron a la luz todas sus maldades he tenido una respuesta… Lamentablemente, y aunque me duele mucho, tengo que decir que durante años fui abusado sexualmente por él. Comenzó tocándome mis partes íntimas, pero enseguida fue subiendo de tono. Me da mucha vergüenza reconocer las cosas que hizo conmigo, pero desde los 8 y hasta los 17 años fui abusado sexualmente por Schäfer.

-¿Cómo eran esos abusos?
Me obligaba a masturbarlo y luego me penetraba… La primera vez que lo intentó me dolió mucho y grité fuerte, pero él seguía intentando. Para eso él usaba una especie de vaselina que mantenía en su mesa de luz.  Cada vez que me tocaba yo mostraba repulsa, nunca me gustó y por eso él me recriminaba: “¿Tú no me quieres?”, “¡por qué no lo haces bien!”, “¿hay alguien a quién quieres más que a mí?”. Y entonces, agarraba mi mano y me la llevaba a sus genitales. Siempre se masturbaba arriba de nosotros y manchaba todo, ¡era asqueroso!, y uno se tenía que dormir así. Nos tiraba en la cama boca abajo y entre las piernas echaba su semen. “Todo lo que hago está de acuerdo con la Biblia y la palabra de Dios”, me decía…

-¿Hacía lo mismo con otros niños?
Lo hacía con todos. Por eso, y aunque a mí no me gustaba, pensaba que estaba bien. Los toqueteos por encima de la ropa o metiendo la mano dentro del pantalón los hacía también cuando íbamos a bañarnos al canal de Las Turbinas. En esos paseos él era el único adulto y siempre había un “elegido” al que hacía que le tocara sus genitales. No me gustaba y me daba vergüenza, pero uno tenía sentimientos encontrados, ya que ser “elegido” por él –sprinter se le llamaba– era como un privilegio. Cuando tenías ese privilegio, él no te retaba, no te castigaba y tampoco nadie te podía hacer nada. Pero uno no podía elegirlo a él. En una ocasión, Schäfer entró al taller y yo fui a abrazarlo, él se echó para atrás y empezó a gritarme: “¡Eres un Judas! ¿Por qué me vienes abrazar? ¡Sal de aquí!”. Me quede muy triste y humillado. Uno nunca sabía cómo proceder con Schäfer.

-¿Hasta qué edad podían formar parte de los “elegidos”?
Los abusos de Schäfer terminaban de la misma manera que empezaban. Así como un día te encontrabas en su pieza, un buen día ya no te llamaba más, ya no le interesabas. Eso pasaba entre los 16 a 17 años. Después supe que con otros fue más tarde. En mi caso, como a los 17 años dejé de ser sprinter.  A veces pasó que el encargado de escoger al sprinter del día –en mi época quién lo hacía era mi hermano mayor Wolfgang Zeitner– le enviaba a uno de nosotros y Schäfer lo mandaba de vuelta: “No, a éste no me lo mandes más”. Ahí uno dejaba de ser sprinter y para el joven eso era lo peor que te podía pasar: Schäfer ya no te quería más y eras sustituido por una generación de más chicos. Schäfer nunca te daba una explicación, y nosotros obedecíamos como en todas las otras cosas de la vida.

-¿Debían confesarse con Paul Schäfer?
Sí, y así Schäfer mantuvo el control total sobre nosotros. Nos obligaba a decirle todos nuestros pecados y faltas. “El pecado empieza antes de cometer el hecho, en los pensamientos”, decía, y así nos obligaba a que le contáramos todos nuestros pensamientos. Eso era la seelsorge, que es tener la dirección espiritual de cada uno de nosotros.  Siempre dejaba claro que la confesión se debía hacer solo con él. Y si alguno durante un tiempo no se fue a confesar, fue menospreciado por él delante de todos. Y para uno era lo peor que podía pasar, te sentías el peor pecador.

-¿Qué pasaba cuando ustedes eran humillados por no haberse confesado?
Me llamaba y se aprovechaba de mi mal estado psicológico y se mostraba como un buen hombre que tenía amor para que yo me entregara a él y así poder aprovecharse y abusarme sexualmente. Me hizo entender que esos tratos pertenecían a la educación íntima y sanación de almas, los que no podían ser conocidos por un tercero. Él abusaba de nosotros en su pieza. Llevaba todas las noches a un sprinter a su pieza y al día siguiente el chico escogido tenía el turno de hacer todo el día de sprinter. Según sus ganas, lo volvía a llevar otra vez en la tarde a su pieza. El sprinter lo acompañaba por 24 horas, pero a veces lo dejaba 48 horas y después lo sustituía otro. Todo eso lo hacía bajo la pantalla religiosa, porque repetía que todo lo que hacía estaba acorde con la Biblia.

Biblia con la que Paul Schäfer justificaba su accionar delictivo frente a los colonos.

Schäfer predicó durante 30 años la palabra de Dios y prohibió estrictamente que todos los jóvenes tuviéramos acceso a una Biblia. Lo que él predicaba era lo único correcto ya que el mundo estaba manipulado por el demonio. Nadie de nosotros tenía acceso a la Biblia.  En alguna ocasión que él se enteró de que alguno de nosotros la había leído, lo llamó delante de todos y lo retó: “No te corresponde leer la Biblia. Ustedes no tienen permiso de leer una Biblia, no necesitan saber más de lo que yo mismo les digo de la Biblia”.

Supe que Friedhelm Bensch se consiguió una Biblia y encontró una parte donde dice que un hombre no se puede acostar con otro hombre y le dijo a Schäfer que era Moisés quien decía que lo que él nos hacía estaba prohibido por la Biblia. Schäfer ordenó que lo castigaran.

SCHÄFER Y DIOS

-¿No había posibilidad de resistir o desobedecer una orden impartida por Paul Schäfer?
Schäfer era la única orientación para toda la juventud de la colonia. Lo que él decía teníamos que cumplirlo y si alguno no lo cumplía, era castigado con golpes de palo o de manguera o con arresto sin alimentación durante semanas y otros castigos más. Yo viví eso también…

Cuando tenía 4 ó 5 años fui separado de mis compañeros a los que llevaron a una casa al lado del hospital (Neukra), donde fueron brutalmente torturados. Eso le pasó también a uno de mis hermanos. En ese período fui cuidado por dos tías, Eva Schaak  e Irma Wellnitc, las que me observaban permanentemente. Cuando yo estaba en mi cama me venían a ver con frecuencia, me destapaban, miraban debajo de mi pijama y si mi pene estaba duro, Eva se sacaba su zapato y me pegaba fuertemente en el trasero hasta que mi pene se achicara. Esto pasó innumerables veces.

– ¿Cómo se comportaba Paul Schäfer con las mujeres?
Las trataba mal a todas. Me tocó ver en varias ocasiones como las insultaba diciéndoles sauweib (mujer cerda) o  schweineweb (mujer chancha). Y cuando se refería a las jovencitas, Schäfer las llamaba “gallinas” o “gansas”. No me podía imaginar en esos tiempos que se podía querer a una mujer, porque Schäfer siempre las trataba ante nosotros como una clase inferior. Las niñas y jovencitas de mi edad eran estrictamente separadas del resto y hasta escondidas. Durante muchos años no nos debíamos ver, al punto que yo ni sabía de dos hermanas mías que habían nacido. Con el tiempo me fui enterando. A la hermana mayor en alguna ocasión la vi, pero a mis dos hermanas menores, durante años, nunca las vi. Cuando ya tenían 18 ó 20 años y empezaron a trabajar en el hospital o la lavandería, las veía de lejos, pero no podíamos ni siquiera hablar una palabra. A mi hermana más joven, que ahora vive en Alemania, no la conozco. Jamás hablé una palabra con ella. Yo me enteré después que volví de Argentina que mis abuelos habían muerto aquí en la colonia. Mientras viví en la colonia nunca supe que se habían muerto. Las muertes no se comunicaban. Cuando yo era chico y moría alguien, se reunían todos y se iba en procesión a despedir a la persona que había muerto, pero eso poco a poco fue desapareciendo. Después, uno dejaba de ver a una persona y con el tiempo te enterabas de que había muerto.

-¿A qué edad lo sacaron del cuidado de Eva e Irma en la colonia?
A los 8 años Schäfer me trasladó a un gran grupo de niños y jóvenes con el que pasé más de 20 años de mi vida. Cuando me integraron al grupo me pusieron al lado de un joven mayor -Gerd Schaffrik-, quien me cuidaba y a quien tenía que seguir paso a paso. La regla era que no podía alejarme más de tres metros de él y tenía que preguntarle todo lo que quería o necesitaba hacer. Este era el sistema “Bammel y Bimmel”. Los Bammel eran los más grandes que cuidaban a los Bimmel, los más chicos. Éramos como 20 Bimmel y no podíamos comunicarnos entre nosotros, tampoco jugar ni tocarnos. Tuve como cinco Bammel y recuerdo con pena a  Michael Laube, porque me pegaba cuando le decía que tenía necesidad de ir al baño.

-¿Incluso para ir al baño debían pedirles permiso a los Bammel?
Sí, y debíamos dejar la puerta abierta para ser observados por el Bammel, que te apuraba. Era una desesperación cada vez que tenías que ir al baño, por lo que uno intentaba ir lo menos posible. En las comidas debíamos pedirle permiso por cada trozo de pan o plato de comida. Muchas veces quedábamos con hambre. Siempre anduve con mucha sed, ya que tampoco podíamos tomar agua. ¡Eso era terrible! Todo controlado por el Bammel. Schäfer prohibió que después de las 18:00 tomáramos cualquier líquido para que no mojáramos la cama. Y si alguien se hacía pipí era castigado. A mí me pasó y Gerhard Mücke me pegó con un palo en el trasero. Me golpeó mucho. No se me ha podido olvidar esa noche…

-¿Schäfer autorizaba a los Bammel para que los golpearan y castigaran?
Schäfer puso esa regla para los Bammels: el derecho de pegar a los Bimmels en tres ocasiones: por encontrarnos haciendo alguna cosa prohibida; por no cumplir órdenes y por agresión a adultos. Los Bimmels estábamos obligados de avisar a Schäfer el motivo por el cual éramos golpeados por el Bammel antes de 15 minutos de pasado el hecho. Si los Bimmels no cumplíamos esa orden, éramos golpeados nuevamente por el Bammel. Toda la gente podía ver cómo éramos golpeados porque la cara estaba deformada y se ponía colorada hasta quedar azul.

-¿Qué otros castigos recibían los más chicos de la colonia?
Durante años los jóvenes hacíamos todo juntos: trabajábamos, nos lavábamos y dormíamos en grupo. También comíamos en una mesa larga y cuando uno de nosotros había hecho algo “malo”, tenía que sentarse en una mesa aparte y era despreciado por todos. Cuando Schäfer impartía ese castigo, llamaba a todo el grupo para que formara una media luna donde informaba lo ocurrido con esa “oveja negra” y luego la castigaba brutalmente. Eso lo sufrí muchas veces.

Los Bammels también eran castigados por Schäfer cuando eran denunciados por haber hecho algo malo. Una vez yo denuncié a mi hermano mayor… Habíamos viajado al casino de Bulnes un grupo de jóvenes y en la noche no había cama para todos, así que mi hermano dijo que yo dormiría con él. Cuando estábamos acostados, él se me echó encima y trató de abrazarme y besarme en la boca… Al día siguiente se lo conté a Schäffer. Ahora sé que Schäfer castigó brutalmente a varios mayores por haber sido denunciados por los Bimmel de haber sido abusados. El caso más terrible es el de un joven que hoy vive en Alemania: fue castrado por la doctora Gissela Seewald, por orden de Schäfer. Más tarde, por mi señora me enteré que con las mujeres hicieron cosas similares y varias fueron esterilizadas.

Otro castigo terrible era aplicarnos electricidad en los genitales. Eso dolía mucho. Uno terminaba con mucho dolor. Bajo este régimen pasé toda mi juventud.

RÉGIMEN DE ESCLAVITUD

"Trabajábamos con pala, chuzo, picota, haciendo canales de riego, cercos, caminos, juntando piedras y troncos en los campos"

-¿Desde qué edad debían trabajar en Villa Baviera?
Debí trabajar duramente desde los 8 años y seguir el ritmo de otros jóvenes que tenían hasta 11 años más que yo. Trabajábamos con pala, chuzo, picota, haciendo canales de riego, cercos, caminos, juntando piedras y troncos en los campos. A los 18 años, en 1981, empecé a aprender un oficio: tornero mecánico, soldador y constructor. Trabajé en eso 14 ó 15 años, siempre con un maestro alemán: reparé herramientas y maquinarias agrícolas, camiones y maquinarias pesadas; construimos máquinas nuevas, como harneros y cintas para la planta chancadora. No existía un horario de trabajo. Trabajábamos desde las 8:00 hasta las 22:00 y a veces hasta la medianoche, todos los días, incluidos sábados y domingos. Desde 1985 fuimos todos los domingos a Bulnes, a trabajar de garzón, atendiendo a la gente en el restaurante de la colonia, sin contrato de trabajo. Nunca se nos pagó nada. Se nos prohibía hablar con los clientes de otra cosa que no fuera la toma del pedido y lo relacionado al servicio. Y si alguien desobedeció fue castigado por un tiempo y retirado del puesto de garzón. Mi hermano Reinhard Zeitner desobedeció, conversó con un cliente y Schäfer lo castigó por varias semanas de no poder ir al restaurante. Eso no significaba que uno se quedaba en el campo sin trabajar, por el contrario, debías quedarte en la central de comunicaciones y en los equipos de seguridad, en turnos de guardia de ocho horas por la noche y 12 o más horas en el día.

-¿Cómo eran las clases que se impartían en el colegio que funcionaba al interior de Colonia Dignidad?
Esa especie de colegio lo armó el propio Schäfer y las clases se hacían en cualquier edificio o habitación libre. Frecuentemente éramos interrumpidos por Schäfer y teníamos que dejar las clases porque a él se le ocurría que había que hacer algún trabajo. Para Schäfer no era prioridad que estudiáramos. Los profesores no tenían ningún título, eran adultos que él escogía. Por ejemplo, mi hermano mayor daba clases de Matemática y Biología. Durante todo el tiempo de colegio nunca recibimos un certificado porque Schäfer lo prohibía, para que nadie se creyera más inteligente. También dijo que no quería que nosotros saliéramos muy inteligentes, porque los inteligentes acababan en el Infierno, pues desafían a Dios con su orgullo. Por esa misma razón no permitía que nadie tuviera estudios superiores. Schäfer era todo para nosotros: enseñanza, ley, director, confesor. No teníamos otra visión del mundo que la que él nos entregaba.

En ese mundo cerrado yo no tenía idea de lo que eran las leyes, la justicia, los poderes del Estado ni lo que eran delitos y deberes. El mundo que estaba afuera de las puertas de Villa Baviera no existía para nosotros. Las pocas veces que nos encontrábamos con chilenos o con visitas, no estaba permitido hablar ni comunicarse con ellos. Estaba prohibido ver televisión y leer diarios. Solo Schäfer tenía una televisión en una sala con llave.  Las únicas noticias que escuchábamos las daba el domingo Gerd Seewald, quien leía un resumen autorizado por Schäfer.

VISITAS ILUSTRES: PINOCHET Y “MAMO” CONTRERAS

-¿Cómo trataba Schäfer a los mayores? ¿Hacía diferencias?
Siempre hablaba mal de los mayores, muy mal. A veces, se tocaba un tema que se relacionaba con una persona mayor y él nos decía: “Está mal porque no se confiesa conmigo las veces que debe hacerlo, no cuenta sus cosas íntimas. Para qué está acá si vive su vida aparte. No se da cuenta que está camino al infierno”. Como hablaba mal de todo el mundo, al final, siempre me venía el pensamiento de que ya no servíamos como humanos y que solo él se iba a salvar. De eso conversábamos entre los jóvenes. Las noticias que se nos contaban eran todas cosas malas que pasaban fuera y dentro de Chile. Uno quedaba siempre con la sensación de que era una suerte vivir aquí dentro. Era la protección. Schäfer usaba esto para decirnos que él era el único correcto.

Las visitas "importantes" eran recibidas con la orquesta sinfónica o el coro de niños.

Eso era en cierto modo confirmado por las visitas de políticos y personalidades importantes a la colonia, donde todos hacían muchos elogios a nuestra vida y nos decían que lo que se vivía aquí dentro era lo mejor. Tuvimos incluso la visita del presidente Augusto Pinochet. También de gente de la embajada alemana en Chile, que eran las visitas importantes que teníamos más seguido. Quien venía mucho a la colonia era Manuel Contreras (ex director de la DINA). Y otro que también la frecuentaba era Pedro Espinoza (el ex director de Operaciones de la DINA). Incluso los mismos hijos de Espinoza se quedaban aquí en la colonia y vivían junto con nosotros.

-¿Y recibían trato de sprinter como todos los otros jóvenes de la colonia?
No creo. Yo conozco bien a Pedrito y a Rodrigo, quien hoy es piloto de helicóptero y también hizo la carrera militar, pero después la dejó porque lo jodieron tanto. Hace un tiempo estuvo por acá, estaba trabajando para una empresa haciendo un estudio ambiental. Somos muy amigos. No creo que a ellos Schäfer los haya escogido como sprinter, porque eran chicos de afuera y tenían familia.

-¿Qué pasaba cuando los visitaba Pinochet?
El primer día que llegó Pinochet lo recibimos con el coro de jóvenes. Yo mismo cantaba en ese coro y para mí fue una gran emoción que el Presidente de Chile nos viniera a visitar. Lo recibimos con la canción “Ich hatte einen kamerade” (Yo tenía un camarada). Recuerdo que a Pinochet se le caían las lágrimas. Después de la canción, Schäfer se lo llevó a la casa de huéspedes y ya no supimos más. Esas visitas le daban mucha validez a quien nos dirigía, porque teníamos el honor de haber tenido al presidente y uno sentía que, a pesar de estar disgustados con el trato que a veces teníamos, estábamos en un buen lugar.

-¿Cómo funcionaban y en qué consistía el dispositivo de seguridad que funcionaba en Colonia Dignidad?
Lo primero en el sistema de seguridad era la central de comunicaciones ya que antes no existía el celular. Había dos o tres teléfonos fijos y radios. La 70cm (UHF onda 70 cm se usa en la montaña), otra 2 metros (VHF onda dos metros),  una radio antigua y otra de larga distancia para comunicarse con Alemania, porque casi todo el tiempo que existió Villa Baviera en Alemania siguió funcionando la sociedad que inició Schäfer en el pueblo de Siegburg y que operó hasta principios de los ’90. Ahí se cerró y se vinieron para acá Rita Seelbach, Alfred Matthusen y Alfred Schaak, el esposo de Eva Schaak, a quién en dos ocasiones Schäfer lo hizo regresar a Alemania. Duró muy poco en la colonia porque enfrentó a Schäfer por los envíos de armas que le pidió hacer y que venían camufladas como “ayuda humanitaria”.  Alfred le dijo a Schäfer que los envíos de armas iban en contra de sus principios y del espíritu de la fundación religiosa a la cual él y su familia se habían entregado.  Schäfer le dijo que regresara a Alemania y que preparara su testamento. Alfred así lo hizo. Pocos días después quienes estaban con él dicen que enfermó gravemente. Lo llevaron a un hospital y murió. Fue entonces que el doctor Hopp, quien había viajado a Alemania por orden de Schäfer, hizo los trámites para evitar que se le hiciera la autopsia. Trajeron su cuerpo y fue enterrado aquí en la colonia. Ahora me he enterado que Alfred Schaak no es el único de nosotros al que Schäfer mandó matar. Me gustaría que otros pudieran dar su testimonio también, para que se sepa toda la verdad.

Uno de los Bunkers construidos en Villa Baviera como escondite y lugar de torturas.

Esa central después se trasformó en un control de seguridad. Era una sala grande y en una mitad había equipos de seguridad donde se oían los pitos cuando alguien pasaba o tocaba el cerco o cruzaba la barrera infrarroja. La colonia tenía 12 kilómetros de cerco y cada cinco postes había un sensor de movimiento camuflado. Después, con el tiempo, se pusieron monitores con cámaras en todos los portones. Cuando uno estaba haciendo guardia en la central de comunicaciones y sonaba alguna alarma, tenía que avisar inmediatamente a Erwin Fege. Todo estaba codificado. Por ejemplo, uno se comunicaba con PPP (sobrenombre de Erwin Feger) y decía “2 A”. Él sabía que “2 A” era la señal que correspondía a tal lugar e iba de inmediato a ese sitio con su jeep y perros. Siempre andaba armado. Había un grupo de adultos que llevaba permanentemente pistola, igual que Schäfer. Si el aviso era que habían saltado más de dos o tres alarmas, ahí Fege pedía que más gente lo acompañara.

-¿Ese sistema era para impedir que ingresaran extraños a Villa Baviera?
No solo para eso. Otras veces se usó para evitar la fuga de personas de la colonia. Fege iba con perros y más personas y lo traían de vuelta. Ahí se lo llevaban a Schäfer y lo dejaban a solas con él. Después Schäfer lo humillaba delante de todos, diciendo que era un traidor y que ése era el camino más rápido para irse al infierno. Algunos fueron castigados duramente por eso.

-¿Ustedes tenían algo propio en Villa Baviera?
Nunca tuve una pertenencia. No teníamos ni siquiera nuestro propio carné y pasaporte. Por orden de Schäfer todo era guardado en la oficina de administración. Todas las cosas que uno necesitaba, como ropa, zapatos y artículos de aseo, eran entregadas por la administración de Schäfer. Si yo necesitaba zapatos o botas, tenía que mostrar las que llevaba puestas para que Schäfer constatara que estaban rotas.

Schäfer mantenía el control total de cada uno de nosotros. Hasta los 30 años o más, sólo podíamos ducharnos en su presencia, recorría las duchas, nos observaba y nos tocaba según su gusto. Nos duchaba siempre el sábado, una vez a la semana. Cuando él entraba al subterráneo donde estaban las duchas, teníamos que estar todos preparados: 40 y hasta 50 hombres jóvenes y sólo con un short especial encima (turnhose). Antes de empezar a ducharnos teníamos que cantarle una canción, de lo contrario se iba y no nos duchábamos. A veces, esperábamos varias horas su llegada. Muchas veces no llegó y teníamos que lavarnos en una fuente con agua sin asear la parte debajo del cinturón. Así, pasaban tres, cuatro o cinco semanas en que Schäfer no llegaba a ducharnos y no podíamos lavarnos la parte mencionada. Esto para mí era horrible e insoportable. Pero cuando él te llevaba a su pieza, como tenía una ducha, si uno llevaba varios días sin ducharse, antes de pasar a su cama, él nos duchaba usando un jabón especial. A nosotros jamás se nos permitió usar perfumes, sin embargo, él tenía muchos perfumes y colonias traídas de Alemania.

-¿Qué sabía usted en esos años sobre las violaciones de derechos humanos cometidas dentro de la colonia?
De todas las acusaciones ante los tribunales que salieron en los medios de comunicación por horribles torturas, desaparecidos, muertos y armas dentro de la Villa, yo no sabía nada y no lo creí hasta que fue confirmado por la misma gente involucrada en estos hechos después de 2005. Pensaba que eran calumnias, porque Schäfer lo dijo así ante toda la comunidad… Vine a conocer después hechos realmente horrorosos.

Supe, por ejemplo -contado por mi maestro tornero, el señor Carl Vandenberg-, que unas tropas del Ejército chileno que yo había visto en los años después del golpe militar, habían venido a limpiar de comunistas la zona. Yo era pequeño y recuerdo que la tropa del Ejército se quedó algunos días en el galpón Autohalle (el galpón de autos). Y si bien conocí los bunkers que había, jamás me imaginé que ahí se torturaban o mataban personas, ya que nosotros conocimos estos lugares mucho tiempo después, cuando empezaron a ser usados para guardar cereales o papas, a principios de los ‘90.

Me fui sorprendiendo de muchas cosas que jamás imaginé que pasaran en la colonia cuando volví de Argentina después de la captura de Schäfer, en diciembre de 2008. Ahí me enteré de que había un lugar donde enterraban los cuerpos de los “comunistas” que mataron en la colonia y que está como a 15 kilómetros del lugar donde vivíamos, en la montaña.

-¿Qué sucedió en la colonia cuando la justicia comenzó a investigar las violaciones de derechos humanos cometidas en Villa Baviera?
En los ‘90, antes de salir hacia Argentina, el juez (Guillermo) Navas nos empezó a llamar a algunos para interrogarnos. Antes de ir a declarar, Schafer nos reunía y nos decía lo que teníamos que decir. El juez me empezó a preguntar sobre mi vida: “¿Y sus padres dónde están?”. “En la colonia”, le dije, y le conté que mi madre había venido antes y que cuando yo tenía 9 años había llegado mi padre. Ahí el juez me preguntó: “¿Pero cómo es posible que su mamá haya estado diez años sola aquí y después vino su papá?”.  Yo no entendía la pregunta y le repetía que eso es lo que yo sabía. El juez pensaba que yo no quería responderle. Cuando volví a la colonia Schäfer me empezó a preguntar qué me había dicho el juez y qué le había respondido. Pero en esos interrogatorios, nunca se nos preguntó sobre los abusos sexuales, eran preguntas sobre los desaparecidos y de eso nada sabíamos.

DE PARRAL A ARGENTINA Y URUGUAY

-¿Cómo se involucró usted en el grupo que acompañó a Schäfer en Argentina?
El 30 de julio de 1997 me encontraba en Bulnes trabajando de garzón y de mecánico, cuando el doctor Hopp me preguntó si estaba dispuesto a acompañar a Michael, su hijo adoptivo, a Argentina por unas semanas. La explicación que me dieron fue que se estaba apelando en tribunales en contra de la adopción de Michael y que lo querían entregar al Sename. Como para mí era una aventura salir a otro país y conocer algo nuevo, acepté acompañarlos. El doctor Hopp nos llevó hasta Mendoza. Íbamos con su mujer Dorothea Witthan, su hijo Michael Hopp y Rebeca Schäfer. Ya en Argentina, pasaron varios meses y cuando tuvimos que cambiar la visa, el doctor Hopp nos ordenó viajar hasta Uruguay.  Un día, apareció Peter Schmidt en Uruguay y nos sorprendió a mí y a la señora Dorothea con la noticia de que él había comprado el campo a donde habían llevado a Schäfer en Argentina. Me dijo que Schäfer y él querían que yo me fuera para allá para trabajar el campo. Como me sentía aburrido de no hacer nada, me gustó la oferta y pasado un tiempo me fui a ese campo. Peter me había dejado su celular y la dirección.

Friedhelm Zeitner, Michael Hopp, Rebeca Schäfer y la esposa del doctor Hopp, Dorothea Witthan en Uruguay

-¿Cómo fue su vida en esos primeros meses fuera de la colonia?
Cuando salí por primera vez y empecé a vivir con Michael Hopp y Dorothea Witthan en Argentina y Uruguay, al principio seguía muy restringido. El mundo era todavía para mí algo malo que no podía explorar, porque podía ceder a las tentaciones. Al cabo de unos meses, teníamos que salir a comprar y uno se encontraba con otra gente. De a poco empecé a ver otras cosas. Ahí supe que no podía dar señales de las cosas que me impresionaban, porque nos decían que estábamos pecando, desviándonos de la verdad. Recuerdo que cuando llegué por primera vez a Mendoza fuimos a un supermercado y vi un montón de gente comprando en un lugar donde había de todo. Fue tanto lo que me sorprendí, que le dije a la esposa del doctor Hopp: “¡Qué lindo esto! ¡Qué grande! ¡Qué cantidad de cosas!”. Yo no sabía que existía una cosa así. Y la señora Dorothea se molestó.

Aprendí mucho en los ocho años que viví en Argentina. Tuve la oportunidad de salir de la colonia y si bien seguía dominado por Schäfer, igual pude conocer otro mundo.  Conocí gente buena y que me quería, dueños de campo, contratistas, empresarios que me contrataban para hacerles trabajos y me trataban tan bien, incluso para ellos yo era como un niño. Y me enseñaban cosas. Al conocer a gente tan buena y honesta, se me produjo una contradicción porque Schäfer seguí insistiendo en que el demonio dominaba el mundo, que pensar que esa gente era buena eran tentaciones que me ponía el demonio. Esas cosas me hacían dudar a veces de Schäfer. Ahí recién, por primera vez y tímidamente, empecé a contradecirle.

-¿Cómo se financió la fuga y permanencia de Schäfer en Argentina, qué sabe usted sobre el origen y el manejo de ese dinero?

Schäfer llegó a Argentina con un maletín lleno de dólares. Nunca supe con qué cantidad, pero hablaban de muchos miles de dólares. Ese maletín tenía clave y se guardaba en el cuarto de Rebeca. De ahí se sacaron los dineros para comprar las primeras maquinarias y animales. Después se usaba el dinero que nosotros mismos generábamos con nuestros trabajos y cría de animales. Ahí Peter y yo hicimos en Chivilcoy una cuenta corriente en Credicom. Llegamos a tener unos 40 mil pesos argentinos. Respecto del maletín que Schäfer guardaba, cuando lo detuvieron se lo apropió Peter. Yo le pregunté qué había hecho con ese dinero. Primero me contó que lo había mandado a una cuenta en Alemania; después me dijo que se lo había dado a un amigo de Chivilcoy para que lo guardara y que se había quedado con el dinero. Peter se fue de La Solita sin avisar y ya nunca más supimos qué pasó con ese maletín y el dinero.

-Usted era tornero, ¿qué sabía del trabajo en el campo antes de llegar a Argentina?
Cuando llegué al campo de La Solita, el viejo decidió que debíamos comprar vacas y a mí se me encargó cuidarlas.  Así que monté la lechería. De repente una vaca dejó de dar leche y yo le pregunté al señor que me las vendió por qué pasaba eso. Y él me dijo que la llevara porque había que “hacerla servir por un toro”. Yo no tenía ni idea de qué era eso, pero la metí al camión y la llevé. Ahí vi por primera vez cómo funcionaba la reproducción. Pensé “ahh, así debe ser con el ser humano”. Y como el hombre me hablaba con palabras que yo nunca había escuchado, para mí era una gran vergüenza: “Soltá la vaca ahí que voy a traer el toro. Ya vas a ver cuánto tarda el toro en cogerse a tu vaca”. Y ahí aparecía el toro y se subía arriba de la vaca y a mí me daba vergüenza y me daba vuelta, pero era una lucha porque también quería ver y sentía que era un pecado verlo, pero la curiosidad me hacía que mirara de vez en cuando. Él se dio cuenta de que yo actuaba raro, pero no me dijo nada. Vaya a saber qué pensaba ese hombre de mí.

Yo me vine a dar cuenta a esa edad, con 40 años, que así se hacían los animales.  Y me acuerdo de haber observado esa primera vez con atención como la vaca iba engordando porque dentro se estaba haciendo un ternero. Y yo pensaba: “¿Por dónde va a salir ahora el ternero?”. Y le preguntaba a un veterinario, intentando que no se diera cuenta de que yo no sabía, y cuando parió ahí vi por dónde salía.

Ahí yo pensé que con el ser humano debería ser más o menos igual. Pero igual me faltaba conocer. Poco antes de casarme supe esto de los óvulos y de qué pasa cuando hay relaciones y todo eso.

Empezamos a criar chanchos y también se montaban arriba de las chanchas y empezaban a engordar y después salían un montón de chanchitos… Pero de eso nunca pudimos hablar delante de Schäfer, ni siquiera en Argentina cuando yo era encargado de los animales. Estaba estrictamente prohibido que nosotros preguntáramos de dónde venían los animales y en todos los libros de estudio que circulaban dentro de la Colonia esas partes eran tapadas.

(Felipe trae un libro de religión para jóvenes) Vea como esto está tapado. (Una de las páginas tiene pegado un papel, al sacarlo con cuidado se aprecia debajo un dibujo del episodio de Moisés abandonado en una cesta a orillas del río). Si nosotros veíamos a un niño tan pequeño podíamos preguntarnos “¿de dónde sale ese niño tan pequeño?”.  Nunca vimos un recién nacido. Era para que no nos vinieran pensamientos sobre cómo podía venir al mundo un bebé tan fresquito. Y realmente no teníamos ni idea de cómo nacía un niño.

-¿Quién se encargaba de censurar el contenido de los libros?
La censura de los libros se hacía en lo que se llamaba la oficina central. Lo hacía el doctor Gerd Seewald con una señora Úrsula Schmidt que ya falleció. Ellos eran los encargados de poner en todos los libros los papeles para tapar esas partes.  Daba curiosidad saber qué es lo que estaba tapado. Yo intenté alguna vez leer debajo, pero era difícil porque estaba muy bien pegado. Hubo uno al que descubrieron tratando de sacar el papel y fue encerrado por semanas en una pieza. En el sistema que vivíamos a uno no se le ocurría preguntar siquiera por qué esos libros estaban tapados. Hasta la curiosidad era castigada, así que era mejor no preguntar.

-¿Por qué, a pesar de todas estas restricciones a las que eran sometidos los colonos, a usted se le permitió salir y conocer gente en el campo de La Solita?
Durante todo ese tiempo en Argentina me dediqué duramente al campo, haciendo crianza de cerdos, vacunos y otros trabajos agropecuarios. Tenía mucha comunicación con los vecinos, con mis clientes y proveedores. Aprendí de ellos a tratar animales y otras cosas. Mi relación con el exterior era abierta comparada con la vida en la colonia. Todo lo que aprendí de los argentinos lo aplicaba en mi trabajo.

Schäfer siempre intervenía en mi manera de trabajar y quería enseñarme de otra forma. Él seguía tratándome como siempre lo había hecho, como un esclavo, y yo me oponía a seguir sus órdenes y quería hacerlo tal como lo había aprendido de los argentinos. Como siempre me oponía a sus intervenciones, me puso un apodo: Contreras. Muchas veces volví tarde del trabajo de otros campos y no le gustaba que me duchara a esa hora y solo, por lo que mandaba a Peter Schmidt a decirme que a esa hora no me podía duchar. No le hice caso y seguí duchándome cuando lo necesitaba. Sentía que él quería seguir controlándome, pero nunca más le di la oportunidad, porque a los 35 años había, por primera vez, gozado de una vida propia y normal estando en otros países sin el régimen de Schäfer, con la señora Dorothea, Michael y los demás en Uruguay.

-¿Cómo era la rutina diaria en la casa de La Solita y qué mecanismos de seguridad se adoptaban para resguardar a Schafer?
El día empezaba a las 07:30  y comenzábamos a trabajar a las 8:30. Uno debía afeitarse, desayunaba en la cocina y a trabajar.  Schäfer nos decía el día anterior lo que debíamos hacer. Él se levantaba a eso de las 11:00 o 12:00. Cuando llegaba la hora del almuerzo, él recién había desayunado y empezaba a dar más órdenes: “Haga esto”, “siga por ahí”. Iba pasando la hora y uno tenía mucha hambre. Muchas veces, como recién había desayunado, nos hacía seguir trabajando hasta las 5 ó 6 de la tarde. Era algo terrible.

Almorzábamos todos juntos.  La mesa era rectangular y él se sentaba a la cabecera. A su derecha, Peter Schmidt. A la izquierda, su hija Rebeca. El menú era igual para todos. En ocasiones a Schäfer se le preparaba algo diferente, pero no era habitual.

Casa de Campo 'La Solita', en la localidad de Chivilcoy, comprada en 1997 por Peter Schmidt para recibir a Paul Schäfer en su fuga de la justicia chilena.

Se tomaba jugo en las comidas, hecho de las mismas frutas que teníamos en la quinta: naranjas, duraznos, pomelos, manzanas. A veces él tomaba Coca Cola.  En las comidas no tomaba nada más, pero tenía un lugar donde guardaba sus bebidas alcohólicas, como champagne, Martini y whisky, pero eso se lo servía solo, porque para nosotros el alcohol era un pecado. Nadie le podía tocar esas botellas.  Durante mucho tiempo tomó un vino blanco que se llamaba New Age, que encargaba que le compráramos en el supermercado. A veces lo compraba él, pero no salía mucho, no se dejaba ver. Incluso, cuando entraban mecánicos o personas a comprar o a dejar algo, siempre se escondía. Decía que era porque el Departamento Quinto de la PDI lo buscaba para matarlo. Siempre nos dijo eso, pero jamás que era acusado de violaciones y de abusar de nosotros.

Después del almuerzo, debíamos seguir trabajando mientras él dormía siesta o veía televisión. Siempre estaba descansado y a veces, por la tarde, pasaba lo mismo que al mediodía, se venía levantando de la siesta y empezaba  con sus órdenes y así seguíamos hasta las 11 o 12 de la noche.

Y después llegábamos a la casa, comíamos algo y él tomaba la Biblia y empezaba a predicarnos hasta las 2 o 3 de la mañana. Después le empezamos a decir que estábamos muy cansados y conseguimos, con muchas quejas, que dejara de predicar a esas horas.

LAS PRIMERAS REBELIONES

-¿En ese tiempo en La Solita, usted se rebeló alguna vez contra el orden establecido por Schäfer?
-En Uruguay me había comprado una máquina de fotos con rollo. Después, en La Solita, compramos una chatarra de cosechadora y me tocó arreglarla. La desarmé e hice varias piezas nuevas. Fueron varios meses de trabajo.  La primera vez la sacamos a pedido de un vecino que nos contrató para que le cosecháramos el sorgo. Al salir le tomé un par de fotos. Cuando habíamos terminado de cosechar Peter llevaba el sorgo a unos galpones y se le reventó una rueda del tractor y casi se vuelca. Cuando estábamos cenando con Schaefer, me preguntó por qué había hechos las fotos de la cosechadora. Le dije que era porque después de tanto trabajo para repararla quería guardar un recuerdo.  Ahí, a los gritos, me dice: “¿Para lucirte? ¿No te das cuenta de por qué se le reventó el neumático a Peter? ¿No te das cuenta que puede ser porque te querías lucir y fuiste orgulloso”. Nunca más en todos los años que pasé en Argentina saqué una foto. Siempre tuve miedo de que me retara otra vez de esa manera.

Dos veces me escapé del campo. Quería volver a Chile porque no aguantaba el maltrato psicológico de Schäfer. Estando con él en Argentina empecé a rechazar su manera de tratarme. Incluso, una vez tenía comprado el pasaje a Chile, pero como hice una llamada desde el terminal de Buenos Aires y Schäfer me habló tan cariñoso, decidí volver.

Cuando yo no le decía muy seguido mis pensamientos, me retaba ante todos y decía que eso podía significar que tal vez me había salido del camino correcto o que era traidor. En otra escapada, me arranqué caminando a Chivilcoy y desde allá llamé a Peter para que me trajera plata y ropa para irme a Chile. Ahí vino Peter, mandado por Schäfer, para conversar conmigo. Y Peter me dijo que él mismo había tenido una inspiración en la que había escuchado que yo podía ser Judas. Schäfer siempre siguió presionándome psicológicamente porque  necesitaba el control total de las personas.

 

-¿Cuándo tuvo usted conciencia total de que había sido abusado sexualmente por Schäfer?
Mientras Schäfer estuvo en Argentina, varias veces, con ansiedad, tocó el tema de buscar a niños como Michael Hopp y otros chicos de su edad para llevarlos al campo de Argentina. Hoy me doy cuenta que lo hacía para seguir con los abusos sexuales allá. Afortunadamente ese plan nunca se concretó.

Un día me conseguí una Biblia y comencé a leerla. Cuando Schäfer me vio con la Biblia me llamó pharisäer (fariseo). No le gustó que yo la leyera. Pero no me dejé intimidar y seguí leyéndola sin ocultarme de los demás, hasta que encontré varias partes donde por fin entendí lo horrible que Schäfer hizo conmigo respecto de los abusos sexuales. Allí me di cuenta de que él siempre afirmaba que lo que hacía estaba de acuerdo con la Biblia y que no era verdad. Schäfer solo predicó lo que no afectaba su vida secreta de pedófilo. Todos los temas relacionados con casamiento, familia, amor, conocerse, sexo, no los tocaba. Y si alguna vez habló de familia o casamiento, los puso como algo malo. Me dio cada vez más asco vivir con él, porque me sentía engañado y vendido… Hasta hoy me cuesta comprender cómo fue posible haber pasado una vida como esa. Lentamente comenzaba a entender, por mi propia experiencia, aunque todavía no sabía nada en específico de las acusaciones contra Schäfer, que los abusos existían.

-¿Encaró a Schäfer alguna vez en La Solita por los agresiones sexuales a las que lo sometió cuando usted era niño?
Empecé a enfrentarme con él por lo que había hecho conmigo sexualmente. Fueron cinco o seis veces en que me quejé y pregunté por qué de sus horribles actitudes conmigo. En la última ocasión le grité con todas mis fuerzas al mismo tiempo que lo rechazaba, porque ante mis acusaciones, él nuevamente abusó de la palabra de Dios para distorsionar lo que yo le decía. Me dijo que era yo quien tenía que pedir perdón a Dios por lo que había hecho con él.  Le respondí: “Tú cometiste pecado en mí desde chico y te aprovechaste de mi inocencia”. Me contestó: “La Biblia dice en el Testamento Antiguo, que los dos deben morir por ese pecado”.

Como Schäfer sabía que yo no podía saber bien lo que dice la Biblia, se aprovechó y usó el texto que se refiere a partes (hombres adultos) conscientes. Al final, ya no lo escuché más y le grité todo mi rechazo. Su respuesta fue: “Mejor que me hubiera muerto”.  Schäfer nunca reconoció ante mí sus maldades, nunca pidió perdón. Todo lo contrario, ante Peter y Rebeca hablaba mal de mí, como si yo fuera un enfermo mental, un traidor y un desviado del camino de Dios. Por ello, fui mal visto por ellos dos también.

Un día estábamos cenando todos, cuando de repente, Schäfer hizo hablar a su hija adoptiva (Rebaca), quien me acusó de un acontecimiento entre ella y yo. Cuando terminó de contar, sin escucharme a mí, Schäfer me atacó. Entonces, yo me levanté con fuerza de la mesa, gritándole dos o tres veces: “Tú estás predicando la palabra de Dios y tus hechos son todo lo contrario”. Se levantó Peter Schmidt, agarrándome agresivamente por el cuello y amenazando con pegarme, hasta que Schäfer mismo le gritó que me soltara.

LA CAPTURA Y LAS ACUSACIONES

-¿En qué momento el grupo que acompañaba a Schäfer se dio cuenta de que habían sido detectados en Argentina?

Paul Schäfer al momento de ser esposado suplicó al policía argentino que no era necesario.

A fines de noviembre del 2004  Peter Schmidt se enteró que un amigo en Chivilcoy había sido visitado por la Interpol y que habían preguntado por Schäfer. Él se cambió a Tortuguitas (provincia de Buenos Aires) con todos los demás y yo me quedé solo en el campo, haciendo todo el trabajo con los animales y la prestación de servicios.

Cuando empezaste aparecer tú por La Solita y Schäfer se enteró de que andaba alguien que no era de acá, siempre sospechó. Nos decía que tuviéramos cuidado contigo. Por eso, al inicio, cuando estabas con alguno de los vecinos, nunca nos acercamos. Una vez comenté con Schäfer que había ido a la casa de un vecino y estabas tú, y que me preguntaste de dónde era y cómo me llamaba. Ahí Schäfer me dijo: “Le dije que no se acercara a ese hombre. Yo tuve un sueño que ese hombre venía acá para capturarme”.

Después de la captura de Schäfer, cuando todos fuimos acusados de encubridores de abusos sexuales, para mí fue una ruptura total. Nunca pensé que algo así podría ocurrirme, que yo podría ser involucrado en estos delitos.

-Pero es un hecho que usted formó parte de un grupo que prestó colaboración y resguardo a un prófugo acusado de graves violaciones de derechos humanos y múltiples agresiones sexuales contra niños.
Yo siempre traté de hacer lo correcto dentro de lo que yo sabía, de lo que me habían enseñado. Yo no conocía el mundo como lo conozco ahora. Para mí se abrió un mundo diferente cuando comprendí estos hechos tan horribles. Como me procesaron y tuve acceso al expediente, al ir leyendo las acusaciones de los chicos, se me confirmó que lo ocurrido conmigo también lo había hecho con otros niños.

Después de que lo capturaron, varios medios de comunicación me vinieron a entrevistar. No supe cómo reaccionar, incluso llegue a defender que Schäfer era inocente. Solo después de leer el expediente supe toda la verdad.

Peter y Rebeca siguieron manteniendo contacto con Schäfer y se mostraban muy apáticos frente a nosotros tres: Mathias, Renate y yo. Ellos seguían con el sistema de Schäfer, lo adoraban como un santo y no les gustaba que yo me informara de la verdad de las acusaciones. De repente Rebeca Schäfer y Peter Schmidt nos dejaron solos. Salieron del país. Primero lo hizo Rebeca y después Peter. En Santiago, fue encontrada una hoja escrita por ella. Estaba dictada por Schäfer y decía que me demandaran en Argentina para que yo nunca pudiera regresar a Chile. Peter Schmidt empezó a ejecutar esas demandas instruido por Schäfer. Una de las demandas era que teníamos que pagar arriendo por el uso del predio, que pertenecía a Peter. En el juicio del ministro Hernán González –por abusos deshonestos–, Schäfer declaró que yo lo había llevado a Argentina. Por esa declaración me condenaron en el fallo de la Corte Suprema, aunque se comprobó que yo salí de Chile de forma independiente sin saber de la fuga de Schäfer.

-Pero usted convivió con un prófugo y con su trabajo generó recursos para sostener su permanencia en Argentina.
Yo salí de Chile con la familia Hopp y después me fui a trabajar en un campo donde vivía Schäfer sin conocer las acusaciones que lo habían convertido en un prófugo. Lo único que yo sabía hasta el momento de mi partida a Argentina era que todas las acusaciones y denuncias que se le hacían, eran falsas. Eso fue lo que siempre todos en la Villa Baviera escuchamos.

Lo que cuentan otros jóvenes en sus acusaciones contra Schäfer, en nada difiere de lo que a mí me hizo. Y tampoco del daño que les provocó a muchos de los colonos que creyeron ciegamente en él. Por citar un caso que conozco personal y directamente, puedo decir que Schäfer y Hugo Baar obligaron a mi padre cuando aún estaba en Alemania y poco antes de venirse a Chile, a cobrar toda su pensión acumulada –que no era poco dinero, porque tenía muy buen negocio–, diciéndole que acá no le faltaría nada. Hoy no tiene pensión y vive de sus hijos.

Yo también fui una víctima de Schäfer. El testimonio que entrego es prueba de que nunca he pertenecido a una asociación ilícita. Nunca bajo el sistema de Schäfer tuve un cargo o responsabilidad, nunca tuve algún mueble o inmueble inscrito a mi nombre, todas las cosas en Argentina estaban a nombre de Peter Schmidt. Todo lo contrario, decidí venir a Chile para presentarme y colaborar con la justicia, a pesar de que Schäfer quería evitar mi retorno.

Reconozco que la vida de Schäfer fue errónea y que yo fui parte de ello, pero no pude saber que estaba mal porque nací y crecí dentro de ese sistema. Nunca tuve la oportunidad de conocer otra realidad. Hasta los 35 años para mí no existían amigos ni conocidos fuera de Villa Baviera. Tampoco teníamos recursos. No teníamos carnet de identidad y no se me permitió aprender a conducir vehículos hasta los 30 años. El castellano lo aprendí en Argentina.

Si miro hacia atrás, internamente siempre tuve una gran ansiedad: tener a mi lado una persona de confianza y ser amado por alguien. Gracias a Dios tuve la oportunidad de encontrar una mujer que me ama y que me entiende, aunque pasé momentos difíciles en que anduve destruido y desorientado por todo lo vivido. Hoy tengo dos hijas, una de 2 años y medio y la mayor de 3 años y 7 meses, que me dan mucha alegría y me ayudan a olvidar el pasado. No he sido irresponsable. Antes de casarme fui a ver a un médico para informarme de las funciones biológicas para formar una familia.

En toda mi vida nunca he buscado hacer daño ni mal a nadie. Hice el camino más correcto dentro de mis conocimientos. Siento injusto que se me involucre como parte de una asociación ilícita porque nunca participé en acciones ilícitas. Todo lo aquí he descrito lo puedo confirmar con testigos. Quiero ser escuchado por la justicia porque todo lo que he relatado es solamente una pequeña parte de mi vida y de lo ocurrido. Después de tanto tiempo de sufrimiento y esclavitud recién he empezado a recuperarme con la ayuda de mi familia y de muchos amigos. Por primera vez puedo decir que soy feliz viviendo con mi familia, a la que puedo proveer con mi trabajo. Si soy condenado por un delito que no cometí, sería el derrumbe de mi vida. De ser así, hubiera sido mejor no haber formado una familia.

 

Carabineros gasta US$ 3,5 millones en carros blindados que tienen serias fallas de seguridad

El lunes 17 de diciembre de 2012 el mayor de Carabineros Marcelo Lobos Riquelme comenzaba una nueva etapa en su ascendente carrera institucional: asumía como jefe operativo de la 17ª Comisaría de Las Condes. No era cualquier cargo. Además de convertirse en el segundo hombre al mando en ese recinto policial, llegaba con la misión de planear una estrategia que disminuyera el creciente número de delitos que se ha registrado en el sector oriente de la capital en los últimos años. Era su primer día en el cargo. En su nuevo despacho, dos oficiales lo ayudaban a instalarse: los capitanes Baris Ratkevicius y Juan Reyes. Mientras colgaban cuadros y ordenaban fotos y artículos de oficina, Lobos le preguntó a Ratkevicius, un oficial de Fuerzas Especiales (FF.EE.), por los nuevos carros blindados marca Mahindra que habían llegado unos cuatro meses antes. Con esa simple pregunta comenzó una conversación informal que duró sólo unos minutos, pero que involucró al general responsable  de la compra de esos vehículos y que terminó sellando la salida de Lobos tras 20 años en Carabineros.

Al mayor Lobos le interesaba saber qué opinaban otros carabineros sobre esos vehículos, aunque él ya tenía una opinión formada. Antes de llegar a Santiago pasó ocho años al mando del GOPE en la Región de La Araucanía y allá recibió uno de los cinco carros que llegaron a esa zona (uno para el GOPE, dos para las FF.EE. de Cautín y dos para las FF.EE. de Malleco). Esos cinco nuevos coches blindados eran parte de una flota de 29 jeeps tácticos que fue adquirida por Carabineros a Automotores Gildemeister S.A., sin licitación pública, en una operación de US$ 3.480.000 (cerca de $1.768 millones) y que fue promocionada en la revista institucional para ser utilizada en “labores de control y orden público entre Iquique y Punta Arenas”.

Pero apenas llegaron, Lobos vio que ni siquiera se acercaban a lo que el alto mando de la institución prometió cuando presentó los vehículos. Lo primero que le llamó la atención fueron las puertas: como no podían asegurarse desde adentro de la cabina, cualquier persona podría abrirlas y lanzar algún elemento hacia el interior. Tuvieron que sacar las manillas para evitar ese problema. Tampoco eran 4×4. En La Araucanía, esos vehículos ya no se usan en zonas rurales porque quedan empantanados o simplemente no son capaces de subir una cuesta. Y aunque supuestamente tenían capacidad para seis efectivos, el espacio para transportar pasajeros es tan pequeño que apenas cabe un hombre equipado de 1,65 metros, además del jefe de patrulla y el conductor que viajan en los asientos delanteros.

Ante esas fallas, el general Iván Bezmalinovic, jefe de la IXª Zona de Carabineros, le encargó al mayor Marcelo Lobos un informe donde detallara todos los problemas que presentaban los nuevos vehículos. Después de evaluarlos, el 30 de julio de 2012 Lobos le remitió a su superior un reporte titulado “Nuevo vehículo blindado: Puntos factibles de perfeccionar (ver informe). En ese documento, además de los desperfectos ya indicados, se decía que la visibilidad desde la cabina es reducida, ya que presenta “amplios puntos ciegos”, y que ni el capó ni las protecciones de los neumáticos ni la tapa de combustible son blindados, y por lo tanto, “extremadamente vulnerables”.

Tras recibir el informe, el general Bezmalinovic decidió no hacer nada con él más que guardarlo sin que nadie conociera su contenido. La decisión la tomó, según dijo Lobos a CIPER, porque significaba cuestionar al cuarto hombre en la escala jerárquica de Carabineros y jefe del Departamento de Adquisiciones de la institución, el general Jorge Rojas Langer.

Cinco meses después de haber despachado ese informe, en su nueva oficina en Las Condes, el mayor Marcelo Lobos preguntó a los oficiales que lo ayudaban a instalarse sobre esos mismos vehículos. Específicamente, si sabían qué oficial de Fuerzas Especiales encargó el informe para comprar los carros Mahindra, modelo Marksman. El capitán Baris Ratkevicius le dijo que no sabía, que simplemente habían llegado un día sin que nadie los solicitara. Lo mismo había pasado en La Araucanía, cuando Lobos era jefe del GOPE en esa región. Fue entonces que el mayor les reveló la existencia del informe.

Mientras la conversación fluía, ingresó a la oficina el joven teniente Nicolás Rojas González. Según contó Lobos a CIPER, Rojas se sumó a la charla y señaló que la decisión de comprar esos vehículos “blindados” había sido tomada por una comisión de expertos, como ocurre con todas las adquisiciones que hace la institución. El mayor le dijo que no creía en esas comisiones, porque no le habían consultado a las personas que usan esos carros y le mencionó el informe que él mismo elaboró en el que se reseñan serias falencias de seguridad.

Esas palabras fueron las que sellaron el destino de Lobos. Porque el teniente Rojas es hijo del general Rojas Langer, quien en sólo unas horas tomó cartas en el asunto. El primer día de Lobos en la 17ª Comisaría de Las Condes fue también el último.

CARROS INSEGUROS

Considerado por sus pares como una persona experta en prevención y resolución de situaciones complejas, el mayor Marcelo Lobos había sido especialmente seleccionado para poner coto a los crecientes niveles de delincuencia en el sector oriente de Santiago. Méritos tenía. Además de haber egresado como número dos de la Academia de Oficiales y haber sido jefe del equipo de Seguridad de Avanzada de los presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, fue por ocho años jefe del GOPE en una de las zonas más complejas del país: La Araucanía. Su hoja de vida no tenía ninguna mancha. Pero todo cambió el 17 de diciembre de 2012, tras cuestionar en una conversación informal la millonaria compra de vehículos blindados de la marca india Mahindra.

Esa misma tarde, el general Rojas Langer citó a su oficina a los dos capitanes que acompañaban al mayor Lobos. Los interrogó sobre lo que conversaron. Pocos días después, Carabineros inició una investigación interna contra Lobos por haber “cuestionado al mando”. Tras cinco meses de indagación, la institución resolvió sancionarlo con la pena de dos días de arresto. Pero eso no ocurrió, porque Lobos optó por acogerse a retiro a sus 42 años antes que aceptar una sanción por comentar las serias fallas de seguridad de los nuevos jeeps tácticos.

Aunque la salida voluntaria de Lobos de la institución no generó mayor impacto, persisten las dudas sobre por qué Carabineros invirtió casi US$ 3,5 millones de dólares en una flota de vehículos que no cumple con los requisitos que se necesitaban. Varios de los policías consultados por CIPER para este reportaje señalan que prefieren no ingresar en esos carros a las poblaciones cuando se registran cortes de luz. “Es como entrar a ciegas”, dicen, por la escasa visibilidad desde la cabina. Otros cuentan que al menos cuatro de esos vehículos se han incendiado porque para proteger la toma de aire –que no es blindada y permite el ingreso de líquidos inflamables al motor– la han tapado con plásticos, sobrecalentando la máquina. Y algunos se refieren a problemas para cargar combustible, a fallas con las cajas de cambio y los embragues, y a que sólo el personal más joven y nuevo usa esos vehículos, ya que los más antiguos prefieren los carros antiguos.

Eso sí, todos coinciden en que los vehículos sí tienen una cualidad: cuentan con aire acondicionado.

Este no es el único cuestionamiento al Departamento de Adquisiciones. A ella se suma otra compra que involucra cerca de $2.680 millones y que se basó en un informe adulterado que Rojas Langer le entregó al general director de Carabineros, Gustavo González Jure. Precisamente, por esa compra es que el cuarto hombre de Carabineros hoy está siendo investigado por su propia institución.

INFORME ADULTERADO

A comienzos de 2012, Carabineros decidió renovar parte de su flota de vehículos policiales. En total, pretendía comprar 700 nuevos automóviles, entre retenes móviles y radiopatrullas. El proyecto era parte de una política de modernización de la institución, y contemplaba también la compra de nuevas balizas. Para ello, antes de abrir una licitación, Carabineros invitó a varias empresas para buscar productos que se ajustaran a los estándares internacionales. Dos compañías estadounidenses se presentaron: SoundOff Signal y Federal Signal.

En las distintas reuniones que sostuvieron los representantes de las empresas con Carabineros, se discutieron los requisitos para las nuevas balizas. Se requerían luces que funcionaran independientemente, focos bajo los espejos y un sistema de sirena y control digital integrado, entre otros aspectos. Las conversaciones derivaron en dos diseños creados especialmente para la policía chilena, uno por cada empresa. Una vez fabricados los prototipos, serían instalados en vehículos policiales operativos para someterse a prueba.

Cuando le presentaron los distintos modelos en agosto de 2012 al general Gustavo González Jure, él manifestó que le gustaba más el de SoundOff Signal, pero dejó la decisión final sujeta a la evaluación técnica y económica que debía hacerse dentro de un proceso licitación pública. El paso que vendría sería la apertura de la licitación para la compra de vehículos equipados con las nuevas balizas. Pero esa subasta pública nunca se realizó.

Philippe Reitich, representante en Chile de SoundOff Signal, se dio cuenta de que esa licitación no se realizaría cuando vio por la calle un radiopatrulla con una de las balizas de su empresa competidora. “Allí empecé a llamar a los oficiales que me habían solicitado las balizas y que me habían dicho que pronto se abriría la licitación, en la que participaríamos”, dice Reitich. Pero no obtuvo respuesta.

El 9 de octubre de 2012, Carabineros emitió una orden de compra por $2.699 millones para adquirir 232 radiopatrullas equipados con las balizas de la empresa Federal Signal. Los equipos que más le habían gustado al general director de Carabineros fueron desechados porque supuestamente les ingresaba agua. Así lo indica un informe que fue encargado por el general Jorge Rojas Langer y que él mismo le entregó al general director. Pero eso no es del todo cierto.

El informe habría sido confeccionado con datos adulterados, ya que las balizas de la empresa SoundOff Signal pudieron haber sido manipuladas para perjudicar a esa empresa. Los funcionarios que realizaron el informe están siendo investigados, pues se presume que abrieron la baliza y le metieron agua intencionalmente, a presión. Así, la empresa quedaba fuera de competencia y dejaba el camino libre a la segunda opción. Carabineros optó por concretar el negocio de la compra de los vehículos con E. Kovacs y Cía. Ltda., equipados con las balizas de Federal Signal, representados en Chile por la sociedad Grisolia y Cía. Ltda., que lleva años adjudicándose varias licitaciones de Carabineros.

Una vez que el general González Jure se enteró de que le habían entregado un informe basado en información que habría sido adulterada, ordenó de inmediato una investigación interna que apunta al general Jorge Rojas Langer. La indagación,  a cargo del tercer hombre de Carabineros, el general Carlos Carrasco, ya habría corroborado varias de las irregularidades conocidas por CIPER, entre ellas, la manipulación de las balizas para favorecer a una de las empresas en competencia.

Vea el comunicado de Carabineros respecto a investigación sobre compra de balizas

*Este reportaje fue actualizado el 23 de agosto de 2013

 

 

Las cartas que obispos y sacerdotes leales a Karadima enviaron al Vaticano para exculparlo

En estos días el cura Fernando Karadima deberá volver a enfrentar un interrogatorio judicial debido a la demanda que mantienen sus acusadores James Hamilton, José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz. En ella se sostiene que la Iglesia Católica chilena es responsable por no haber investigado las denuncias contra el sacerdote que oportunamente se le hicieron llegar a sus autoridades. Más aún, los denunciantes acusan que los obispos formados por Karadima (Andrés Arteaga, Tomislav Koljatic, Horacio Valenzuela y Juan Barros) supieron por años de los abusos sexuales y sicológicos que cometía su mentor y los encubrieron. Y que el entonces arzobispo de Santiago Francisco Javier Errázuriz actuó indolentemente ante las denuncias y testimonios que recibió.

“Pese a recibir nuestras denuncias y el informe del padre Eliseo Escudero (primer investigador eclesiástico del caso), el arzobispado de Santiago no adoptó medida alguna tendiente a evitar que los hechos denunciados se siguieran cometiendo o bien tomar medidas disciplinarias en contra del párroco en cuestión, el cual siguió ejerciendo el sacerdocio a lo menos cinco años después de efectuada la denuncia. Esto refleja la desprolijidad y falta de importancia con que fue tratado el tema, pese a su gravedad”, sostuvo el abogado Juan Pablo Hermosilla, quien representó a las víctimas en el juicio penal donde se estableció que las acusaciones de abuso sexual contra Karadima eran ciertas, pero estaban prescritas.

Una serie de documentos a los que accedió CIPER muestran en detalle a qué nivel llegó el respaldo que obispos y sacerdotes formados por Karadima le dieron a su guía. En una veintena de cartas enviadas al Arzobispado de Santiago y al Vaticano, se describe a Karadima como un hombre recto y bondadoso; “un hombre que ha centrado su vida en la Eucaristía, celebrada y adorada, con fervor”, según escribió el sacerdote Juan Ignacio Ovalle Barros. Un hombre que “atrae hacia las cosas de Dios”, según afirmó el sacerdote Francisco Javier Manterola Covarrubias.

Estos testimonios tenían un objetivo claro: anular las acusaciones de las víctimas, que se han demostrado verdaderas tanto en el juicio eclesiástico como civil; y que había recopilado el procurador eclesiástico Fermín Donoso en su demoledor informe de junio de 2010 (Ver Informe del procurador Fermín Donoso).

La investigación de Donoso, que tampoco se conocía hasta ahora, incluye además de los relatos ya conocidos de laicos y sacerdotes, dos testimonios que no habían visto la luz: el de un hombre que accedió a tener sexo con Karadima hace 30 años; y el de un sacerdote que acusa a Karadima de haberlo abusado sexualmente desde los 16 años.

Respecto del primer caso, el sacerdote Donoso escribe: “Una persona casada relata un incidente ocurrido hace 30 años en que el padre Karadima le propuso una relación homosexual. Muchas veces se ha preguntado cómo pudo aceptar lo anterior. Sin negar su propia responsabilidad, dice que el padre era muy carismático y tenía una gran autoridad sobre sus fieles”.

Respecto del sacerdote abusado por Karadima, Donoso puntualiza que el testimonio fue recibido por el Cardenal Errázuriz. “Un sacerdote ante el cardenal arzobispo afirmó haber sido abusado con tocaciones, besos con lengua desde los 16 años y por ocho años. Estos actos ocurrían incluso en actos de confesión. Además, el padre Karadima le impuso restricciones en su ministerio, sobre todo vocacional, pero también parroquial, y lo indispuso con otros sacerdotes de El Bosque”. (Ver Informe Promotor Fermín Donoso)

Tras dar cuenta de varios testimonios de laicos y sacerdotes que confirman las tocaciones que prodigaba Karadima a los jóvenes y el control sicológico que ejercía sobre sus seguidores, Fermín Donoso ratifica lo que ya en 2006 había constatado el sacerdote Eliseo Escudero: las acusaciones de James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo son consistentes y creíbles. Hay que recordar que la investigación de Escudero fue suspendida por el cardenal Errázuriz.

El presbítero Donoso concluyó también que Karadima cometió abuso sexual contra dos menores: Fernando Batlle y el sacerdote cuyo nombre no se menciona. Y recomendó al cardenal Errázuriz impedir que Karadima “ejerza dirección espiritual o pastoral con menores ni con seminaristas o sacerdotes”. Francisco Javier Errázuriz, sin embargo, no hizo nada por aislarlo del círculo en el que ya, sin espacio para dudas, Karadima causaba un daño terrible. Más aún, la clara prevención del informe contrasta con la respetuosa carta que le envió el arzobispo de Santiago al mismo Karadima, comunicándole que, a raíz de lo descubierto por el sacerdote Fermín Donoso, había enviado la investigación al Vaticano.

En la misiva el cardenal Errázuriz parece especialmente preocupado de dejarle en claro a Karadima que todo lo que está haciendo lo hace porque se ve obligado. El trato –deferente y respetuoso- es especialmente cuestionable tomando en cuenta la acumulación de pruebas que acusan a Karadima de abusos y también que Errázuriz nunca recibió a los denunciantes ni les informó de los pasos que la justicia eclesiástica estaba siguiendo.

En su misiva el cardenal Errázuriz no le impone su autoridad a Karadima: “Considero prudente la medida que usted tomó de renunciar, durante este tiempo, al ejercicio público del ministerio y si usted acepta por escrito la invitación que le hago como obispo de esta arquidiócesis de no ejercer públicamente el ministerio sacerdotal mientras este juicio no concluya, puedo prescindir de mandárselo como medida cautelar”. (Ver carta del cardenal Errázuriz a Karadima, 18 de junio 2010)

KARADIMA: ALEGRE Y PURO

La respuesta de Karadima y su círculo al informe del procurador Fermín Donoso, fue un documento de 109 páginas desmintiendo las acusaciones reunidas. Paralelamente, el abogado eclesiástico de Karadima, Juan Pablo Bulnes, pidió a los sacerdotes que se mantenían fieles a su mentor (para entonces 10 presbíteros habían tomado distancia de Karadima), que cada uno hicieran una carta contando su experiencia con el ex párroco de El Bosque. Fue una estrategia coordinada y dirigida. Todas las misivas están fechadas entre el 5 y el 10 de agosto de 2010. Y responden punto por punto a las acusaciones usando más o menos los mismos términos e incluso la misma estructura: se parte con alabanzas a Karadima, se cierra con críticas a los denunciantes.

Mientras el texto de la defensa atacaba los problemas técnicos del fallo eclesiástico, las cartas tenían por objeto que los sacerdotes usaran su credibilidad personal para ponerla al servicio de obtener la inocencia del ex párroco de El Bosque. La validez de las opiniones de estos sacerdotes radicaba en que muchos de ellos habían pasado décadas compartiendo con Karadima en la intimidad. Lo habían tenido de confesor y de director espiritual; habían hecho numerosos viajes con él, algunos al extranjero, como el obispo Tomislav Koljatic. Karadima los había ayudado a definir si tenían vocación sacerdotal y una vez investidos como curas, se habían integrado a la Unión Sacerdotal que se reunía sin falta todos los lunes en la Parroquia El Bosque para escuchar a Karadima y darle las gracias por iluminarlos con sus palabras.

Asegurando no haber visto otra cosa que un hombre piadoso, estos sacerdotes ponían en duda los testimonios de los laicos y curas que habían pasado ese mismo periodo siendo testigos de abusos, vejaciones y sintiéndose tiranizados sicológicamente.

Los sacerdotes que defendieron a Karadima ante el Vaticano fueron:

Jaime Tocornal, párroco de la Iglesia San Ramón (Providencia); José Miguel Fernández, párroco de Nuestra Señora de la Paz (Ñuñoa); Julio Söchting vicario en Santa María Del Sur (Pudahuel); Rodrigo Magaña, párroco de Santa Teresita de Los Andes (Puente Alto); Rodrigo Polanco, académico de la Facultad de Teología de la UC; Pablo Guzmán Anrique, vicario de San Vicente de Paul (La Florida); Antonio Fuenzalida Besa, párroco de Jesús de Nazareth (Estación Central); José Tomás Salinas Errázuriz, párroco de Inmaculada Concepción (Colina); Nicolás Achondo, párroco en San Martín de Porres (Pedro Aguirre Cerda); Jorge Merino Reed, vicario en Nuestra Señora del Carmen (Lampa);  Francisco Javier Manterola, párroco en San Vicente de Paul (La Florida); Cristián Hodge Cornejo, académico de la Facultad de Teología de la UC; Francisco Herrera Maturana, párroco en Santa María Del Sur (Pudahuel); Francisco Cruz Amenábar, párroco en Santa Cruz de Mayo (La Florida);  Samuel Fernández vicario en Santa Cruz de Mayo;  Juan Ignacio Ovalle vicario en Jesús Carpintero (Renca); Javier Vergara Nadal, párroco en Cristo nuestro Redentor (Peñalolén); Gonzalo Guzmán Karadima, vicario de Nuestra Señora del Carmen (Quilicura); Pablo Arteaga Echeverría, vicario en San Luis Beltrán (Pudahuel). (Vea la carta respectiva en cada nombre de sacerdote. La información de las parroquias se obtuvo de la web www.iglesia.cl)

Tras el fallo condenatorio emitido por el Vaticano, 16 de estos 19 curas firmaron una carta respaldando a las víctimas y se alejaron de Karadima. Afirmaron entonces que, “inicialmente nos resultaba muy difícil creer, y ahora queremos escuchar, acoger y acompañar a quienes tanto han sufrido. Hemos requerido de mucho tiempo para recorrer este largo y difícil camino a la luz de la investigación y la realidad de los hechos. Hoy quisiéramos dar señales claras de nuestro dolor. Hacemos nuestro el dolor de las víctimas y queremos acompañarlas con respeto y solidaridad”.

Los tres presbíteros que no se arrepintieron oficialmente de haber apoyado a Karadima fueron: Julio Söchting, Francisco Herrera Maturana y José Miguel Fernández.  A ellos se deben sumar el ex párroco de El Bosque Juan Esteban Morales y el sacerdote Diego Ossa. Si bien ambos no escribieron al Vaticano, constituían el núcleo más íntimo de Karadima y tanto en las investigaciones civiles como eclesiásticas negaron todas las acusaciones contra él. También contribuyeron activamente a descalificar a las víctimas.

Julio Söchting basó su testimonio en la larga relación que tenía con Karadima: “20 años desde que soy su dirigido espiritual, lo que considero una gracia de Dios”. En ese tiempo, afirmó, “nunca he observado, ni he sabido por otros, conductas ajenas a la dignidad sacerdotal”.

Contradiciendo las acusaciones de abuso sicológico ejercido por Karadima, Söchting sostuvo: “La experiencia de libertad evangélica, de delicadeza pastoral y comunión fraterna, de dirección espiritual sobrenatural y firme que he tenido todos estos años, me obligan como hombre de conciencia y sacerdote a comunicar estas experiencias”. (Ver carta de Julio Söchting)

El sacerdote Francisco Herrera también contradijo la imagen de tirano y dominador de conciencias que describieron sus acusadores. “Siempre he visto en él una delicadeza en el trato con las personas, actuando con discreción, mesura y cuidado en las manifestaciones de confianza y afecto”.  Y aseguró haber experimentado en muchas ocasiones que sus consejos eran “una luz esclarecedora para descubrir la Voluntad de Dios en mi vida personal y pastoral”.

Herrera atacó a los acusadores duramente. Respecto de James Hamilton sostuvo que el motivo de su denuncia no era otro que “un problema matrimonial público y el descuido de su vida cristiana y de oración”. Sobre el sacerdote Hans Kast, quien entregó uno de los más duros relatos sobre Karadima, Herrera sostuvo: “Mi impresión personal es que el descontento y alejamiento del presbítero Hans Kast se debieron más por anhelos de estudio no satisfechos y frustración como profesor en el Seminario Pontificio, del cual salió muy mal evaluado”. (Ver carta de Francisco Herrera).

El sacerdote José Miguel Fernández describió en su carta su larga relación con Karadima como una experiencia alegre y luminosa: “Desde un principio me llamó la atención la alegría, la acogida y la plena libertad con que se vivía la fe en la comunidad juvenil de la parroquia. Nunca me sentí controlado ni obligado a participar”. El estilo de Karadima lograba llenar la iglesia de felicidad: “Basta asistir a una reunión cualquiera del día miércoles para constatar el ambiente de sobrenatural alegría en que los jóvenes de la parroquia siguen a Cristo (…) Es admirable el hecho de que el P. Fernando jamás ha dejado pasar una oportunidad para hablarnos de Dios”.

Respecto de los acusadores, Fernández fue breve y duro: “Las razones por las cuales los acusadores que me ha tocado conocer (James Hamilton, Fernando Battle, Andrés Murillo, P. Hans Kast, P. Andrés Ferrada) se alejaron de la parroquia fue por problemas familiares, resentimientos, deseos de venganza, búsqueda de dignidades eclesiásticas, etc.” (Ver carta de Miguel Fernández).

Las cartas de los otros 16 sacerdotes seguían estos mismos principios, y si bien puede creerse que no vieron ni supieron de abusos -en el entendido de que Karadima liberaba sus instintos sólo con los más cercanos-, las cartas son claramente falsas al describir a un Karadima que defendía la libertad de pensamiento y las opciones individuales; falsas al describir una personalidad llana, luminosa y alegre. Los sacerdotes y laicos que lo tuvieron de confesor y director espiritual sabían que eso no era así, pues él controlaba cada detalle de la vida de sus formados y decidía qué podían hacer y qué no, incluso en el Seminario. En estas cartas hablaron de un sacerdote que nunca existió, un Karadima que era obra de una estrategia legal para salvar al otro Karadima: el real, al que todos temían.

LA DEFENSA DE KOLJATIC

Una vez emparejada la cancha del juicio eclesiástico a través de testimonios favorables, la defensa pudo plantear con mayor fuerza la idea de que los denunciantes mentían. Y pudo ofrecer razones de por qué estaban esgrimiendo sus acusaciones.

La mayoría de los sacerdotes que defendieron a Karadima se inclinó por acusar a Hamilton, Cruz, Murillo y Batlle de haber quedado resentidos porque Karadima les impidió ser sacerdotes.

Para muchos laicos puede resultar poco creíble que alguien se puede exponer públicamente como víctima de abusos sexuales para vengarse de no haber podido ser cura. Pero en el mundo creado por Karadima una idea así es perfectamente lógica. Ser sacerdote era lo máximo que le podía pasar a un joven pues mostraba que Dios lo había elegido. Un hombre casado era una persona de segundo nivel, que debía conformarse con una mujer por carecer de vocación. Por supuesto, Karadima era el único que podía ver la vocación y eso le daba un enorme poder sobre los jóvenes que por algún motivo de historia personal necesitaban sentirse especiales.

En sus cartas, los obispos Tomislav Koljatic y Horacio Valenzuela aventuraron otra explicación que esperaban hiciera mucho sentido en la cúpula vaticana: la acusación contra Karadima era parte de un complot destinado a desacreditar a la Iglesia en temas morales. Esa fue la línea argumental que utilizó el actual obispo de Linares Tomislav Kojatic en una extensa carta dirigida al sacerdote Luis Ladaría, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la que habló de la “violenta persecución de la que era objeto Karadima”.

Sostuvo Koljatic: “En Chile vivimos con mucha fuerza ‘los Cristianos para el Socialismo’ en la década del ‘60 y luego la Teología de la Liberación en las décadas del ‘70 al ‘90. Muchos clérigos connotados eran partícipes de estas ideas y contrarios al Magisterio del Papa. Es una triste verdad que nos duele pero real. Por ello, la persona y la predicación del P. Karadima han sido desde siempre fustigados y rechazados por algunos eclesiásticos y laicos. Su testimonio de fidelidad a la Iglesia y al Papa ha sido para él motivo de persecuciones, críticas y ataques”.

Para el obispo Koljatic la fidelidad de Karadima “al Santo Padre y  al Concilio, al Rosario y a la celebración de la Eucaristía”, desató en la izquierda “una violenta persecución no sólo al Padre sino que a la Iglesia chilena. Basta ver las miles de páginas publicadas en los diarios, los minutos en los noticieros y las horas en las radios (…) En los medios no se ha respetado nunca  la presunción de inocencia (…) Tristemente en estas acusaciones han convergido enemigos declarados de la Iglesia (Masones y liberales) y más de algún eclesiástico que no comparte la línea del Padre Karadima”.

Koljatic advierte que la victima final del ataque no es solo Karadima: “Se ha buscado dañar la imagen pública de la Iglesia, preparando las leyes de aborto y de matrimonio homosexual, de manera de quitarle autoridad moral para hablar al país”. (Ver carta de Tomislav Koljatic)

La misma línea explotó el obispo Horacio Valenzuela afirmado que la prensa chilena está dominada ideológicamente por la izquierda:

No sería completa esta nota si omitiera lo que, a mi parecer, ha podido contribuir durante años a que en ciertos ambientes ideológicos, tanto en el mundo eclesial como en el civil, la persona del Padre Karadima no goce de ninguna o muy poca  estima. Son grupos en Chile muy poderosos, que dominan magistralmente la opinión pública, ligados a la izquierda política o a la masonería, que manejan gran parte de la prensa y han penetrado de modo significativo, entre otros, el Poder Judicial. Para ellos, el ataque a la persona y a la obra del Padre Fernando Karadima ha sido una oportunidad excepcional para desacreditar a la Iglesia y quitarle toda autoridad en materias de moral que han estado con fuerza en la discusión pública de nuestra patria”.

Esa campaña mediática -sostuvo el obispo de Talca- habría amedrentado a sacerdotes ligados a Karadima para declarar en su contra: “Hoy resulta evidente que, la parte acusadora en lo civil logró, a través de una presión mediática inédita y usada maliciosamente, instalar un clima de pánico ante la posibilidad de ser acusado de obstrucción a la justicia o complicidad. Si me permite, tengo la impresión de que, con  la amenaza y el miedo se logró gatillar una suerte de estampida que ha causado mucho daño, muchas reacciones irracionales y desmedidas. La necesaria actitud de conversión, colaboración y transparencia que nos ha pedido el Santo Padre, se ha confundido gravemente con acciones inconcebibles, como el hecho de que un sacerdote acuse a otro en materias no constitutivas de delito ni falta ante la justicia civil y sean publicadas ampliamente en la prensa sin posibilidad alguna de desmentir”. (Ver carta de Horacio Valenzuela)

Koljatic, Valenzuela y el obispo castrense Juan Barros -también salido de la cantera de Karadima- no sólo enviaron cartas al Vaticano sino que viajaron a Roma para alegar en los pasillos a favor de la inocencia de su mentor. Fue inútil. Los tiempos habían cambiado y el gran apoyo con que contaba el grupo de Karadima en el Vaticano, Ángelo Sodano (secretario de Estado del Vaticano 1991-2006), ya no tenía el mismo poder e influencia que ostentó por casi dos décadas.

Sodano asumió el segundo cargo de importancia en el Vaticano con el Papa Juan Pablo II inmediatamente después de abandonar la Nunciatura en Chile, en 1988. En sus diez años de misión en Chile, trabó amistad con Karadima y era un asiduo a la Parroquia El Bosque, al punto que uno de sus recintos más privados fue bautizado como “la Sala del Nuncio”. Sodano debió abandonar la secretaría de Estado del Vaticano en 2006 por decisión del Papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger), y ha sido señalado como uno de los principales responsables de encubrimiento en el propio Vaticano de los mayores escándalos de pederastia cometidos por sacerdotes, en especial la complicidad y apoyó con que contó Marcial Maciel, fundador de Los Legionarios de Cristo.

En 2010, Ángelo Sodano sólo seguía siendo el decano del Colegio Cardenalicio. Un título que ya no le permitía declarar inocente a ningún sacerdote abusador. Así, pese a las cartas, las alabanzas y los viajes, en enero de 2011 la Congregación para la Doctrina de la Fe condenó a Karadima, acogiendo plenamente lo planteado por el promotor de justicia Fermín Donoso.

El fallo Vaticano sostuvo: “No se puede olvidar que a favor de la inocencia del Rev. Karadima se manifestaron muchas personas, entre ellos obispos, sacerdotes y fieles laicos, sobre la base del hecho de no haber visto nunca nada de indecente en el comportamiento del imputado, manifestando también cierta perplejidad sobre los motivos últimos de los denunciantes. (…) La defensa, sin embargo, no logra disminuir la credibilidad y veracidad de las acusaciones”.